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"El feminismo se vuelve esencialista e incluso sexista cuando da a las mujeres una posición exclusiva"


Karolina Ramqvist

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Karolina Ramqvist

Karolina Ramqvist, de 41 años, es una de las escritoras y feministas más influyentes de su generación en Suecia.

Su última novela, “La ciudad blanca” (Anagrama), es en parte thriller y en parte novela psicológica, y ha sido un éxito de ventas en los países escandinavos.

La protagonista, Karin, que vivía una vida de opulencia gracias a las actividades criminales de su pareja, se ve de pronto en un hoyo de pobreza y soledad del que debe salir con la sola compañía de su bebé.

En ocasión de su participación en el Hay festival de Arequipa, BBC Mundo conversó con Ramqvist sobre feminismo, los claroscuros de las sociedades nórdicas y por qué aprender a buscar a los demás puede ser parte del camino a la madurez.

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Tu libro empieza con la protagonista mirándose al espejo y reconociendo los efectos que la maternidad ha tenido sobre su cuerpo. También rememora posteriormente los dolores del parto y a lo largo de toda la novela hay referencias a dar el pecho que no son siempre positivas. Cuando lo estaba leyendo, me di cuenta de que quizás era la primera vez que leía este tipo de cosas en una novela. ¿Cómo es posible que se haya escrito tan poco sobre esto?

Creo que para mí esto fue algo enorme, decidir escribir sobre este tema. Habiendo sido criada en un ambiente muy feminista en Suecia, en primer lugar pensaba que este era un tema muy popular y creo que es por haber crecido alrededor de mucho arte visual feminista, en el que el cuerpo femenino es un tema que los artistas utilizan, y también la lactancia materna y la maternidad y todas estas cosas.

Pensé que era una especie de cliché, incluso, y luego me di cuenta de que en la literatura no era un tema muy común. Intenté encontrar novelas que tratasen el tema de la lactancia materna y el cuidado de un bebé pequeño y no pude encontrar ninguna.

También tuve muchos conflictos al respecto porque crecí o me hice feminista en Suecia en los años 90, en los que tuvimos ese gran debate: había una división ideológica entre lo que llamaríamos feministas biológicas y feministas centradas en la igualdad.

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Había una idea popular en los años 80 acerca de ser mujer y empoderar a las mujeres de una manera que era casi esencialista: sobre los poderes especiales de las mujeres derivados de dar a luz, etcétera. Y durante aquel tiempo, al menos en Suecia, el libro “Los hombres son de Marte mientras las mujeres son de Venus” [del psicólogo John Gray] tuvo un gran impacto en el debate.

Había un feminismo místico muy centrado en el cuerpo femenino, y esa era una forma de tratar la política que a mí no me gustaba. Siendo una joven feminista y una joven voz en el debate era muy importante para mí tomar otra postura, diciendo cómo la biología no nos afecta en absoluto, que las mujeres son iguales a los hombres y que el cuerpo no es importante.

Así que se trataba de tomar una postura contra eso. Para mí ahora como escritora, cuando comencé a escribir “La ciudad blanca”, era casi como si la lactancia materna fuera un tabú para mí. Y me di cuenta de cada estaba más inclinada a escribir sobre esto, porque era algo que estaba un poco prohibido, y habiendo tenido tres hijos, sabiendo cómo esto había afectado mi vida y también el proceso biológico de la lactancia y la lactancia materna, realmente anhelaba escribir sobre eso. Pero me tomó un tiempo superar mis propias inhibiciones y mi propio pensamiento de que esta era una especie de área prohibida para mí.

Como escritora, era casi como si la lactancia materna fuera un tabú para mí”

Y lo tercero es que yo también pensaba que esto no era lo suficientemente importante como para escribir sobre ello. Y esto también responde a tu pregunta de por qué no tenemos estas novelas, siendo una experiencia tan enorme -no solo para las mujeres, porque no todas las mujeres son madres, sino para todos los seres humanos porque todos hemos nacido de alguien-. Es, por supuesto, una experiencia existencial tan profunda para un ser humano y aún así es algo que no se trata mucho en la ficción y la literatura. Y creo que yo también tuve esta idea internalizada de que la lactancia materna y la maternidad no son temas lo suficientemente importantes para una novela.

Así que esos eran grandes obstáculos, pero también fue algo muy liberador escribir sobre el cuerpo por una vez y sobre esta experiencia de la maternidad.

