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Bennaceur, el árbitro que no le pitó a Maradona la “Mano de Dios”: "Me hubiera gustado que Inglaterra empatara para seguir disfrutando del partido"


Ali Bennaceur antes del partido junto a Maradona y Shilton.

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Ali Bennaceur antes del partido junto a Maradona y Shilton.

Han pasado 32 años, pero el partido entre Inglaterra y Argentina del 22 de junio 1986 en el estadio Azteca sigue levantando pasiones.

Se percibe en la mirada de Ali Bennaceur, el árbitro tunecino que fue protagonista involuntario de aquella contienda histórica.

Recordar aquellas dos horas sobre el césped del estadio Azteca sigue cambiando su rostro y hace brillar sus ojos.

Por eso durante la entrevista con la BBC lleva consigo una camiseta que le regaló el mismo Diego Armando Maradona hace tres años, cuando se volvieron a encontrar en su casa de la capital de Túnez en un acto publicitario.

Más de tres décadas después, no tiene reparos en hablar de los dos goles del astro argentino, en especial del primero, la “Mano de Dios” que lo catapultó a la fama.

“El gol de mano no lo vi, me confundió la mano de Shilton que tapó la de Diego, pero el linier búlgaro (Bodgan Dotchev) tenía un ángulo de visión mejor que el mío y me dijo que fue una jugada legal, así que yo apliqué al pie de de la letra el reglamento que nos había impartido la FIFA antes del mundial”, se justificó.

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La “Mano de Dios” de Maradona sobre Shilton.

Según dicho reglamento el árbitro tenía que seguir la decisión del que estuviera mejor posicionado y lo que fue más gracioso es que el encargado de dar el curso fue un “tal Walton, un inglés”.

Las bromas del azar, como reitera Bennaceur, recordando cómo fue acorralado por Gary Lineker y los demás después del gol.

“Indiqué el centro del campo para validar el gol y fui rodeado por los ingleses hasta que les dije ‘please, play’ (por favor, jueguen)”, cuenta.

“Es cierto que sin el señorío de los jugadores británicos la validación de aquel gol hubiera sido muy problemática, pero es verdad también que en esa época no había tanta tecnología como ahora para poder percatarse de tantos detalles”.

De la mano al pie

Lo que también recuerda el árbitro es que con el mismo linier habían dirigido anteriormente un partido entre Paraguay y Bélgica, que terminó 2 a 2.

“Anulé justamente un gol a Bélgica por estar posicionado mejor que él y al final del partido Dotchev me lo agradeció. No era fácil comunicarse en tan poco tiempo, había que expresarse con una mirada”.

El mismo árbitro se había quedado asombrado por el segundo gol de Maradona, recordando que “lo intentaron parar dos o tres veces por las malas y tampoco pudieron detenerlo”.

“Diego hacía de todo para mantenerse en pie aunque le pegaran mucho”, en un acto de elogio al que para él es y será “el mejor jugador de todos los tiempos que vino de abajo para imponerse sobre los demás, pasando del Barcelona al Nápoli para llevar a este último a una gloria nunca saboreada antes”.

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Maradona se dispone a finalizar la jugada del “Gol del siglo” con Bennaceur en el fondo.

Para él Maradona limpió la trampa del primer gol con esa cabalgata a paso de tango que se quedó grabada en la historia.

“Por las dudas, me quedé con el silbato entre los dientes, porque me imaginé que lo iban a tirar al suelo, pero eso solo pasó cuando Diego ya había metido el balón a la red”, recuerda.

“Y cuando nos volvimos a ver, Maradona admitió que fue también gracias a mí que metió ese gol, porque le di la ley de la ventaja en tres ocasiones”, dijo con orgullo sobre su actuación en una jugada que no fue fácil de seguir por los 40 grados que se sentían en el campo.

Lo que le sorprendió más a Bennaceur fue la rapidez de cabeza y de piernas de Maradona.

“Fue un gol de barrio, extraordinario. Normalmente los árbitros nos tenemos que anticipar, pero aquella fue la primera vez que un jugador se me adelantó en el tiempo”.

