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Agustín Fuentes: "Algunos estudios afirman que somos las criaturas más benévolas del planeta"


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El antropólogo Agustín Fuentes, autor de “La chispa creativa: cómo la imaginación hizo excepcionales a los humanos”.

De las millones de especies que pueblan la Tierra, solo una fue capaz de construir cohetes y aventurarse al espacio.

Pero ¿cómo fue posible?

Eso es lo que ha tratado de responder el antropólogo estadounidense de origen español Agustín Fuentes, de la Universidad de Notre Dame, en Indiana.

En su libro The Creative Spark: How Imagination Made Humans Exceptional (“La chispa creativa: cómo la imaginación hizo excepcionales a los humanos”, 2017), Fuentes asegura que la creatividad, más que cualquier otra cosa, nos convirtió en una especie única y dominante en el planeta.

Es una afirmación audaz (y polémica), porque desde Charles Darwin en adelante las teorías evolutivas han sostenido que lo que ha distinguido al Homo sapiens del resto de las criaturas es su inteligencia excepcional, su agresividad y, a la vez, su capacidad innata de cooperar.

Fuentes, quien también es un explorador de la revista National Geographic, sostiene que la paleontología y la antropología han avanzado muchísimo desde la época de Darwin y que la nueva evidencia científica ofrece una mirada diferente la evolución humana.

El investigador habló con BBC Mundo antes de su participación en el Hay Festival de Cartagena, que se celebra esta semana en la ciudad colombiana.

¿Cómo llegó a la conclusión de que la creatividad, la imaginación, es lo que hizo a los seres humanos únicos y dominantes?

Como soy antropólogo, me puse a investigar dos millones de años de historia evolutiva para ver cuáles fueron los retos, las necesidades y los conflictos que llevaron a los humanos a manipular el mundo para crear una civilización como la que conocemos.

Algunos estudios dicen que somos como somos porque competimos de forma agresiva entre nosotros y con otras especies. Otros afirman que somos las criaturas más benévolas del planeta y que colaboramos mejor que otras criaturas. Sí, todo eso es cierto.

Sin embargo, lo que decididamente nos distingue del resto de las especies es la capacidad de jugar entre lo que es y lo que puede ser: podemos imaginar cualquier cosa y concretarla en obras materiales y espirituales.

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En las últimas décadas varios descubrimientos científicos han replanteado varias premisas de la teoría de la evolución.

Una de las teorías de la evolución más conocidas es la de Charles Darwin, para quien la mayor fuerza en la evolución es la selección natural y la supervivencia del más apto. ¿Está usted desafiando sus ideas?

No, lo que digo es que la antropología ha cambiado mucho en los últimos 150 años y hoy comprendemos mejor que antes los procesos evolutivos. La noción más popularizada de que el conflicto impulsó los cambios es limitada.

¿Qué novedades traen las nuevas investigaciones?

Los estudios de los últimos 30 años son reveladores y llenan huecos que dejaron las investigaciones anteriores. Ahora hay muchísimos más registros fósiles y arqueológicos, además de avances en neurobiología, que nos ofrecen gran cantidad de información sobre el comportamiento de los primeros seres humanos.

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La teoría de la evolución ha cambiado mucho desde Charles Darwin.

Usted habla de la imaginación y la creatividad como un fenómeno social, de colaboración. ¿Puede dar algunos ejemplos?

Hace dos millones de años nuestros antepasados primates vivían en pequeños grupos y carecían de garras y cuernos para defenderse. Estaban desnudos, armados solamente con palos y piedras.

No obstante, iniciaron un viaje distinto. Empezaron a colaborar y a desplegar una imaginación que ninguna otra especie había exhibido.

Trabajaron juntos para evitar a los depredadores y descubrir nuevos alimentos y formas de forraje. Crearon nuevas herramientas, comenzaron a cazar y se aventuraron a tierras desconocidas. Establecieron nuevas estructuras sociales como la familia. Así, poco a poco, fueron rehaciendo el mundo que los rodeaba.

