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Agustín Fuentes: "Algunos estudios afirman que somos las criaturas más benévolas del planeta"


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El antropólogo Agustín Fuentes, autor de “La chispa creativa: cómo la imaginación hizo excepcionales a los humanos”.

De las millones de especies que pueblan la Tierra, solo una fue capaz de construir cohetes y aventurarse al espacio.

Pero ¿cómo fue posible?

Eso es lo que ha tratado de responder el antropólogo estadounidense de origen español Agustín Fuentes, de la Universidad de Notre Dame, en Indiana.

En su libro The Creative Spark: How Imagination Made Humans Exceptional (“La chispa creativa: cómo la imaginación hizo excepcionales a los humanos”, 2017), Fuentes asegura que la creatividad, más que cualquier otra cosa, nos convirtió en una especie única y dominante en el planeta.

Es una afirmación audaz (y polémica), porque desde Charles Darwin en adelante las teorías evolutivas han sostenido que lo que ha distinguido al Homo sapiens del resto de las criaturas es su inteligencia excepcional, su agresividad y, a la vez, su capacidad innata de cooperar.

Fuentes, quien también es un explorador de la revista National Geographic, sostiene que la paleontología y la antropología han avanzado muchísimo desde la época de Darwin y que la nueva evidencia científica ofrece una mirada diferente la evolución humana.

El investigador habló con BBC Mundo antes de su participación en el Hay Festival de Cartagena, que se celebra esta semana en la ciudad colombiana.

¿Cómo llegó a la conclusión de que la creatividad, la imaginación, es lo que hizo a los seres humanos únicos y dominantes?

Como soy antropólogo, me puse a investigar dos millones de años de historia evolutiva para ver cuáles fueron los retos, las necesidades y los conflictos que llevaron a los humanos a manipular el mundo para crear una civilización como la que conocemos.

Algunos estudios dicen que somos como somos porque competimos de forma agresiva entre nosotros y con otras especies. Otros afirman que somos las criaturas más benévolas del planeta y que colaboramos mejor que otras criaturas. Sí, todo eso es cierto.

Sin embargo, lo que decididamente nos distingue del resto de las especies es la capacidad de jugar entre lo que es y lo que puede ser: podemos imaginar cualquier cosa y concretarla en obras materiales y espirituales.

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En las últimas décadas varios descubrimientos científicos han replanteado varias premisas de la teoría de la evolución.

Una de las teorías de la evolución más conocidas es la de Charles Darwin, para quien la mayor fuerza en la evolución es la selección natural y la supervivencia del más apto. ¿Está usted desafiando sus ideas?

No, lo que digo es que la antropología ha cambiado mucho en los últimos 150 años y hoy comprendemos mejor que antes los procesos evolutivos. La noción más popularizada de que el conflicto impulsó los cambios es limitada.

¿Qué novedades traen las nuevas investigaciones?

Los estudios de los últimos 30 años son reveladores y llenan huecos que dejaron las investigaciones anteriores. Ahora hay muchísimos más registros fósiles y arqueológicos, además de avances en neurobiología, que nos ofrecen gran cantidad de información sobre el comportamiento de los primeros seres humanos.

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La teoría de la evolución ha cambiado mucho desde Charles Darwin.

Usted habla de la imaginación y la creatividad como un fenómeno social, de colaboración. ¿Puede dar algunos ejemplos?

Hace dos millones de años nuestros antepasados primates vivían en pequeños grupos y carecían de garras y cuernos para defenderse. Estaban desnudos, armados solamente con palos y piedras.

No obstante, iniciaron un viaje distinto. Empezaron a colaborar y a desplegar una imaginación que ninguna otra especie había exhibido.

Trabajaron juntos para evitar a los depredadores y descubrir nuevos alimentos y formas de forraje. Crearon nuevas herramientas, comenzaron a cazar y se aventuraron a tierras desconocidas. Establecieron nuevas estructuras sociales como la familia. Así, poco a poco, fueron rehaciendo el mundo que los rodeaba.

Hoy el ser humano colabora de una manera mucho más amplia y compleja que cualquier otra criatura.

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La colaboración, clave para crear un mundo a medida del ser humano.

