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Andrew Michael: "Le robé US$38.000 a mi mamá para hacer millones"


Andrew Michael

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Michael empezó a desarrollar su negocio con un amigo de la escuela en su habitación, cuando tenía 17 años.

Cuando Andrew Michael tenía 17 años apostó por cambiar su vida gastando US$38.000 de la tarjeta de crédito de su madre… sin su permiso.

En 1997, cuando vivía con su madre en Cheltenham, en el oeste de Inglaterra, Michael vio una oportunidad de negocios.

Llevaba un tiempo queriendo crear su propia página de internet junto a un amigo de la escuela.

Michael se había dado cuenta de que muy pocas compañías de alojamiento web (aquellas que proporcionan espacio de un servidor a sus clientes) estaban destinadas a pequeñas empresas o miembros del público.

“Todas las compañías de alojamiento web en Reino Unido en ese momento buscaban atraer a empresas grandes”, dice Michael, que hoy tiene 39 años.

“Pero vimos que pequeñas empresas e individuos querían algo que funcionara como un autoservicio y fuera fácil de usar”.

En un mes

Así, Michael y su amigo decidieron aprovechar ese vacío en el mercado y establecieron su propia empresa de alojamiento web a la que llamaron Fasthosts.

“Teníamos las computadoras que necesitábamos en mi habitación, en la casa de mi madre, y software creado por nosotros mismos”, cuenta.

“Pero lo que realmente necesitábamos era una conexión de internet rápida que, en esa época, implicaba hacer un pozo en la calle. Eso costaba US$38.000, pero no teníamos el dinero”, dice.

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“Le robé US$38.000 a mi mamá para hacer millones”, confiesa Michael, quien dice que su madre lo perdonó por usarle la tarjeta sin permiso.

Pensando en que no había otra opción posible, Michael usó la tarjeta de su mamá para pagar por la mejora de su servicio de internet.

El plan era promocionar el servicio y ganar suficiente dinero con ello en el primer mes para pagar la tarjeta, cuando llegara la boleta.

El plan, sorprendentemente, funcionó: “A fin de mes teníamos suficientes clientes y dinero como para pagar por la línea de internet y la publicidad”, explica.

Y algo que fue muy importante: su madre lo perdonó por lo que hizo.

Fiestas exuberantes

Mientras su amigo se fue a estudiar en la universidad, Michael canceló sus planes de estudio para dedicarse por tiempo completo a Fasthosts.

Acabó vendiendo su empresa nueve años más tarde por US$78 millones.

Con 26 años, y siendo dueño del 75% de las acciones, se llevó cerca de US$60 millones.

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En las fiestas de fin de año de la empresa, Michael solía invitar a grupos como Girls Aloud.

Dos años más tarde, Michael creó una empresa de almacenamiento en la nube llamada Livedrive, que más tarde vendió por una suma que no reveló pero que se estima en decenas de millones de dólares.

Michael se hizo conocido en el mundo de los negocios no solo por el éxito de sus dos empresas, sino también por las fiestas lujosas que organizaba.

Se dice que en las celebraciones de Navidad de Fasthosts participaron bandas como Girls Aloud y Sugababes y animadores famosos.

“Me encantan las fiestas, me encanta entretener a la gente”, dice. “Y yo no hago las cosas a medias”.

Aburrimiento

Nacido en Chipre y educado en Reino Unido, Michael cree que heredó su pasión por los negocios y su habilidad para enfocarse en ello de su padre.

“Mi padre vino de Chipre y era un pequeño empresario”, explica.

“Al igual que muchos chipriotas, abrió sitios de venta de pescado y papas y cafés. Así que parte de mi infancia era ir de una de estas tiendas a otra para recolectar el dinero recaudado y discutir ideas de negocios”.

“Desde muy pequeño adquirí esa mentalidad comerciante”.

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Michael maneja su empresa más reciente, Bark, con su cofundador, Kai Feller (izquierda).

En cuanto a la expansión de Fasthosts, Michael dice que estaba muy centrado en ello y que “nada más importaba”.

Y si bien la venta de la empresa en 2006 lo hizo rico, también le dejó una sensación deinsatisfacción.

“Recuerdo estar en la oficina cuando la plata entró en mi cuenta de banco y pensé que eso me haría muy feliz”.

