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J.P. Morgan, el banquero despiadado que convirtió la ostentación de la riqueza en algo aceptable (y enderezó la economía de EE.UU.)


John Pierpont Morgan

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John Pierpont Morgan, el último protagonista de la serie sobre los “barones ladrones” del siglo XIX.

En Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo XIX, un grupo de hombres extraordinarios y controvertidos encabezaron la transformación de este país de una república de granjeros y comerciantes a una superpotencia propulsada a vapor.

Sus nombres -Vanderbilt, Carnegie, Rockerfeller- siguen siendo sinónimos de fortunas colosales.

Para algunos, estos hombres fueron los heroicos empresarios que hicieron grande a Estados Unidos. Para otros, fueron plutócratas que llevaron a mujeres y hombres que alguna vez fueron independientes a depender del tedioso trabajo asalariado: los “barones ladrones” que se robaron el sueño americano.

A medida que la economía estadounidense avanzaba rápidamente a lo largo del siglo XIX, nada simbolizaba más ese dinamismo en todo su caos feroz que los ferrocarriles.

Los dueños de las compañías ferroviarias mintieron, engañaron y sacaron del camino a otros para hacer sus fortunas.

Fue competencia empresarial en su estado más crudo. pero un titán de los negocios, John Pierpont Morgan, quiso no solo ganar la competencia sino detenerla, incluso si eso requería el mismo nivel de crueldad.

Cornelius Vanderbilt hizo su fortuna con los barcos, Jay Gould con los trenes, Andrew Carnegie con el acero y John D. Rockefeller con el petróleo. J.P. Morgan hizo su fortuna -mucho más modesta- con las fusiones corporativas.

Los otros “barones ladrones” tenían la ventaja de ser los más grandes en cada uno de sus sectores, pero aún así permanecían vulnerables a los choques sistémicos de la economía.

Encuentro en “El Corsario”

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Cornelius Vanderbilt y el resto de los “barones ladrones” que dominaron la economía estadounidense durante el siglo XIX y comienzos del XX.

J.P. Morgan, el primer banquero de la era moderna -o el “disciplinador del mercado”, como se le ha llamado-, se aseguró de que ninguna empresa que fuera demasiado grande como para fracasar lo hiciera.

En 1885, Morgan usó su poder de intermediación con una fuerza característica:para evitar una guerra de precios entre los dos ferrocarriles más grandes de la costa este de EE.UU.

Carnegie financiaba al Ferrocarril Central de Nueva York para construir una nueva línea que rompiera el monopolio que tenía el Ferrocarril de Pensilvania sobre el transporte de su acero.

El magnate de origen escocés buscaba reducir sus costos de flete. Pero Morgan temía que si dos grandes ferrocarriles participaban en una guerra de precios destructiva, que ninguno de los dos podía afrontar, la economía se desestabilizaría.

A espaldas de Carnegie, Morgan organizó una reunión secreta con los presidentes de ambas empresas ferroviarias en su opulento yate, el Corsario.

Fue el lugar perfecto para ese encuentro: nadie podía bajarse antes de haber aceptado los términos de Morgan, a menos que les apeteciera nadar.

Y así, Morgan obtuvo lo que quería. No a través de mucho diálogo, sino principalmente clavándole la mirada a los dos hombres desde una silla en la esquina, con el ceño fruncido como un director de escuela decepcionado, hasta que los ferroviarios prometieron no competir.

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El Corsario, el yate que J.P. Morgan utilizaba para hacer negocios… y ostentar su fortuna.

Para Morgan, sofocar la competencia no era solo una forma de ganar dinero, sino también una forma de poner orden en la economía. En esta ocasión, por una vez, Carnegie salió perdiendo.

Morgan logró llevar un alto grado de orden al sistema financiero y a la economía estadounidense“, señala el historiador Steve Fraser.

El casi colapso de 1907

La batalla de Morgan contra la competencia irracional “ruinosa” abarcó todo el campo de la economía estadounidense: desde la agricultura (creó International Harvester) y las telecomunicaciones (AT&T), hasta la electricidad (General Electric) y la industria que dominaba Carnegie, el acero.