Y otra cosa que fue muy emocionante para mí es el hecho de que la lactancia y dar el pecho es una experiencia física, pero también tiene que ver con recordar, con trascender de la manera en que lo hacemos en la literatura, cuando leemos una novela y nos metemos en el cuerpo de otra persona. Y, por ejemplo, si has amamantado recientemente a un bebé y estás en una habitación oyendo llorar a otro niño, a veces puede sentirlo en tus pechos, puede sentir el proceso físico de la lactancia aunque no sea tu hijo y no lo estés cargando en brazos, solo escuchándolo…el sonido de un bebé llorando comienza físicamente un proceso en tu propio cuerpo.

Hoy en día en muchos países desarrollados está en boga la idea de la “crianza natural”, según la cual una madre se siente “incompleta” si está separada de su bebé y en la que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres ocupan un primer plano. Para muchas mujeres mayores que lucharon por la emancipación femenina, esto es un retroceso, pero en tu libro tú hablas mucho del cuerpo femenino y el vínculo entre la protagonista y su bebé. ¿Qué opinas de este debate y cómo se vive en tu país, Suecia, famoso por ser uno de los más igualitarios del mundo?

Cuando era más joven veía las diferentes teorías sobre crianza y psicología como una amenaza para mi postura feminista, y ahora soy un poco más madura, y creo que hablo también metafóricamente porque ya no se trata solo de mí, sino también del debate que hay en Suecia. Creo que todos estamos madurando un poco y pudiendo ver estas investigaciones científicas, por ejemplo, desde los diferentes puntos de vista ideológicos, y ser capaces de aplicarlas. Creo que no debemos sentirnos intimidados por teorías como la teoría del apego, sino usarlas y aplicarlas, aplicar nuestras opiniones feministas sobre ellas.

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Karolina Ramqvist.

¿Cómo lo haces? ¿Cuál es tu conclusión?

Por ejemplo, los hombres también necesitan vincularse con los niños, por supuesto, no se trata de que solo las mujeres sean madres, los hombres también tienen que ser padres. En Suecia, una revista para niños hizo recientemente esta encuesta en la que les preguntó en quién confiaban cuándo tenían problemas o se sentían mal y todos respondieron primero que en su madre y luego vino no sé, tal vez un amigo y luego quizás un maestro o un amigo de la familia, y el padre estaba en el quinto lugar y esto fue un shock para mucha gente, porque tenemos esta idea sobre el género y la igualdad en la crianza de los hijos y esto nos mostró que todavía hay un largo camino por recorrer y que los hombres necesitan verse a sí mismos como padres también.

Esto es sorprendente, dado que es uno de los países donde la baja de paternidad es más larga.

Aquí la baja es muy larga y creo que hay un par de meses reservados para uno de los progenitores. Los meses se pueden dividir como se quiera, excepto dos meses diseñados para forzar al hombre a tomar el permiso parental. Y esto tiene que ver mucho con la clase, lo que haces en la vida, porque las mujeres que aman sus carreras están más dispuestas a dar el permiso a los padres, pero las que tienen trabajos arduos desean quedarse en casa tanto como puedan, así que este es también un tema importante.

Los hombres también tienen que ser padres”

La protagonista de tu libro está en un hoyo muy profundo y al final parece que se salva por la ayuda de una amiga. Hoy en día la idea del hermanamiento entre las mujeres para luchar por la igualdad está muy asentada. ¿Crees que es distinta la amistad entre dos mujeres que entre una mujer y un hombre? ¿Crees que los hombres también deberían ser incorporados a este movimiento?

Los hombres deberían ser incorporados a eso, absolutamente, y la idea de la hermandad entre mujeres también ha sido un tema para mí que de alguna manera me resultó confuso, porque crecí con la idea de hermandad de la década de los 70 y 1968 y creo que el problema con esa idea era que de alguna manera me comunicaba que las mujeres eran mejores que los hombres, que las mujeres eran buenas personas, que las mujeres tenían esta posición exclusiva siendo mejores de alguna manera.

