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¿Crimea es de Rusia o de Ucrania? Cómo "resolvió" Google Maps este y otros conflictos geopolíticos


Mapa de Crimea pintado con los colores de la bandera rusa.

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Moscú se anexó la península de Crimea en 2014, pero Ucrania reclama que esa región le pertenece.

¿Cómo representar en un mapa la frontera de un territorio disputado?

Esta pregunta le ha dado varios quebraderos de cabeza a Google Maps, el sistema de mapas digitales más usado en el mundo, que en varias ocasiones se ha visto situado en el medio de conflictos geopolíticos internacionales.

“Recolectar y compartir la información más precisa sobre nombres de lugares y regiones es una tarea difícil”, explicó hace años el exdirector de Política Pública de Google Bob Boorstin.

Y aun que Boorstin aseguró en el blog de la compañía que Google “quiere ser transparente en el diseño de sus mapas”, esa deseada transparencia no siempre se refleja en su mapamundi virtual.

La disputa entre Rusia y Ucrania por la península de Crimea es el ejemplo más reciente.

Definir esa región como parte una de las naciones rivales causaría, sin duda, problemas.

Así que Google decidió mostrar a los usuarios de su mapa dónde está Crimea… dependiendo del lugar en el que éstos lo consulten.

Si consultas Google Maps desde Crimea, verás que pertenece a Ucrania; si lo haces desde Rusia, entonces es una región rusa.

Y si compruebas el mapa desde el extranjero, no pertenece a ninguno de los dos; tan solo se aprecia una línea discontinua en la frontera que, según Google, significa que es un “territorio disputado”.

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Crimea no pertenece ni a Rusia ni a Ucrania si consultas el mapa desde un país extranjero.

Esa decisión, que forma parte del intento de Google de evitar entrometerse en conflictos fronterizos, está generando controversia.

Rusia se anexionó la península de Crimea en marzo de 2014, enviando tropas y celebrando un referendo. La acción fue considerada ilegítima por EE.UU. y por Ucrania y varios países occidentales.

Pero no es la primera vez que se mete en problemas por un tema territorial.

¿Y los palestinos?

Otro caso que le genera problemas a Google Maps es el conflicto palestino-israelí.

Si buscas “Palestina” en el mapa de Google, solo encontrarás una línea discontinua que toma unos pedazos de Israel (que sí está señalado en el mapa). Pero no se lee la palabra “Palestina.

En la columna de la izquierda, un extracto de Wikipedia dice que Palestina es considerado un protoestado (un Estado en formación).

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Palestina no está representada en Google Maps.

El Foro de Periodistas Palestinos se quejó por esta situación en 2016 y cerca de 390.000 personas firmaron una petición en la plataforma Change.org titulada “¡Google, pon a Palestina en nuestros mapas!”, que tuvo repercusión en Twitter y en Facebook.

“De acuerdo con Google, Palestina no existe”, reclamaron los firmantes.

Google respondió diciendo que Palestina nunca había figurado en sus mapas.

Corea del Norte

Otro país que fue apenas una mancha para Google es Corea del Norte, representado como un espacio gris vacío sin ciudades, carreteras, ni detalles topográficos.

Fue así durante tres años. Hasta que en enero de 2013 el que fuera director ejecutivo de la compañía hasta 2011, Eric Schmidt, visitó la nación asiática.

La empresa californiana dijo que el mapa resultante de Corea del Norte era fruto del trabajo de cartógrafos voluntarios ubicados fuera del país que colaboraron para identificar lugares en el mapa.

El servicio de geolocalización ha precisado su mapa con los años, aunque hay sitios de pruebas nucleares y otros lugares comprometidos que no pueden apreciarse con detalle.

En su blog, Google respondió diciendo que “sabe que ese mapa no es perfecto“.

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El mapa actual de Google en Corea del Norte es más detallado.

Guyana y Venezuela

En septiembre de 2015 hubo una disputa entre Guyana y Venezuela por un mapa de Google que implicó a Naciones Unidas.

El conflicto abarcaba la región del Esequibo, un territorio limítrofe con Venezuela de 159.500 kilómetros cuadrados de extensión que comprende dos tercios de la actual Guyana.

