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Ana Baquedano: la desafiante forma como combate en México la "pornovenganza" de la que fue víctima


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Después de sufrir porno venganza, la mexicana Ana Baquedano decidió contar su historia en público para ayudar a otras víctimas.

Cuando tenía 16 años, la expareja de Ana Baquedano compartió una foto de ella desnuda sin su consentimiento.

“Fue después de mi graduación cuando un amigo me dijo, ¿a quién le enviaste una foto tuya desnuda? Se lo conté y me dijo que había gente que la estaba compartiendo. Sentí que todos mis temores se estaban haciendo realidad“, le cuenta la joven mexicana a la BBC.

En poco tiempo, aquella imagen se viralizó y Baquedano cayó presa de la vergüenza y del sentimiento de culpa. Llegó a sentir que esa imagen la perseguía donde quiera que fuera y que era imposible huir de las miradas y los comentarios ofensivos sobre ella.

Años después, Baquedano se enfrenta a aquella situación de una manera diferente.

A pesar de la presión social y del estigma asociado a este tipo de imágenes, la joven, actualmente estudiante de psicología, logró vencer sus propios miedos y se convirtió en activista contra la porno venganza y en defensa de las víctimas.

Su campaña contra esta práctica impulsó una ley en el estado mexicano de Yucatán -del cual Baquedano es oriunda- que fue aprobada el pasado mes de mayo y que contempla penas de cárcel para quienes divulguen o amenacen con difundir imágenes eróticas, sexuales o pornográficas obtenidas con o sin el consentimiento de otra persona.

Además de Yucatán, otros estados mexicanos como el Estado de México, Chihuahua, Jalisco, Querétaro y Puebla cuentan con legislaciones similares.

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Ana Baquedano temió la reacción negativa de su entorno inmediato cuando se viralizó una imagen de ella desnuda compartida por su expareja.

El camino hasta aquí, sin embargo, no fue sencillo. Baquedano le contó al programa de radio de la BBC Outlook cómo descubrió que era víctima de la porno venganza y cómo cambió su actitud ante este fenómeno.

El miedo tras la ruptura

“Estábamos muy unidos, íbamos a fiestas, a cumpleaños… Lo conocía desde que éramos niños y de alguna manera nos entendíamos y nos apoyábamos. En ese sentido era una relación bonita”, recuerda.

En un momento de aquella relación, ella y su pareja compartieron y fotos de contenido erótico con el acuerdo de borrarlas después de recibirlas.

“Era un selfie desnudo de cintura para arriba en el que se ve muy claro que soy yo”, dice. Y agrega que ella cumplió aquel mismo día con su parte del acuerdo.

Cuando tiempo después rompieron su relación, Baquedano descubrió que su expareja no había borrado aquella imagen.

“Él estaba muy enfadado y me acuerdo que empecé a pensar que quizá no había borrado la foto. No estaba segura y me decidí a llamarlo y preguntarle directamente. Su reacción fue quedarse en silencio y colgar el teléfono. Creo que nunca en mi vida había sentido tanto miedo”, relata.

Me pregunté qué pasaría si él decidía compartir la foto… Mi familia en aquel momento era muy conservadora y pensé que me echarían de casa, que mis amigos dejarían de quererme y que me echarían de la escuela. No se lo conté a nadie entonces. Pasé por todo aquello sola”, recuerda.

El “infierno de la universidad

Cuando en 2013 Baquedano empezó la universidad creyó que las habladurías y sus temores habían quedado atrás. Sin embargo, las consecuencias de la publicación de su foto la acompañaron hasta allí.

“Una amiga vino y me dijo que una chica con la que había ido al colegio había compartido la foto, que todo el mundo la tenía en sus teléfonos y que todos hablaban de eso. Fue brutal y me dio mucho miedo. Lo recuerdo ahora y aún me da miedo”, cuenta.

Ir a la universidad se convirtió en un infierno. Es como si 2.000 personas hubieran visto la foto. Era como si todos quisieran que yo supiera que la habían visto (…) . Si entraba en la cafetería se hacía el silencio y la gente empezaba a murmurar. Había notas en las paredes de los baños, en las mesas de clase. Escribían comentarios sucios sobre la foto y sobre mí y sobre que querían ver más”, agrega.