¿En qué momento de la historia se encendió la “chispa creativa”? Recuerdo una de las escenas más famosas de la película “2001: Odisea del espacio”, del director Stanley Kubrik, en la que un homínido levanta un hueso del suelo y descubre que lo puede usar como herramienta y arma.

No podemos decir que la chispa se encendió en un momento específico. En los mitos de origen suelen haber un momento inicial, un Adán y Eva, pero en la evolución nunca hay un instante único: siempre es un proceso.

No hubo un antepasado que de pronto se convirtió en ser humano; la transformación llevó mucho tiempo.

Lo que sí sabemos, a partir de nueva evidencia científica, es que el uso creativo de herramientas de piedra surgió antes de lo que pensábamos. Es previo a nuestros ancestros humanos, los homininis. Sus predecesores ya tenían utensilios muy básicos.

Nuestro linaje luego perfeccionó el uso de las herramientas, pero también imaginó y creo un nuevo mundo material, social y trascendente.

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Fuentes estudió macacos en Indonesia. Según él, estos animales poseen lo que llama creatividad social.

Al repasar las teorías de la evolución, usted desestima algunas de las ideas más generalizadas sobre los primeros humanos. Por ejemplo, los roles de los géneros: el hombre era el cazador y la mujer la recolectora.

Sí, hay grandes mitos sobre sexo, género, agresión y raza que pueden ser rectificados con datos de la biología y la antropología.

En cuanto al género, si vemos los registros arqueológicos, analizamos fósiles e incluso examinamos nuestra anatomía, notamos que los hombres y las mujeres tienen más similitudes que diferencias. La disparidad que hoy observamos entre ambos géneros en lo social, político y económico no se ve en el ser humano del pasado.

Es cierto que aún hoy existe la idea de que el hombre cazaba y la mujer preparaba la comida. Pero en los huesos y los dientes de los Neandertales y los humanos de hace 20.000 o 30.000 años no encuentras indicios de que el aporte del hombre a la dieta fuera más importante que el de la mujer.

Al contrario: en casi todos los grupos de cazadores y recolectores, más del 80% de la energía nutritiva provenía de los alimentos que recogían las mujeres, y no de los elefantes o las jirafas que cazaban los hombres.

Que el hombre cazara animales grandes nos parece importante solo porque le hemos dado relevancia. La búsqueda de frutas, vegetales y animales pequeños que realizaban las mujeres a diario era aún más importante para la nutrición, aunque a ellas no se les haya dado el crédito que merecen.

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Una serie de factores le permitieron al cerebro humano liberar su imaginación.

¿Qué ocurrió para que el ser humano pudiera liberar su creatividad? ¿Qué necesidades empezó a tener resueltas para poder soltar su imaginación?

Varias cosas. Al principio, hace dos millones de años, había muchos depredadores y eran enormes. Y nuestros antepasados debían buscar una forma de que esos animales no los mataran. Comenzaron, entonces, a eludir a los depredadores valiéndose de la colaboración y la innovación social.

Gracias a ello, de a poco los leones y otras fieras empezaron a enfocarse en otras especies de primates, homínidos o animales. Así, nuestros antepasados tuvieron un poco más de tiempo para otras cosas: imaginar y crear cosas que no existían en la realidad.

Eso, junto con una alimentación de mejor calidad, potenció el desarrollo del cerebro y elevó al ser humano al nivel que tiene hoy en día.

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La creatividad humana también se ha aplicado al destructivo arte de la guerra.

En el libro usted sostiene que la creatividad ha dado cosas muy buenas, pero también algunas muy malas como la guerra.

Siempre hubo violencia en nuestra historia como especie, pero al principio no había guerras.

Datos arqueológicos muestran que los conflictos más graves aparecieron hace 8.000 o 12.000 años, cuando grupos de seres humanos comenzaron a domesticarse, construir pueblos y aumentar sus áreas para agricultura y ganadería.

Las guerras surgieron cuando el humano empezó a tener territorios y cosas y a pensar que era dueño de ellos: había más posibilidad de reclamos y competencia por los recursos.

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Fuentes cree que el ser humano del pasado le puede ense;ar mucho al actual.

Una de las conclusiones de su libro es que losseres humanos actuales podemos aprender mucho de lacreatividad de nuestros antepasados.

Claro, los primeros seres humanos pueden enseñarnos mucho a los de hoy sobre el poder de la creatividad y la cooperación para mejorar el mundo.