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Por un lado, creo en eso porque crecí en un mundo con lo que llamarías mujeres fuertes, pero por otro lado, siempre querría que el género fuera una categoría que se pueda expandir, por lo que este ha sido un gran problema en mi mente, en el sentido de que el feminismo se vuelve esencialista y sexista, incluso, a veces, cuando le da a las mujeres esta posición exclusiva y tal vez también dice que las mujeres no pueden realmente hacer frente a todo, que las mujeres necesitan algún tipo de tratamiento especial. Pero esto también me encantó escribir sobre esta amistad entre estas mujeres porque esta es la realidad que yo me encontré, en que las mujeres están las unas para las otras. Aunque tal vez no lo hubiera construido de esa manera, simplemente se dio naturalmente y había algo en esta amistad y vínculo entre ellas que me importó mucho y que yo buscaba.

También están en un contexto muy particular. Este libro en realidad es una secuela independiente de otra novela que escribí que se llama “The girlfriend” [“La novia”, que no está traducida al español]. Ellas viven en un mundo donde los roles de género todavía están vigentes, en este ambiente criminal, Karin es una chica de clase media proveniente de un hogar muy educado donde su madre también era feminista y creo que ella anhelaba los estereotipos de género y quizás una forma de vida estereotipada, y fue lo que buscó, y así es cómo terminó en este mundo, porque en el mundo del crimen organizado y los pandilleros y pandillas hay una feminidad que no tenía en su propio ambiente de clase media, pero allí podía encontrarlo y ser esta mujer puesta en un pedestal, siendo bella y teniendo su cuerpo como su capital de alguna manera, de la misma manera que los hombres en este entorno tienen el capital físico de la violencia, las mujeres tienen el capital físico de sus cuerpos y su belleza, y el capital del sexo.

Es una sociedad en la que se supone que todos pueden cuidarse a sí mismos sin necesidad de la familia o los padres”

Así que creo que todos estos temas tabúes entraron en juego en esta novela sobre ser mujer con M mayúscula y una relación con un hombre que la veía como una mujer, y también ser capaz de ser débil como mujer y como ser humano. Para mí este libro es mucho sobre la debilidad y el dolor. Debido a que la sociedad sueca se basa en la ingeniería social y en la idea de la independencia, no solo para las mujeres sino también para las personas en general, es una sociedad en la que se supone que todos pueden cuidarse a sí mismos sin necesidad de la familia o los padres, y en general en este sentido es muy diferente a otros países donde hay redes familiares muy fuertes.

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Tenemos una red social muy fuerte en ese sentido, el Estado cuida de ti, y ahora esto ha cambiado un poco, pero todavía es algo que influye mucho en nosotros como seres humanos, la idea de la independencia y tal vez hasta el punto de que no vemos que todos dependemos los unos de los otros, y para mí la maternidad también fue una gran metáfora de esto y es algo que me hizo anhelar escribir sobre esta mujer que estaba en una situación muy difícil y que necesita salir y pedir ayuda.

Has explicado que te convertiste en escritora porque no querías “necesitar a nadie más”. Para nuestros lectores que pertenecen a culturas bastante lejanas a la nórdica, no necesitar a nadie puede sonarles como algo bastante deprimente. La soledad no es algo muy apreciado en muchos lugares. De hecho, en tu libro el frío, la nieve omnipresente y el silencio son bastante agobiantes y agudizan esa sensación de soledad en la que está Karin, que solo tienen a su hija. ¿Qué opinas?

Eso es cierto para todos y también es una imagen de este conflicto entre la forma en que ideológicamente queremos que funcionen nuestras sociedades y cómo en Suecia, y tal vez en los otros países nórdicos, cómo hemos dejado de lado las necesidades humanas y cómo solo tenemos este arte de la ingeniería social. Y creo que esto también es algo que quizás haya existido, ha habido esta sinergia entre esta idea y el feminismo, de modo que la independencia se convierte en un problema para nosotros.

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Para que una persona sea feliz necesita a otras personas y creo que tal vez esto se haya perdido en algún punto en nuestra sociedad. Para mí, habiendo sido criada por una madre feminista y una familia socialdemócrata, estoy en un extremo, yo tenía esta idea de ser escritora, poder crear mi propio universo y no necesitar pedirle nada a nadie, solo crear mi propio mundo, era algo que me atraía mucho. Y ahora, siendo mayor, soy todo lo contrario, tratando de descubrir lo que significa estar rodeada de otras personas y aprender de ellas y buscarlas.

