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EL PAÍS

García Juliá vivía en São Paulo bajo la identidad de un ciudadano venezolano



Carlos García Juliá.



Carlos García Juliá, uno de cinco ultras que perpetraron la matanza de los abogados laboralistas de Atocha en Madrid en 1977, vivía en São Paulo bajo la identidad de un ciudadano venezolano cuando fue detenido el pasado 5 de diciembre en la ciudad brasileña. García Juliá estuvo huido en Bolivia, Chile, Argentina, Venezuela y Brasil, según ha informado la Dirección General de la Policía, países por los que se desplazaba, incluso en avión, con documentación falsa.

García Juliá solo cumplió en España 14 de los 193 años de prisión a los que fue condenado. En 1991 se le concedió la libertad condicional y en 1994 solicitó autorización judicial para salir de España. Desde entonces, se mantuvo desaparecido al no comparecer ante un requerimiento judicial formal producido en diciembre de ese año.

Las investigaciones policiales situaban al fugitivo en territorio sudamericano. Se detectó su presencia en Chile, Argentina, Venezuela y Brasil, pero no se pudo determinar la identidad que utilizaba. En 2017 se emitió una orden internacional de detención y fue entonces cuando se iniciaron gestiones más intensas para dar con su paradero.

Esas investigaciones determinaron que podría encontrarse en territorio brasileño, concretamente São Paulo, bajo la identidad de un ciudadano venezolano. En julio de 2018, la Policía Federal de Brasil detectó a García Juliá y comenzaron las gestiones para solicitar su extradición.

Varios pistoleros irrumpieron el 24 de enero de 1977 en el despacho laboralista de Comisiones Obreras, en el número 55 de la calle Atocha. Mataron a tres abogados laboralistas, Enrique Valdelvira Ibáñez, Luis Javier Benavides Orgaz y Francisco Javier Sauquillo, el estudiante de Derecho Serafín Holgado y un administrativo, Ángel Rodríguez Leal. Hubo además cuatro heridos graves.

García Juliá perpetró la masacre de Atocha junto a una milicia fascista de seguidores del fallecido notario Blas Piñar. José Fernández Cerra, que fue condenado a 193 años como ejecutor, y Francisco Albaladejo, sobre el que cayeron 73 como inductor, le acompañaron en el crimen. Lerdo de Tejada fue procesado, pero huyó antes de sentarse en el banquillo. En su fallo, la Audiencia Nacional consideró que, junto al también procesado Leocadio Jiménez Caravaca, constituían un “grupo activista e ideológico, defensor de una ideología política radicalizada y totalitaria, disconforme con el cambio institucional que se estaba operando en España”.

Con la captura en Brasil de García Julia se cierra un fleco, pero planea la incógnita sobre el paradero del principal fugitivo de la matanza: Fernando Lerdo de Tejada, prófugo de la justicia española desde 1979, cuando se escapó de España antes de sentarse en el banquillo. EL PAÍS publicó que la última orden de busca y captura dictada contra este pistolero por el Juzgado Central 1 de la Audiencia Nacional cesó en 2015 y que el fugitivo era un hombre libre.

La conocida como matanza de Atocha se convirtió en uno de los símbolos de la transición a la democracia en España, cuando quedaban dos meses para la legalización del Partido Comunista de España (PCE) y a cinco meses de la celebración de las primeras elecciones democráticas después de cuatro décadas de dictadura.



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EL PAÍS

Así nos alimentamos mejor en mi ciudad ¿Y en la suya?



En Valencia se han protegido 18.000 metros cuadrados para ponerlo a disposición de los vecinos y que puedan levantar en ellos huertos urbanos. Estudiantes de Nueva York auspiciados por el Ayuntamiento han analizado los desperdicios generados en la Universidad y han hecho campañas de concienciación. En Quito se ha aumentado la biodiversidad de sus alimentos a través de programas de cultivos. En Praia se han repartido kits de agricultura de cerca de 30 euros para que las personas planten verduras en sus casas. En Nairobi han eliminado a intermediarios para reducir costes y han mejorado el almacenamiento y la refrigeración de productos. En la ciudad indonesia de Surabaya se han lanzado programas de formación de pequeñas empresas para mujeres y repartido semillas…

Son experiencias locales de los cinco continentes, mayores o menores, con más o menos éxito, que pasarán a formar parte del corpus de conocimiento y prácticas que se gestionarán desde el nuevo Centro Mundial de Valencia para la Alimentación Urbana Sostenible (CEMAS), una iniciativa liderada por el consistorio local y la Agencia de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que ha sido presentada este martes en la sede de la ONU, en Nueva York, y será inaugurada el próximo 1 de abril en la Marina de Valencia.