Para empezar, la historia evolutiva demuestra que la cooperación es la mejor manera de tener éxito en el planeta. Siempre debemos recordar eso de nuestro pasado, porque en la actualidad hay una tendencia al individualismo; pareciera que la persona es más importante que el grupo, pero ambos son relevantes.

Por otra parte, siempre que reflexionamos sobre la creatividad pensamos en individuos geniales, como si se tratara de algo puramente personal. Pero la imaginación va siempre de la mano de la colaboración.

Todo el mundo dice, por ejemplo, que Picasso era una individuo extremadamente creativo. Desde luego que lo era, pero también aprendió a pintar y dibujar de muchas otras personas; detrás de él había toda una historia artística.

Somos individuos creativos, sí, pero nuestra evolución nos enseña que solo somos capaces de transformar el mundo cuando imaginamos algo distinto de manera colectiva.

Este artículo forma parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombiana entre el 22 y el 28 de enero de 2018.

Sigue toda la información relacionada con el Hay Festival



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Norman Borlaug: el hombre que salvó a millones de personas de la hambruna y recibió el Nobel de la Paz por su trabajo en México


Norman Borlaug

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Norman Borlaug es reconocido mundialmente por haber salvado a millones de personas del hambre.

A principios del siglo XX, los recién casados Cathy y Cappy Jones abandonaron Connecticut, EE.UU., para comenzar una nueva vida como agricultores en el valle Yaqui, en el noroeste de México, un lugar seco y polvoriento poco conocido unos cientos de kilómetros al sur de la frontera de Arizona.

Cuando Cappy murió en 1931, Cathy decidió quedarse. Para entonces, tenía un nuevo vecino: la Estación Experimental del Valle Yaqui, un gran centro de investigación agrícola con impresionantes pilares de piedra, y canales de irrigación inteligentemente diseñados.

Durante un tiempo, el centro crió ganado, ovejas y cerdos, y cultivó naranjas, higos y toronjas.

Pero llegado el año 1945, los campos estaban cubiertos de maleza, las cercas caídas y las ventanas destrozadas. La estación estaba infestada de ratas.

Por esto, cuando Cathy escuchó rumores extraños sobre un joven estadounidense que se había instalado en este lugar en ruinas, a pesar de la falta de electricidad, saneamiento o agua corriente, fue a averiguar.

Encontró a Norman E. Borlaug, de la Fundación Rockefeller, quien estaba intentando producir trigo que pudiera resistir la roya del tallo, una enfermedad que arruinaba muchos cultivos.

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Borlaug recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo.

Más al sur, donde se suponía que Borlaug tenía que establecerse, las cosechas se sembraban en primavera y se cosechaban en otoño. Aquí, Borlaug planeaba explotar un clima diferente que también le permitiría sembrar en otoño y cosechar en primavera, y quizás cosechar diferentes variedades de trigo.

Sin embargo, la Fundación no tenía permiso para trabajar en la región, por lo que él no podía estar allí oficialmente.

Esto significaba que no había maquinaria, y ninguna ayuda para hacer el lugar habitable. Pero Borlaug dejó atrás a su esposa Margaret y a su hija Jeanie en Ciudad de México, y se fue de todos modos.

“A menudo me parecía que había cometido un terrible error al aceptar la posición en México”, confesó en el epílogo de su libro, Norman Borlaug on World Hunger (“Norman Borlaug sobre el hambre en el mundo”).

Pero estaba decidido a enfrentar el flagelo del hambre, algo que había visto de primera mano. “Soy producto de lo peor de la [Gran] Depresión”, dijo al Dallas Observer en 2002.

Cathy se compadeció del joven, le enseñó español, lo invitó a comer todas las semanas y le dejó que se lavara él y su ropa. Más tarde, él dijo que no habría sobrevivido sin su ayuda.

También lo llevó a la ciudad más cercana, Ciudad Obregón, donde 23 años después la calle principal pasaría a llevar su nombre.

Bomba P

Ese mismo año, 1968, el biólogo de Stanford Paul Ehrlich y su esposa Anne (la cual no recibió ningún crédito) publicaron un libro explosivo.

En The Population Bomb(“La explosión demográfica” o “Bomba P), observaron que en países pobres como India y Pakistán, la población crecía más rápido que la producción de alimentos.

