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Exploradores españoles en la Antártida: así fue su espectacular travesía en trineo por una de las zonas más inhóspitas del planeta


Antártida Inexplorada.

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Durante la travesía los cuatro exploradores españoles recopilaron datos para diez proyectos científicos.

Tras 52 días viviendo con temperaturas por debajo de los -30 ºC, los exploradores de la expedición española “Antártida Inexplorada 2018-2019” vuelven a casa habiendo cumplido sus objetivos.

Y lo han hecho con un vehículo innovador: un trineo que no contamina.

El promotor de esta aventura e inventor del trineo de viento es el explorador polar Ramón Larramendi.

Nacido en Madrid hace 53 años, su pasión siempre fue navegar por los lugares más inhóspitos de la Tierra: el Ártico y la Antártida.

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El trineo se desplaza gracias a unas cometas gigantes que se controlan desde el primer módulo.

Cuando tenía solo 24 años Larramendi vivió una experiencia que cambió su vida y probablemente la de las exploraciones polares.

Durante tres años recorrió 14.000 km en trineo de perros desde Groenlandia hasta Alaska, educándose en la vida en el hielo.

Lo hizo acompañando a comunidades inuit, de los que aprendió sus costumbres y su idioma.

Larramendi, con más de 40.000 km recorridos por territorios polares, aplicó el aprendizaje que obtuvo de esa excepcional vivencia en la construcción de su trineo de viento.

Se trata del único vehículo en el mundo que utiliza exclusivamente energía eólica para moverse y transportar equipo científico a través del Ártico y la Antártida de manera eficiente y no contaminante.

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El trineo de viento mide 11 metros de largo por 4 de ancho y está formado por tres módulos.

Larramendi lideró este grupo, que durante la travesía recopiló datos para diez proyectos científicos que estudian el cambio climático y la exploración planetaria, entre otras cuestiones.

En esta exploración lo acompañaron el biólogo Ignacio Oficialdegui, el ingeniero Manuel Olivera y el técnico de montaña y experto guía polar Hilo Moreno.

Recién aterrizado en Sudáfrica, Larramendi habló con BBC Mundo de su aventura.

¿Cómo es un día de expedición en la Antártida?

Imaginen que viajamos como en un barco. Somos cuatro personas a bordo del trineo y formamos dos equipos de dos personas. Trabajamos por turnos, de día y de noche, porque en el verano austral hay 24 horas de luz.

¿Y cómo son las condiciones?

Trabajamos a -40 °C y muchas veces con viento. El frío era colosal. Parte de la ropa la habíamos diseñado específicamente para las necesidades de este viaje. Si no vas bien equipado, te mueres.

¿Y la comida?

Llevamos comida deshidratada, platos típicos españoles como lentejas y cocido madrileño. Ahí hay pocos lujos, así que intentamos tener uno que es medio fácil de conseguir. Tenemos un hornillo de gasolina, que supone nuestro único uso de combustible. Lo utilizamos para calentar y derretir.

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Los explorados solo usaron combustible para calentar la comida y derretir hielo.

¿Por dónde se desplazaron con el trineo?

Nos movíamos a través de una especie de grandes autopistas de viento. Y, por seguir con el símil, luego había zonas de carreteras secundarias y otras que eran como carreteras de tierra. Parte de la ruta tuvo lugar en la zona con menos viento de toda la Antártida, que era otra de las dificultades técnicas. No fue fácil, pero demostramos que es posible.

¿Por qué es tan interesante la Antártida científicamente?

La Antártida es el pulmón del planeta. Esta zona supone el registro climático de los últimos dos millones de años. Es el único lugar totalmente virgen y es un indicador de todo lo que está pasando en el planeta. Sin embargo, es un lugar aún poco conocido considerando el volumen de investigación científica llevada a cabo por muchos países.

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“Es otro planeta, no se parece a nada”, asegura Ramón Larramendi, líder de la expedición.

¿Cuál fue el peor momento de la expedición?

Nada más empezar el viaje, tuvimos una tormenta tras otra. Durante los primeros ocho días no pudimos avanzar nada. No nos podíamos mover, había ventisca, estaba todo sepultado por la nieve… Eso te desmoraliza mucho. Pero pasamos ese lugar y ya empezamos a avanzar.