“Pero, de hecho, tuve una sensación de vacío cuando me di cuenta de que lo había vendido todo, de que todo se resumía en una cifra en una hoja de cálculo”.

Como resultado, Michael admite que durante un tiempo se sintió aburrido: Probablemente bebí y comí demasiado”.

Comienzo difícil

Deseoso de volver a los negocios, dos años más tarde lanzó Livedrive.

Desafortunadamente, esta compañía experimentó dificultades en un inicio debido a la saturación del mercado.

“Descubrimos que había mucha gente con la misma idea al mismo tiempo, por eso solo con publicidad no funcionaba”, dice.

“Fue mi primera experiencia con un potencial fracaso y estaba preocupado de que acabase siendo un hombre de un solo éxito” .

Y podría haber sido así si no hubiese sido por una noche en un pub.

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Michael conoció a muchos de sus ídolos durante su juventud, incluido Richard Branson.

“Me había hecho amigo de alguien de la tienda de electrónica Dixons, que conocí por un amigo en común en una salida”, cuenta. “Y luego empezamos a trabajar con ellos”.

Dixons decidió ayudar a Livedrive a desarrollar su producto y luego a incluirlo en los paquetes que vendían con sus portátiles y tabletas.

“Fue un hit”, dice Michael. “Así que luego replicamos el modelo con otros minoristas. Eventualmente, la empresa se volvió más grande que Fasthosts”.

Después de vender Livedrive en 2014, Michal creó Bark.com, un sitio web que permite contratar servicios profesionales locales, desde plomeros hasta profesores de guitarra, paseadores de perro o entrenadores personales.

Ambición

En opinión de Chris Green, analista de tecnología, Fasthosts es un clásico ejemplo de las innovaciones en computación surgidas “en un dormitorio”, típicas en Reino Unido en los años 80 y 90.

“No solo fue un éxito instantáneo para un Andrew Michael de 17 años, sino que también simplificó para muchos el proceso de registrar dominios y el acceso a una red de alojamiento“.

Por su parte, “Livedrive fue (una empresa) pionera en el almacenamiento en la nube para personas y pequeñas empresas”.

De cara al futuro, Michael dice tener aún muchas ambiciones.

“Soy el tipo de persona que, cuanto más tiene, más quiere. E incluso aunque a mis dos primeros negocios les haya ido bien, no me considero tremendamente exitoso”.

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Por qué tantas mujeres jóvenes no se identifican con el término feminista



La marcha de las Mujeres

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La marcha de las Mujeres fue convocada en Washington, D.C. el 21 de enero de 2017

En los últimos años, los movimientos feministas han atraído una atención significativa en Europa y América del Norte.

Entonces, ¿por qué tantas mujeres jóvenes dicen que no se identifican con el término?

Según una encuesta llevada a cabo en Reino Unido y en Estados Unidos, menos de una de cada cinco mujeres jóvenes se etiquetaría a sí misma como feminista.

Es una cifra sorprendente, ya que el feminismo y la defensa de los derechos de las mujeres en la búsqueda de la igualdad entre los sexos, ha centrado mucha atención últimamente.

Un día después de la investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, millones de personas en todo el mundo se unieron a la Marcha de las Mujeres 2017.

Uno de los objetivos principales era defender los derechos de las mujeres, que muchos sentían amenazados.

Otro momento clave fue cuando más de 80 mujeres denunciaron por acoso sexual al productor de cine Harvey Weinstein, alegaciones que él niega.

#MeToo y otros

Los movimientos online también han ganado notoriedad.

La actriz Alyssa Milano sugirió que cualquier persona que haya sido “acosada o agredida sexualmente” debía responder a su tweet poniendo “#MeToo”, resucitando un movimiento iniciado por la activista Tarana Burke en 2006.

Medio millón de personas respondieron en las primeras 24 horas y el hashtag se ha utilizado en más de 80 países.

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La presentadora británica Jameela Jamil aboga por desarrollar una actitud positiva hacia el cuerpo

Muchas otras celebridades han abrazado públicamente el feminismo, incluidas las actrices Emma Watson, que lanzó una campaña de igualdad junto con Naciones Unidas, o la presentadora británica Jameela Jamil.

Movimientos como #sexismodiario y la célebre charla en Ted de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie, “Todos debemos ser feministas”, también han sintonizado con millones de personas.