Fue reconocida incluso estando de vacaciones en la isla de Holbox, en Yucatán, donde había viajado para tratar de buscar tranquilidad y pasar desapercibida.

“Unas personas se me acercaron y me dijeron: ‘Eres la persona de la foto. Mi amigo me la envió…’. Me quedé en shock y no sabía que decir. Mis amigos tampoco. Al final le dije que sí, que era la chica de la foto. Se rio y se fue”, rememora.

Cambio radical de estrategia

Asegura que pensó que no había manera de escapar y decidió cambiar de estrategia. En lugar de avergonzarse y tratar de ocultar su problema, decidió contarlo.

A pesar de sus temores, su madre reaccionó positivamente y la apoyó.

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La vergüenza, el miedo y la creencia de que su caso no será escuchado hacen que muchas de las víctimas de ciberacoso no se decidan a denunciar su situación.

“Decidí ser la que contara mi historia antes de que la gente se me acercara y me dijera que mi foto estaba circulando por ahí (…). Me sentí tan poderosa y contenta que sentí la necesidad de contarlo… Cada vez que lo contaba, la historia se hacía más pequeña…”, asegura.

Poco a poco, Baquedano, que se convirtió en colaboradora de un programa de concientización del gobierno de Yucatán, comenzó a ser ella quien compartía su historia en público: en escuelas, periódicos, debates…

“Fue difícil, pero me di cuenta de que si iba a hablar de ello y a tener el privilegio de que se me escuchara debía hacerlo con mucha responsabilidad. Lo primero fue no dirigir la vergüenza a donde no corresponde“, afirma.

Lucha contra un vacío legal

Su trabajo como activista le permitió conocer las historias de otras chicas que estaban pasando por la misma situación que ella.

“Venían a mí y me contaban que habían intentado denunciar a sus agresores y las autoridades les habían dicho que no, que eso no era un crimen, que no era delito”, señala.

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Un informe de Naciones Unidas de 2017 señaló la falta de leyes específicas para combatir la violencia online contra las mujeres.

Ese vacío legal no es infrecuente. El informe sobre la situación de América Latina en relación a la violencia de género ejercida por medios electrónicos, publicado por Naciones Unidas en noviembre de 2017, señaló que en la región “no existen leyes específicas para este tipo de violencia online y, en general, las víctimas tienen que recurrir al sistema penal o civil no siempre obteniendo las respuestas adecuadas para las características de este delito”.

Ante esa situación, Baquedano tuvo la idea de promover una ley que regulara el uso no autorizado de imágenes íntimas de otras personas en su estado. Para ello se alió a un grupo de abogados y siguió hablando de su caso en público.

En mayo de 2018, su trabajo dio frutos. La propuesta de ley en la que había estado elaborando fue aprobada por el parlamento de Yucatán.

El último paso

“Fue muy emocionante. Todo eran puntos verdes en la pantalla. Empecé a llorar y no podía parar. Fue terrible porque había mucha gente de la prensa haciéndome fotos y yo no paraba de llorar”, dice.

El silencio de las víctimas es una de las razones del desconocimiento de este fenómeno. Sin embargo, el número de víctimas aumenta. Solo en México, al menos 9 millones de mujeres fueron víctimas de ciberacoso -un tipo de acoso en el que se incluye la porno venganza entre otro tipo de prácticas- según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

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Al contar su caso, Baquedano se dio cuenta de que había muchas otras chicas en su misma situación.

Baquedano fundó Consentimiento Digital A.C., su propia asociación para defender a las víctimas de la porno venganza y para denunciar esta práctica.

A principios de 2019 dio un paso más en la visibilización de su historia al publicar su foto desnuda en sus propias redes sociales.

“Creo que la foto significa algo diferente para mí ahora. Quiero que la gente vea que hubo un momento de mi vida en el que quería matarme para que la gente no viera esa imagen. Para mí aquello valía más que mi propia vida. Y pienso que es un mensaje muy poderoso, sobre todo para chicas y chicos jóvenes. Decidí publicar la foto y la gente reaccionó de una manera maravillosa. Muchas chicas que estaban pasando por lo mismo se sintieron reconfortadas. Demostré que no es para tanto que alguien te vea desnuda. No es algo de vida o muerte”, concluye.