Ahí están solos. ¿Da miedo estar tan aislados?

Todo es un desierto a tu alrededor, sabes que no hay nadie y que no hay ninguna posibilidad de que te encuentres a otra persona, que todo depende de ti mismo. Nosotros vamos preparados para repararlo todo, pero es algo que impresiona. Estuvimos 54 días sin ver a ningún otro ser humano y sin estar conectados de ninguna manera. Tienes un sentimiento de lejanía y aislamiento total, algo que es muy difícil experimentar hoy en día. Es otro mundo, es otro planeta. No se parece a nada.

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Según su creador, el trineo de viento sorprende por su aparente sencillez, aunque asegura que hay mucho conocimiento detrás.

En esos casos debe de ser imprescindible el apoyo de los compañeros.

Un equipo bueno, compacto, compenetrado, que fluye, es fundamental para el éxito. Es un viaje que hay que hacer con las personas adecuadas. Estamos solos los cuatro siempre y no hay ningún espacio de privacidad.

¿Qué tiene de especial tu trineo de viento?

Para los verdaderos especialistas en la Antártida este vehículo es muy desconcertante porque es muy sencillo. Pero hay mucho conocimiento y mucha experiencia detrás de esa aparente sencillez. En el Ártico y en la Antártida la simpleza es muy importante. Significa que puedes repararlo todo sobre el terreno, lo que le da una gran eficiencia.

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En la Antártica el terreno es muy irregular, por lo que los exploradores iban a una velocidad de 10 o 15 km por hora.

¿Se han interesado por el trineo equipos de investigación de otras partes del mundo?

A nivel internacional mucha gente lo conoce pero no acaban de comprender cómo funciona. El protocolo antártico establece la importancia de hacer los esfuerzos que sean necesarios para generar el mínimo impacto en el continente. Y este trineo supone el mínimo impacto posible. Si esta expedición da pie a que aumente la investigación para la mejora de este u otros sistemas totalmente limpios, consideramos que nuestra misión más importante está cumplida.

¿Tienes ganas de volver a la Antártida?

No quiero pensar en la vuelta todavía. Ahora toca disfrutar de otras caras de la realidad y comerme un cocido de verdad.

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Por qué tantas mujeres jóvenes no se identifican con el término feminista



La marcha de las Mujeres

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La marcha de las Mujeres fue convocada en Washington, D.C. el 21 de enero de 2017

En los últimos años, los movimientos feministas han atraído una atención significativa en Europa y América del Norte.

Entonces, ¿por qué tantas mujeres jóvenes dicen que no se identifican con el término?

Según una encuesta llevada a cabo en Reino Unido y en Estados Unidos, menos de una de cada cinco mujeres jóvenes se etiquetaría a sí misma como feminista.

Es una cifra sorprendente, ya que el feminismo y la defensa de los derechos de las mujeres en la búsqueda de la igualdad entre los sexos, ha centrado mucha atención últimamente.

Un día después de la investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, millones de personas en todo el mundo se unieron a la Marcha de las Mujeres 2017.

Uno de los objetivos principales era defender los derechos de las mujeres, que muchos sentían amenazados.

Otro momento clave fue cuando más de 80 mujeres denunciaron por acoso sexual al productor de cine Harvey Weinstein, alegaciones que él niega.

#MeToo y otros

Los movimientos online también han ganado notoriedad.

La actriz Alyssa Milano sugirió que cualquier persona que haya sido “acosada o agredida sexualmente” debía responder a su tweet poniendo “#MeToo”, resucitando un movimiento iniciado por la activista Tarana Burke en 2006.

Medio millón de personas respondieron en las primeras 24 horas y el hashtag se ha utilizado en más de 80 países.

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La presentadora británica Jameela Jamil aboga por desarrollar una actitud positiva hacia el cuerpo

Muchas otras celebridades han abrazado públicamente el feminismo, incluidas las actrices Emma Watson, que lanzó una campaña de igualdad junto con Naciones Unidas, o la presentadora británica Jameela Jamil.

Movimientos como #sexismodiario y la célebre charla en Ted de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie, “Todos debemos ser feministas”, también han sintonizado con millones de personas.

Rechazo al feminismo

Todos estos eventos han ayudado a atraer atención sobre el feminismo.