Por ejemplo, una calle en esa zona que los guyaneses siempre han conocido como Anna Regina Public Road o Essequibo Coast Public Road aparecía en Google Maps como Av. 100 Bolívar. Y los guyaneses, cuyo idioma oficial es el inglés, tampoco reconocían una calle que en Google Maps decía 100 Guayana.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su homólogo guyanés, David Granger, mantuvieron una serie de reuniones con el secretario general de la ONU Ban Ki Moon (2007-2016) para solicitar su apoyo.

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Venezuela reclamaba como un disputado territorio que comprende dos tercios de la actual Guyana.

Y el entonces ministro de Relaciones Exteriores de Guyana, Carl Greenidge, dijo que los nombres de calles en español parecían sugerir que ese territorio era parte de Venezuela. Por eso le pidió a la tecnológica que modificara esas designaciones.

“Tenemos que conseguir asesoramiento técnico para que Google remedie eso. Tenemos que ver cómo Google puede hacerse responsable. Tal vez no se ha dado cuenta”, explicó.

Google trabaja rápidamente para solucionar el problema”, declaró Daniel Helft, jefe de Políticas Públicas de Google América Latina, en el blog oficial de la compañía.

“Si bien, los mapas de Google tienen una altísima calidad y Google trabaja constantemente para mejorar y actualizar la información existente, de ninguna manera pueden ser tomados como referencia al momento de decidir acciones militares entre dos naciones”, agregó.

Nicaragua y Costa Rica

Otro asunto territorial que levantó ampollas en América Latina fue una disputa entre Costa Rica y Nicaragua.

Ocurrió en 2010 y la cuestión llegó a manos del ejército, cuando un grupo de grupo de soldados nicaragüenses liderados por Edén Pastora, destacado personaje de la Revolución sandinista, se instalaron en territorio considerado como propio por Costa Rica en noviembre de ese año para quitar la bandera de ese país y poner la suya en una zona en disputa en torno al río San Juan.

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Un grupo de soldados nicaragüenses invadió una zona de Costa Rica por un error de Google Maps.

Ese territorio se encontraba en la costa de la isla Calero, reconocida como parte de Costa Rica desde 1897, pero largamente disputada entre las dos naciones centroamericanas.

Los militares justificaron su intervención por una señalización en el mapa de Google que resultó ser “un error”, según reconoció Google más tarde. “Hubo una inexactitud en la conformación de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua”, dijo la compañía.

Sin quererlo, la firma de Mountain View le había regalado a Nicaragua 2,7 kilómetros más.

Para solucionarlo se precisó de mediación internacional por parte del entonces secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) José Miguel Insulza.

El conflicto de Cachemira

Cachemira, una de las zonas más militarizadas del mundo, es otro de los conflictos territoriales en los que se ha visto implicado Google Maps.

La disputada región entre India, Pakistán y China fue representada erróneamente por Google.

La compañía muestra desde una actualización de 2016 que una zona de ese territorio bajo control pakistaní (Azad Cachemira) y otra bajo control chino (el Condado de Hotan) pertenecen a India si se consulta Maps desde ese país. En la versión “internacional” aparecen con puntos suspensivos.

La solución de Google en este caso es similar a la que ha adoptado con Crimea.

“Nuestra misión es ser lo más precisos y neutrales que podamos“, declara la firma en su blog.

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Cómo proteger tus chats de WhatsApp con una contraseña o huella dactilar


Teléfono

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Puedes proteger tu WhatsApp de extraños. Te contamos cómo.

WhatsApp es una de las aplicaciones de mensajería más usadas del planeta, pero no tiene un sistema de autentificación de usuarios con contraseña, PIN o patrón de desbloqueo.

Por eso, la seguridad de tus conversaciones puede estar comprometida si alguien te roba el teléfono o accede a ellas sin tu permiso.

Sin embargo, hay formas de bloquear tu WhatsApp para que solo sea accesible por ti. Te contamos cuáles son.

Si tienes un móvil con sistema operativo iOS, puedes bloquear tu WhatsApp para que solo sea accesible mediante huella dactilar o reconocimiento facial.

Para ello, solo tienes que abrir la aplicación e Ir a configuración>Cuenta>Privacidad>Bloqueo de pantalla.