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Norman Borlaug: el hombre que salvó a millones de personas de la hambruna y recibió el Nobel de la Paz por su trabajo en México


Norman Borlaug

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Norman Borlaug es reconocido mundialmente por haber salvado a millones de personas del hambre.

A principios del siglo XX, los recién casados Cathy y Cappy Jones abandonaron Connecticut, EE.UU., para comenzar una nueva vida como agricultores en el valle Yaqui, en el noroeste de México, un lugar seco y polvoriento poco conocido unos cientos de kilómetros al sur de la frontera de Arizona.

Cuando Cappy murió en 1931, Cathy decidió quedarse. Para entonces, tenía un nuevo vecino: la Estación Experimental del Valle Yaqui, un gran centro de investigación agrícola con impresionantes pilares de piedra, y canales de irrigación inteligentemente diseñados.

Durante un tiempo, el centro crió ganado, ovejas y cerdos, y cultivó naranjas, higos y toronjas.

Pero llegado el año 1945, los campos estaban cubiertos de maleza, las cercas caídas y las ventanas destrozadas. La estación estaba infestada de ratas.

Por esto, cuando Cathy escuchó rumores extraños sobre un joven estadounidense que se había instalado en este lugar en ruinas, a pesar de la falta de electricidad, saneamiento o agua corriente, fue a averiguar.

Encontró a Norman E. Borlaug, de la Fundación Rockefeller, quien estaba intentando producir trigo que pudiera resistir la roya del tallo, una enfermedad que arruinaba muchos cultivos.

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Borlaug recibió el Premio Nobel de la Paz por su trabajo.

Más al sur, donde se suponía que Borlaug tenía que establecerse, las cosechas se sembraban en primavera y se cosechaban en otoño. Aquí, Borlaug planeaba explotar un clima diferente que también le permitiría sembrar en otoño y cosechar en primavera, y quizás cosechar diferentes variedades de trigo.

Sin embargo, la Fundación no tenía permiso para trabajar en la región, por lo que él no podía estar allí oficialmente.

Esto significaba que no había maquinaria, y ninguna ayuda para hacer el lugar habitable. Pero Borlaug dejó atrás a su esposa Margaret y a su hija Jeanie en Ciudad de México, y se fue de todos modos.

“A menudo me parecía que había cometido un terrible error al aceptar la posición en México”, confesó en el epílogo de su libro, Norman Borlaug on World Hunger (“Norman Borlaug sobre el hambre en el mundo”).

Pero estaba decidido a enfrentar el flagelo del hambre, algo que había visto de primera mano. “Soy producto de lo peor de la [Gran] Depresión”, dijo al Dallas Observer en 2002.

Cathy se compadeció del joven, le enseñó español, lo invitó a comer todas las semanas y le dejó que se lavara él y su ropa. Más tarde, él dijo que no habría sobrevivido sin su ayuda.

También lo llevó a la ciudad más cercana, Ciudad Obregón, donde 23 años después la calle principal pasaría a llevar su nombre.

Bomba P

Ese mismo año, 1968, el biólogo de Stanford Paul Ehrlich y su esposa Anne (la cual no recibió ningún crédito) publicaron un libro explosivo.

En The Population Bomb(“La explosión demográfica” o “Bomba P), observaron que en países pobres como India y Pakistán, la población crecía más rápido que la producción de alimentos.

En la década de 1970, predijeron: “Cientos de millones de personas van a morir de hambre”.

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Paul Ehrlich pasea al lado de un contador de población en Australia en 1991.

Afortunadamente, Ehrlich estaba equivocado, porque no sabía lo que Norman Borlaug había estado haciendo.

Más tarde, Borlaug recibiría el Premio Nobel de la Paz por los años pasados entre Ciudad de México y el Valle de Yaqui, cultivando miles y miles de tipos de trigo, y observando cuidadosamente sus rasgos: este tipo resistía un tipo de roya en el tallo, pero no otro; este tipo producía buenos rendimientos, pero hacía mal pan; y así.