Hoy el ser humano colabora de una manera mucho más amplia y compleja que cualquier otra criatura.

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La colaboración, clave para crear un mundo a medida del ser humano.

¿En qué momento de la historia se encendió la “chispa creativa”? Recuerdo una de las escenas más famosas de la película “2001: Odisea del espacio”, del director Stanley Kubrik, en la que un homínido levanta un hueso del suelo y descubre que lo puede usar como herramienta y arma.

No podemos decir que la chispa se encendió en un momento específico. En los mitos de origen suelen haber un momento inicial, un Adán y Eva, pero en la evolución nunca hay un instante único: siempre es un proceso.

No hubo un antepasado que de pronto se convirtió en ser humano; la transformación llevó mucho tiempo.

Lo que sí sabemos, a partir de nueva evidencia científica, es que el uso creativo de herramientas de piedra surgió antes de lo que pensábamos. Es previo a nuestros ancestros humanos, los homininis. Sus predecesores ya tenían utensilios muy básicos.

Nuestro linaje luego perfeccionó el uso de las herramientas, pero también imaginó y creo un nuevo mundo material, social y trascendente.

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Fuentes estudió macacos en Indonesia. Según él, estos animales poseen lo que llama creatividad social.

Al repasar las teorías de la evolución, usted desestima algunas de las ideas más generalizadas sobre los primeros humanos. Por ejemplo, los roles de los géneros: el hombre era el cazador y la mujer la recolectora.

Sí, hay grandes mitos sobre sexo, género, agresión y raza que pueden ser rectificados con datos de la biología y la antropología.

En cuanto al género, si vemos los registros arqueológicos, analizamos fósiles e incluso examinamos nuestra anatomía, notamos que los hombres y las mujeres tienen más similitudes que diferencias. La disparidad que hoy observamos entre ambos géneros en lo social, político y económico no se ve en el ser humano del pasado.

Es cierto que aún hoy existe la idea de que el hombre cazaba y la mujer preparaba la comida. Pero en los huesos y los dientes de los Neandertales y los humanos de hace 20.000 o 30.000 años no encuentras indicios de que el aporte del hombre a la dieta fuera más importante que el de la mujer.

Al contrario: en casi todos los grupos de cazadores y recolectores, más del 80% de la energía nutritiva provenía de los alimentos que recogían las mujeres, y no de los elefantes o las jirafas que cazaban los hombres.

Que el hombre cazara animales grandes nos parece importante solo porque le hemos dado relevancia. La búsqueda de frutas, vegetales y animales pequeños que realizaban las mujeres a diario era aún más importante para la nutrición, aunque a ellas no se les haya dado el crédito que merecen.

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Una serie de factores le permitieron al cerebro humano liberar su imaginación.

¿Qué ocurrió para que el ser humano pudiera liberar su creatividad? ¿Qué necesidades empezó a tener resueltas para poder soltar su imaginación?

Varias cosas. Al principio, hace dos millones de años, había muchos depredadores y eran enormes. Y nuestros antepasados debían buscar una forma de que esos animales no los mataran. Comenzaron, entonces, a eludir a los depredadores valiéndose de la colaboración y la innovación social.

Gracias a ello, de a poco los leones y otras fieras empezaron a enfocarse en otras especies de primates, homínidos o animales. Así, nuestros antepasados tuvieron un poco más de tiempo para otras cosas: imaginar y crear cosas que no existían en la realidad.

Eso, junto con una alimentación de mejor calidad, potenció el desarrollo del cerebro y elevó al ser humano al nivel que tiene hoy en día.

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La creatividad humana también se ha aplicado al destructivo arte de la guerra.

En el libro usted sostiene que la creatividad ha dado cosas muy buenas, pero también algunas muy malas como la guerra.

Siempre hubo violencia en nuestra historia como especie, pero al principio no había guerras.

Datos arqueológicos muestran que los conflictos más graves aparecieron hace 8.000 o 12.000 años, cuando grupos de seres humanos comenzaron a domesticarse, construir pueblos y aumentar sus áreas para agricultura y ganadería.