Una vez ahí, activas la opción que pone Face ID/Touch ID, es decir, reconocimiento facial o por huella dactilar.

Te preguntará si quieres bloquearlo inmediatamente, 1 minuto, 15 minutos o 1 hora después de que hayas desbloqueado la app la última vez.

Si tu teléfono funciona con sistema operativo Android, esta función todavía está en desarrollo, según explican varios medios especializados.

BBC Mundo se puso en contacto con Google, desarrollador del sistema operativo Android, para saber cuál es el estado de esta función, pero al momento de publicación de esta nota no había recibido respuesta.

Pero esto no significa que los usuarios de Android no puedan también proteger su WhatsApp de intromisiones de extraños.

Hay varias formas de hacerlo a través de apps desarrolladas por terceros.

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¿Quieres que nadie que no seas tú pueda entrar en tu WhatsApp?

Puedes descargarte, por ejemplo, Norton App lock. Esta app permite a los usuarios establecer un PIN o un patrón para bloquear el acceso a sus aplicaciones.

Para utilizarla, solo tienes que descargarla de la tienda de Google Play (es gratis) e instalarla. Luego, vete a la configuración de tu teléfono y autoriza que la app pueda acceder al control de tu terminal con las especificaciones que prefieras.

Otra app que puedes utilizar es ChatLock, que también funciona bloqueando las aplicaciones instaladas pidiendo un PIN o una contraseña.

Esta app también permite cosas como crear galerías de fotos y videos privados, solo accesibles a través de ella.

Otras funciones llamativas son, por ejemplo, la posibilidad de que el teléfono tome una foto de forma automática con la cámara cuando alguien introduce un PIN equivocado, tal y como explica la web especializada Xataka.

La app es gratis pero hay que pagar para usar las funciones más avanzadas.

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3 meses después de quedar paralizado de cintura para abajo, volví a dirigir una millonaria empresa tecnológica


Hiroki Takeuchi

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Hiroki Takeuchi

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Hiroki Takeuchi volvió al trabajo solo 3 meses después del accidente de bicicleta.

Hiroki Takeuchi acababa de casarse cuando tuvo un accidente de ciclismo que lo dejó con una discapacidad que le cambió la vida.

El joven, de 33 años ahora, chocó con un auto cuando paseaba en bicicleta por uno de los parques más grandes de Londres.

El accidente le aplastó la médula espinal y lo dejó paralizado de cintura para abajo.

“Mi pobre esposa… solo llevábamos casados tres semanas”, dice.

Mientras Hiroki se recuperaba en el hospital, su otra preocupación era su compañía GoCardless.

Él y dos amigos lanzaron el negocio en 2011 y Hiroki fue nombrado director ejecutivo en 2015.

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Hiroki conoció a Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, en el programa para startups Y Combinator.

“Afortunadamente, teníamos un buen equipo y la empresa estaba en un momento en el que pudieron continuar sin que yo estuviera allí día a día”, dice Hiroki.

“Tres meses después, el negocio seguía yendo bien y fue bueno ver eso. Es bueno saber que algo que has construido tiene vida propia”.

Hiroki regresó al trabajo solo 12 semanas después del accidente y su empresa GoCardless, con sede en Londres, ha seguido creciendo.

Su tecnología permite a las empresas cobrar más fácilmente los pagos de débito directo de sus clientes.

Es uno de esos negocios que la mayoría de nosotros nunca hemos escuchado hablar, pero que muchos usamos sin saberlo.

Más de 40.000 firmas en todo el mundo utilizan la tecnología de GoCardless para procesar pagos por valor de más de US$9.400 millones al año.

Socios y amigos

Hiroki, que es mitad japonés y mitad inglés, creció en Swindon, en el sur de Inglaterra.

Después de estudiar matemáticas en la Universidad de Oxford, se unió a la oficina de Londres de la consultora McKinsey.

Eso fue en 2008.

Pero interesado en lanzar su propia compañía, Hiroki comenzó a explorar posibles ideas con un viejo amigo de la universidad llamado Tom Blomfield y con Matt Robinson, un compañero de trabajo de McKinsey

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Hiroki Takeuchi

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Hiroki fue capaz de adaptar su vida después del accidente.

Decidieron investigar los problemas en el mundo de las finanzas y vieron que los sistemas de pago electrónico podrían mejorarse.