“Presentamos algo que hacemos con ilusión y con un consenso amplio. Y es el momento porque va a ser un tema crítico en los próximos años. Solo hay que extrapolar los datos de demanda de alimentos en las ciudades, de agua, de material, de energía; el aumento de la obesidad o ver la distancia en la que se cultiva lo que comemos para saber que necesitaremos cambios profundos desde la dieta hasta el sistema”, señala el alcalde de Valencia, Joan Ribó, justo tras presentar el CEMAS ante la ONU. Ha sucedido durante el encuentro De los problemas globales a las prioridades locales: el papel de las ciudades en la agenda global, incluidas las ciudades para el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria, la nutrición y el cambio climático celebrado en la sede de la organización, donde se expusieron las experiencias de estas seis ciudades ante la presidenta de la Asamblea, María Fernanda Espinosa. “En las ciudades somos capaces de traducir lo normativo a lo práctico y tener impacto directo en la población. Los gobiernos locales inciden en la capacidad de cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, expresó Espinosa en la apertura del evento, en el que también participó ONU-Hábitat.

Las ciudades han asumido que tienen capacidad de acción y de respuesta rápida y reconocen responsabilidades con los ODS

Los datos y evidencias se repiten de forma reiterada en el discurso:

“Sin las ciudades es imposible cumplir los ODS. Hace falta generar una nueva arquitectura internacional”, señala el alcalde de Quito

– cerca del 55% de la población mundial vive en zonas urbanas, y para el 2050 está previsto que aumente hasta el 68%, en particular en África y el Sudeste asiático, donde se concentra el hambre y la pobreza

– alrededor del 80% de todos los alimentos producidos se consumen en zonas urbanas

– las migraciones a las ciudades son imparables y su crecimiento informal genera descontrol, inseguridad e insalubridad en la planificación y el abastecimiento de productos

– los alimentos ultraprocesados, altos en grasas, sales y azúcares, provocan cada vez más obesidad en estos entornos

– el abandono de los cultivos tradicionales reduce la biodiversidad

– las áreas urbanas cubren solo 3% de la superficie del planeta, pero consumen entre 60% y 80% de la energía mundial, emiten alrededor de 75% del total de emisiones de efecto invernadero y usan más de 75% de los recursos naturales…

Educar sobre las dietas saludables y reducir el desperdicio alimentario, que alcanza un tercio en el mundo, se suman a esta narrativa.

Frente a este panorama, las ciudades han asumido que tienen capacidad de acción y de respuesta rápida y reconocen responsabilidades con los ODS, por lo que cada vez se unen más para crear redes de intercambio y colaboración, con eventos como el Pacto de Milán en 2015, para generar sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, resilientes, seguros y diversificados.

Valencia tomó el testigo, fue elegida Capital Mundial de la Alimentación Sostenible en 2017 y celebró la cumbre de alcaldes de las ciudades firmantes del texto italiano. El impulso prosigue ahora con el CEMAS, que se centrará en recopilar y comunicar estas experiencias y contará con el asesoramiento de la FAO en cuestiones técnicas, estadísticas, de contactos… “Hay que informar, conocer los saberes tradicionales, sanos y saludables. Y Valencia ha tomado el liderazgo en este ámbito. Las experiencias se pueden replicar en otras partes y que todos perciban cómo desarrollar distintas ideas”, señaló José Graziano da Silva, director general de la FAO, que muestra especial preocupación por el aumento de la obesidad y sus costes en salud y sanitarios o el cambio climático y su repercusión en la agricultura. “Hay que traer la agricultura a la ciudad, con alimentos frescos, de estación, accesibles, de calidad”, añadió.

El alcalde de Quito, Mauricio Rodas, reconoció el poder de las ciudades y solicitó a las altas instancias cobertura para acometer las medidas. “Sin las ciudades es imposible cumplir los ODS. Hace falta generar una nueva arquitectura internacional, también con recursos del sector privado y estados con legislaciones claras, sencillas y estables”, expuso Rodas, que requirió también de apoyo técnico para preparar los proyectos e involucrar a los jóvenes y a las comunidades en los ODS.

“Hay que mostrar a las ciudades que se puede marcar la diferencia, que puede existir la democratización alimentaria. Pero las ciudades compran fondos de inversión, hay control de las multinacionales. No se puede localizar todo, pero pensemos en esferas de decisiones cercanas”, indicó por su lado Emilia Sáiz, secretaria general de Ciudades y gobiernos locales unidos. “Sabemos que no será rápido, que es una tarea a largo plazo, pero la situación conduce a un escenario  insostenible e imposible. Es ahora un momento inminente y emocionante”, declaró Ribó.

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EL PAÍS

El Manchester City se levanta y gana con un jugador menos



Schalke: Fahrmann; Caliguri, Bruma, Salif Sané, Nastasic, Oczipka; Serdar, Bentaleb, Mckenni (Skrzybski, m. 77); Uth (Harit, m. 88), Mendyl (Burgstaller, m. 65). No utilizados: Nubel, Kutucu, Matondo, Nubel, Rudy.

M. City: Ederson; Walker, Fernandinho, Otamendi, Laporte; De Bruyne (Zinchenko, m. 87), Gündogan, D. Silva (Kompany, m. 70); B. Silva, Agüero, Sterling. No utilizados: Muric, Danilo, Foden, Mahrez.