“US Steel es la primera corporación de mil millones de dólares creada por Morgan en 1901 para consolidar la mayor cantidad posible de la industria del acero, comprando, fusionando y creando esta única corporación”, señala Fraser.

“Esto reduce drásticamente el nivel de competencia para estabilizar el mercado“.

“Debido a que es muy respetado y porque la influencia de su banco se extendió tan ampliamente en todo el sector financiero, en 1907, cuando parece que se avecina otro colapso financiero, Morgan pudo reunir a su círculo de banqueros y hacer que rescaten al Trust (sociedades fiduciarias) cuyo hundimiento hubiera tirado abajo a la economía”, cuenta el historiador.

“Fue capaz de enderezar la economía, cosa que un solo hombre no hubiera podido hacer más adelante, cuando la economía creció a mayor escala”.

Morgan fue una pieza clave tanto en la configuración de la nueva economía estadounidense como en la creación del nuevo perfil público de los más ricos y poderosos.

Hoy consideramos la ostentación de riqueza como algo natural, pero a finales del siglo XIX y principios del XX, era algo novedoso en EE.UU.

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A finales del siglo XIX las personas empezaron a querer lucir su riqueza en público.

Es un mundo que captura muy bien la novela de Edith Wharton, “The House of Mirth” (La casa de la alegría), donde, especialmente si eres mujer, lo que vistes puede ser crucial para tu lugar en el mundo.

Y así, la nueva riqueza también trajo una nueva forma de ansiedad.

Es la era del consumo conspicuo“, dice Joanna Cohen, de la Universidad Queen Mary de Londres.

“El yate de J.P. Morgan, el Corsario, es el ejemplo perfecto de la riqueza ostentosa. Pero no son solo los grandes ‘barones ladrones’ los que gastan dinero, todos gastan más y utilizan más crédito en bienes, ropa, muebles de lujo y diseño de interiores”.

“Entonces, ¿qué hacen estos tipos con enormes fortunas? Lo invierten en filantropía“, explica la historiadora.

“J. P. Morgan fue uno de los fideicomisarios del Museo Metropolitano de Arte y estaba en el consejo directivo del Museo de Historia Natural”.

“En la sociedad altamente estratificada, como lo era Nueva York, poder invertir en la filantropía era una forma de demostrar que habías llegado a la escena social”, señala Cohen.

Pero el consumo no era solo una ansiedad de élite; también trajo nuevas posibilidades para las masas.

“Las maravillas tecnológicas no tiene precedentes. Desde el teléfono y la luz eléctrica hasta el ascensor y los rascacielos”, detalla Fraser.

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Uno de los primeros teléfonos.

“También es el momento del fonógrafo y el cine”, agrega Cohen.

Pero a pesar de todo esto, algo se perdió. Los cambios sísmicos que llevaron a EE.UU. los “barones ladrones” transformaron el concepto del sueño americano.

“El sueño americano alguna vez se asoció con el logro de un bienestar en una escala modesta, con lograr la igualdad con tus pares”, explica Fraser.

“A finales del siglo XIX, el sueño se transforma: Wall Street se convierte en un patio de recreo, un lugar donde todos pueden ir y hacerse súper ricos de la noche a la mañana. Así, el sueño americano se agranda, se torna como obeso”.

Para el historiador, esa aspiración también queda mancillada. “Después de la era industrial hay enormes desigualdades, por lo que el viejo sueño se pone rancio”.

El legado

¿Cual fue entonces el legado que dejaron J.P. Morgan y los otros “barones ladrones” como Vanderbilt, Gould, Carnegie y Rockefeller, cuyos nombres aún resuenan hoy?

“Algunos todavía admiran la enorme influencia que tuvieron, mientras que otros creen que fueron una de las más grandes amenazas a la república”, dice Cohen.