No pudo secuenciar el ADN del trigo para descubrir qué genes causaban qué rasgos, porque para que surgiera esa tecnología todavía faltaban décadas.

Pero podía cruzar las variedades que tenían algunos rasgos positivos, y esperar que una de las especies cruzadas tuviera todos los rasgos buenos y ninguno de los malos.

Fue un trabajo minucioso, pero finalmente valió la pena.

Borlaug produjo nuevos tipos de trigo “enano” que resistía la roya, daba buenas cosechas y, crucialmente, tenía tallos cortos, por lo que no se venía abajo con el viento.

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Un trabajador agrícola muestra uno de los granos de trigo de Norman Borlaug, de alto rendimiento y resistente a la roya, en una instalación experimental en Ciudad Obregón.

Gracias a nuevas pruebas, descubrió cómo maximizar su rendimiento: a qué distancia había que plantarlo, a qué profundidad, con cuánto fertilizante y cuánta agua necesitaba.

Para la década de 1960, Borlaug estaba viajando por el mundo para difundir su hallazgo. No fue fácil.

Trigo de Pakistán

En Pakistán, el director de un instituto de investigación explicó que habían probado su trigo, pero los rendimientos eran bajos.

Borlaug pronto se dio cuenta del porqué. Ignorando sus instrucciones, habían plantado demasiado profundo, demasiado separado y sin fertilizar ni desherbar. El hombre respondió perplejo: “Esta es la forma en que se siembra trigo en Pakistán”.

Muchos no podían concebir que una revolución así fuera posible.

Durante medio siglo, los rendimientos del trigo en Pakistán habían sido constantes: nunca más de 360 kg por acre (un acre equivale a 0,4 hectáreas). Los agricultores mexicanos ahora estaban obteniendo más de tres veces eso.

Entonces ¿merecía la pena probar a hacerlo a la manera mexicana? No, respondió un eminente académico. “¡Estas cifras demuestran que la producción de trigo de Pakistán nunca aumentará!”

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Las ideas de Borlaug finalmente fueron adoptadas de forma entusiasta por agricultores indios como Pradeep Singa.

Borlaug era directo con las personas que no entendían esto, sin importarle quiénes eran. En India se enfrentó a gritos con el entonces viceprimer ministro.

Pero eventualmente sus arengas funcionaron. Los países en desarrollo comenzaron a importar las semillas y los métodos de Borlaug. Y entre 1960 y 2000, sus rendimientos de trigo se triplicaron.

Luego se hizo un trabajo similar con el maíz y el arroz. Lo llamaron la “revolución verde”. Ehrlich había predicho hambrunas masivas, pero la población mundial se multiplicó por más del doble, y la producción de alimentos aguantó el ritmo.

Superpoblación

Pero aun así, las preocupaciones por la superpoblación nunca desaparecen del todo. Es una de las cuestiones más antiguas de la economía, que se remonta al primer profesor de “economía política”, Thomas Robert Malthus.

En 1798, Malthus publicó An Essay on the Principle of Population (“Ensayo sobre el principio de la población), en el cual desarrollaba una simple teoría: las poblaciones crecen exponencialmente: dos, cuatro, ocho, 16, 32. La producción de alimentos, en cambio, no lo hace a ese ritmo.

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Thomas Malthus predijo que las ganancias en calidad de vida en el corto plazo se verían socavadas a medida que el crecimiento de la población superara la producción de alimentos.

Tarde o temprano, argumentaba, habrá más personas que alimentos, y las consecuencias no serán agradables.

Por suerte para nosotros, resultó que Malthus había subestimado el hecho de que, a medida que las personas se hacen más ricas, tienden a tener menos hijos, así que las poblaciones crecen más lentamente.

De hecho, en 1968, el año en que Paul Ehrlich hizo sus predicciones funestas, fue también el año en que el crecimiento poblacional mundial empezó a ralentizarse. El crecimiento anual había caído de su pico de 2,09% en 1968 al 1,09% en 2018.

Pero aunque el crecimiento de la población se ha ralentizado, Naciones Unidas predice que todavía habrá otros varios miles de millones de personas más antes de que acabe este siglo.