Rechazo al feminismo

Todos estos eventos han ayudado a atraer atención sobre el feminismo.

Así que puede ser sorprendente que la identidad “feminista” no haya ganado más popularidad entre las mujeres jóvenes de occidente.

En Reino Unido solo ha habido un pequeño aumento en el número de mujeres que se identifican como feministas.

Una encuesta de YouGov en 2018 reveló que el 34% de las mujeres en Reino Unido respondieron “sí” cuando se les preguntó si eran feministas, en comparación con el 27% de 2013.

Es más o menos lo que ocurre en el resto de Europa: menos de la mitad de los hombres y mujeres encuestados en cinco países están de acuerdo en que son feministas. Pero las diferencias entre los países fueron notorias.

Mientras el 8% de los encuestados en Alemania se reconocía feminista, en Suecia esa cifra llegó hasta el 40%.

Sin embargo, las personas no parecen rechazar el término feminismo porque estén en contra de la igualdad de género o porque crean que se ha logrado.

El mismo estudio reveló que ocho de cada 10 personas creía que los hombres y las mujeres deben ser tratados de igual manera en todos los aspectos, y muchos estaban de acuerdo en que el sexismo sigue siendo un problema.

Esto supone una transformación en la actitud.

Otro estudio, que involucró a 27.000 personas en EE.UU., reveló que dos tercios creían en la igualdad de género en 2016, en comparación con un cuarto que lo hacía en 1977.

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La charla en Ted de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie, “Todos debemos ser feministas”, acumula más de 6 millones de visitas.

Y en una encuesta de 2017 en Reino Unido, el 8% dijo que estaba de acuerdo con los roles tradicionales de género: que un hombre debería ganar dinero y una mujer debería quedarse en casa, en comparación con el 43% de los encuestados que pensaba así en 1984.

Si muchos creen que la igualdad de género es importante y que aún no se ha llegado a ese nivel, ¿por qué relativamente pocas personas, incluidas las mujeres jóvenes, se identifican como feministas?

Es probable que crean que el término no le representa.

El sondeo sugiere que el término feminista no atrae a las mujeres de clase trabajadora.

Sí a la igualdad

Casi una de cada tres personas calificadas como ABC1, es decir, aquellas con trabajos gerenciales, administrativos o profesionales, se identifica con el término feminista en una encuesta de 2018.

Sin embargo esto pasa solo en una de cada cinco personas C2DE, aquellas que tienen un trabajo manual, están jubilados o son trabajadores ocasionales o desempleados.

Pero en conjunto, ocho de cada 10 personas de ambos grupos, creen que hombres y mujeres deben ser iguales en todos los aspectos, según una encuesta de 2015.

Esto puede sugerir que los grupos de personas con bajos ingresos respaldan la igualdad que sustenta la idea del feminismo, pero no están interesados en la palabra en sí.

Y no solo eso. El grupo étnicopuede determinar la visión sobre el feminismo.

Un estudio sobre la opinión de los millennials estadounidenses encontró que el 12% de las mujeres hispanas, el 21% de las mujeres afroestadounidenses, el 23% de las mujeres asiáticas y el 26% de las mujeres blancas se identifican como feministas.

Tres cuartas partes de todas las mujeres encuestadas dijeron que el movimiento feminista ha hecho “mucho” o “algo” para mejorar la vida de las mujeres blancas.

Sin embargo, solo el 60% dijo que había logrado mucho para las mujeres de otras etnias, un sentimiento compartido por el 46% de las mujeres afroamericanas.

Luchando contra estereotipos

Otro obstáculo pueden ser algunos de los estereotipos y conceptos erróneos asociados con el feminismo.

En su introducción en el libro recientemente publicado “Las feministas no visten de rosa y otras mentiras” (Feminists Don’t Wear Pink and Other Lies), la curadora Scarlett Curtis se refiere al estereotipo de que las feministas no usan maquillaje, se afeitan las piernas o les gustan los niños.

Estos estereotipos han persistido a lo largo de los siglos. En la década de 1920, a las feministas solían llamarlas “solteronas” y abundaban las especulaciones sobre sus preferencias sexuales.

Casi un siglo después, estos puntos de vista siguen siendo predominantes.