“Fue fácil”

Pocos saben que aquel partido fue mostrado en las academias de los árbitros por la ejemplar actuación del juez.

Lo más singular fue que, cuenta Bennaceur, tras el partido, los ingleses lo felicitaron por su actuación”. “Pero dijeron que el linier merecía ser degollado”, agrega Bennaceur entre risas.

El árbitro tunecino también tuvo una confesión al hablar sobre los minutos finales del encuentro.

“Después del gol de Lineker, el partido se puso muy lindo y me hubiera gustado que Inglaterra empatara al final para seguir disfrutando de un encuentro único”, reconoció.

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El gol del descuento de Lineker le dio vid a Inglaterra que estuvo cerca de empatar el partido.

Pero Julio Olarticoechea tuvo otra idea al sacarle al mismo Lineker el balón del 2 a 2 y “terminó como todos sabemos, pero yo disfruté muchísimo de aquel espectáculo”.

Lo que no sabía es que iba a arbitrar un partido para el recuerdo“, admitió.

“Después del 2 a 1, todo había vuelto a tener sentido, y aunque el calor parecía ser insoportable, el deleite de aquel espectáculo era tan grande que mis pulmones y mis piernas hubieran podido seguir mucho más. Supe que era un momento histórico de los mundiales”.

Un momento del que pudo disfrutar más allá de que se trataba de unos cuartos de final que estaba enmarcado con la tensión que se respiraba por el conflicto bélico que había habido entre Argentina y Reino Unido.

“En comparación con algunos que arbitré en África, aquello fue un partido sencillo”, dijo.

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Maradona le regaló una camiseta firmada a Ali Bennaceur testigo de lujo del partido jugado en el estadio Azteca el 22 de junio de 1986.

“Meses antes, tuve que dirigir la final de la Copa de África en Egipto, delante de 95.000 espectadores alentando a la selección de casa. El estadio era una olla a presión y se respiraba más tensión que otra cosa”, recuerda.

“Fiel a mis principios, anulé un gol a los anfitriones por una falta sobre el portero camerunés N’Kono. El estadio estaba hirviendo de fervor. Me sentí como atrapado en una jaula y por primera vez tuve miedo por mi vida“. “

Al final, Egipto ganó en los penaltis. “Si hubiera sido al revés tal vez no habría podido arbitrar el histórico partido del Azteca”, concluyó.

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Cómo la Unión Soviética se le adelantó a EE.UU. (3 veces) en llegar a la Luna


Nixon, Eisenhower y Khrushchev en la Casa Blanca en 1959

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El presidente de EE.UU., Dwight Eisenhower, sostiene en su mano una copia de la esfera que los soviéticos enviaron a la Luna a bordo de la sonda Luna 2 en 1959. Lo acompañan el premier soviético Nikita Khrushchev (der) y el vicepresidente de EE.UU, Richard Nixon (izq.).

El 15 de septiembre de 1959, el entonces secretario del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, Nikita Khrushchev, llegó a Washington en una histórica visita a Estados Unidos.

Durante una visita a la Casa Blanca, Khrushchev le entregó a su homólogo, Dwight Eisenhower, un objeto esférico con una insignia soviética grabada.

Era un objeto icónico pero también gracioso: la esfera era una copia de la que viajó a bordo de la sonda Luna 2 que, justo un día antes, se había convertido en la primera nave en llegar a la superficie de la Luna.

Los soviéticos le sacarían ventaja a EE.UU. sobre la Luna otras dos veces más, antes de que la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) lograra llegar a destino con su misión Apolo 11 en 1969 y poner a los primeros humanos en la Luna.

Una carrera espacial naciente

Al llegar a la Luna primero, los soviéticos dieron un paso significativo en la carrera espacial que habían iniciado en 1957 con el lanzamiento del primer satélite artificial, Sputnik.

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Réplica de la sonda Luna 2.

Más tarde, Moscú logró el primer alunizaje controlado con “Luna 9” en febrero de 1966 y también tomó la primera fotografía en la historia de la superficie lunar.