A algunos expertos les preocupa que los cultivos de alimentos ya no crecen con la rapidez necesaria.

El progreso se ha ralentizado, y los problemas se acumulan: cambio climático, escasez de agua, contaminación por fertilizantes y pesticidas.

Otras consecuencias de la “revolución verde”

Estos son problemas que la propia revolución verde ha empeorado. Algunos argumentan que incluso perpetuó la pobreza, ya que los fertilizantes y los sistemas de riego cuestan un dinero que muchos agricultores no tienen.

Paul Ehrlich, quien ahora tiene unos 80 años, mantiene que no es que él estuviera equivocado, sino más bien que se adelantó a su tiempo. Quizás si Malthus todavía estuviera vivo, diría lo mismo.

Pero, ¿podría ser el ingenio humano la respuesta a este problema?

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Científicos estadounidenses han conseguido mediante la ingeniería genética en sus ensayos que plantas de tabaco crezcan hasta un 40% más de lo habitual.

Desde que la modificación genética se hizo posible, se ha centrado sobre todo en la resistencia a enfermedades, insectos y herbicidas.

Aunque esto hace aumentar las cosechas, no ha sido su objetivo directo.

Esto está empezando a cambiar. Y los agrónomos solo ahora están empezando a explorar la tecnología de edición genética conocida como CRISPR, que puede hacer lo que hizo Norman Borlaug pero mucho más rápido.

En lo que respecta a Borlaug, él vio que su trabajo causó problemas que no se manejaron correctamente, pero se hizo una sencilla pregunta: ¿qué prefieres, tener formas imperfectas de cultivar más alimentos, o dejar que la gente se muera de hambre?

Es una pregunta que vamos a tener que seguir haciendo en las próximas décadas.

Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. Este artículo está basado en la serie 50 Things That Made the Modern Economy del Servicio Mundial de la BBC. Haz clic para encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.

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Gloria Vanderbilt: muere a los 95 años uno de los icono de la moda y la alta sociedad en Estados Unidos


Gloria Vabderbilt

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Robin Marchant

Gloria Vanderbilt, uno de los iconos de la moda y la alta sociedad en Estados Unidos, muri’o este lunes a los 95 a;os.

Así lo anunció su hijo, el famoso periodista Anderson Cooper, en la cadena CNN.

Más información en breve.



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Jorge Armanet, el chileno que creó HealthUnlocked, la red social que usan millones de personas


Jorge Armanet, fundador de HealthUnlocked

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“Hoy estamos entrando de lleno a una nueva versión de los sistemas de salud en el mundo donde el énfasis está cambiando de los médicos a los datos y de los proveedores a pacientes empoderados e informados”, explica Jorge Armanet, quien creó HealthUnlocked en 2010.

Cuando Jorge Armanet llegó a Londres nunca imaginó que, quince años después, estaría a la cabeza de una red social que usan decenas de millones de personas. Un espacio en el que no se hacen diagnósticos y no sustituye la relación entre médico y pacientes, sino busca que estos últimos se apoyen mutuamente.

El chileno de 45 años aterrizó en la capital inglesa en septiembre del 2004 para estudiar un máster sobre artes digitales en la Universidad de Goldsmiths, tiempo en el que se dio cuenta de que la conectividad entre la gente “sería el negocio del futuro”.

Pero fue después, cuando se especializó en las entonces “emergentes” redes sociales en la Universidad de Cambridge, cuando descubrió los desafíos y oportunidades que específicamente el sector de la salud presentaba para la industria tecnológica.

Y su interés por la manera en que se toman las decisiones médicas —basadas en las experiencias de los pacientes—, y la necesidad de aplicar nuevas tecnologías para solucionar problemas sociales relacionados con la desigualdad, lo llevó a crear, en 2010, su propia compañía: HealthUnlocked.

“Cuando por casualidad me enfrenté con el problema de la salud, pensé en ella no como un tema de pastillas, cirugías y hospitales, sino como unaindustria basada en el conocimiento”, explica Jorge Armanet.