Tras entrevistar a un grupo diverso de mujeres jóvenes alemanas y británicas para mi artículo, encontré que la asociación del término “feminismo” con el odio a los hombres, el lesbianismo o la falta de feminidad eran factores clave en el rechazo a la etiqueta “feminista”.

La mayoría dijo que no querían llamarse feministas porque temían que les asociaran con estos rasgos.

Y eso a pesar de que muchas dejaron claro que no eran homófobas y algunas incluso se identificaron como lesbianas o bisexuales.

Entonces, ¿cómo podría mejorar la imagen del feminismo?

Podría decirse que, como sociedad, deberíamos hacer más para cuestionar lo que se espera de cómo deben verse y actuar las mujeres.

Trabajar para hacer que este movimiento sea más inclusivo podría significar que el feminismo represente las experiencias y preocupaciones de diversos grupos de mujeres.

Sin embargo, cualquiera que sea la etiqueta que las mujeres decidan adoptar, la indicación de que la gran mayoría de las personas ahora apoya la igualdad, y reconoce que aún no se ha logrado, es alentadora.

*Sobre esta pieza

Esta pieza de análisis fue encargada por la BBC a una experta que trabaja para una organización externa.

La doctora Christina Scharff es una profesora de Cultura, Medios e Industrias creativas del King’s College de Londres.

Texto editado por Eleanor Lawrie.

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Jussie Smollett: abogados del actor niegan que él participara en su propio ataque "homofóbico y racista"


Jussie Smollett en 2017

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EPA/FACUNDO ARRIZABALAGA

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Jussie Smollett es uno de los protagonistas de la serie televisiva Empire.

Los abogados del actor estadounidense Jussie Smollett han negado que él tuviera cualquier participación en el ataque del que fue víctima el mes pasado, el cual fue perpetrado, según su testimonio, por dos hombres blancos.

El pronunciamiento se produce después de que medios estadounidenses citaran fuentes que aseguran que la policía cree que él podría haberle pagado a dos hermanos nigerianos para realizar el ataque ocurrido el 29 de enero.

Los hermanos, que trabajaron como extras en la producción Empire, la serie en la que Smollett actuó, han sido interrogados por la policía de Chicago.

La policía sólo ha dicho que “la trayectoria de la investigación” ha cambiado.

¿Qué dijeron los abogados?

“Jussie Smollett está molesto y devastado por los recientes reportes de que los perpetradores son individuos que él conoce”, señalaron en un comunicado Todd Pugh y Victor Henderson.

“Ahora él ha sido más victimizado por las acusaciones atribuidas a estos supuestos perpetradores de que Jussie jugó un rol en su propio ataque. Nada puede estar más lejos de la verdad y cualquier persona que diga lo contrario está mintiendo”.

Uno de los hermanos es el entrenador personal de Smollett y los abogados dijeron que es “imposible creer que esta persona pudiera haber desempeñado un rol en el crimen en contra de Jussie o que afirmara falsamente que hubo complicidad de Jussie”.

¿Y la policía?

Las autoridades interrogaron a los dos hermanos, Ola y Abel Osundairo, la semana pasada y se informó que aún cooperan con la investigación.

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Policía de Chicago

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La policía de Chicago difundió esta imagen de CCTV de dos “personas de interés” en el caso.

Los hermanos habían salido de Estados Unidos después del ataque denunciado por Smollett y fueron arrestados a su regreso, el miércoles.

El viernes fueron dejados en libertad sin cargos.

Fuentes policiales citadas por medios estadounidenses dijeron que los hermanos compraron una cuerda que fue usada en el supuesto ataque en una ferretería cercana.

El sábado, el vocero de la policía de Chicago, Anthony Guglielmi, indicó: “Podemos confirmar que la información recibida de individuos interrogados por la policía en la investigación del caso Empire ha, de hecho, cambiado la trayectoria de la investigación”.

“Hemos contactado al abogado del actor de Empire para solicitar una entrevista de seguimiento“, añadió el funcionario.

Dos días antes, el jueves, Guglielmi había negado un informe de prensa que apuntaba a que detectives estaban investigando si Smollett había organizado el ataque. De acuerdo con el vocero de la policía hasta ese momento no había “evidencia para decir que esto es un engaño”, reportó la agencia de noticias Reuters.