“Son grandes símbolos morales: por un lado representan las historias de mayor éxito de EE.UU.. Por el otro, simbolizan todo lo que puede salir mal en un país: la avaricia, la corrupción”.

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Los “barones ladrones” como Cornelius Vanderbilt (der.) y Jay Gould, a su lado, tuvieron un éxito descomunal, pero usaron métodos muy cuestionados.

Los “barones ladrones” dejaron imponentes construcciones, como el Rockefeller Center y el Carnegie Hall, pero además moldearon a las grandes ciudades, con sus enormes edificios, grandes corporaciones y millones de habitantes, que fueron un producto de la revolución económica que ellos lideraron en el siglo XIX.

Estos magnates también dejaron su huella en el gigante contraste que sigue habiendo entre los dueños de los enormes edificios y grandes corporaciones y las personas que perdieron todo con las disrupciones económicas.

Los “barones ladrones” fueron el producto de dos impulsos que compitieron: por un lado, celebraron su propio individualismo y fueron los grandes disruptores, trayendo nuevas tecnológicas y nuevas formas de hacer negocios para derrocar al antiguo orden económico.

Pero, por otro lado, lograron acumular sus colosales fortunas no siendo innovadores, sino imponiendo monopolios y venciendo a la competencia con una despiadada lógica de “economías de escala”.

¿Por qué los “barones ladrones” siguen importando hoy? Porque también vivimos en un mundo en el que existen dos fuerzas beligerantes: la “disrupción” económica y el enorme poder corporativo. Es una realidad que los “barones ladrones” reconocerían, porque es el mundo que ellos ayudaron a crear.

Puedes escuchar este episodio de The Robber Barons de BBC Radio 4 (en inglés) aquí.

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Las insólitas formas de pagar por la gasolina en Venezuela (que es casi gratuita)


Gasolinera.

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Muchos conductores no pagan en esta gasolinera de Caracas.

Egar recoge la manguera y arruga el billete de diez bolívares que le tiende el conductor que acaba de llenar el tanque. Luego lo arroja a la caja de cartón en el suelo en la que guarda la recaudación del día de la gasolinera de Caracas en la que trabaja.

Hay un montón de bolívares. Pero el bolívar vale tan poco que el valor total de esa montaña de papel no llega ni a medio dólar al cambio.

Así que junto al dinero hay otras cosas con las que le pagan los clientes y que Egar aprecia más.

“Algunos me dan paquetes de arroz o de harina pan; esos son los buenos clientes”, cuenta.

“A veces te dan caramelos, paquetes de galletas; uno acepta lo que le den”.

Cuenta que es raro el día en el que los conductores dejan más de 2.000 bolívares, menos de medio dólar al cambio, que además habrá de repartir con sus compañeros.

En Venezuela la gasolina es casi totalmente gratis y un empleado de los que la sirven en las estaciones de la petrolera estatal venezolana, PDVSA, cobra un sueldo mínimo, unos 40.000 bolívares al mes, menos de 10 dólares al cambio.

Y por eso se ha impuesto la costumbre de agradecerles sus servicios entregándoles una pequeña cantidad de dinero…o las cosas más insospechadas.

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A este empleado le pagaron regalándole un rotulador.

En la caja de la gasolinera en la que trabaja Egar hay un rotulador con el que le pagaron esta mañana.

A poca distancia de allí, en la gasolinera que PDVSA tiene en una de las esquinas de la Avenida Rómulo Gallegos, los empleados almacenan los racimos de plátanos con los que algunos transportistas les han pagado la mañana de este martes.

“Ayer fue mejor porque nos dieron muchos huevos“, explica uno de ellos.

Aunque lo que más se agradece es esa élite de privilegiados que pueden deslizar un billete de un dólar, la divisa estadounidense, que tiene cada vez mayor presencia en la Venezuela de la crisis.

Lo que dejó a todos perplejos lo que le ocurrió a uno de ellos la semana pasada, cuando un conductor pagó su combustible con un vibrador.

“Lo agarré, pero no tenía pilas”, narra el empleado entre las risas del resto.