Personalmente, recientemente me di cuenta de que la gran parte de los libros que había leído han sido escritos por hombres y empecé a leer solo novelas escritas por mujeres. Y me di cuenta de que, en general, me es bastante más fácil conectar con su sensibilidad y con las historias que cuentan las mujeres, y al mismo tiempo valorar enormemente su valor literario y artístico. Sentí que nadie nunca me hubiera animado antes a leer más literatura escrita por mujeres. ¿Tú has leído siempre a mujeres?

Fue muy natural para mí, en el sentido de que comencé a leer los libros de mi madre. Yo era hija única y mi madre trabajaba mucho. Ella tenía todas estas autoras y empecé a descubrirlas a través de las fotos en las tapas. Todas parecían muy interesante y hermosas, eran mujeres realmente llamativas y a mí me fascinaban, incluso antes de poder leer sus libros. Y luego, al aprender a leer, comencé instantáneamente con ellas. Tenía la idea de que los autores eran los hombres, porque tenía esta idea del escritor genio y, en mi cabeza, el genio solo podía ser un nombre. Pero esto no se correspondía con los libros que tenía mi madre porque generalmente habían sido escritos por mujeres. Así que empecé a leerlos y muchos trataban el tema del sexo.

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Pero me costó mucho conectar esta idea del escritor genio, así que pensé que había internalizado algún tipo de pensamiento de que estos libros escritos por mujeres no eran lo suficientemente buenos, por decirlo de algún modo, y me tomó un tiempo. Algo que fue muy importante para mí fue leer a Marguerite Duras, porque sus libros eran tan poéticos y profundamente artísticos, de una manera que realmente me inspiró. Comencé a darme cuenta de que no había nada malo en esta tradición de escritura femenina que había estado leyendo de niña. Entonces, cuando estaba en la escuela, nos dedicábamos casi exclusivamente a leer clásicos de hombres, así que existía la dualidad de que había una buena y mala forma de escribir y que la mala forma de escribir siempre era la de las mujeres que escriben sobre el cuerpo, el sexo, todas estas cosas, y también la idea de que las mujeres escriben sobre sus propias vidas y los hombres sobre todo lo que es importante para el ser humano. Hoy leo a muchas escritoras.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa 2018, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana entre el 8 y el 11 de noviembre.

Sigue toda la información relacionada con el Hay Festival.

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"Un día compré veneno para ratas para así poder matarme con mi bebé intersexual"


Dibujo de un doctor

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Cuando un doctor miró al bebé por primera vez le puso un signo de interrogación en la casilla de sexo.

Cinco días después de que naciera, Catherine notó que algo pasaba con el cuerpo de su bebé.

“Algo le sobraba”, dijo.

Catherine llamó a su vecina para que ayudara a confirmar lo que estaba viendo. La madre apuntó a la zona de los genitales de su hijo y la vecina se acercó para apreciarlo de forma más acabada.

La vecina, sin intención de dar un diagnóstico, le dijo que no se preocupara. Que su hijo iba a estar bien.

Pero Catherine quiso una segunda opinión.

Al otro día, fue con su esposo a un médico local, quien de inmediato los envió al Hospital Nacional de Kenia, el más grande del país.

El diagnóstico que recibieron en el centro médico dejó sin palabras a la pareja.

Les dijeron que su hijo había nacido con la condición de intersexo. El bebé tenía genitales masculinos y femeninos.

Fue entonces que el doctor puso en los papeles del hospital un signo de interrogación en el casillero en el que había que indicar el sexo.

Crisis matrimoniales

“Después de volver del hospital, con el reporte del doctor, fue cuando comenzaron mis problemas. Mi marido se alejó y comenzó a dejar de traer dinero para comprar la comida”, relató Catherine.

Comenzaron las peleas entre ellos.

Uno de los argumentos del esposo es que su familia no tenía historial de niños nacidos con ambos sexos. Y que por esa razón no era posible que ese bebé fuera suyo.

“Solía insultarme, llamarme prostituta. Y yo le respondía que si ese hijo no era suyo, entonces, ¿de quién era? Es Dios el que planea las cosas”, recordó.

Su esposo entonces se rehusó a asistir a las citas en el hospital. Y Catherine comenzó a caer en la cuenta de que le iba a tocar criar sola a un niño intersexual.

Y la sola idea la aterrorizaba.

“Me sentí tan sola y confundida. Un día compré veneno para ratas, así podría matarme a mí con el bebé. Lo mezclé con la comida. Recuerdo que eran frijoles”.

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Catherine estuvo a punto quitarse la vida debido a la incertidumbre que le generaba la situación con su bebé.