Goles: 0-1. M. Agüero. 1-1. M. 38. Bentaleb, de penalti. 2-1. M. 45. Bentaleb, de penalti. 2-2. M. 85. Sané. 2-3. M. 91. Sterling.

Árbitro: Del Cerro Grande. Roja a Otamendi por doble amarilla (m. 68). Amonestó a Uth, Fernandinho y Sané. VAR: H. Hernández.

Veltins Arena, 54.517 espectadores.



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EL PAÍS

La fiscalía se enreda



Dice Josep Rull que lleva un año durmiendo “en la misma celda que Jordi Turull”, lo que ya es más tiempo que Pedro Sánchez en el colchón nuevo de La Moncloa. Rull y Turull parecen haber desarrollado esa mímesis que el presidente del Gobierno, tirando de refranero, atribuye en su libro de memorias a los que duermen juntos. La declaración de Rull parece la misma que la prestada el día anterior por Turull ante el fiscal y la abogada del Estado. En el fondo, en la forma y hasta en la altanería del “mire usted”. Así que la quinta jornada del juicio en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo va transcurriendo de forma muy previsible hasta que Rull protesta de forma aireada porque la fiscal Consuelo Madrigal, durante una pregunta, le atribuye haber dicho una palabra que él jura no haber pronunciado en una entrevista concedida en aquellos días frenéticos del desafío secesionista.

El juez Manuel Marchena detiene el interrogatorio. Madrigal, quien desde enero de 2015 a noviembre de 2016 fue fiscal general del Estado, rescata del sumario la entrevista en cuestión y, efectivamente, el exconsejero catalán de Territorio y Sostenibilidad no había dicho la palabra “espectacular”. Desde el fondo de la sala llega un murmullo, muy parecido a los que el día anterior se produjeron cuando el fiscal Jaime Moreno formulaba una pregunta fallida e idénticos a los que Madrigal escuchará durante toda la mañana. Los lapsus, las imprecisiones, los largos silencios para consultar documentación y directamente los errores —que los acusados atribuyen a maldad y fullería— se convierten en la tónica de la jornada. La fiscal llega a hablar de la Sindicatura de Cuentas cuando en realidad quería referirse a la Sindicatura Electoral [activada tras la aprobación de la ley del referéndum en septiembre 2017] o confunde la XI legislatura del Parlamento catalán con el año 2011. Pero los problemas no terminan ahí. Cuando no se equivoca, Madrigal titubea —“ahora le voy a preguntar…, ah, no, vamos a ir más rápido”— o lanza preguntas muy generales, del tipo “¿cuáles eran las competencias de su departamento?”, que vienen a convertirse en un regalo para Josep Rull. El exconsejero de Puigdemont ve la puerta abierta para, primero, intentar poner en ridículo a los representantes del Estado, y a continuación dar rienda suelta a sus alegatos políticos.

El desvalimiento de Consuelo Mayoral es tan evidente que Manuel Marchena, que fue fiscal antes que juez, tuvo que correr en su auxilio poniéndole coto a los ataques del acusado:

—Señor Rull, no convierta su interrogatorio en el interrogatorio del ministerio fiscal.

La cuestión podría ser baladí en otras circunstancias, pero no en estas. Por la importancia de los hechos que se juzgan para el futuro del país y porque el independentismo intenta cada día convertir el juicio en un proceso a la justicia y a la calidad democrática de España. Y todo ello retransmitido en directo a todo el mundo.

No se entiende por tanto que la fiscalía esté arrojando una imagen tan endeble, según coinciden los abogados presentes e incluso—en privado— altos representantes del Supremo. Salvo Javier Zaragoza, que hizo su alegato el primer día y volvió el miércoles por la noche a protagonizar un férreo interrogatorio a Carles Mundó, los otros fiscales encargados del juicio han dado la impresión de que ni se han estudiado a fondo el sumario, ni se han preparado los interrogatorios, ni eran conscientes hasta ahora de la entidad del adversario. Hay que tener en cuenta que, frente a los fiscales, se sienta una auténtica batería de abogados, muchos de ellos de gran solvencia. Y que en el banquillo están sentados 12 políticos que han tenido todo el tiempo del mundo durante el último año –nueve de ellos siguen encarcelados— para preparar su defensa.

Hay dos preguntas que no se formularán bajo las grandes lámparas del Salón de Plenos, pero que van tomando forma. Si la fiscalía cree de verdad que algunos de los acusados cometieron el delito de rebelión, ¿por qué sus interrogatorios apenas hacen hincapié en ese delito y sí en los de desobediencia y malversación? La otra es aún más grave: ¿es esta toda la artillería legal que tiene España para contrarrestar un supuesto golpe de Estado?

Ante la falta de adversario, los acusados se dedican a la poesía. Josep Rull dijo a media mañana que todas sus actuaciones solo pretendían dar forma política a “miles de horas de esperanza”.



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