El plan de Maduro

De acuerdo con el World Factbook de la CIA, Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo.

Su presidente, Nicolás Maduro, anunció el pasado verano un polémico plan para comenzar a vender el carburante a precios internacionales, para lo que llamó a todos los venezolanos a inscribir sus automóviles en un censo nacional de vehículos a motor.

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El precio oficial de la gasolina en Venezuela es el más bajo del mundo.

Maduro quería acabar con la “deformidad” de la “gasolina regalada”.

Casi un año después de aquel anuncio, el precio oficial sigue por debajo del medio centavo de dólar por litro, lo que, según la consultora Global Petrol Prices, convierte a Venezuela en el país con la gasolina barata del mundo.

“Aquí nos bañamos en petróleo”, afirma uno de los empleados de la estación de la Rómulo Gallegos, con las manos empapadas en gasolina.

Por eso le molesta que “hay algunos clientes que ni pagan”.

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Antonio Marmoto dice que solo paga por la gasolina cuando está en Caracas.

Antonio Marmoto explica mientras llena el depósito de su camioneta que él suele dejar 10 bolívares (unos US$0,002) en Caracas, pero cuando viaja por el Estado Anzoátegui, que recorre a menudo, no deja nada.

Es tan insignificante el precio que muchos se van sin pagar sin que tenga consecuencias.

Alexis Bozalo suele dejar 500 bolívares (menos de US$0,10) por llenar el depósito de su moto. Pese a lo escaso del monto, se jacta de que es más de lo que deja la mayoría.

“Yo lo hago porque me sale del corazón”, comenta ufano.

“La gasolina es lo único que hay barato en Venezuela”, señala.

Como venezolano conoce de primera mano el coste de la vida en un país que va camino de cumplir dos años castigado por la hiperinflación.

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Los empleados de las gasolineras reciben muchos billetes, pero apenas tienen valor.

Pero Venezuela es el país de las paradojas.

Y pese a que el Estado prácticamente regala la gasolina y hay petróleo en abundancia, en una gran parte del país repostar se está convirtiendo casi en misión imposible.

En estados como Zulia, Bolívar o Táchira, la gente tiene a menudo que hacer cola durante días para conseguir gasolina debido a los problemas en el suministro, que, según la prensa local y muchos usuarios de redes sociales, parece haberse agravado en los últimos días.

La caída sostenida de la producción petrolera de Venezuela a causa de la ineficiencia en la gestión de PDVSA y el impacto de las sanciones de Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro están llevando, según los expertos, a una situación límite.

Pese a que PDVSA difundió esta semana un comunicado en el que aseguraba que garantizaba el suministro en todo el territorio nacional, la experiencia en las carreteras de Venezuela dice lo contrario.

Ciudades convertidas en estacionamientos

En Maracaibo, por ejemplo, una de las ciudades más importantes del país y antaño epicentro de la industria petrolera, se han vuelto habituales las filas enormes de automóviles junto a las gasolineras.

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La escasez de gasolina ha provocado que enormes colas de autos sean frecuentes en Maracaibo y otros lugares del país.

Hace tiempo que amplias zonas del país el contrabando de gasolina se ha convertido en la opción más rápida debido al desabastecimiento.

En el Estado Bolívar, el más grande de los que conforman la República Bolivariana, los autos viajan con bidones de gasolina sobre el capó.

Quienes los conducen saben que más allá de Puerto Ordaz será casi imposible repostar y toman sus precauciones.

En poblaciones como Tumeremo, las calles están salpicadas de tenderetes en los que buhoneros intercambian gasolina, bolívares en efectivo y oro, las mercancías más preciadas allí.

El conductor José López, que se gana la vida trasladando pasajeros desde Puerto Ordaz hasta otros lugares de Bolívar, explica que suele llevar consigo oro con el que poder conseguir efectivo para pagar el carburante en los lugares donde es más escaso y los contrabandistas lo venden más caro.

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Este motorista paga 50 bolívares. Es menos de un centavo de dólar al cambio.