Las guerras surgieron cuando el humano empezó a tener territorios y cosas y a pensar que era dueño de ellos: había más posibilidad de reclamos y competencia por los recursos.

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Fuentes cree que el ser humano del pasado le puede ense;ar mucho al actual.

Una de las conclusiones de su libro es que losseres humanos actuales podemos aprender mucho de lacreatividad de nuestros antepasados.

Claro, los primeros seres humanos pueden enseñarnos mucho a los de hoy sobre el poder de la creatividad y la cooperación para mejorar el mundo.

Para empezar, la historia evolutiva demuestra que la cooperación es la mejor manera de tener éxito en el planeta. Siempre debemos recordar eso de nuestro pasado, porque en la actualidad hay una tendencia al individualismo; pareciera que la persona es más importante que el grupo, pero ambos son relevantes.

Por otra parte, siempre que reflexionamos sobre la creatividad pensamos en individuos geniales, como si se tratara de algo puramente personal. Pero la imaginación va siempre de la mano de la colaboración.

Todo el mundo dice, por ejemplo, que Picasso era una individuo extremadamente creativo. Desde luego que lo era, pero también aprendió a pintar y dibujar de muchas otras personas; detrás de él había toda una historia artística.

Somos individuos creativos, sí, pero nuestra evolución nos enseña que solo somos capaces de transformar el mundo cuando imaginamos algo distinto de manera colectiva.

Este artículo forma parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombiana entre el 22 y el 28 de enero de 2018.

Sigue toda la información relacionada con el Hay Festival



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Educar con el Holocausto: cómo Alemania utiliza las escuelas para combatir las mentiras sobre el nazismo, la persecución y muerte de judíos


Auschwitz

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Visitas a campos de concentración forman parte del enfoque pedagógico sobre el Holocausto

El genocidio de unos 6 millones de judíos realizado por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial es uno de los episodios más sombríos de la historia.

Sin embargo, aún hay personas que lo niegan.

Por eso, el gobierno alemán, desde hace décadas, tiene como prioridad en sus políticas públicas garantizar que la verdad sobre la historia del nazismo no se pierda entre mentiras y rumores diseminados tanto entre adultos como niños.

En Alemania, el Holocausto no se ve como un hecho histórico común.

Y este enfoque se refleja, incluso, en la manera y la frecuencia con que el tema es tratado en el aula.

Impacto

Cuando tenían 15 años, los alumnos berlineses Willy Hanewald y Franz Kloth tuvieron las primeras clases sobre el Holocausto.

Sus profesores de Historia presentaron el tema en el aula y posteriormente organizaron excursiones a sitios donde en la actualidad se recuerda qué fue lo que pasó.

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Existen grupos que cuestionan la existencia del Holocausto.

Willy, que estudia en una escuela pública, fue con su clase al campo de concentración Sachsenhausen, ubicado en las afueras de Berlín.

La escuela privada donde Franz estudiaba organizó un viaje a Auschwitz, en Polonia.

“La excursión fue una experiencia mucho más marcada que el enfoque en el aula”, dice Willy, de 17 años.

“Creo que es imposible comprender profundamente la dimensión del Holocausto sin haber estado nunca en un campo de concentración”, agrega.

Franz, de 18 años, tuvo la misma impresión que Willy y destacó otra experiencia que lo marcó: una conferencia de un sobreviviente del Holocausto.

“Esas actividades son importantes porque sólo imágenes en blanco y negro no son suficientes para comprender completamente lo que sucedió”, subraya.

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Las excursiones a los campos de concentración como parte de la enseñanza del Holocausto impacta los estudiantes.

Los dos jóvenes forman parte del Comité de Alumnos de Berlín que impulsa la implementación de la obligatoriedad de la visita a campos de concentración en el programa escolar con financiamiento del gobierno, que actualmente no sucede.

