Connect with us

CNN en Espanol

Indígenas en Colombia denuncian un “genocidio” y se declaran en emergencia por violencia contra sus pueblos


(CNN Español) — Un grupo de indígenas del Cauca, en el suroccidente de Colombia, dicen ser víctimas de un “genocidio” y se declararon en estado de emergencia por los actos de violencia que según denuncian se han producido en contra de sus comunidades por parte de grupos armados del país.

El más reciente hecho fue el asesinato de dos guardias indígenas en la población de Caloto, en el departamento de Cauca (en el suroccidente de Colombia) el pasado 10 de agosto. En un comunicado el Consejo Regional Indígena de Cauca (CRIC) dijo que un grupo armado disparó “armamento de largo alcance” contra Kevin Mestizo Coicué y Eugenio Tenorio, que se desempeñaban como comuneros del resguardo indígena, acabando con su vida.

(LUIS ROBAYO/AFP/Getty Images)

El ataque se dio, según el comunicado, cuando la guardia indígena acompañaba a los participantes de la feria del café en Toribío, en Cauca. Los vehículos en los que se movilizaban fueron imputados con las armas, según la Guardia Indígena. Cinco personas, entre ellos un niño de 7 años, resultaron heridos en el ataque, dice el comunicado. Fue el segundo ataque contra los indígenas Nasa en menos de 24 horas, dijo la organización indígena en un comunicado.

“Condenamos este acto tan bajo que este grupo armado ha tomado contra los guardianes de la vida que con sus bastones defienden el territorio”, dijeron los indígenas en el comunicado.

El presidente de Colombia Iván Duque dijo el pasado 10 de agosto que el asesinato de los indígenas y la violencia en su contra lo tiene “con el corazón arrugado” y “muy decidido” a enfrentar a la criminalidad en el norte del Cauca.

Duque le pidió a su gabinete y cuerpos de seguridad tomar “las mejores decisiones de prevención” y buscar a los responsables de estos hechos y llevarlos a la justicia. “Nosotros estamos viviendo en muchas regiones del país amenazas a las comunidades indígenas y ancestrales por parte del narcotráfico”, dijo.

“Un problema alarmante”

En otro comunicado, la guardia indígena denunció que los pueblos ancestrales enfrentan “un panorama difícil” debido a la persistencia de altos índices de “robos, secuestros, amenazas, asesinatos sistemáticos, desapariciones, enfrentamientos y el reclutamiento de jóvenes y menores”. Además, dijeron ser víctimas de un “genocidio”.

“Llamamos al estado colombiano, exigiendo salidas inmediatas y concertadas” para solucionar, entre otros, el “genocidio a nivel nacional y especialmente en el norte del departamento del Cauca”, dice un comunicado del 13 de agosto en el que se declararon en asamblea permanente.

El gobierno nacional no se ha referido a la denuncia de los genocidios, pero la ministra del Interior de Colombia, Nancy Patricia Gutiérrez, dijo el 10 de agosto que “en días pasados” también fueron asesinados otros dos integrantes de las comunidades indígenas en Toribío, Cauca, y dijo en un comunicado que estos hechos “responden a la presencia y enfrentamiento de grupos armados ilegales por el control territorial y las economías ilícitas”.

Según la ONU, en 2018 fueron asesinados al menos 46 indígenas en el norte del Cauca. (Crédito:LUIS ROBAYO/AFP/Getty Images)

La Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU (ACNUDH) en Colombia expresó su rechazo contra los “repetidos ataques” contra el pueblo indígena Nasa del Cauca, hechos que han aumentado en lo que va corrido de 2019.

Según Alberto Brunori, representante en Colombia de la ACNUDH dijo en un comunicado que ha recibido información del homicidio de 36 indígenas del Pueblo Nasa en el Norte del Cauca, además de aproximadamente 53 amenazas de muerte y 8 atentados contra esta comunidad.

“En comparación con el año anterior, agosto de 2018, hoy hay a la misma fecha 9 casos más de homicidios. Una situación decididamente alarmante”, dijo Brunori en un comunicado el 10 de agosto.

 

Según información de la ONU, en 2018 se presentaron 46 homicidios en territorios indígenas en el norte del departamento de Cauca. De esos, 26 hacían parte de alguna de las 21 comunidades indígenas de allí; otras 7 pertenecían al movimiento de derechos humanos indígena.

El CRIC dice que después de la firma de los acuerdos de paz con las FARC, en noviembre de 2016, se han registrado 161 asesinatos de líderes sociales en el Cauca.