Desde San Cristóbal, en el suroeste del país, Vanessa Rubio relata su dura experiencia de los últimos días.

“Aquí conseguir gasolina se está convirtiendo en una cuestión de supervivencia del más apto. Hace falta mucho aguante para pasar cuatro días haciendo cola“.

“Yo llegué a la fila el jueves a las 8 de la mañana en una cola de aproximadamente 5 kilómetros. Un señor pasó numerando los carros y me dieron el 745”, relata.

Rubio describe un escenario apocalíptico en una ciudad que apenas tiene transporte público.

“San Cristóbal se ha convertido en un gran estacionamiento en el que la gente está dispuesta a golpearse para defender su puesto en la cola”.

Aunque también hay espacio para la solidaridad.

“Uno termina conociendo a la gente que está alrededor, se hacen favores y turnos para que puedan ir a bañarse a sus casas“, narra Rubio.

A los pacientes que resisten los días de espera, con suerte les espera una manguera de gasolina al ínfimo precio oficial.

Se paga más por uno de los primeros puestos en la fila. “Hay gente que ofrece hasta 50.000 ó 60.000 pesos colombianos”, la moneda que, dada la imparable depreciación del bolívar, se ha convertido en predominante en esta parte de Venezuela.

Son entre US$15 y US$18.

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5 tecnologías que están cambiando la industria de la belleza


La varita Opté de Procter & Gamble.

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¿Las impresoras de maquillaje son el futuro del mercado de la belleza?

Las marcas de belleza están usando de todo, desde inteligencia artificial (IA) hasta realidad aumentada (AR), para mantener enganchados a sus clientes en un mercado ferozmente competitivo. ¿Pero realmente funcionan sus innovaciones o son simplemente publicidad exagerada?

Cuando L’Oreal dijo en 2018 que ya no quería ser la firma de belleza número uno en el mundo, sino “la compañía de tecnología de belleza número uno”, estaba claro que las cosas en la industria habían cambiado.

“Las mujeres han tenido las mismas preocupaciones de belleza durante 30 a 40 años, pero la tecnología ha creado un consumidor más exigente“, explica Guive Balooch, vicepresidente global de la Incubadora de Tecnología de L’Oreal.

“Quieren productos más personalizados y precisos, y tenemos que responder”, dice.

¿Cuáles son las principales tendencias tecnológicas?

1. Personalización e inteligencia artificial (IA)

Según Balooch “el 50% de las mujeres se queja de que no encuentran el tono de base adecuado para su rostro, y las mujeres con tonos de piel más oscuros han estado pidiendo a gritos más opciones”.

Pero poner miles de tonos en los estantes de las tiendas sería “impráctico”, dice.

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Edouard NGUYEN

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El escáner Le Teint Particulier de Lancôme puede ofrecer hasta 20.000 tonos diferentes de bases.

En su lugar, Lancôme, filial de L’Oreal, ha creado una máquina de bases personalizadas llamada Le Teint Particulier, que promete encontrar el color “exacto” para tu piel, usando IA.

Los consultores de Lancôme primero determinan el tono de tu piel facial con un colorímetro de mano, que es una especie de escáner.

La información va a una computadora que usa un algoritmo para elegir entre 20.000 tonos diferentes.

Finalmente, los resultados de la computadora se envían a una máquina que mezcla la base para el cliente en la misma tienda.

Según la firma de investigación de mercado Mintel, la demanda de cosméticos personalizados está creciendo rápidamente.

A casi la mitad de los consumidores les gusta la idea de que un producto de belleza esté personalizado especialmente para ellos, y un tercio cree que tales productos dan mejores resultados.

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Ahora que están aumentando las compras por internet, las marcas de cosméticos ofrecen probadores virtuales de sus productos.

Con un precio de US$108 por una botella de 30 ml, sin embargo, Le Teint Particulier no es barato, y algunos han advertido que el alto precio de los cosméticos personalizados evita que sean inclusivos.