Ola y Abel Osundairo participaron como extras de la producción Empire, la cual se trata sobre un magnate del hip-hop y su familia.

En una publicación en Instagram, Ola Osundairo (derecha) es visto junto al creador de la serie Lee Daniels (en el centro).

¿Qué dijo Smollet del ataque?

El actor indicó que dos hombres blancos le gritaban insultos raciales y homofóbicos mientras lo golpeaban, le lanzaban una sustancia química y le ponían una cuerda alrededor del cuello.

“Este es el país Maga”, asegura que le dijeron, refiriéndose al slogan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump: Make America Great Again (“Hagamos Estados Unidos grande de nuevo”).

El actor indicó que el ataque lo “cambió para siempre”.

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Los conflictos violentos por recursos (como el agua) que ya está creando el cambio climático


Puesta de sol

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Mali se mueve de extremo a extremo: de la sequía a las inundaciones.

Todo en Mami rezuma agotamiento. Sus redondos y marrones ojos están llenos de tristeza y su cuerpo palpita de dolor.

“Primero, atacaron grupos armados” explica con una voz cansada, sentada en un tapete de plástico con sus cinco hijos pequeños acurrucados junto a ella, en la legendaria ciudad maliense de Tombuctú, otrora una gran capital cultural.

“Luego vino la lluvia, e hizo el resto”.

Las peores lluvias en 50 años en el norte de Mali se llevaron por delante toda su cosecha.

Esas lluvias se filtraron a través de las grietas en su casa de barro, causadas por una explosión en el ataque de un grupo armado.

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Mami perdió toda su cosecha en las peores lluvias en Mali en 50 años.

Las grietas se ven por todas partes en una tierra frágil ahora doblemente maldita por el conflicto y el cambio climático.

Se prevé que el aumento de las temperaturas en el Sahel sea 1,5 veces mayor que el promedio mundial, según Naciones Unidas.

“No ha estado en nuestro radar”, admitió Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

“Con frecuencia ponemos la mira en las armas y los actores armados, y quizás en el subdesarrollo, pero ahora vemos que el cambio climático está provocando conflictos entre las comunidades y este es un tipo diferente de violencia”.

La región más vulnerable

Mali tiene una importante misión de mantenimiento de la paz de la ONU, así como una fuerza multinacional antiterrorista para combatir la creciente amenaza de grupos extremistas en todo el Sahel, vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.

Según informes, el año pasado se registró el mayor número de muertos por violencia contra civiles desde la crisis de 2012, cuando grupos islámicos ocuparon las principales ciudades del norte de Mali, incluida Tombuctú.

Pero detrás de la violencia, se avecina otra tormenta.

La región del Sahel -que incluye a Mali, Níger, Burkina Faso, Chad y Mauritania- comprende algunos de los Estados más pobres y frágiles del mundo, y está considerada como la más vulnerable al cambio climático.

En una visita al norte de Mali con el CICR, fue alarmante ver cómo las consecuencias del cambio climático se entrelazan con lo que ya siempre ha sido una dura existencia en el borde del desierto del Sahara.

“La fragilidad de Mali te mira fijamente a la cara”, señala Maurer, mientras estamos, rodeados por una multitud, en un campamento abarrotado para familias que huyen de la inseguridad y el hambre en comunidades del norte de Mali.

“Toda la atención de la comunidad internacional está en conflictos altamente visibles en Siria, Irak y Yemen, pero la fragilidad aquí dura décadas”.

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Los decrecientes niveles de agua están creando tensiones entre pastores y agricultores.

Mali ahora se tambalea entre sequías e inundaciones. Ambas son cada vez más duraderas y causan un enorme daño en los cultivos y ganado.

Y eso significa que los agricultores y pastores nómadas, de diferentes grupos étnicos, se están enfrentando por unos recursos menguantes.

“Siempre ha habido pequeños enfrentamientos entre ganaderos y agricultores, pero los niveles de agua están disminuyendo y eso está generando mucha tensión”, explica Hammadoun Cisse, un pastor que encabeza un comité de reconciliación que intenta mediar entre las comunidades.

Y los grupos islamistas están echando más gasolina al fuego.

“Vienen como protectores de comunidades y luego intentan imponernos su forma de vida”, explica Cisse.