Así que puede ser sorprendente que la identidad “feminista” no haya ganado más popularidad entre las mujeres jóvenes de occidente.

En Reino Unido solo ha habido un pequeño aumento en el número de mujeres que se identifican como feministas.

Una encuesta de YouGov en 2018 reveló que el 34% de las mujeres en Reino Unido respondieron “sí” cuando se les preguntó si eran feministas, en comparación con el 27% de 2013.

Es más o menos lo que ocurre en el resto de Europa: menos de la mitad de los hombres y mujeres encuestados en cinco países están de acuerdo en que son feministas. Pero las diferencias entre los países fueron notorias.

Mientras el 8% de los encuestados en Alemania se reconocía feminista, en Suecia esa cifra llegó hasta el 40%.

Sin embargo, las personas no parecen rechazar el término feminismo porque estén en contra de la igualdad de género o porque crean que se ha logrado.

El mismo estudio reveló que ocho de cada 10 personas creía que los hombres y las mujeres deben ser tratados de igual manera en todos los aspectos, y muchos estaban de acuerdo en que el sexismo sigue siendo un problema.

Esto supone una transformación en la actitud.

Otro estudio, que involucró a 27.000 personas en EE.UU., reveló que dos tercios creían en la igualdad de género en 2016, en comparación con un cuarto que lo hacía en 1977.

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La charla en Ted de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie, “Todos debemos ser feministas”, acumula más de 6 millones de visitas.

Y en una encuesta de 2017 en Reino Unido, el 8% dijo que estaba de acuerdo con los roles tradicionales de género: que un hombre debería ganar dinero y una mujer debería quedarse en casa, en comparación con el 43% de los encuestados que pensaba así en 1984.

Si muchos creen que la igualdad de género es importante y que aún no se ha llegado a ese nivel, ¿por qué relativamente pocas personas, incluidas las mujeres jóvenes, se identifican como feministas?

Es probable que crean que el término no le representa.

El sondeo sugiere que el término feminista no atrae a las mujeres de clase trabajadora.

Sí a la igualdad

Casi una de cada tres personas calificadas como ABC1, es decir, aquellas con trabajos gerenciales, administrativos o profesionales, se identifica con el término feminista en una encuesta de 2018.

Sin embargo esto pasa solo en una de cada cinco personas C2DE, aquellas que tienen un trabajo manual, están jubilados o son trabajadores ocasionales o desempleados.

Pero en conjunto, ocho de cada 10 personas de ambos grupos, creen que hombres y mujeres deben ser iguales en todos los aspectos, según una encuesta de 2015.

Esto puede sugerir que los grupos de personas con bajos ingresos respaldan la igualdad que sustenta la idea del feminismo, pero no están interesados en la palabra en sí.

Y no solo eso. El grupo étnicopuede determinar la visión sobre el feminismo.

Un estudio sobre la opinión de los millennials estadounidenses encontró que el 12% de las mujeres hispanas, el 21% de las mujeres afroestadounidenses, el 23% de las mujeres asiáticas y el 26% de las mujeres blancas se identifican como feministas.

Tres cuartas partes de todas las mujeres encuestadas dijeron que el movimiento feminista ha hecho “mucho” o “algo” para mejorar la vida de las mujeres blancas.

Sin embargo, solo el 60% dijo que había logrado mucho para las mujeres de otras etnias, un sentimiento compartido por el 46% de las mujeres afroamericanas.

Luchando contra estereotipos

Otro obstáculo pueden ser algunos de los estereotipos y conceptos erróneos asociados con el feminismo.

En su introducción en el libro recientemente publicado “Las feministas no visten de rosa y otras mentiras” (Feminists Don’t Wear Pink and Other Lies), la curadora Scarlett Curtis se refiere al estereotipo de que las feministas no usan maquillaje, se afeitan las piernas o les gustan los niños.

Estos estereotipos han persistido a lo largo de los siglos. En la década de 1920, a las feministas solían llamarlas “solteronas” y abundaban las especulaciones sobre sus preferencias sexuales.

Casi un siglo después, estos puntos de vista siguen siendo predominantes.