“Pensé que podía haber una manera de organizar las experiencias de los pacientes para que luego fueran compartidas entre ellos mismos y con el resto de los actores de la salud. Y así fue como nació la idea de una red social para pacientes”.

Apoyo, más que consejo médico

Los pacientes en el centro de la salud.Esa es la filosofía detrás de la red social fundada por el chileno que hoy cuenta con más de un millón de miembros alrededor del mundo y con tres millones de usuarios que visitan mensualmente la plataforma.

Su objetivo es conectar a las personas con las mismas condiciones médicas para que compartan experiencias y obtengan respuestas a sus necesidades. Así, sus miembros se reparten entre las más de 700 comunidades que existen en la red y que están dedicadas a unas 250 enfermedades diferentes, incluyendo el cáncer, problemas a la tiroides, pérdidas de peso o infertilidad.

Por ejemplo, en el caso de esta última patología, hay una comunidad llamada Fertility Network UK(Red de Fertilidad de Reino Unido), donde los usuarios comparten información sobre los diversos tratamientos que hay para quedarse embarazada.

“Fertilización in vitro fallida… ¿Cuánto tiempo esperaron para intentar otro ciclo?”, pregunta una usuaria, a quien varios miembros le responden que, aunque cada persona es distinta, lo común es esperar dos meses.

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La red social tiene más de un millón de miembros alrededor del mundo.

Lo mismo ocurre con otras enfermedades donde, además, los miembros muchas veces buscan apoyo más que consejos médicos. Es el caso de una comunidad relacionada con el cáncer de mama, que se define a sí misma como un “espacio donde puedes sentirte segura, apoyada y donde puedes contar tu historia y discutir tus problemas”.

Para Jorge Armanet es importante aclarar este último punto pues asegura que su plataforma no pretende reemplazar la relación con el médico sino “mejorarla”.

“Cuando las personas usan HealthUnlocked no esperan recibir consejos médicos. La función es más bien ayudarles a relacionarse mejor con sus doctores al tener más información. De hecho, el 58% de nuestros miembros reporta haber tenido mejores interacciones con sus médicos desde que utilizaron HealthUnlocked”, dice.

Para el empresario, el autocuidado y el impacto positivo que puede traer el intercambio de información entre las personas, es la clave para manejar la salud en el futuro. Esto, sobretodo considerando lo que Armanet describe como una “crisis” en los sistemas de salud debido al envejecimiento de la población y el consecuente aumento de las enfermedades crónicas.

“Hoy estamos entrando de lleno a una nueva versión de los sistemas de salud en el mundo donde el énfasis está cambiando de los médicos a los datos y de los proveedores a pacientes empoderados e informados”, explica Armanet.

“Hemos llegado a un punto donde todos los actores de la salud se están viendo forzados a cambiar para sobrevivir”, afirma el ejecutivo.

Los “guardianes” de las comunidades

Pero el autocuidado puede ser un arma de doble filo. En un mundo donde abundan las fake news (noticias falsas) y la desinformación es más importante que nunca contar con información fehaciente respecto a un tema tan delicado como la salud.

¿Cómo, entonces, HealthUnlocked se asegura de reunir el correcto intercambio de opiniones entre sus miembros?

Según su fundador, la compañía fue creada pensando en ese problema.

“Si bien nuestros usuarios comparten sus experiencias de salud libremente en la plataforma, lo hacen siempre en comunidades que son moderadas por asociaciones de expertos en cada enfermedad que cubrimos”, dice.

De esta manera, hoy todas las comunidades de HealthUnlocked son controladas por expertos en salud. La Fundación Británica del Corazón, la Asociación de Esclerosis Múltiple de América y la Sociedad Nacional de Artritis Reumatoide son algunas de estas organizaciones que verifican la veracidad de la información que circula en la red.

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HealthUnlocked tiene alrededor de 700 comunidades de pacientes que son moderadas por organizaciones encargadas de verificar la veracidad de la información que circula en la red. La Fundación Británica del Corazón (en la foto) es una de ellas.

“Ellos actúan como guardianes de las comunidades moderando el contenido generado por el usuario para garantizar que toda la información compartida sea creíble, confiable y segura”, dice Armanet.