En la década de 1970, predijeron: “Cientos de millones de personas van a morir de hambre”.

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Paul Ehrlich pasea al lado de un contador de población en Australia en 1991.

Afortunadamente, Ehrlich estaba equivocado, porque no sabía lo que Norman Borlaug había estado haciendo.

Más tarde, Borlaug recibiría el Premio Nobel de la Paz por los años pasados entre Ciudad de México y el Valle de Yaqui, cultivando miles y miles de tipos de trigo, y observando cuidadosamente sus rasgos: este tipo resistía un tipo de roya en el tallo, pero no otro; este tipo producía buenos rendimientos, pero hacía mal pan; y así.

No pudo secuenciar el ADN del trigo para descubrir qué genes causaban qué rasgos, porque para que surgiera esa tecnología todavía faltaban décadas.

Pero podía cruzar las variedades que tenían algunos rasgos positivos, y esperar que una de las especies cruzadas tuviera todos los rasgos buenos y ninguno de los malos.

Fue un trabajo minucioso, pero finalmente valió la pena.

Borlaug produjo nuevos tipos de trigo “enano” que resistía la roya, daba buenas cosechas y, crucialmente, tenía tallos cortos, por lo que no se venía abajo con el viento.

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Un trabajador agrícola muestra uno de los granos de trigo de Norman Borlaug, de alto rendimiento y resistente a la roya, en una instalación experimental en Ciudad Obregón.

Gracias a nuevas pruebas, descubrió cómo maximizar su rendimiento: a qué distancia había que plantarlo, a qué profundidad, con cuánto fertilizante y cuánta agua necesitaba.

Para la década de 1960, Borlaug estaba viajando por el mundo para difundir su hallazgo. No fue fácil.

Trigo de Pakistán

En Pakistán, el director de un instituto de investigación explicó que habían probado su trigo, pero los rendimientos eran bajos.

Borlaug pronto se dio cuenta del porqué. Ignorando sus instrucciones, habían plantado demasiado profundo, demasiado separado y sin fertilizar ni desherbar. El hombre respondió perplejo: “Esta es la forma en que se siembra trigo en Pakistán”.

Muchos no podían concebir que una revolución así fuera posible.

Durante medio siglo, los rendimientos del trigo en Pakistán habían sido constantes: nunca más de 360 kg por acre (un acre equivale a 0,4 hectáreas). Los agricultores mexicanos ahora estaban obteniendo más de tres veces eso.

Entonces ¿merecía la pena probar a hacerlo a la manera mexicana? No, respondió un eminente académico. “¡Estas cifras demuestran que la producción de trigo de Pakistán nunca aumentará!”

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Las ideas de Borlaug finalmente fueron adoptadas de forma entusiasta por agricultores indios como Pradeep Singa.

Borlaug era directo con las personas que no entendían esto, sin importarle quiénes eran. En India se enfrentó a gritos con el entonces viceprimer ministro.

Pero eventualmente sus arengas funcionaron. Los países en desarrollo comenzaron a importar las semillas y los métodos de Borlaug. Y entre 1960 y 2000, sus rendimientos de trigo se triplicaron.

Luego se hizo un trabajo similar con el maíz y el arroz. Lo llamaron la “revolución verde”. Ehrlich había predicho hambrunas masivas, pero la población mundial se multiplicó por más del doble, y la producción de alimentos aguantó el ritmo.

Superpoblación

Pero aun así, las preocupaciones por la superpoblación nunca desaparecen del todo. Es una de las cuestiones más antiguas de la economía, que se remonta al primer profesor de “economía política”, Thomas Robert Malthus.

En 1798, Malthus publicó An Essay on the Principle of Population (“Ensayo sobre el principio de la población), en el cual desarrollaba una simple teoría: las poblaciones crecen exponencialmente: dos, cuatro, ocho, 16, 32. La producción de alimentos, en cambio, no lo hace a ese ritmo.

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Thomas Malthus predijo que las ganancias en calidad de vida en el corto plazo se verían socavadas a medida que el crecimiento de la población superara la producción de alimentos.

Tarde o temprano, argumentaba, habrá más personas que alimentos, y las consecuencias no serán agradables.

Por suerte para nosotros, resultó que Malthus había subestimado el hecho de que, a medida que las personas se hacen más ricas, tienden a tener menos hijos, así que las poblaciones crecen más lentamente.