“Nos dimos cuenta de que todos estos sistemas de pago eran un poco inservibles”, dice Hiroki.

Mientras los tres hombres continuaban trabajando en su idea, en 2011 consiguieron una plaza en un prestigioso programa para empresas tecnológicas de reciente creación en Silicon Valley.

Se llama Y Combinator.

Consejos de primera mano

Cada año, cientos de jóvenes emprendedores de todo el mundo solicitan unirse al plan que dura tres meses, pero solo un pequeño porcentaje es elegido.

Hiroki explicó que durante el programa conoces a algunas personas relevantes en el mundo tecnológico y te dan sus consejos sin adornos.

“Tienes cenas semanales a la que acude gente como Mark Zuckerberg, o uno de los fundadores de Airbnb, que te cuentan de primera mano cómo fueron sus inicios”.

“Se muestran muy abiertos. No te dan la versión de su equipo de comunicación sino la suya propia”.

Los tres cofundadores regresaron a Reino Unido con una financiación inicial de US$1,5 millones de inversores de Silicon Valley.

Hiroki dice que ese fue el momento en el que supo que su empresa era real.

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Google es uno de los inversores en GoCardless

GoCardless invierte mucho en personal. El 90% de su plantilla tiene un perfil tecnológico.

Hiroki cuenta que la suerte estuvo del lado de la empresa cuando consiguieron sus primeros clientes.

“Uno de los grandes golpes de suerte que tuvimos al principio fue que nos presentaron a Duane Jackson”, recuerda.

Jackson es el CEO y fundador de Kashflow, una plataforma de contabilidad.

“Tenía 25.000 pequeñas empresas que realizan la contabilidad a través de esta plataforma y estaba buscando exactamente la solución que proporcionábamos”.

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GoCardless

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Así lucen las oficinas centrales de GoCardless en Londres.

El equipo de GoCardless ni siquiera había acabado del todo su producto en ese momento, por lo que trabajaron estrechamente con Kashflow para construir la primera versión.

Al terminar esta primera fase, obtuvieron acceso a todos los clientes de Kashflow.

Como la mayoría de los negocios nuevos, Hiroki dice que aprendieron sobre la marcha.

“Crees que sabes lo que estás haciendo, pero básicamente no es así”.

“Pero es importante cómo aprendes de esos errores y los corriges. No pudimos parar de reinventar todo, desde el departamento de marketing hasta cómo construimos nuestra tecnología”.

GoCardless “es una herramienta práctica que permite a las empresas utilizar las ventajas de las plataformas de débito directo, en las que uno puede pagar y cobrar con facilidad de cualquier banco o corporación”, dice Sankar Krishnan, experto en banca y mercados de capital de la consultora francesa Capgemini.

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GoCardless

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Hiroki planea expandir su negocio a Estados Unidos.

Hoy en día, GoCardless emplea a 340 empleados en todo el mundo.

Tiene oficinas en el extranjero en Francia, Alemania y Australia.

En febrero de este año, recaudó otros US$75 millones de inversión, incluyendo fondos de GV, el brazo de inversión de la empresa matriz de Google, Alphabet.

GoCardless planea usar esa financiación adicional para expandirse a Estados Unidos a finales de este año.

Hasta la fecha ha reunido US$123 millones de inversión en total.

Independencia y aprendizaje

Aunque Hiroki sabe que el accidente con la bicicleta obviamente le cambió la vida, pudo adaptarse a su nueva condición de una manera en la que no tuvo que renunciar a todo lo que tenía antes del accidente.

“Por supuesto, tienes que ser un poco más organizado, especialmente si quieres ir de vacaciones o hacer algo espontáneo”, agrega.

“Pero mi lesión me permite tener todavía mucha independencia y todavía puedo usar completamente mis brazos y parte superior del cuerpo”.

A pesar del éxito del negocio hasta ahora, dice que sigue aprendiendo cosa nuevas todos los días.

“Nunca [antes] he gestionado un equipo de este tamaño por lo que estoy en un proceso de aprendizaje constante“.