Tras entrevistar a un grupo diverso de mujeres jóvenes alemanas y británicas para mi artículo, encontré que la asociación del término “feminismo” con el odio a los hombres, el lesbianismo o la falta de feminidad eran factores clave en el rechazo a la etiqueta “feminista”.

La mayoría dijo que no querían llamarse feministas porque temían que les asociaran con estos rasgos.

Y eso a pesar de que muchas dejaron claro que no eran homófobas y algunas incluso se identificaron como lesbianas o bisexuales.

Entonces, ¿cómo podría mejorar la imagen del feminismo?

Podría decirse que, como sociedad, deberíamos hacer más para cuestionar lo que se espera de cómo deben verse y actuar las mujeres.

Trabajar para hacer que este movimiento sea más inclusivo podría significar que el feminismo represente las experiencias y preocupaciones de diversos grupos de mujeres.

Sin embargo, cualquiera que sea la etiqueta que las mujeres decidan adoptar, la indicación de que la gran mayoría de las personas ahora apoya la igualdad, y reconoce que aún no se ha logrado, es alentadora.

*Sobre esta pieza

Esta pieza de análisis fue encargada por la BBC a una experta que trabaja para una organización externa.

La doctora Christina Scharff es una profesora de Cultura, Medios e Industrias creativas del King’s College de Londres.

Texto editado por Eleanor Lawrie.

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Jussie Smollett: abogados del actor niegan que él participara en su propio ataque "homofóbico y racista"


Jussie Smollett en 2017

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EPA/FACUNDO ARRIZABALAGA

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Jussie Smollett es uno de los protagonistas de la serie televisiva Empire.

Los abogados del actor estadounidense Jussie Smollett han negado que él tuviera cualquier participación en el ataque del que fue víctima el mes pasado, el cual fue perpetrado, según su testimonio, por dos hombres blancos.

El pronunciamiento se produce después de que medios estadounidenses citaran fuentes que aseguran que la policía cree que él podría haberle pagado a dos hermanos nigerianos para realizar el ataque ocurrido el 29 de enero.

Los hermanos, que trabajaron como extras en la producción Empire, la serie en la que Smollett actuó, han sido interrogados por la policía de Chicago.

La policía sólo ha dicho que “la trayectoria de la investigación” ha cambiado.

¿Qué dijeron los abogados?

“Jussie Smollett está molesto y devastado por los recientes reportes de que los perpetradores son individuos que él conoce”, señalaron en un comunicado Todd Pugh y Victor Henderson.

“Ahora él ha sido más victimizado por las acusaciones atribuidas a estos supuestos perpetradores de que Jussie jugó un rol en su propio ataque. Nada puede estar más lejos de la verdad y cualquier persona que diga lo contrario está mintiendo”.

Uno de los hermanos es el entrenador personal de Smollett y los abogados dijeron que es “imposible creer que esta persona pudiera haber desempeñado un rol en el crimen en contra de Jussie o que afirmara falsamente que hubo complicidad de Jussie”.

¿Y la policía?

Las autoridades interrogaron a los dos hermanos, Ola y Abel Osundairo, la semana pasada y se informó que aún cooperan con la investigación.

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Policía de Chicago

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La policía de Chicago difundió esta imagen de CCTV de dos “personas de interés” en el caso.

Los hermanos habían salido de Estados Unidos después del ataque denunciado por Smollett y fueron arrestados a su regreso, el miércoles.

El viernes fueron dejados en libertad sin cargos.

Fuentes policiales citadas por medios estadounidenses dijeron que los hermanos compraron una cuerda que fue usada en el supuesto ataque en una ferretería cercana.

El sábado, el vocero de la policía de Chicago, Anthony Guglielmi, indicó: “Podemos confirmar que la información recibida de individuos interrogados por la policía en la investigación del caso Empire ha, de hecho, cambiado la trayectoria de la investigación”.

“Hemos contactado al abogado del actor de Empire para solicitar una entrevista de seguimiento“, añadió el funcionario.

Dos días antes, el jueves, Guglielmi había negado un informe de prensa que apuntaba a que detectives estaban investigando si Smollett había organizado el ataque. De acuerdo con el vocero de la policía hasta ese momento no había “evidencia para decir que esto es un engaño”, reportó la agencia de noticias Reuters.

Ola y Abel Osundairo participaron como extras de la producción Empire, la cual se trata sobre un magnate del hip-hop y su familia.