De hecho, en 1968, el año en que Paul Ehrlich hizo sus predicciones funestas, fue también el año en que el crecimiento poblacional mundial empezó a ralentizarse. El crecimiento anual había caído de su pico de 2,09% en 1968 al 1,09% en 2018.

Pero aunque el crecimiento de la población se ha ralentizado, Naciones Unidas predice que todavía habrá otros varios miles de millones de personas más antes de que acabe este siglo.

A algunos expertos les preocupa que los cultivos de alimentos ya no crecen con la rapidez necesaria.

El progreso se ha ralentizado, y los problemas se acumulan: cambio climático, escasez de agua, contaminación por fertilizantes y pesticidas.

Otras consecuencias de la “revolución verde”

Estos son problemas que la propia revolución verde ha empeorado. Algunos argumentan que incluso perpetuó la pobreza, ya que los fertilizantes y los sistemas de riego cuestan un dinero que muchos agricultores no tienen.

Paul Ehrlich, quien ahora tiene unos 80 años, mantiene que no es que él estuviera equivocado, sino más bien que se adelantó a su tiempo. Quizás si Malthus todavía estuviera vivo, diría lo mismo.

Pero, ¿podría ser el ingenio humano la respuesta a este problema?

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Científicos estadounidenses han conseguido mediante la ingeniería genética en sus ensayos que plantas de tabaco crezcan hasta un 40% más de lo habitual.

Desde que la modificación genética se hizo posible, se ha centrado sobre todo en la resistencia a enfermedades, insectos y herbicidas.

Aunque esto hace aumentar las cosechas, no ha sido su objetivo directo.

Esto está empezando a cambiar. Y los agrónomos solo ahora están empezando a explorar la tecnología de edición genética conocida como CRISPR, que puede hacer lo que hizo Norman Borlaug pero mucho más rápido.

En lo que respecta a Borlaug, él vio que su trabajo causó problemas que no se manejaron correctamente, pero se hizo una sencilla pregunta: ¿qué prefieres, tener formas imperfectas de cultivar más alimentos, o dejar que la gente se muera de hambre?

Es una pregunta que vamos a tener que seguir haciendo en las próximas décadas.

Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. Este artículo está basado en la serie 50 Things That Made the Modern Economy del Servicio Mundial de la BBC. Haz clic para encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.

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Gloria Vanderbilt: muere a los 95 años uno de los icono de la moda y la alta sociedad en Estados Unidos


Gloria Vabderbilt

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Robin Marchant

Gloria Vanderbilt, uno de los iconos de la moda y la alta sociedad en Estados Unidos, muri’o este lunes a los 95 a;os.

Así lo anunció su hijo, el famoso periodista Anderson Cooper, en la cadena CNN.

Más información en breve.



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Jorge Armanet, el chileno que creó HealthUnlocked, la red social que usan millones de personas


Jorge Armanet, fundador de HealthUnlocked

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“Hoy estamos entrando de lleno a una nueva versión de los sistemas de salud en el mundo donde el énfasis está cambiando de los médicos a los datos y de los proveedores a pacientes empoderados e informados”, explica Jorge Armanet, quien creó HealthUnlocked en 2010.

Cuando Jorge Armanet llegó a Londres nunca imaginó que, quince años después, estaría a la cabeza de una red social que usan decenas de millones de personas. Un espacio en el que no se hacen diagnósticos y no sustituye la relación entre médico y pacientes, sino busca que estos últimos se apoyen mutuamente.

El chileno de 45 años aterrizó en la capital inglesa en septiembre del 2004 para estudiar un máster sobre artes digitales en la Universidad de Goldsmiths, tiempo en el que se dio cuenta de que la conectividad entre la gente “sería el negocio del futuro”.

Pero fue después, cuando se especializó en las entonces “emergentes” redes sociales en la Universidad de Cambridge, cuando descubrió los desafíos y oportunidades que específicamente el sector de la salud presentaba para la industria tecnológica.

Y su interés por la manera en que se toman las decisiones médicas —basadas en las experiencias de los pacientes—, y la necesidad de aplicar nuevas tecnologías para solucionar problemas sociales relacionados con la desigualdad, lo llevó a crear, en 2010, su propia compañía: HealthUnlocked.