“Nosotros no aceptamos este tipo de cultura islámica con ideas yihadistas, así que esto crea otro conflicto”.

Cada historia que oímos en el norte de Mali fue una de múltiples amenazas y todas terriblemente enredadas.

Una dura existencia, en números

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  • Las temperaturas en el Sahel han aumentado casi 1ºC desde 1970, según el Instituto Internacional para el Desarrollo Sustentable.
  • Se prevé que el aumento de las temperaturas en la región sea 1,5 veces mayor que la media global, dice la ONU
  • Aproximadamente el 80% de la tierra cultivable del Sahel está afectada por la degradación, incluida la erosión del suelo y la deforestación, estima la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

“Perdimos todo nuestro ganado en la sequía de los 70 y tuvimos que cambiarnos de ciudad”, dice Rabiatou Aguissa, mientras se agacha en un taburete de plástico en un complejo de paredes polvorientas en Tombuctú.

Madre de ocho niños, ella también perdió a su marido.

Su hermano pequeño se unió a un grupo armado y él estaba tan molesto que murió del trauma“, cuenta, mientras reajusta la tela alrededor de su cabeza.

Junto a ella, hay otro recordatorio de una vida en pequeños pedazos.

Paquetes del tamaño de un pulgar de sal, cebollas, pescado seco y tomates se ensamblan en una pequeña bandeja de metal, lista para la venta en la carretera.

Dos agujas de tejer sobresalen de la bandeja, otra herramienta para tratar de llegar a fin de mes.

Una población creciente y cada vez más frágil

En su estrecho recinto amurallado, y en todos los lugares a los que fuimos, los grupos de niños risueños son otra señal de lo que nos espera.

La población en el Sahel se dobla cada 20 años, y cada generación es más frágil que la anterior.

El Banco Mundial considera que esta región se está quedando atrás en la batalla contra la pobreza.

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Los grupos armados recluyan a jóvenes pastores cuyos animales murieron.

Nos reunimos con Younoussa, de 17 años, en el Centro para el Tránsito y la Reorientación en Gao, un lugar de rehabilitación para jóvenes que fueron reclutados a la fuerza por grupos armados.

Casi 50 jóvenes, entre 13 y 17 años, se disponen a desayunar cuando llegamos.

Younoussa nos cuenta que se convirtió en pastor a los 13 años, pero muchos otros niños comienzan a atender a los rebaños desde los 9 o 10 años. Como muchos jóvenes malienses, nunca fue a la escuela, solo a clases de Corán.

Nos dice que la inseguridad obligó a su familia a huir de su casa, pero él se quedó para vigilar su ganado.

“Pero no llovía, y los animales no tenían nada para comer. Murieron, uno tras otro”.

“Para sobrevivir, no tuve otra opción que unirme a un grupo armado”, nos dice.

Nos detalla cómo ganaba el equivalente a US$3 por mes, trabajando en la cocina y en puestos de control.

La mayoría de estos jóvenes no quieren admitir si combatieron o no.

“No quiero estar con un grupo armado”, dice Younoussa, visiblemente triste. “Quiero estar con mi familia otra vez y conseguir un trabajo”.

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Los agricultores tienen que pensar más allá de su propia familia.

Esta peligrosa mezcla de factores en Mali puede parecer abrumadora, pero hay destellos de esperanza.

Como casi todos los malienses tienen que vivir de la tierra, ahí es donde tiene que empezar la lucha.

“Los agricultores no están solos”, dice Sossou Geraud Houndonougho, quien trabaja en agua y saneamiento para el CICR en la ciudad de Mopti.

“Tenemos que enseñarles no solo a plantar su propio jardín para su familia, sino a trabajar juntos para plantar un bosque para su comunidad, para su futuro”, explica.

Y el medidor, Cisse, hace una petición de diálogo: “Debemos sentarnos y hablar, y ver qué podemos hacer, no con armas sino con el diálogo, para reducir las diferencias entre nosotros”.

“Vemos ejemplos prometedores, a nivel local, que nos muestran que la paz es posible y que hay mucha energía para responder al cambio climático”, considera Maurer del CICR. “Pero está claro que no lo superarán a menos que haya un apoyo de la comunidad internacional que vaya más allá de la seguridad”.

Y el mensaje es claro desde Mali: el tiempo se está acabando.

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