En una publicación en Instagram, Ola Osundairo (derecha) es visto junto al creador de la serie Lee Daniels (en el centro).

¿Qué dijo Smollet del ataque?

El actor indicó que dos hombres blancos le gritaban insultos raciales y homofóbicos mientras lo golpeaban, le lanzaban una sustancia química y le ponían una cuerda alrededor del cuello.

“Este es el país Maga”, asegura que le dijeron, refiriéndose al slogan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump: Make America Great Again (“Hagamos Estados Unidos grande de nuevo”).

El actor indicó que el ataque lo “cambió para siempre”.

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Los conflictos violentos por recursos (como el agua) que ya está creando el cambio climático


Puesta de sol

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Mali se mueve de extremo a extremo: de la sequía a las inundaciones.

Todo en Mami rezuma agotamiento. Sus redondos y marrones ojos están llenos de tristeza y su cuerpo palpita de dolor.

“Primero, atacaron grupos armados” explica con una voz cansada, sentada en un tapete de plástico con sus cinco hijos pequeños acurrucados junto a ella, en la legendaria ciudad maliense de Tombuctú, otrora una gran capital cultural.

“Luego vino la lluvia, e hizo el resto”.

Las peores lluvias en 50 años en el norte de Mali se llevaron por delante toda su cosecha.

Esas lluvias se filtraron a través de las grietas en su casa de barro, causadas por una explosión en el ataque de un grupo armado.

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Mami perdió toda su cosecha en las peores lluvias en Mali en 50 años.

Las grietas se ven por todas partes en una tierra frágil ahora doblemente maldita por el conflicto y el cambio climático.

Se prevé que el aumento de las temperaturas en el Sahel sea 1,5 veces mayor que el promedio mundial, según Naciones Unidas.

“No ha estado en nuestro radar”, admitió Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

“Con frecuencia ponemos la mira en las armas y los actores armados, y quizás en el subdesarrollo, pero ahora vemos que el cambio climático está provocando conflictos entre las comunidades y este es un tipo diferente de violencia”.

La región más vulnerable

Mali tiene una importante misión de mantenimiento de la paz de la ONU, así como una fuerza multinacional antiterrorista para combatir la creciente amenaza de grupos extremistas en todo el Sahel, vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.

Según informes, el año pasado se registró el mayor número de muertos por violencia contra civiles desde la crisis de 2012, cuando grupos islámicos ocuparon las principales ciudades del norte de Mali, incluida Tombuctú.

Pero detrás de la violencia, se avecina otra tormenta.

La región del Sahel -que incluye a Mali, Níger, Burkina Faso, Chad y Mauritania- comprende algunos de los Estados más pobres y frágiles del mundo, y está considerada como la más vulnerable al cambio climático.

En una visita al norte de Mali con el CICR, fue alarmante ver cómo las consecuencias del cambio climático se entrelazan con lo que ya siempre ha sido una dura existencia en el borde del desierto del Sahara.

“La fragilidad de Mali te mira fijamente a la cara”, señala Maurer, mientras estamos, rodeados por una multitud, en un campamento abarrotado para familias que huyen de la inseguridad y el hambre en comunidades del norte de Mali.

“Toda la atención de la comunidad internacional está en conflictos altamente visibles en Siria, Irak y Yemen, pero la fragilidad aquí dura décadas”.

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Los decrecientes niveles de agua están creando tensiones entre pastores y agricultores.

Mali ahora se tambalea entre sequías e inundaciones. Ambas son cada vez más duraderas y causan un enorme daño en los cultivos y ganado.

Y eso significa que los agricultores y pastores nómadas, de diferentes grupos étnicos, se están enfrentando por unos recursos menguantes.

“Siempre ha habido pequeños enfrentamientos entre ganaderos y agricultores, pero los niveles de agua están disminuyendo y eso está generando mucha tensión”, explica Hammadoun Cisse, un pastor que encabeza un comité de reconciliación que intenta mediar entre las comunidades.

Y los grupos islamistas están echando más gasolina al fuego.

“Vienen como protectores de comunidades y luego intentan imponernos su forma de vida”, explica Cisse.

“Nosotros no aceptamos este tipo de cultura islámica con ideas yihadistas, así que esto crea otro conflicto”.