Dos meses más tarde, Luna 10 se convirtió en la primera nave en orbitar la Luna. Esto permitió estudiar la topografía del satélite.

Muy a comienzos de la carrera espacial, científicos de ambos lados concluyeron que un “vuelo indirecto” incluyendo un módulo lunar sería mucho más fácil que posarse directamente sobre la Luna.

En 1961, un ingeniero de la NASA, John Houbolt, propuso un acercamiento llamado cita orbital lunar (LOR, por sus siglas en inglés), en el que una nave madre orbitaría alrededor de la Luna mientras que una nave más pequeña se desprendería de ella para llegar al satélite.

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John Houbolt explica cómo será la cita lunar orbital en un seminario de la NASA en la década de los años 60.

Houboult decía que de esta manera se podría ahorrar tiempo y combustible, y se simplificarían muchos pasos de la misión (desarrollo, prueba, fabricación, construcción y operaciones de vuelo).

Así es como los estadounidense llegaron a la Luna. Pero en 1966 eran los soviéticos los parecían estar acercándose más y más a conquistar el satélite natural de la Tierra.

“Antes de poner un hombre en la Luna, tienes que haber puesto una sonda robótica, y nosotros tendemos a olvidar todos los éxitos del lado soviético”, le dice a la BBC Doug Millard, curador espacial de Museo de Ciencia de Londres.

Luna 2

La nave espacial esférica fue lanzada el 12 de septiembre de 1959.

Las autoridades soviéticas dieron un paso inusual en medio del secretismo que caracterizaba su programa espacial: le entregaron al reconocido astrónomo británico Bernard Lovell información crucial sobre el vuelo, incluyendo su trayectoria.

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Ésta es una de las primeras imágenes tomadas en la Luna y enviadas a la Tierra por la sonda Luna 9

Fue Lovell quien confirmó el éxito de la misión a los observadores externos entre los que se encontraban estadounidenses, quienes inicialmente disputaron el logro.

Luna 2 hizo impacto en la superficie lunar a una velocidad de cerca de 12.000 Km/h justo pasada la medianoche (hora de Moscú) el 14 de septiembre de 1959. Lo más probable es que ni la sonda ni lo que llevaba dentro hayan sobrevivido el impacto.

Pero la misión fue mucho más que un ejercicio de fanfarronería de la Guerra Fría.

Luna 2 llevaba experimentos científicos: confirmó que la Luna no tenía un campo magnético apreciable y no halló evidencia de cinturones de radiación.

“Esto les dio a los científicos claves importantes sobre la geología de la Luna, por ejemplo”, le dijo a la BBC Libby Jackson, física y directora del Programa de Exploración Humana de la Agencia Espacial de Reino Unido.

Luna 9

Siete años más tarde, Luna 9 contribuyó al programa Apolo.

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Ésta es la réplica de Luna 2 que recibió Eisenhower.

Antes de aterrizar en la Luna, tanto los científicos soviéticos como los estadounidense pensaban que su superficie podría ser demasiado blanda para una nave.

Temían que estuviese cubierta por una suerte de “pantano” profundo de polvo, y que esto hiciera que la sonda se hundiese.

La sonda soviética demostró que el suelo era sólido, y esto fue un dato importantísimo.

“Esto fue un verdadero hito científico y de hecho contribuyó a futuras misiones”, asegura Jackson.

Luna 10

También fue una victoria propagandística de los soviéticos sobre los estadounidenses.

“Debemos recordar que fue la geopolítica la que impulsó la carrera espacial”, agrega la física.

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El éxito de la misión Apolo 8 que llevó y trajo a una tripulación de la Luna fue una clara señal de que los estadounidenses llegarían primero.

En cuanto a Luna 10, hizo descubrimientos importantes sobre la composición del suelo del satélite e incluso sobre los micrometeroides, las pequeñas partículas de roca que viajan a gran velocidad por el espacio y que son un peligro para la exploración espacial y para los astronautas en la superficie de la Luna, donde la falta de atmósfera hace que estas partículas puedan caer al suelo sin que nada se los impida.