Varias organizaciones que monitorean los derechos humanos en Colombia, como el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, han advertido del recrudecimiento de los asesinatos selectivos a líderes sociales tras la firma de los acuerdos de paz.

La ONU, incluso, advirtió que en los últimos meses se ha observado una “tendencia negativa” de asesinato de líderes sociales, “que se intensificó en 2018”, durante el gobierno de Iván Duque.

Según el Gobierno, entre 2016 y mayo de 2019 fueron reportados 281 homicidios de líderes sociales en el país. De esos, solo 60 ocurrieron durante el gobierno de Iván Duque, según cifras oficiales. El resto, los otros 221 asesinatos de defensores de derechos, ocurrieron durante la presidencia de Juan Manuel Santos, que dejó el cargo el 7 de agosto de 2017.

Pero las cifras de Medicina Legal, de la Defensora del Pueblo y de la ONU no coinciden y han reportado cientos de asesinatos, un incremento constante después de agosto de 2018, cuando inició la presidencia de Iván Duque.



Source link

CNN en Espanol

Lo que dice una masacre en una boda sobre el plan de Trump de abandonar Afganistán


Londres (CNN) — El contrato de matrimonio acababa de firmarse y las festividades estaban en pleno apogeo. Pero justo cuando los parientes cercanos de los recién casados salían de una habitación del piso de arriba para unirse a cientos de amigos y familiares en un salón de bodas en Kabul, alguien no invitado se adelantó. Lo que debería haber sido un momento de celebración se convirtió en una escena de carnicería inimaginable, cuando un terrorista suicida de ISIS se inmoló frente a la banda tocando en la sección de hombres del lugar.

Las autoridades dicen que al menos 63 murieron, los novios sobrevivieron, pero los familiares creen que la cifra de muertos puede ser mayor. La muerte violenta es un hecho cotidiano en Kabul, pero este ataque sorprendió a muchos con su salvajismo. “Antes de la explosión estábamos tan felices, toda nuestra familia, parientes y amigos estaban en el salón y estábamos disfrutando de la boda”, dijo a CNN Basir Jan, un hermano del novio. “Cuando ocurrió la explosión, vi los cadáveres de mis familiares y amigos. Ocho de mis amigos más cercanos murieron en la explosión. Era una escena que siempre recordaré”.

La devastación representa una tragedia personal de las familias que fueron atacadas en Kabul el fin de semana. Pero también proporcionó un telón de fondo sangriento para las etapas finales de las conversaciones de paz que se están celebrando ahora entre los talibanes y Estados Unidos.

A wedding hall is devastated after a suicide bomber targeted a ceremony in Kabul.

El principal negociador de Estados Unidos, el representante especial Zalmay Khalilzad, tuiteó poco después de que el atacante entró en la celebración: “Debemos acelerar el Proceso #AfghanPeace, incluidas las negociaciones intraafganas. El éxito aquí pondrá a los afganos en una posición mucho más fuerte para derrotar a ISIS”.

Es un tuit que se las arregla para ser sorprendentemente oportunista, defectuoso pero en gran medida preciso al mismo tiempo. Preciso, ya que un acuerdo de paz entre EE.UU. y los talibanes permitiría a ambos centrarse en ISIS, una parte relativamente pequeña pero brutal de la insurgencia que se desata en Afganistán ahora. Defectuoso, porque un acuerdo de paz no garantizaría que los talibanes no persiguieran a su principal enemigo, el Gobierno afgano primero, antes de llegar a ISIS. Oportunista, ya que el tuit también expuso la actitud de “acuerdo a toda costa” detrás de las conversaciones ahora: la masacre es un reflejo de lo mucho que ha colapsado Afganistán, no de qué tan bien podría arreglarlo el acuerdo de paz propuesto. Trump quiere salir de Afganistán, eso está claro, a pesar de decir el año pasado que ganaría. Pero, ¿qué tanto de un final sin gloria en la guerra más larga de EE.UU. está dispuesto a tolerar para que eso suceda?

Para recapitular: hace unos meses, Estados Unidos hizo una concesión clave con los talibanes, acordó dirigir conversaciones que excluían al Gobierno afgano de la mesa, algo que los insurgentes siempre quisieron.

Fuentes cercanas a las conversaciones dicen que están 99% resueltas en torno a un acuerdo entre EE.UU. y los talibanes que implicaría una reducción de las tropas estadounidenses y, lo que es más importante, un alto el fuego entre estos dos combatientes.