Pero se detuvo antes de probar el primer bocado y salió corriendo hasta la iglesia para hablar con el pastor.

Él le dijo que no estaba sola, que otros bebés como el suyo existían en el mundo y que, por supuesto, su bebé no era una maldición ni una aberración.

“Me dijo que debía seguir con mi vida. Que Dios nos bendecía a ambos y que íbamos a sobrevivir”.

Catherine tomó una decisión. Un mes después del diagnóstico, dejó a su marido y se mudó con su hermana y la familia de ella.

Había sido maltratada hasta el límite. Y esa no era la vida que quería para su hijo y para ella.

Intersexual en el mundo

• 2013 El relator especial de la ONU sobre la tortura dice que la “cirugía de normalización genital no consensual” podría responder a los criterios de tortura “

• 2015 Malta se convierte en el primer país en prohibir modificaciones no consensuales a las características sexuales.

• 2017 Human Rights Watch e InterACT solicitan una moratoria de todos los procedimientos quirúrgicos en niños con características sexuales atípicas

• 2018 Alemania adopta como ley la identidad intersexual: las personas pueden registrarse como intersexuales en certificados de nacimiento y pasaportes a partir del 1 de enero de 2019

• 2019 se reúne un grupo de trabajo del Reino Unido compuesto por médicos del NHS y activistas intersexuales para investigar el consentimiento informado y la cirugía en los niños.

Operación

Semanas después, Catherine regresó a casa bastante angustiada: le habían sugerido que a su bebé se le debía practicar una cirugía correctiva de sexo.

“El doctor me dijo que las hormonas masculinas de mi bebé eran más fuertes que las femeninas y que debíamos sacar la vagina de su cuerpo y administrarle una dosis de hormonas masculinas de manera regular”, expresó Catherine.

Durante varios meses ella se negó a esa opción, pero finalmente accedió a la sugerencia del doctor, sobre todo pensando en el bienestar de su bebé. Después se arrepintió.

El otro problema era el certificado de nacimiento.

Para acceder a este documento en Kenia, se le debe asignar un sexo a los bebés, pero Catherine solo tenía papeles donde el personal del hospital había puesto un signo de interrogación en la casilla correspondiente.

Por esa razón, por el signo de interrogación, no se le podía emitir una partida de nacimiento a su hijo. Y eso significaba que no podía tener una tarjeta de identidad o un pasaporte en Kenia.

Catherine sabía muy bien que sin ese documento no podría inscribirlo en el colegio y, cuando fuera adulto, tampoco podría votar.

Entonces le confió su problema a una compañera de trabajo. Ella le dijo que sabía de un hombre que la podía ayudar. Fue cuando Catherine conoció a John Chigiti.

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El género de intersexo ya se aplica en la legislación de varios países.

Trabajo

A principios de 2010, Chigiti se había hecho conocido en Kenia como el abogado de Richard Muasya, una persona intersexual que había sido abusado en una prisión masculina.

La Corte había rechazado el pedido de Muasya de ser trasladado a una prisión femenina, pero Chigiti ganó fama de ser un abogado interesado en este tipo casos, en un país que es bastante hostil con cuestiones de identidad de género.

Los niños intersexuales son vistos a menudo como una maldición en la familia y a muchos los matan cuando son bebés.

Con estos antecedentes, Catherine quería tres cosas: documento de identidad para su bebé, una ley que evitara la cirugía correctiva a menos que fuera estrictamente necesaria e información precisa para el apoyo de los padres.

A finales de ese año, con la ayuda de Chigiti, el caso llegó a la Corte Suprema de Justicia de Kenia.

Bebé A

Con la idea de proteger la identidad de su hijo, Catherine lo llamó Bebé A, por lo que el caso se llamó Bebé A vs. Fiscalía General de Kenia, el Hospital Nacional y la Oficina de Registro.

En 2014, en un fallo histórico, la Corte ordenó que se emitiera un certificado de nacimiento para el hijo de Catherine. Además, se decidió crear una fuerza de tarea para darle apoyo a las personas intersexuales y a sus familias en el país.

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“Deben ser los mismos niños los que decidan si se deben operar o no cuando tengan la edad de hacerlo”.

De hecho, esa fuerza de trabajo entregó sus reportes al Fiscal General hace poco.