“Los soviéticos pensaban que iban a ganar la carrera espacial gracias a esta serie de hitos que incluían el envío del primer hombre al espacio en 1961 y la primera caminata espacial en 1965“, señaló el historiador espacial Asif Siddiqui, durante una entrevista con la ONG estadounidense Sociedad Planetaria, que hace investigación y divulgación sobre temas de exploración espacial.

“Nunca pensaron realmente que los estadounidenses podían lograr el aterrizaje en la Luna”.

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El cosmonauta soviético Alexei Leonov fue la primera persona en hacer una caminata espacial en 1965.

En 1968, sin embargo, los estadounidenses dieron un golpe decisivo: con la misión Apolo 8 lograron enviar la primera nave tripulada a la Luna que orbitó alrededor de ella, y regresó sin problemas.

Menos de un año después, el Apolo 11 aterrizó en la superficie lunar.

Los soviéticos nunca tuvieron una respuesta para el Apolo 8 a pesar haber superado a los estadounidenses en varios “primeros pasos” relacionados con vuelos tripulados. ¿Por qué?

“¿Por dónde empezar? Tenían una base científica y tecnológica insuficiente y una estructura organizativa pobre“, le dice a la BBC el exhistoriador de la NASA Roger Launius.

En resumen, el programa soviético se destacó en el envío de sondas a la Luna, pero nunca se desarrolló lo suficiente como para hacer lo mismo con seres humanos.

Pero sobre todo, Moscú no tenía un cohete lo suficientemente poderoso como para enviar una nave tripulada hasta la Luna.

EE.UU. tenía al poderoso Saturno V, que fue utilizado con éxito en todos sus vuelos tripulados a la Luna. El equivalente soviético era el N1: que falló en todas sus cuatro pruebas de vuelo.

Es más, el programa espacial soviético estaba empañado por lo que los expertos han llamado un sistema de gestión caótico. La burocracia y las luchas de poder internas contrastaban con la estructura centralizada de arriba hacia abajo implementada por los estadounidenses.

Competencia por los recursos

Tanto los estadounidenses como los soviéticos se habían dado cuenta desde muy temprano en la carrera espacial que, para completar con éxito una cita orbita lunar (el procedimiento para enviar una nave tripulada en vuelo a la Luna que hace un encuentro en órbita lunar antes de efectuar el alunizaje), había que realizar maniobras de acoplamiento en el espacio complejas.

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La NASA completó con éxito maniobras de acoplamiento en 1966.

Mientras que los estadounidenses lograron completar con éxito estas maniobras en 1966, los rusos no lo lograron antes de enero de 1969.

Además, el programa espacial soviético estaba enconflicto constante con los líderes comunistas y competía con los militares por los recursos, que priorizaban el desarrollo de misiles balísticos intercontinentales como parte del programa nacional de disuasión nuclear.

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Las ambiciones espaciales soviéticas competían con la presión militar por desarrollar misiles nucleares.

Problemas

En su libro “Challenge to Apollo: The Soviet Union and the Space Race, 1945-1974″, Siddiqui explica que los soviéticos solo empezaron a planificar seriamente el envío de seres humanos a la Luna en 1964, un par de años después que los estadounidenses.

“Había mucho secretismo alrededor del programa soviético y por eso cosas como la primera caminata espacial se vieron como algo tan increíble”.

“En la realidad, lo que estábamos viendo era un programa ad-hoc que tenía una dificultad tras otra”.

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Las misiones tripuladas a la Luna de la Unión Soviética dependían del cohete N1.

Esta visión es compartida por la gente que alguna vez estuvo dentro de las antiguas filas soviéticas.

“Cuando se habla del programa espacial soviético, Occidente tiene la idea equivocada de que estaba centralizado. En realidad, estaba mucho más descentralizado que el de EE.UU., que tenía el foco en el programa Apolo”, explicó a la revista Scientific American Sergei Khrushchev, hijo del expremier soviético e ingeniero aeroespacial durante la carrera espacial.

“En la Unión Soviética había diferentes diseñadores que competían entre sí”.