LEE: Trump se reunirá con funcionarios de seguridad en Afganistán a medida que aumentan las preocupaciones sobre la retirada de Estados Unidos

Ese alto el fuego no necesariamente pondría fin a la lucha entre los talibanes y las fuerzas del Gobierno afgano, solo eliminaría el poder aéreo de EE.UU. del campo de batalla. El Gobierno afgano y los talibanes comenzarían entonces conversaciones de paz separadas, dicen las fuentes. Los críticos afganos del plan temen que, a medida que esas conversaciones de paz inevitablemente tropiecen, el Gobierno de Kabul comenzará a perder territorio ante los talibanes, abandonado por Washington y con la potencia de fuego estadounidense inactiva.

Afghans carry the body of a victim of a wedding hall bombing during a mass funeral in Kabul.

Afganos cargan el cuerpo de una víctima de la masacre en una boda en un funeral masivo en Kabul.

La contranarrativa de esta sombría evaluación es triple. Primero, los talibanes saben que deben unir fuerzas con un Gobierno reconocido internacionalmente para calificar por ayuda extranjera, por lo que es poco probable que se vuelva al atavismo de la década de 1990. Además, EE. UU. eventualmente debe abandonar Afganistán de una forma u otra, o al menos reducir sus gastos allí. Y, finalmente, que la violencia ha disparado el progreso de estas conversaciones, ambas partes tratando de afirmar el dominio en el campo de batalla, y que la paz y la reducción de la violencia tienen que ser la única prioridad.

Esta conclusión es válida, pero pierde un punto: la razón por la cual Estados Unidos se fue a Afganistán en primer lugar. Al Qaeda no ha desaparecido. De hecho, cuando el antiguo líder talibán Mullah Omar murió, su sucesor, Mullah Habitullah, hizo al líder de Al Qaeda en la insurgencia afgana, Sarraj Haqqani, el comandante de sus operaciones militares. Según los informes, el hijo de Habitullah también se convirtió en un terrorista suicida en Helmand en 2017. Esto no representa una dilución moderada de los talibanes, como algunos de sus discursos quisieran sugerir. Y Al Qaeda puede estar en un momento bajo, pero todavía están en el campo. Fueron los hombres detrás del 11 de septiembre, por cierto.

Los detalles del acuerdo aparecerán la próxima semana más o menos. Parece probable que implicará una reducción en los niveles de tropas de Estados Unidos y limitará lo que Estados Unidos puede hacer en el campo de batalla, mientras que el Gobierno afgano y los que están detrás de la insurgencia hacen lo que pueden. También se enfrentará a elecciones presidenciales en Afganistán, por lo general un asunto comprometido y escaso, que serán el 28 de septiembre. Los afganos elegirán a un presidente justo cuando se ve un tambaleante acuerdo de paz.

El presidente Trump puede venderlo como un acuerdo histórico. Pero solo en los próximos meses sabremos si le da a Al Qaeda más espacio para crecer y lo que significa para los cientos de miles de afganos que lucharon por los estadounidenses y por la forma de vida que Estados Unidos les ofreció.

LEE: Trump: Podría ganar la guerra en Afganistán “en 1 semana, pero no quiero matar a 10 millones de personas”

Para los afganos, es una cuestión de vida o muerte, una propuesta mucho más seria que la que arriesga Estados Unidos: la posibilidad de que su guerra más larga termine con una traición, y la posibilidad de que el enemigo que intentaron vencer vuelva a florecer.

“Quiero paz para mi país”, dice Basir Jan, el hermano del novio del ataque de bodas. “Pero nunca lo entendemos”.

Ehsan Popalzai contribuyó reportando desde Kabul.



Source link

Continue Reading

CNN en Espanol

Lo que dice una masacre en una boda sobre el plan de Trump de abandonar Afganistán


Londres (CNN) — El contrato de matrimonio acababa de firmarse y las festividades estaban en pleno apogeo. Pero justo cuando los parientes cercanos de los recién casados salían de una habitación del piso de arriba para unirse a cientos de amigos y familiares en un salón de bodas en Kabul, alguien no invitado se adelantó. Lo que debería haber sido un momento de celebración se convirtió en una escena de carnicería inimaginable, cuando un terrorista suicida de ISIS se inmoló frente a la banda tocando en la sección de hombres del lugar.

Las autoridades dicen que al menos 63 murieron, los novios sobrevivieron, pero los familiares creen que la cifra de muertos puede ser mayor. La muerte violenta es un hecho cotidiano en Kabul, pero este ataque sorprendió a muchos con su salvajismo. “Antes de la explosión estábamos tan felices, toda nuestra familia, parientes y amigos estaban en el salón y estábamos disfrutando de la boda”, dijo a CNN Basir Jan, un hermano del novio. “Cuando ocurrió la explosión, vi los cadáveres de mis familiares y amigos. Ocho de mis amigos más cercanos murieron en la explosión. Era una escena que siempre recordaré”.