“Vivimos actualmente un período cultural muy frágil, necesitamos siempre recordar lo que sucedió y cómo sucedió para que nunca vuelva a pasar”, dice Franz.

Equivocaciones y falta de información

“La enseñanza sobre el Holocausto recuerda a las personas de los peligros a los que ellas mismas son vulnerables si están expuestas a propaganda intolerante, prejuicios, injusticias, humillación y violencia potencial“, afirma Peter Carrier, coordinador de un proyecto de investigación de la UNESCO sobre el Holocausto en la Educación, promovido por el Instituto alemán Georg Eckert.

Y en las escuelas de Alemania, el enfoque pedagógico sobre este capítulo histórico busca promover una reflexión crítica sobre el pasado y la sociedad, además de tratar de evitar que esos crímenes vuelvan a ocurrir en el futuro.

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Además de las visitas a los campos de concentración, los alumnos destacaron que también los testimonios de sobrevivientes son importantes para comprender.

Actualmente el Holocausto forma parte del programa de estudio en noveno o décimo grado, cuando los alumnos tienen cerca de 15 años.

“La temática del Holocausto y del Nazismo es una parte obligada en el programa de Historia en todos los Estados de Alemania”, destaca Detlef Pech, profesor de pedagogía en la Universidad Humboldt de Berlín.

Y es que si bien la política educativa en Alemania corresponde a los gobiernos estatales, la Conferencia de Secretarios de Educación, órgano nacional que hace recomendaciones sobre la enseñanza, comenzó a sugerir en la década de 1960 un enfoque más profundo sobre el Holocausto en el aula.

Los profesores tienen libertad para desarrollar diversas actividades pedagógicas sobre el tema, entre las cuales están las visitas a los campos de concentración.

Sin embargo, esas actividades no son obligatorias y su realización depende exclusivamente de la voluntad y el empeño de los educadores.

Controversia y resistencia

El modelo pedagógico actual es el resultado de un debate público que floreció a finales de la década de 1970 en Alemania Occidental, con la exhibición de la serie estadounidense Holocausto, que retrata la historia del genocidio desde la perspectiva de una familia de judíos alemanes que contó con la participación de Meryl Streep y James Woods.

Además de contribuir al debate sobre el tema en el aula, la serie introdujo el término Holocausto en el país.

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Algunos jóvenes alemanes opinan que con ver fotos sobre el Holocausto no es suficiente.

Hasta entonces, el episodio era tratado como persecución y muerte de judíos. Esta discusión pública también impulsó cambios en el enfoque pedagógico sobre el tema.

“Fue un proceso que comenzó a finales de la década de 1970 con la adopción de la perspectiva de las víctimas en los libros escolares, pero varió bastante entre los Estados y dependió mucho de los gobiernos que tenían en la época”, afirma la historiadora Juliane Wetzel, del Centro para la Investigación Antisemita de la Universidad Tecnológica de Berlín.

Según Peter Carrier, hay dos maneras principales de contextualizar el tema en las escuelas: en el marco de sistemas políticos en un bloque clasificado como “Democracia y Dictadura”, como ocurre en Berlín; o en el marco de regímenes políticos históricos llamado “Nacionalsocialismo”, como en el Estado de Hessen.

Formación del profesor y desafíos

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Fue en la década de 1970 que los alemanes comenzaron a usar el término “holocausto”.

La transformación en la visión de la enseñanza sobre el Holocausto a lo largo de las últimas décadas reflejó también cambios en la formación de los profesores.

Actualmente, organizaciones de defensa de la memoria e instituciones de enseñanza ofrecen diversos cursos extracurriculares para educadores sobre el abordaje pedagógico del tema.

Sin embargo, a lo largo de este proceso de adopción de esta visión más crítica, no siempre este enfoque fluyó perfectamente.

Wetzel cuenta que en el pasado hubo casos de exageraciones cometidos por profesores, que acabaron enfrentando a alumnos con los horrores del Holocausto, lo que llevó a algunos jóvenes a no querer tocar el tema.