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Llegada del Apolo 11 a la Luna: Frances Northcutt, la mujer que a los 25 años fue la primera ingeniera en el centro de control de las misiones Apolo


Frances Northcutt en el centro de control de la NASA en Houston en 1969

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Northcutt trabajó en los programas de computación que calculaban la trayectoria de regreso de las misiones desde la Luna. En la imagen se ve a la matemática en el centro de control de la NASA en Houston en 1969.

Frances Northcutt era una matemática de 25 años cuando hizo historia.

Fue en 1968 que Northcutt, conocida por muchos por su apodo “Poppy”, se convirtió en la primera mujer que trabajó como ingeniera en el centro de control de las misiones Apolo de la NASA.

De sus cálculos dependía directamente la trayectoria que las naves espaciales debían seguir para regresar de la Luna.

Eso fue exactamente lo que sucedió con la misión Apolo 11, que el 16 de julio de 1969 partió con los astronautas Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins hacia la Luna y los trajo de vuelta a la Tierra 8 días después.

A pesar de su trabajo pionero, la discriminación enfrentada por Northcutt (aunque no de sus colegas) la llevó a cambiar de rumbo y dedicar su energía a otra misión: defender los derechos de las mujeres.

Medio siglo después de Apolo 11, Northcutt habló desde Texas con BBC Mundo sobre su papel en las históricas misiones Apolo, su lucha de décadas por la igualdad y sus consejos para mujeres en cualquier parte del mundo que enfrentan discriminación.

¿Cómo llegó a trabajar en las misiones Apolo?

Antes que nada, tenía una buena aptitud en matemáticas.

Pero en esa época -y francamente hoy en día- había muchos estereotipos sobre lo que era un trabajo adecuado para una mujer. Si tenías un título, tenías tres opciones: ser enfermera, maestra o tal vez secretaria ejecutiva.

Las matemáticas te daban más oportunidades y por eso busqué dedicarme a ello.

¿Cuál era su trabajo específico en el centro de control?

Yo trabajaba para TRW Systems, una empresa contratada por la NASA que tenía a su cargo el desarrollo de programas de computación para calcular las trayectorias en las misiones a la Luna.

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Luego de las misiones Apolo, Northcutt estudió leyes y se dedicó a defender los derechos de las mujeres.

Teníamos que calcular los ángulos a los que se debían encender los propulsores y durante cuánto tiempo para asegurar que la nave estuviese en la trayectoria correcta para regresar a la Tierra, en lo que se llama el corredor de reentrada.

Si la nave estaba fuera de ese corredor, podía quemarse.

Mi recuerdo de esos días es que vivía para trabajar: sábados, domingos, noches. Trabajábamos hasta estar tan agotados que íbamos a casa a dormir para volver y seguir trabajando.

¿El programa estaba diseñado para emergencias?

En términos modernos podría decirse que creábamos apps. El objetivo era que, en caso de emergencias, si había que abortar la misión, esta app o programa era tan rápida y precisa que optimizaba todos tus requerimientos de combustible.

Pero el programa no solo servía para emergencias. Fue usado en todos los vuelos a la Luna, en Apolo 8, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17.

Cuando se planeó Apolo 8, la misión fue acelerada porque había un temor de que los rusos iban a llegar antes a la Luna. Como los controladores de vuelo de la NASA no estaban familiarizados con nuestros programas, nos invitaron a trabajar en el centro de control para ayudarlos.

Es como si tuvieran una nueva app y aún no sabían usarla.

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Northcutt junto a un modelo del módulo lunar de Apolo 14 durante un debate en un estudio de TV británico en 1971.

Con 25 años fue la primera ingeniera mujer en el centro de control, ¿qué recuerdos tiene sobre el ambiente de trabajo?

Había tan pocas mujeres en diferentes roles en el centro de control de la misión que para mí no era inusual a veces ser la única mujer en la sala.

Claro que sentía la presión de tener un buen desempeño, pero en general no tuve problemas con mis colegas hombres.

Sentí mucho más sexismo por parte de la prensa que de los otros ingenieros.

¿Podría darnos ejemplos de ese sexismo?

La prensa siempre busca estereotipos y ponía mucho énfasis en mi ropa y apariencia. Probablemente algo similar ocurre ahora.

Cuando una mujer se postula a un puesto político en mi país (Estados Unidos) abundan los comentarios sobre su peinados o su vestuario.