“Cuando por casualidad me enfrenté con el problema de la salud, pensé en ella no como un tema de pastillas, cirugías y hospitales, sino como unaindustria basada en el conocimiento”, explica Jorge Armanet.

“Pensé que podía haber una manera de organizar las experiencias de los pacientes para que luego fueran compartidas entre ellos mismos y con el resto de los actores de la salud. Y así fue como nació la idea de una red social para pacientes”.

Apoyo, más que consejo médico

Los pacientes en el centro de la salud.Esa es la filosofía detrás de la red social fundada por el chileno que hoy cuenta con más de un millón de miembros alrededor del mundo y con tres millones de usuarios que visitan mensualmente la plataforma.

Su objetivo es conectar a las personas con las mismas condiciones médicas para que compartan experiencias y obtengan respuestas a sus necesidades. Así, sus miembros se reparten entre las más de 700 comunidades que existen en la red y que están dedicadas a unas 250 enfermedades diferentes, incluyendo el cáncer, problemas a la tiroides, pérdidas de peso o infertilidad.

Por ejemplo, en el caso de esta última patología, hay una comunidad llamada Fertility Network UK(Red de Fertilidad de Reino Unido), donde los usuarios comparten información sobre los diversos tratamientos que hay para quedarse embarazada.

“Fertilización in vitro fallida… ¿Cuánto tiempo esperaron para intentar otro ciclo?”, pregunta una usuaria, a quien varios miembros le responden que, aunque cada persona es distinta, lo común es esperar dos meses.

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La red social tiene más de un millón de miembros alrededor del mundo.

Lo mismo ocurre con otras enfermedades donde, además, los miembros muchas veces buscan apoyo más que consejos médicos. Es el caso de una comunidad relacionada con el cáncer de mama, que se define a sí misma como un “espacio donde puedes sentirte segura, apoyada y donde puedes contar tu historia y discutir tus problemas”.

Para Jorge Armanet es importante aclarar este último punto pues asegura que su plataforma no pretende reemplazar la relación con el médico sino “mejorarla”.

“Cuando las personas usan HealthUnlocked no esperan recibir consejos médicos. La función es más bien ayudarles a relacionarse mejor con sus doctores al tener más información. De hecho, el 58% de nuestros miembros reporta haber tenido mejores interacciones con sus médicos desde que utilizaron HealthUnlocked”, dice.

Para el empresario, el autocuidado y el impacto positivo que puede traer el intercambio de información entre las personas, es la clave para manejar la salud en el futuro. Esto, sobretodo considerando lo que Armanet describe como una “crisis” en los sistemas de salud debido al envejecimiento de la población y el consecuente aumento de las enfermedades crónicas.

“Hoy estamos entrando de lleno a una nueva versión de los sistemas de salud en el mundo donde el énfasis está cambiando de los médicos a los datos y de los proveedores a pacientes empoderados e informados”, explica Armanet.

“Hemos llegado a un punto donde todos los actores de la salud se están viendo forzados a cambiar para sobrevivir”, afirma el ejecutivo.

Los “guardianes” de las comunidades

Pero el autocuidado puede ser un arma de doble filo. En un mundo donde abundan las fake news (noticias falsas) y la desinformación es más importante que nunca contar con información fehaciente respecto a un tema tan delicado como la salud.

¿Cómo, entonces, HealthUnlocked se asegura de reunir el correcto intercambio de opiniones entre sus miembros?

Según su fundador, la compañía fue creada pensando en ese problema.

“Si bien nuestros usuarios comparten sus experiencias de salud libremente en la plataforma, lo hacen siempre en comunidades que son moderadas por asociaciones de expertos en cada enfermedad que cubrimos”, dice.

De esta manera, hoy todas las comunidades de HealthUnlocked son controladas por expertos en salud. La Fundación Británica del Corazón, la Asociación de Esclerosis Múltiple de América y la Sociedad Nacional de Artritis Reumatoide son algunas de estas organizaciones que verifican la veracidad de la información que circula en la red.

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HealthUnlocked tiene alrededor de 700 comunidades de pacientes que son moderadas por organizaciones encargadas de verificar la veracidad de la información que circula en la red. La Fundación Británica del Corazón (en la foto) es una de ellas.