Para complicar las cosas aún más, la fuerza principal detrás del programa espacial de Moscú, el ingeniero Sergei Korolev, murió repentinamente en enero de 1966.

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La muerte de Sergei Korolev en enero 1966 complicó aún más la situación del programa espacial soviético.

Último intento

Aún así, cuando se dieron cuenta de que la carrera por poner un hombre en la Luna estaba perdida, los soviéticos hicieron un último intento por llevarse algún mérito: lanzaron una sonda para recoger muestras de suelo lunar y regresar antes de que partiera la misión Apolo 11.

El 13 de julio de 1969, tres días antes de que partiera el Apolo 11, Luna 15 fue enviada al espacio.

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Armstrong (en la foto) y Aldrin estaban a punto de dejar la Luna cuando la sonda soviética Luna 15 se estrelló contra la superficie del satélite, a unos 800 Km de donde se encontraban.

Ingresó en la órbita de la Luna cuatro días más tarde, 72 horas antes del Apolo 11, pero acabó estrellándose contra su superficie, a pocos cientos de kilómetros del sitio donde Armstrong y Aldrin se estaban preparando para regresar a la Tierra.

“Creíamos que estábamos ‘por delante de todo el planeta’ y que le ganaríamos a EE.UU. en el envío de seres humanos a la Luna también. Pero los deseos son una cosa, y las oportunidades otra”, dijo filosóficamente en 1999 en un programa de televisión estadounidense Vassily Mishin, el hombre que remplazó a Sergei Korolev en el programa espacial soviético.

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Tensión en el estrecho de Ormuz: ¿se pudo evitar la crisis de los tanqueros con Irán? (y qué tiene que ver Gibraltar en el conflicto)


Imagen del tanquero británico Stena Impero

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El petrolero británico Stena Impero fue interceptado por fuerzas iraníes en el estrecho de Ormuz el viernes 19 de julio.

La crisis era totalmente predecible… ¿pero era inevitable?

El pasado 4 de julio, las autoridades de Gibraltar -ayudadas por un destacamento de la infantería de marina británica- detuvieron frente a sus costas el Grace 1, un tanquero de bandera panameña, bajo sospecha de que transportaba crudo iraní con destino a Siria, lo que sería una violación de las sanciones de la Unión Europea contra algunas entidades e individuos sirios.

Gibraltar y Reino Unido insistieron en que actuaron legalmente, pero Teherán calificó el episodio como “piratería”, aseguró que la embarcación estaba en aguas internacionales y acusó a Reino Unido de seguir órdenes de Estados Unidos.

Y desde que la embarcación fue detenida, los iraníes amenazaron con capturar un barco con bandera británica como represalia.

Un intento de la Guardia Revolucionaria de Irán de desviar un tanquero británico hacia aguas iraníes solo se pudo evitar gracias a la poderosa intervención de un barco de guerra de la Marina Real británica: la fragata Tipo 23 HMS Montrose.

Pero hay un límite a lo que un barco de guerra puede hacer, como se pudo comprobar el viernes con la captura de un tanquero británico en el estrecho de Ormuz.

Esta vez parece que la protección no llegó al lugar lo suficientemente rápido y ahora el Stena Impero y su tripulación están en manos iraníes.

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El secretario de Relaciones Exteriores británico, Jeremy Hunt, dejó claro que el camino a seguir con Irán es el de la diplomacia y no el de la fuerza.

Un segundo barco, el Mesdar, que también fue detenido por los iraníes el viernes, pudo seguir su travesía, con lo que se refuerza la idea de que la captura del Stena Impero es una respuesta directa al arresto del tanquero en Gibraltar.

Diplomacia, no fuerza

Entonces, ¿qué pasará ahora?

Lo primero que cabe recordar es que este choque específico entre Teherán y Londres es solo un aspecto más dentro de una situación ya altamente volátil en el Golfo.

La decisión del gobierno de Donald Trump de retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear que Irán firmó en 2015 con seis potencias mundiales y reinstaurar las sanciones tiene un impacto enormemente perjudicial en la economía iraní.

Irán está contraatacando.