Cada historia que oímos en el norte de Mali fue una de múltiples amenazas y todas terriblemente enredadas.

Una dura existencia, en números

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  • Las temperaturas en el Sahel han aumentado casi 1ºC desde 1970, según el Instituto Internacional para el Desarrollo Sustentable.
  • Se prevé que el aumento de las temperaturas en la región sea 1,5 veces mayor que la media global, dice la ONU
  • Aproximadamente el 80% de la tierra cultivable del Sahel está afectada por la degradación, incluida la erosión del suelo y la deforestación, estima la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

“Perdimos todo nuestro ganado en la sequía de los 70 y tuvimos que cambiarnos de ciudad”, dice Rabiatou Aguissa, mientras se agacha en un taburete de plástico en un complejo de paredes polvorientas en Tombuctú.

Madre de ocho niños, ella también perdió a su marido.

Su hermano pequeño se unió a un grupo armado y él estaba tan molesto que murió del trauma“, cuenta, mientras reajusta la tela alrededor de su cabeza.

Junto a ella, hay otro recordatorio de una vida en pequeños pedazos.

Paquetes del tamaño de un pulgar de sal, cebollas, pescado seco y tomates se ensamblan en una pequeña bandeja de metal, lista para la venta en la carretera.

Dos agujas de tejer sobresalen de la bandeja, otra herramienta para tratar de llegar a fin de mes.

Una población creciente y cada vez más frágil

En su estrecho recinto amurallado, y en todos los lugares a los que fuimos, los grupos de niños risueños son otra señal de lo que nos espera.

La población en el Sahel se dobla cada 20 años, y cada generación es más frágil que la anterior.

El Banco Mundial considera que esta región se está quedando atrás en la batalla contra la pobreza.

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Los grupos armados recluyan a jóvenes pastores cuyos animales murieron.

Nos reunimos con Younoussa, de 17 años, en el Centro para el Tránsito y la Reorientación en Gao, un lugar de rehabilitación para jóvenes que fueron reclutados a la fuerza por grupos armados.

Casi 50 jóvenes, entre 13 y 17 años, se disponen a desayunar cuando llegamos.

Younoussa nos cuenta que se convirtió en pastor a los 13 años, pero muchos otros niños comienzan a atender a los rebaños desde los 9 o 10 años. Como muchos jóvenes malienses, nunca fue a la escuela, solo a clases de Corán.

Nos dice que la inseguridad obligó a su familia a huir de su casa, pero él se quedó para vigilar su ganado.

“Pero no llovía, y los animales no tenían nada para comer. Murieron, uno tras otro”.

“Para sobrevivir, no tuve otra opción que unirme a un grupo armado”, nos dice.

Nos detalla cómo ganaba el equivalente a US$3 por mes, trabajando en la cocina y en puestos de control.

La mayoría de estos jóvenes no quieren admitir si combatieron o no.

“No quiero estar con un grupo armado”, dice Younoussa, visiblemente triste. “Quiero estar con mi familia otra vez y conseguir un trabajo”.

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Los agricultores tienen que pensar más allá de su propia familia.

Esta peligrosa mezcla de factores en Mali puede parecer abrumadora, pero hay destellos de esperanza.

Como casi todos los malienses tienen que vivir de la tierra, ahí es donde tiene que empezar la lucha.

“Los agricultores no están solos”, dice Sossou Geraud Houndonougho, quien trabaja en agua y saneamiento para el CICR en la ciudad de Mopti.

“Tenemos que enseñarles no solo a plantar su propio jardín para su familia, sino a trabajar juntos para plantar un bosque para su comunidad, para su futuro”, explica.

Y el medidor, Cisse, hace una petición de diálogo: “Debemos sentarnos y hablar, y ver qué podemos hacer, no con armas sino con el diálogo, para reducir las diferencias entre nosotros”.

“Vemos ejemplos prometedores, a nivel local, que nos muestran que la paz es posible y que hay mucha energía para responder al cambio climático”, considera Maurer del CICR. “Pero está claro que no lo superarán a menos que haya un apoyo de la comunidad internacional que vaya más allá de la seguridad”.

Y el mensaje es claro desde Mali: el tiempo se está acabando.

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