“Ellos actúan como guardianes de las comunidades moderando el contenido generado por el usuario para garantizar que toda la información compartida sea creíble, confiable y segura”, dice Armanet.

Además, la propia compañía tiene una asociación con un grupo de enfermeras que moderan ciertas comunidades. También HealthUnlocked mantiene una serie de algoritmos que se encargan de identificar situaciones riesgosas como alertas suicidas y actividades comerciales no validadas, como la venta de medicamentos o tratamientos.

Pero, de todas maneras, hay riesgos.

Según Nicolás Rebolledo, profesor de la Royal College of Art y experto en la innovación de procesos de servicio público, hay tres elementos que deben estar relacionados para que este tipo de servicios sea exitoso: que la participación sea alta, que la información que se comparta tenga sustento científico y lo que las máquinas o algoritmos son capaces de hacer con la información.

“Cuando estos tres elementos no están conectados, y no hay vetos de evidencia, se constituyen las fake news. Es lo que pasa con muchas redes sociales donde no hay mediación de la evidencia y, por tanto, hay desinformación. Lo mismo ocurre con el doctor Google,que no está conectado con expertos que ayuden a verificar la información”, dice.

Aún así, el académico afirma que si la ciencia “no es capaz de aprovechar las oportunidades que le puede entregar la inteligencia artificial y los pacientes empoderados, se quedará atrás”.

Descongestionar centros de salud

Armanet trabaja hoy desde Londres. Allí vive con su pareja y sus tres hijos.

HealthUnlocked, que emplea a más de 30 personas, el 60% de ellas mujeres y más de la mitad no británicos, opera principalmente en Reino Unido y en Estados Unidos.

Tiene oficinas en ambos países y cuenta con servicios en español y en portugués.

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Más de treinta personas trabajan en la oficina de HealthUnlocked en Londres. La red social también tiene sede en Nueva York.

En los últimos dos años, la plataforma ha sido utilizada por 75 millones de personas, quienes han generado hasta hoy 12 millones de piezas de contenidos.

Esto la hace ser la red social de salud más grande a nivel mundial. Empresas similares a HealthUnlocked, como la americana Patients Like Me, no tienen más de 600 mil miembros (500 mil menos que la empresa del chileno).

La red social se ve a sí misma como un ente colaborador para descongestionar los centros de salud.

Un claro ejemplo de esto, es la asociación que hoy tienen con el National Health Service (NHS), el sistema de salud público del Reino Unido. En su página web, el NHS recomienda el uso de esta red social no para recibir información específica sobre tratamientos médicos sino como un “apoyo” a los pacientes.

“Utilice HealthUnlocked para obtener consejos y apoyo, o simplemente para conversar con personas que entienden su perspectiva y puedan ofrecerle una nueva mirada al dar su propia opinión”, dice. Y agrega: “Las comunidades son moderadas por organizaciones confiables de pacientes u organizaciones benéficas para garantizar que todos compartan la mejor información”.

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La compañía creada por el chileno tiene una asociación con el popular National Health Service (NHS), el sistema de salud público del Reino Unido. En su página web, el NHS recomienda el uso de esta red social como “apoyo”, no para recibir información sobre tratamientos médicos.

La NHS también aconseja visitar la plataforma en casos específicos, por ejemplo, de infertilidad. “Durante este período, puede resultarle útil hablar con un consejero a través de la clínica de fertilidad, o comunicarse con otras personas en una situación similar a la suya a través de la comunidad de Fertilización In Vitro de Health Unlocked”, señalan.

Mirando a Latinoamérica

Para Armanet no fue fácil construir HealthUnlocked.

Los desafíos asociados a la creación de una tecnología completamente nueva y el esfuerzo de formar un modelo de negocios sustentable detrás de ella, dice, ha sido complejo.

Pero el chileno no piensa detenerse. HealthUnlocked espera expandirse en los próximos meses a Latinoamérica y a la población hispana que actualmente vive en Estados Unidos.

“Tenemos decenas de comunidades y miles de usuarios en Latinoamérica pero estamos muy interesados en trabajar más intensamente con actores locales para expandirnos. Esto, no solo con el objetivo de atender las necesidades de Centroamérica y Sudamérica sino también a una inmensa población hispana en Estados Unidos que está muy mal servida de contenidos y servicios de salud”.

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