EE.UU. y sus aliados creen que Irán fue responsable de atacar varias embarcaciones de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita con minas lapa a mediados de mayo.

También derribó un sofisticado dron estadounidense.

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Donald Trump decidió retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán en mayo de 2018.

Por su parte, Estados Unidos alega que recientemente derribó un dron iraní, algo que Irán niega.

Así que, como primer paso, habría que intentar calmar las tensiones y evitar la escalada del conflicto.

El secretario de Relaciones Exteriores británico, Jeremy Hunt, ha dejado claro que quiere que este problema se resuelva cuanto antes, pero que la única forma de avanzar será a través de la diplomacia y no de la fuerza.

Hunt habló ya con su homólogo estadounidense, el secretario de Estado Mike Pompeo, y también intentó conversar, sin éxito, con su homólogo iraní.

Es probable que en las próximas horas y días se den muchas más conversaciones bilaterales, en un intento de Reino Unido de construir una coalición de países tan amplia como sea posible para convencer a Irán de que ponga en libertad el Stena Impero.

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Las fuerzas británicas en el estrecho de Ormuz no pudieron impedir la captura del Steno Impero por parte de Irán.

Si bien Reino Unido no querrá presentarlo como un simple intercambio de embarcaciones -el país europeo sostiene que las acciones de Irán, al contrario que las suyas, son ilegales- es muy probable que el destino del Grace 1, el tanquero detenido frente a Gibraltar, esté presente en cualquier arreglo.

Dado que las amenazas de Irán hacia los barcos de bandera británica eran bien conocidas, este episodio es bastante bochornoso para el gobierno británico.

Preguntas sin respuesta

La prioridad ahora es asegurar el retorno seguro de la embarcación y su tripulación.

Pero algunas preguntas difíciles necesitarán respuesta, en relación con las decisiones que se han tomado y los recursos disponibles.

Vista la frágil y cambiante situación en el Golfo, junto con la necesidad desesperada de dar un impulso al agotado acuerdo iraní, ¿fue sensato detener el tanquero con petróleo iraní en las costas gibraltareñas?

¿Se examinaron adecuadamente las potenciales consecuencias?

¿Qué creyeron los ministros que haría Irán?

¿Y de verdad creyeron que ese arresto del Grace 1 podía aislarse de la crisis más amplia en el Golfo?

Además, ¿por qué no estaba protegida de forma adecuada la embarcación británica en el Golfo?

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La reinstauración de sanciones de Estados Unidos sobre Irán está teniendo un gran impacto en la economía y población iraníes.

Hay un reducido número de barcos con bandera británica que atraviesan el estrecho de Ormuz, pero, tal como demuestran los eventos, son demasiados para que un único barco de guerra y su tripulación puedan garantizar la seguridad.

Hay un segundo barco de guerra británico en camino, el destructor Tipo 45 HMS Duncan.

Nos dicen que la decisión de anunciar el envío de un segundo barco fue muy analizada, haciendo equilibrios entre la necesidad de reforzar la seguridad con el deseo de no hacer nada que pudiera agravar la tensión.

Sin embargo, Irán estaba ventilando sus intenciones bien alto. No fue disuadido o desalentado de su intención de capturar un tanquero británico.

Asuntos incómodos

Este episodio plantea algunas cuestiones incómodas sobre el rol marítimo que juega Reino Unido globalmente.

Los británicos pretenden jugar un rol naval significativo en el Golfo.

Esto se traduce actualmente en una base naval, una fragata, un barco anfibio de desembarco de la Flota Real Auxiliar y cuatro embarcaciones antiminas, que se solían conocer como dragaminas.

Un destructor está de camino y otro navío se encaminará hacia las aguas del Golfo en su debido momento.

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Reino Unido está enviando refuerzos hacia el estrecho de Ormuz para proteger a las embarcaciones británicas que se mueven por la zona.

Esta fuerza no se configuró para proteger a la embarcación británica.

Expertos navales creen que la Marina Real simplemente no tiene ya suficientes “caballos de batalla” (fragatas y destructores) para ser capaz de enviar embarcaciones hacia el Golfo cuando estalle una crisis.