Entre sus recomendaciones se incluye retrasar la cirugía hasta que los niños puedan elegir por sí mismos y una encuesta confiable sobre el número de personas intersexuales en Kenia.

“Otra recomendación importante es tener un ‘marcador I’, o sea, un marcador intersexual que se incluirá en la documentación pública”, le dijo a la BBC Mbage Ng’ang’a, presidente de la Comisión de Reforma Legislativa de Kenia, que dirigió el grupo de trabajo

“Esto, en contraposición a un estado binario en el que solo reconocemos a hombres y mujeres en nuestra documentación oficial”, agregó.

Varios países alrededor del mundo reconocen un tercer género, que puede registrarse en documentos oficiales una vez que la identidad de género de una persona se vuelve clara.

El plan del grupo de trabajo keniata es diferente: se trata de sexo en lugar de género y registrará a los niños como intersexuales al nacer.

Mbage Ng’ang’a anotó que los congresistas han mostrado un fuerte apoyo a las recomendaciones y que 2019 traerá cambios importantes para los derechos de las personas intersexuales.

El caso de Bebé A inspiró esto, aclaró .

Los días después

En estos días Catherine sobrevive haciendo y vendiendo jabón. Su familia y amigos inmediatos conocen el historial médico de Bebé A y la apoyan en todos los sentidos.

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El caso de Bebé A ayudó a cambiar la percepción que existía en Kenia sobre el tema.

Hace días que ella no hace ninguna venta. “Pero ya nos las arreglaremos”, dice.

Catherine ha criado a Bebé A, ahora a punto de cumplir 10 años, como un niño.

Ella se pregunta si fue la decisión correcta. El Bebé A no parece cómodo como niño, dice, pero no le ha preguntado cómo se identifica.

A ella le preocupa que se convierta en un niño solitario

A él no le gusta la compañía, no lo ves jugando con los otros niños”, dice ella.

Sin embargo, Catherine tiene un mensaje para los padres.

“Si tienes un hijo intersexual, déjalo en paz y déjalo decidir (sobre la cirugía) por sí mismos cuando crezcan”.

Incluso el consejo médico, anotó, debe basarse en la investigación, no en el instinto del médico o en el prejuicio.

“Los médicos no son dioses”, concluyó.

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Día del idioma español: ¿usas un lenguaje inclusivo?


Niña escribe en una pizarra lenguaje inclusivo.

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Este 23 de abril se celebra el Día de la lengua española.

“Muchos de los que están en contra del uso del lenguaje con perspectiva de género argumentan desde el lugar de una supuesta superioridad, con subestimación y algo de prepotencia. Casi como el conquistador que está imponiendo sus reglas en otro territorio. Y en este caso y en este siglo el territorio no es geográfico sino humano: la mujer y los géneros no binarios”.

Así lo expresó la escritora argentina Claudia Piñeiro en el último Congreso de la Lengua Española que se realizó en marzo en Córdoba, Argentina.

El debate por el lenguaje inclusivo en cuanto al género lleva años aunque se hizo más fuerte con el surgimiento de los movimiento #MeToo y #niunamenos, en los que se denuncian los abusos contra la mujer y se reclaman por sus derechos.

Este 23 de abril se celebra el Día de la lengua española, decretado por las Naciones Unidas, y para concientizar a sus empleados y al mundo en general, la organización decidió hablar este año sin barreras de género.

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¿Cuán inclusiva es la forma en que hablas o que escribes?

“Cuando hablamos de lenguaje inclusivo en cuanto al género, de lo que hablamos es de utilizar la lengua, ya sea bien en el oral o el escrito, de una manera que no discrimine ningún sexo, género o identidad de género“, dice Ana García Álvarez, coordinadora de formación, divulgación y asuntos de género del Departamento de Gestión de Conferencias de las Naciones Unidas.

La ONU publicó una guía de recursos y orientaciones para emplear un lenguaje inclusivo en cuanto al género en todo tipo de situación comunicativa.

“No estamos intentando imponer un estilo de comunicación. Solo estamos diciendo que si cambiamos el tipo de comunicación podemos promover mucho más la igualdad de género“, añade García Álvarez en la página web de la ONU.

En BBC Mundo tomamos parte de esas recomendaciones y las transformamos en un quiz para que midas cuán inclusivo es tu lenguaje y tengas herramientas si quieres modificarlo.

¿Te animas?

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Si no puedes ver este quiz, haz clic aquí.