Además de estos percances, esa transformación pedagógica enfrentó, desde el principio, resistencias de conservadores de derecha, que argumentan contra la cultura de memoria alegando que el tema pertenece al pasado y debería ser colocado un punto final en la cuestión.

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Estudiantes y profesores en Alemania debaten sobre el holocausto entre el noveno y décimo grado, cuando tienen en torno a los 15 años.

Actualmente, con el avance de populistas de derecha, que poseen representantes en 14 de las 16 asambleas estatales y también en el Parlamento alemán, ese enfoque fue puesto nuevamente en duda.

En junio, el líder del partido alternativo para Alemania (AfD), Alexander Gauland, minimizó el nazismo.

“Hitler y los nacionalsocialistas no fueron más que una caca de pájaro en mil años de una historia alemana de éxito”, dijo.

Otro integrante, Björn Höcke, llegó a llamar al monumento a los judíos de Europa asesinados, situado en Berlín, el “monumento de la vergüenza”.

Ante estos intentos de minimizar el pasado, para muchos educadores esa visión de enseñanza se hace más necesaria que nunca.

“El Holocausto es un punto central de la historia de Alemania, en una época en que el país trajo mucha desgracia al mundo. El significado central de este período no debe ser subestimado. Las amenazas de la democracia y lo que ocurre con el fin democrático también son aspectos importantes “, destaca Tobias Funk, director en la Conferencia de Secretarios de Educación.

Carrier, de la Unesco, resalta que la enseñanza sobre el Holocausto es importante para recordar a la gente de los peligros a los que son vulnerables.

La historiadora Wetzel destaca que el conocimiento sobre este pasado es fundamental para el entendimiento de debates y decisiones políticas actuales de Alemania.

La investigadora añade que la comprensión sobre el Holocausto, el nazismo y el asesinato de minorías practicadas en esta época puede ayudar a desarrollar empatía por temas actuales, como la crisis migratoria y los refugiados que vinieron al país.

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El líder del partido alternativo para Alemania (AfD), Alexander Gauland, minimiza el nazismo.

Noticias falsas

El avance de la extrema derecha y la divulgación de noticias falsas representan, sin embargo, un desafío para los educadores.

“Los profesores necesitan aprender cómo ayudar a los jóvenes a no creer en todo lo que leen en los medios y cuestionar”, afirma Carrier.

Para ello, diferentes organizaciones en defensa de la memoria ofrecen excelentes materiales didácticos, muchos disponibles en internet.

Para Wetzel, el enfoque pedagógico sobre el Holocausto es un proceso en constante transformación.

“A cada nueva generación, el enfoque y la transmisión de este tema a los jóvenes debe ser repensado, en la actualidad, es más histórica, pero no debe ser tratada como el Imperio Romano, por ejemplo, la responsabilidad alemana debe dejarse clara, sin embargo, sin sobrecargar los alumnos y sin declararlos culpables”, evalúa la investigadora.

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El emotivo anuncio de la actriz Selma Blair sobre su diagnóstico de esclerosis múltiple


Selma Blair

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La actriz indicó que había tenido síntomas durante “al menos 15 años”.

“Estoy discapacitada. En ocasiones me caigo. Tiro cosas”, escribió la actriz estadounidense Selma Blair en una conmovedora publicación en su cuenta de Instagram.

Blair, de 46 años, conocida por su trabajo en “Cruel Intentions” (Juegos Sexuales), reveló que tiene esclerosis múltiple (EM).

Indicó que fue diagnosticada en agosto pero que ha tenido síntomas desde años.

Y calificó la noticia de “abrumadora al comienzo”.

“Se me nubla la memoria. Y mi lado izquierdo le pide direcciones a un GPS descompuesto. Pero lo estamos logrando”, escribió Blair.

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La actriz aparecerá en el programa de Netflix Another Life (Otra vida).

Incurable

La esclerosis múltiple es un trastorno incurable que puede afectar el cerebro o la médula espinal y causa una variedad de síntomas potenciales, incluidos problemas con la visión, con el movimiento de brazos o piernas, las sensaciones o el equilibrio.