La devastación representa una tragedia personal de las familias que fueron atacadas en Kabul el fin de semana. Pero también proporcionó un telón de fondo sangriento para las etapas finales de las conversaciones de paz que se están celebrando ahora entre los talibanes y Estados Unidos.

A wedding hall is devastated after a suicide bomber targeted a ceremony in Kabul.

El principal negociador de Estados Unidos, el representante especial Zalmay Khalilzad, tuiteó poco después de que el atacante entró en la celebración: “Debemos acelerar el Proceso #AfghanPeace, incluidas las negociaciones intraafganas. El éxito aquí pondrá a los afganos en una posición mucho más fuerte para derrotar a ISIS”.

Es un tuit que se las arregla para ser sorprendentemente oportunista, defectuoso pero en gran medida preciso al mismo tiempo. Preciso, ya que un acuerdo de paz entre EE.UU. y los talibanes permitiría a ambos centrarse en ISIS, una parte relativamente pequeña pero brutal de la insurgencia que se desata en Afganistán ahora. Defectuoso, porque un acuerdo de paz no garantizaría que los talibanes no persiguieran a su principal enemigo, el Gobierno afgano primero, antes de llegar a ISIS. Oportunista, ya que el tuit también expuso la actitud de “acuerdo a toda costa” detrás de las conversaciones ahora: la masacre es un reflejo de lo mucho que ha colapsado Afganistán, no de qué tan bien podría arreglarlo el acuerdo de paz propuesto. Trump quiere salir de Afganistán, eso está claro, a pesar de decir el año pasado que ganaría. Pero, ¿qué tanto de un final sin gloria en la guerra más larga de EE.UU. está dispuesto a tolerar para que eso suceda?

Para recapitular: hace unos meses, Estados Unidos hizo una concesión clave con los talibanes, acordó dirigir conversaciones que excluían al Gobierno afgano de la mesa, algo que los insurgentes siempre quisieron.

Fuentes cercanas a las conversaciones dicen que están 99% resueltas en torno a un acuerdo entre EE.UU. y los talibanes que implicaría una reducción de las tropas estadounidenses y, lo que es más importante, un alto el fuego entre estos dos combatientes.

LEE: Trump se reunirá con funcionarios de seguridad en Afganistán a medida que aumentan las preocupaciones sobre la retirada de Estados Unidos

Ese alto el fuego no necesariamente pondría fin a la lucha entre los talibanes y las fuerzas del Gobierno afgano, solo eliminaría el poder aéreo de EE.UU. del campo de batalla. El Gobierno afgano y los talibanes comenzarían entonces conversaciones de paz separadas, dicen las fuentes. Los críticos afganos del plan temen que, a medida que esas conversaciones de paz inevitablemente tropiecen, el Gobierno de Kabul comenzará a perder territorio ante los talibanes, abandonado por Washington y con la potencia de fuego estadounidense inactiva.

Afghans carry the body of a victim of a wedding hall bombing during a mass funeral in Kabul.

Afganos cargan el cuerpo de una víctima de la masacre en una boda en un funeral masivo en Kabul.

La contranarrativa de esta sombría evaluación es triple. Primero, los talibanes saben que deben unir fuerzas con un Gobierno reconocido internacionalmente para calificar por ayuda extranjera, por lo que es poco probable que se vuelva al atavismo de la década de 1990. Además, EE. UU. eventualmente debe abandonar Afganistán de una forma u otra, o al menos reducir sus gastos allí. Y, finalmente, que la violencia ha disparado el progreso de estas conversaciones, ambas partes tratando de afirmar el dominio en el campo de batalla, y que la paz y la reducción de la violencia tienen que ser la única prioridad.

Esta conclusión es válida, pero pierde un punto: la razón por la cual Estados Unidos se fue a Afganistán en primer lugar. Al Qaeda no ha desaparecido. De hecho, cuando el antiguo líder talibán Mullah Omar murió, su sucesor, Mullah Habitullah, hizo al líder de Al Qaeda en la insurgencia afgana, Sarraj Haqqani, el comandante de sus operaciones militares. Según los informes, el hijo de Habitullah también se convirtió en un terrorista suicida en Helmand en 2017. Esto no representa una dilución moderada de los talibanes, como algunos de sus discursos quisieran sugerir. Y Al Qaeda puede estar en un momento bajo, pero todavía están en el campo. Fueron los hombres detrás del 11 de septiembre, por cierto.