¿Te interesa saber más sobre el idioma español? Aquí te dejamos más pruebas:


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Las 10 contraseñas más inseguras del mundo (y cómo crear mejores claves de acceso para tus cuentas)


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Tener una contraseña segura te puede evitar desagradables sorpresas.

¿Sabes cuál es la contraseña más insegura del mundo? Fácil: “123456”.

Algunos, muy astutos, se la ponen más difícil a los hackers y usan la clave “123456789”. Con ello, lo único que logran es tener la segunda contraseña más insegura del mundo.

Estas dos contraseñas son parte de la lista negra que publicó este martes el Centro de Ciberseguridad Nacional (NCSC, por sus siglas en inglés), una agencia del gobierno de Reino Unido encargada de prevenir y combatir delitos informáticos.

El listado que publicó el NCSC incluye 100.000 de las contraseñas más usadas y que han sido vulneradas por terceros en ciberataques globales.

El NCSC advierte que la publicación de estas contraseñas no supone un riesgo, ya que ya son de dominio público.

Por el contrario, dicen que este listado esa una manera de crear conciencia sobre la forma en que los atacantes utilizan las contraseñas que obtienen de manera ilegal.

Además, puede ser una forma de hacerle más difícil el trabajo a los ciberdelincuentes y de reducir el riesgo de los usuarios de redes y plataformas digitales.

Este es el listado de las contraseñas más inseguras del mundo, según NCSC:

  1. 123456
  2. 123456789
  3. qwerty
  4. password
  5. 111111
  6. 12345678
  7. abc123
  8. 1234567
  9. password1
  10. 12345

Si te preguntas qué significa “qwerty“, que aparece en tercer lugar, la respuesta es que no significa nada. Es solo el orden en el que aparecen esas letras de izquierda a derecha en el teclado del computador.

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Hay herramientas que te ayudan a gestionar tus contraseñas, para que no tengas que recordarlas todas.

Password, en el puesto 4, significa “contraseña” en inglés.

Luego hay otras que, aunque no lograron entrar en el top 10, son igual de “creativas”: “1234567890”, “123123”, “000000”, “iloveyou”, “1234”.

Y no podían faltar las clásicas “qqqqqq”, “xxxxxx” o “aaaaa”.

En el listado de las peores contraseñas también aparece términos muy comunes como “superman” o “pokemon”, o nombres como “carlos”, “angela”, “maria” o “gabriel”, escritos así, sin mayúsculas ni tildes.

Hay otras contraseñas también muy inseguras, que sin embargo no aparecen en el listado, como por ejemplo cuando los empleados de una misma compañía utilizan el nombre de la empresa para acceder a las plataformas personales o corporativas.

Aquí se puede consultar el listado completo de las 100.000 contraseñas.

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No se la pongas fácil a los delincuentes informáticos.

La advertencia del NCSC es clara y sencilla: “Si en esta lista ves una contraseña que usas, deberías cambiarla inmediatamente“.

El problema del reciclaje de contraseñas

Para NCSC, uno de los mayores riesgos para las personas y las compañías es utilizar la misma contraseña para varias plataformas.

La contraseña “123456”, por ejemplo, ha aparecido 23 millones de veces en las filtraciones a partir de las que se hizo el listado.

Recomendaciones

Estos son algunas recomendaciones del NCSC para tener contraseñas más seguras:

  • Utiliza tres palabras aleatorias, que puedas recordar fácilmente pero que no tengan relación entre sí, por ejemplo algo como “cafetrenpescado” o “murocamisanube”.

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Cuantas menos claves reuses, mucho mejor.

  • Es casi imposible no usar una misma contraseña en varias cuentas, pero en algunos casos es muy recomendable que no uses una clave que ya hayas usado. En casos como cuantas bancarias, sistemas de almacenamiento, el correo electrónico o redes sociales, es mejor no repetir contraseñas.
  • Para aumentar la seguridad, el NCSC recomienda implementar sistemas de autentificación de dos pasos, es decir, que además de la clave, la cuenta pida una segunda clave de acceso, como un código temporal o una pregunta de seguridad.
  • También es recomendable utilizar un gestor de contraseñas, en el que puedas almacenar varias de ellas de manera segura.
  • Los expertos en ciberseguridad sugieren no utilizar datos personales ni repetir el nombre de usuario en la contraseña. También es aconsejable combinar letras, símbolos, mayúsculas y números.

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