La enfermedad puede causar también serias discapacidades.

Según los Servicios de Salud de Reino Unido, el trastorno es dos o tres veces más frecuente en mujeres que hombres y a menudo se diagnostica en personas de entre 20 y 30 años.

Se desconoce la causa de la enfermedad.

Selma Blair, que aparecerá en el programa de Netflix, Another Life (Otra vida), indicó que la “ayuda profunda” que recibió de la diseñadora de vestuario Allisa Swanson la impulsó a abrirse sobre su enfermedad.

“Esta brillante diseñadora… no sólo diseña las piezas que usaré en este nuevo show de Netflix, también cuidadosamente me coloca las piernas en los pantalones, me pasa las blusas sobre la cabeza, me abotona los abrigos y me ofrece un hombre para apoyarme. Tengo #multiplesclerosis”, escribió Blair.

“He tenido síntomas durante años pero nunca los tomé seriamente hasta que me caí frente a él (médico) tratando de resolver lo que pensaba era un nervio comprimido”, dice Blair en su publicación en Instagram.

“Probablemente he tenido esta enfermedad incurable durante al menos 15 años. Y me siento aliviada porque al menos lo sé. Y lo comparto con mi familia de instagram… ustedes saben quienes son”, escribe.

Blair también ha participado en la película Legally Blonde y en la serie de Hellboy.

A pesar de que no hay una cura para la EM, existen tratamientos que pueden ayudar a manejar los síntomas.

Estos incluyen analgésicos o fármacos para reducir la inflamación de nervios, terapia física para aliviar la rigidez muscular o medicamentos para lentificar el progreso de la enfermedad.


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¿Hay una mejor forma de contar que la del 1 al 10? Muchos matemáticos creen que sí


Manos mostrando los números

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1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10… así aprendimos a contar desde niños, con todo y los dedos.

Contar es una de las primeras cosas que aprendemos de niños y tanto infantes como adultos muchas veces recurrimos a los dedos de nuestras manos para ayudarnos a calcular números.

El motivo es obvio: tenemos diez dedos, la cantidad exacta de dígitos que existen en nuestro sistema de conteo, el sistema decimal.

De hecho, los antropólogos creen que este sistema surgió justamente por esa razón.

El sistema decimal utiliza diez dígitos: 0 (cero), 1 (uno), 2 (dos), 3 (tres), 4 (cuatro), 5 (cinco), 6 (seis), 7 (siete), 8 (ocho) y 9 (nueve).

A partir de esos se forman todos los números.

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Es difícil considerar cualquier cambio en algo tan fundamental.

Pero aunque nos resulte muy natural, el historiador de Matemáticas Philip Beeley, de la Universidad de Oxford, le contó a la BBC que muchas civilizaciones antiguas usaban un sistema diferente al decimal.

“Si nos remontamos a la Antigüedad clásica tendemos a ver que otros sistemas eran más predominantes”, aseguró.

Otras maneras de contar

Algunos ejemplos son el sistema sexagesimal de los Babilonios, que usaba el 60 como base y tenía la tabla trigonométrica más antigua y exacta de la historia.

Si te suena imposiblemente difícil de aplicar recuerda que aún hoy utilizamos este sistema para algunas cosas, principalmente el registro del tiempo: hay 60 segundos en un minuto y 60 minutos en una hora.

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Así escribían los números los babilonios, que usaban un sistema numérico basado en el 60.

Otra sociedades utilizaron una variedad de sistemas. Los Mayas usaban el 20 como base. En tanto, los pueblos antiguos de Estados Unidos y México que hablaban las lenguas chumash usaron el 4.

Incluso hoy, en Papúa Nueva Guinea, hay pueblos nativos que hablan la lengua Kaugel y basan su numeración en el 24.

Pero aunque el sistema decimal logró imponerse en la mayor parte del mundo no todos creen que es el mejor método para contar.