Claramente no puedes estar en todas partes a la vez.

Reino Unido debe diseñar sus fuerzas armadas de acuerdo a sus recursos. Pero esta crisis no surgió ayer.

Y, por la razón que sea, la presencia naval no fue suficiente para evitar la captura de un barco mercante británico.

¿Es posible que las advertencias de Irán no se tomaran lo suficientemente en serio?

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Ola de calor en Norteamérica: las advertencias de las autoridades por las altas temperaturas que azotan a Estados Unidos y Canadá


El Servicio Nacional de Meteorología instó a las personas a mantenerse hidratadas y a prestar especial cuidado a niños y ancianos,

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El Servicio Nacional de Meteorología instó a las personas a mantenerse hidratadas y a prestar especial cuidado a niños y ancianos,

“No se expongan al calor de la calle si no tienen que hacerlo. Esto es algo muy muy serio”.

Fueron las palabras de advertencia de Bill de Blasio, el alcalde de Nueva York, en respuesta a la preocupante ola de calor que comenzó a azotar este fin de semana a algunas ciudades de Estados Unidos.

Las altas temperaturas, que también golpean parte de Canadá, podrían afectar a unos 200 millones de personas en grandes urbes como Nueva York, Washington y Boston (en la costa atlántica), así como Colorado y Kansas (en la región del medio oeste).

Los meteorólogos han advertido que las extremas temperaturas podrían superar los 38 grados centígrados en algunas localidades, entre sábado y domingo.

El Servicio Nacional de Meteorología (NWS, por sus siglas en inglés) instó este sábado a las personas a mantenerse hidratadas y prestar especial cuidado a niños y ancianos, así como permanecer dentro de la casa en la medida de lo posible y no dejar niños o animales dentro de automóviles.

“Las temperaturas peligrosamente altas y la humedad podrían causar rápidamente insolaciones o estrés térmico, si no se toman precauciones“, advirtió el organismo en Twitter.

Los expertos relacionan este fenómeno (cada vez más frecuente en los últimos años) con el impacto del cambio climático.

Según datos recientes, el mundo experimentó este año el mes de junio más caluroso, con una temperatura promedio de 16.4 ºC a nivel global.

Emergencia local

De Blasio declaró a Nueva York en estado de “emergencia local debido al calor extremo”.

“El sábado será muy, muy malo, hasta el domingo”, dijo el alcalde en una advertencia a la ciudad.

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El alcalde Bill de Blasio declaró a Nueva York en estado de “emergencia local debido al calor extremo”.

Nueva York ha abierto 500 “refugios frescos” para que las personas se pongan a salvo de las extremas temperaturas, y otras ciudades como Detroit también han adoptado iniciativas similares.

Según un reporte de AFP, la actual ola de calor ha cobrado seis vidas, cuatro de ellas en el estado de Maryland, cerca de la costa atlántica.

Mientras tanto, en Canadá se han emitido alertas de temperaturas extremas para áreas de las provincias de Quebec, Ontario y Nueva Escocia.

Los meteorólogos canadienses advirtieron que las temperaturas diurnas en Toronto podrían llegar a sentirse como 40 ºC este sábado, teniendo en cuenta las condiciones de humedad.

En Montreal la temperatura podría sentirse como 45 ºCdurante los próximos dos días. También se esperan tormentas eléctricas severas.

El pronóstico

Los meteorólogos estadounidenses dicen que se espera que la ola de calor continúe durante el fin de semana y señalan que algunas ciudades pueden experimentar sus temperaturas más altas en años.

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El mundo experimentó este año el mes de junio más caluroso, con una temperatura promedio de 16.4 ºC a nivel global.

La situación no durará: de acuerdo con las predicciones habrá un cambio dramático a principios de la próxima semana, cuando se espera un enfriamiento repentino.

El drástico ascenso de las temperaturas no solo afecta a América del Norte.

A finales de junio varias ciudades europeas como París, Berlín y Málaga sufrieron una ola de calor que fue descrita por muchos como “infernal” y que causó varias muertes, así como el cierre temporal de escuelas y otros centros.

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