Frances Northcutt en 1970

Getty

Sentí mucho más sexismo por parte de la prensa que de los otros ingenieros.

El sexismo era más perverso hace 50 años, pero todavía existe.

Creo que la situación de las mujeres en cierto sentido es mejor ahora, pero en cierto sentido también es peor, por todo el acoso que sufren en las redes sociales.

¿Fue difícil enfrentar ese sexismo hace medio siglo?

Cuando comencé a trabajar en TRW Systems tenía el cargo de “computress”, algo así como técnica de computación.

Si vieron la película Hidden Figures o “Figuras ocultas” estarán familiarizados con el término.

Comencé haciendo muchos y muchos cálculos para los ingenieros y al principio no tenía mucha experiencia en temas espaciales.

Pero luego de trabajar allí un tiempo, me dije a mí misma: “Yo sé tanto como ellos. Y aún si hay algo que no sé, soy tan lista como ellos y puedo aprenderlo”.

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NASA

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Los controladores de vuelo celebran el éxito de Apolo 11 tras confirmarse el regreso a salvo de los astronautas el 24 de julio de 1969.

Luego de las misiones Apolo, mientras seguía trabajando como ingeniera en TRW Systems comenzó a estudiar abogacía por las noches. ¿Por qué tomó esa decisión?

Yo tuve suerte y no experimenté tanto sexismo en mi lugar de trabajo, pero mi experiencia me hizo ver las dificultades y la discriminación que enfrentaban las mujeres, por ejemplo en los salarios.

También coincidió con una nueva ola de feminismo en Estados Unidos.

Me interesó cada vez más la ley como un medio que podía o bien oprimir o bien liberar a las mujeres. Así que acabé estudiando leyes.

Siempre sentí que por mi visibilidad en la prensa tenía la oportunidad y la responsabilidad de hacer algo para mejorar la situación de las mujeres.

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El regreso seguro de los astronautas de las misiones Apolo dependía directamente de los programas de computación creados por Northcutt y sus colegas.

¿Qué cambios pudo lograr?

Aún antes de recibirme como abogada fui elegida por el alcalde de Houston para abogar por los derechos de las mujeres.

En esa época no había mujeres en el departamento de bomberos, había mucha discriminación salarial y pocas mujeres en puestos municipales. Mi trabajo era aumentar esa participación.

También mejoré el tratamiento por parte de la policía de las mujeres que denunciaban casos de violación.

NASA

Me dije a mi misma: yo sé tanto como ellos. Y aún si hay algo que no sé, soy tan lista como ellos y puedo aprenderlo.

¿Cuál es su mensaje para las mujeres que, medio siglo después de su experiencia, siguen enfrentando discriminación?

Ojalá pudiera tener una respuesta para todas las situaciones, pero no la tengo.

Yo les diría simplemente que deben persistir aún ante la discriminación.

No digo que sea fácil, pero la única forma en que será más fácil en el futuro es persistir, aunque tu lugar de trabajo sea un sitio hostil. Y algo que pueden hacer las mujeres es apoyarse entre sí.

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Northcutt participó en el filme sobre las misiones Apolo del documentalista Tom Jennings (izq). que fue realizado con motivo del 50° aniversario de la llegada del hombre a la Luna.

En el 50° aniversario del Apolo 11, ¿cuál es su principal reflexión?

Para mí, no solo Apolo 11 sino todas las misiones Apolo mostraron que los seres humanos somos capaces de grandes cosas si realmente nos enfocamos en ellas.

Si les dedicamos nuestra energía y recursos, y trabajamos juntos, podemos resolver la mayoría de los problemas.

Y ahora tenemos muchos problemas incluyendo el cambio climático, algo que requerirá un enorme compromiso de muchas personas, pero podemos encontrar respuestas si no perdemos tiempo y las buscamos.

¿Qué es lo más importante en la vida para Frances Northcutt?

Trabajar en cosas en las que crees.

He sido afortunada de haber trabajado en proyectos en los que creía y eso significa que te levantas cada día con entusiasmo y puedes aportar tu capacidad íntegra.

Así que diría que lo más importante es encontrar algo en lo que creen y trabajar en ello.

* La BBC no se hace responsable del contenido de páginas externas.



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