Además, la propia compañía tiene una asociación con un grupo de enfermeras que moderan ciertas comunidades. También HealthUnlocked mantiene una serie de algoritmos que se encargan de identificar situaciones riesgosas como alertas suicidas y actividades comerciales no validadas, como la venta de medicamentos o tratamientos.

Pero, de todas maneras, hay riesgos.

Según Nicolás Rebolledo, profesor de la Royal College of Art y experto en la innovación de procesos de servicio público, hay tres elementos que deben estar relacionados para que este tipo de servicios sea exitoso: que la participación sea alta, que la información que se comparta tenga sustento científico y lo que las máquinas o algoritmos son capaces de hacer con la información.

“Cuando estos tres elementos no están conectados, y no hay vetos de evidencia, se constituyen las fake news. Es lo que pasa con muchas redes sociales donde no hay mediación de la evidencia y, por tanto, hay desinformación. Lo mismo ocurre con el doctor Google,que no está conectado con expertos que ayuden a verificar la información”, dice.

Aún así, el académico afirma que si la ciencia “no es capaz de aprovechar las oportunidades que le puede entregar la inteligencia artificial y los pacientes empoderados, se quedará atrás”.

Descongestionar centros de salud

Armanet trabaja hoy desde Londres. Allí vive con su pareja y sus tres hijos.

HealthUnlocked, que emplea a más de 30 personas, el 60% de ellas mujeres y más de la mitad no británicos, opera principalmente en Reino Unido y en Estados Unidos.

Tiene oficinas en ambos países y cuenta con servicios en español y en portugués.

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Más de treinta personas trabajan en la oficina de HealthUnlocked en Londres. La red social también tiene sede en Nueva York.

En los últimos dos años, la plataforma ha sido utilizada por 75 millones de personas, quienes han generado hasta hoy 12 millones de piezas de contenidos.

Esto la hace ser la red social de salud más grande a nivel mundial. Empresas similares a HealthUnlocked, como la americana Patients Like Me, no tienen más de 600 mil miembros (500 mil menos que la empresa del chileno).

La red social se ve a sí misma como un ente colaborador para descongestionar los centros de salud.

Un claro ejemplo de esto, es la asociación que hoy tienen con el National Health Service (NHS), el sistema de salud público del Reino Unido. En su página web, el NHS recomienda el uso de esta red social no para recibir información específica sobre tratamientos médicos sino como un “apoyo” a los pacientes.

“Utilice HealthUnlocked para obtener consejos y apoyo, o simplemente para conversar con personas que entienden su perspectiva y puedan ofrecerle una nueva mirada al dar su propia opinión”, dice. Y agrega: “Las comunidades son moderadas por organizaciones confiables de pacientes u organizaciones benéficas para garantizar que todos compartan la mejor información”.

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La compañía creada por el chileno tiene una asociación con el popular National Health Service (NHS), el sistema de salud público del Reino Unido. En su página web, el NHS recomienda el uso de esta red social como “apoyo”, no para recibir información sobre tratamientos médicos.

La NHS también aconseja visitar la plataforma en casos específicos, por ejemplo, de infertilidad. “Durante este período, puede resultarle útil hablar con un consejero a través de la clínica de fertilidad, o comunicarse con otras personas en una situación similar a la suya a través de la comunidad de Fertilización In Vitro de Health Unlocked”, señalan.

Mirando a Latinoamérica

Para Armanet no fue fácil construir HealthUnlocked.

Los desafíos asociados a la creación de una tecnología completamente nueva y el esfuerzo de formar un modelo de negocios sustentable detrás de ella, dice, ha sido complejo.

Pero el chileno no piensa detenerse. HealthUnlocked espera expandirse en los próximos meses a Latinoamérica y a la población hispana que actualmente vive en Estados Unidos.

“Tenemos decenas de comunidades y miles de usuarios en Latinoamérica pero estamos muy interesados en trabajar más intensamente con actores locales para expandirnos. Esto, no solo con el objetivo de atender las necesidades de Centroamérica y Sudamérica sino también a una inmensa población hispana en Estados Unidos que está muy mal servida de contenidos y servicios de salud”.

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