“Es un mensaje que dice que, para beneficiarte, también tienes que ser rico, lo cual es contraintuitivo”, dice Cherlynn Low, editora de reseñas del sitio web de tecnología Endgadget.

2. Aplicaciones de “prueba”

A medida que aumentan las compras en línea, las marcas de belleza utilizan cada vez más la realidad aumentada (RA) para mejorar la experiencia.

Las mejoras en la tecnología de reconocimiento de imágenes y rastreo facial están haciendo que estas superposiciones digitales sean más precisas.

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Jamie Spence

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Las aplicaciones “try on” (para probarse algo) te permiten experimentar con nuevos “looks”.

La aplicación Visual Artist, de Sephora, permite a los clientes probar virtualmente miles de tonos de lápiz labial y sombra de ojos a través de sus teléfonos inteligentes o en los puestos de las tiendas.

El programa mide dónde se encuentran tus labios y ojos en tiempo real para luego saber dónde colocar los cosméticos.

Sephora dice que se han probado más de 200 millones de tonos a través de Virtual Artistdesde su lanzamiento en 2016.

Otras marcas, como Garnier y la alemana DM, también han lanzado aplicaciones para probarse cosméticos digitalmente.

Pero algunos críticos advierten que las aplicaciones no son un sustituto de una prueba real.

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La realidad aumentada puede facilitar hasta los aspectos más sencillos del día a día

Maghan McDowell, editora de innovación de Vogue Business, coincide con que los programas no son “100% exactos”, pero dice que los clientes aún los consideran útiles.

“Tienen sentido en la era de Snapchat, cuando la gente está acostumbrada a ver filtros en sus caras“, señala.

“La gente los usa principalmente para experimentar con nuevas apariencias y estilos, pero también están comprando productos a través de estas aplicaciones”, indica.

3. Herramientas inteligentes de cuidado de la piel

¿Confiarías en una computadora para evaluar tu piel? Es lo que hace precisamente el HiMirror, un “espejo inteligente” fabricado por New Kinpo Group, de Taiwán.

El programa toma una foto de tu cara cada vez que inicias sesión y la escanea para detectar arrugas, manchas rojas, poros, líneas de expresión y niveles de brillo.

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¿Confiarías en una aplicación que te dice la edad de tu piel?

Luego califica estos factores de “bueno” a “pobre” y te envía consejos personalizados y recomendaciones de productos.

Olay ofrece una aplicación similar llamada Skin Advisor, y una nueva, FutureYou Simulation, que usa realidad aumentada para mostrarles a los usuarios cómo lucirá su piel y rostro en el futuro.

Algunos expertos en cuidado de la piel advierten que, al no dar contexto sobre sus puntuaciones de piel, tales productos podrían dañar innecesariamente la autoestima de las personas si los resultados son negativos.

Low, de Endgadget, dice que los programas pueden ser “engañados por la mala iluminación o las manchas de maquillaje sobrantes”.

“Las puntuaciones no siempre son precisas. ¿Realmente necesitamos un espejo inteligente que nos diga si nuestra piel está brillante o grasosa?”, se pregunta.

4. Maquillaje impreso

¿Alguna vez seremos maquillados por robots? Una serie de dispositivos lanzados en los últimos años sugieren que sí.

La varita Opté de Procter and Gamble (P&G), por ejemplo, es una impresora de maquillaje presentada en la edición de 2019 del Consumer Electronics Show (CES), una de las ferias de tecnología más grandes del mundo, en Las Vegas.

El aparato escanea la piel y aplica con precisión pequeñas cantidades de maquillaje para ocultar manchas de la edad y otras imperfecciones.

Su pequeña cámara incorporada toma 200 cuadros por segundo, luego un microprocesador analiza los datos para diferenciar entre áreas claras y oscuras, y una microimpresora aplica la base a tu piel.

P&G espera lanzar el producto en 2020.

Mientras tanto, la agencia de diseño Seymour Powell presentó una idea de impresora que permitiría que los estilos de maquillaje vistos en internet se descarguen e impriman directamente en la cara de la gente.