Existe un movimiento que desde la década de 1940 aboga porque se cambie la base de nuestra numeración del diez al… 12.

¿12?

Antes de considerar las ventajas que señalan sus promotores, ¿cómo funcionaría concretamente un sistema duodecimal si sólo tenemos 9 números y el 0?

Para tener 12 dígitos únicos, los promotores del sistema proponen crear dos símbolos más, cuyo lugar estaría después del 9.

Es decir que el 10 se correría dos lugares, y pasaría a valer lo que hoy consideramos 12.

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Los nuevos números con sus nombres.

Superado este obstáculo, exploremos la idea.

Los promotores del llamado “sistema docenal” son académicos convencidos de que usar esa base nos facilitaría la vida a todos.

Por un lado, “a los niños les sería más fácil aprender matemáticas”, aseguran.

Ponte a pensar: las tablas de multiplicar más fáciles de aprender y recordar son las del 2 y 5.

Eso se debe a que son los números que dividen la base, el 10.

Pero si la base es 12, más tablas de multiplicar serían fáciles de memorizar, algo que reconoce la matemática Vicky Neale, de la Universidad de Oxford, quien antes de ser consultada por la BBC no se había puesto a considerar un cambio de base.

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No es lo más divertido…

“Hay más que funcionan mejor en base 12 porque hay más números que lo dividen exactamente”, le dijo a la BBC.

Efectivamente, las tablas de multiplicar más fáciles de aprender y recordar se duplicarían: las del 2, 3, 4 y 6.

Sin embargo, resaltó Neale, no resuelve todos los problemas.

“Todavía sería difícil dividir por 7”, ejemplifica.

La vida cotidiana

Aunque la idea nos resulte inconcebible, sus apóstoles señalan que lo que más se beneficiaría con el cambio son las matemáticas básicas, esas que usamos a diario.

“En un mundo docenal sería mucho más sencillo utilizar el dinero, medir cualquier cosa, calcular un tercio o un cuarto de una cantidad…”, le dice a la BBC Stephen Wood, profesor de Física y promotor del sistema.

“El 12 es un número increíble porque puedes dividirlo por dos, por tres, por cuatro y por seis y obtener números enteros”, agrega Wood, destacando su más valiosa ventaja: simplifica considerablemente las fracciones.

He aquí un ejemplo visual:

Y mira cómo cuando, por ejemplo, divides 100 con el sistema decimal y el docenal, hay menos fracciones con el último:

Fracciones de 100 Decimal Docenal
1 100 100
1/2 50 60
1/3 33,3333333333333333333333… 40
1/4 25 30
1/5 20 24;97…
1/6 16,666 20
1/7 14,285… 18,6X4
1/8 12,5 16
1/9 11,1111111111111111111111… 14
1/10 10 12;497…
1/11 9,09… 11;11…
1/12 8,333… 10

¿Cambiamos?

Los entusiastas del 12 aseguran que los beneficios superan ampliamente los negativos, y están convencidos de que no sería difícil adoptar el nuevo sistema.

“Las civilizaciones han cambiado de bases aritméticas a lo largo de la historia”, señala el físico Wood, quien destaca que incluso hoy conviven varios sistemas que utilizan el 12.

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Una docena.

Por ejemplo, para contar los huevos usamos el sistema duodecimal. Y hay 12 pulgadas en cada pie.

También hay otras unidades de medida que siguen siendo muy utilizadas hoy y no se basan en el diez: están las onzas (16 por cada libra), los cuartos (cuatro hacen un galón) y la pinta (que en Reino Unido equivale a 20 onzas y en EE.UU. a 16), entre otras.

Sin embargo, a pesar de sus virtudes, muchos, como la profesora Neale, creen que sería demasiado arduo cambiar de sistema.

Sería tan confuso para mí y para todos, aunque puedo ver desde el punto de vista matemático… el 12 es un número chévere”, concluye.

*Esta es una adaptación del episodio “Is there a better way to count…? 12s anyone?” de BBC Ideas. Si quieres ver el video original haz clic aquí.

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