Los detalles del acuerdo aparecerán la próxima semana más o menos. Parece probable que implicará una reducción en los niveles de tropas de Estados Unidos y limitará lo que Estados Unidos puede hacer en el campo de batalla, mientras que el Gobierno afgano y los que están detrás de la insurgencia hacen lo que pueden. También se enfrentará a elecciones presidenciales en Afganistán, por lo general un asunto comprometido y escaso, que serán el 28 de septiembre. Los afganos elegirán a un presidente justo cuando se ve un tambaleante acuerdo de paz.

El presidente Trump puede venderlo como un acuerdo histórico. Pero solo en los próximos meses sabremos si le da a Al Qaeda más espacio para crecer y lo que significa para los cientos de miles de afganos que lucharon por los estadounidenses y por la forma de vida que Estados Unidos les ofreció.

LEE: Trump: Podría ganar la guerra en Afganistán “en 1 semana, pero no quiero matar a 10 millones de personas”

Para los afganos, es una cuestión de vida o muerte, una propuesta mucho más seria que la que arriesga Estados Unidos: la posibilidad de que su guerra más larga termine con una traición, y la posibilidad de que el enemigo que intentaron vencer vuelva a florecer.

“Quiero paz para mi país”, dice Basir Jan, el hermano del novio del ataque de bodas. “Pero nunca lo entendemos”.

Ehsan Popalzai contribuyó reportando desde Kabul.



Source link

Continue Reading

CNN en Espanol

Asesor de Trump visita Guatemala e insiste que el acuerdo firmado no es de un tercer país seguro


(CNN Español) — El acuerdo firmado a finales de julio entre Guatemala y EE.UU., en el despacho del presidente Donald Trump, y que inicialmente fue confirmado por las autoridades estadounidenses, como un “acuerdo del tercer país seguro”, es un “convenio de cooperación y asilo”, según confirmó este lunes, en reunión con periodistas Mauricio Claver-Carone, asistente especial para el presidente Donald Trump y director senior para Asuntos Hemisféricos de Occidente y Consejo Nacional de Seguridad.

Claver-Carone dijo en la residencia de la Embajada estadounidense en Ciudad de Guatemala que este es un acuerdo limitado y a corto plazo, que busca otorgar asilo político a un número limitado de personas que son perseguidas por razones que encuadran dentro de los convenios internacionales. El funcionario aseveró que lo firmado entre ambos países se basa en la Convención de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), y que este es únicamente para apoyar a salvadoreños y hondureños.

El propósito de este convenio, según Claver-Carone, es definir los casos en los que estos centroamericanos sufren de persecución política, religiosa o de algún otro tipo. Pero, según el funcionario, este convenio no cubre a quienes huyen de su país por razones económicas: “Es peligroso e injusto que por razones económicas (los migrantes), quieran ir a Estados Unidos (pero) no pueden ir, por un proceso que no están haciendo”.

Claver-Carone aseguró que lo firmado entre los dos países ayudará a largo plazo a los guatemaltecos, porque el gobierno estadounidense triplicará el programa H2A, que se traduce en visas destinadas a trabajadores agrícolas de Guatemala. Este acuerdo fue firmado en Guatemala entre ambos países cuatro días después de la firma del convenio en la sala Oval de la Casa Blanca el pasado 26 de julio.

Durante el tiempo de espera y mientras EE.UU. procesa la información para determinar si esa persona (salvadoreña u hondureña) es apta para formar parte del programa de asilados, en Guatemala “habría un sitio donde tuvieran que estar (los migrantes) y también para aquellos que no cumplan esos requisitos para poder devolverlos a su país”.

Estados Unidos todavía no aclara cuál será el lugar o la forma en la que se resguardarán a los centroamericanos mientras esperan su proceso de asilo. “Depende de la capacidad necesaria y eso, se está midiendo. Actualmente ya hay proceso de evolución. Ya hay un proceso y se va midiendo, se va acogiendo y acoplando a las circunstancias”, dijo Claver-Carone.

El asistente especial del mandatario estadounidense aseguró que en los próximos días Guatemala firmará un acuerdo con la agencia de la ONU para los Refugiados. Así mismo el funcionario estadounidense afirmó que Estados Unidos estará a cargo de la parte económica pero será ACNUR y el gobierno de Guatemala quienes estarán a cargo del procesamiento y desarrollo del mismo.

Aunque Mauricio Claver-Carone recordó que este convenio es limitado, también indicó que se contempla que dentro de su creación este acuerdo de cooperación y asilo para salvadoreños y hondureños, se pueda extender si las circunstancias lo ameritan.

 



Source link

Continue Reading

Trending