Combinando la impresión en 3D, la tecnología de reconocimiento facial y el análisis de imágenes a través de la inteligencia artificial, el Élever permitiría a las marcas e influencers vender estilos de maquillaje directamente a los consumidores.

5. 3D o “e-make up”

Una de las últimas tendencias en tecnología de belleza no implica el uso de cosméticos reales.

Inspirados por la locura por los filtros de realidad aumentada en Snapchat e Instagram, los artistas de “e-make up” (maquillaje electrónico) te permiten descargar looks de maquillaje extravagantes para potenciar tu imagen digital.

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Seymour Powell

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The Élever imprimiría “looks” de maquillaje directo en tu rostro.

Una artista que está a la vanguardia de la tendencia es la parisina Ines Marzet, conocida en línea como Ines Alpha, cuyas creaciones han adornado imágenes de artistas, músicos y modelos en Instagram.

Ella también ha hecho una serie de filtros que cualquiera puede descargar para Snapchat.

Muchas de las creaciones digitales de maquillaje de Inés Alpha se han vuelto virales.

El maquillaje electrónico “podría cambiar de color, podría ser 3D o iridiscente, cosas que no serían posibles en la vida real“, explica McDowell, de Vogue.

“Encaja con la idea de que todos tienen un gemelo digital en internet y te permiten jugar con eso”, opina.

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El experimento que produjo el "sonido" subacuático más fuerte que se pueda lograr (y por qué es importante para la ciencia)


agua

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El experimento generó potentes ondas en el agua.

Todo sucedió en silencio, pero con un poder que supera el estruendo que produce el lanzamiento de un cohete espacial.

Ocurrió bajo el agua y a escalas microscópicas.

Bajo esas condiciones un grupo de científicos afirma que logró producir “uno de los sonidos de propagación más intensos que se pueden generar en agua”, según dicen en su estudio.

La intensidad que lograron equivale a concentrar la potencia eléctrica de toda una ciudad en un solo metro cuadrado.

Los autores del experimento son investigadores del Laboratorio Nacional de Aceleradores (SLAC), operado por la Universidad de Stanford bajo la dirección del Departamento de Energía de Estados Unidos.

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Las ondas del experimento fueron más potentes que las que produce un cohete espacial al despegar.

El experimento logró una presión de sonido mayor a 270 decibeles, algo que los investigadores afirman que está “en el límite de cuán fuerte puede ser un sonido bajo el agua”.

Como referencia, los sonidos por encima de 85 db pueden comenzar a ser dañinos para el oído humano. Un trueno alcanza 140 db y el canto de una ballena, los 174 db. El cohete Saturno V de la NASA marcó 204 db en su lanzamiento.

Un incremento de 10 db se percibe casi como si el sonido fuera dos veces más fuerte.

¿Cómo ocurrió estoy y que hay detrás de este logro científico?

Rayos, ondas y burbujas

Los ingenieros del SLAC querían aprender más sobre cómo se generan y se propagan las ondas de ultrasonido de alta intensidad en chorros de agua.

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Claudiu Stan/Rutgers University Newark

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El impacto del rayo al atravesar el chorro de agua generó un “tren de ondas de choque”.

Para ello, utilizaron un poderoso disparador de rayos x extremadamente calientes, que lanza cerca de 120 pulsos por segundo, una escala de tiempo en la que se puede rastrear el movimiento de los átomos.

Los rayos los dispararon en cámara de vacío contra chorros de agua microscópicos, para observar qué efectos causaba el impacto.

Por eso este poderoso sonido no se pudo escuchar, pero sí se pudo observar su devastador efecto.

Los científicos observaron que cuando el rayo impactaba el chorro, evaporaba el agua a su alrededor y producía ondas de choque.

A medida que estas ondas se esparcen a lo largo del chorro, van creando más ondas y forman un “tren de ondas de choque” que ondulan entre presiones altas y bajas.

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Al superar un límite las ondas colapsaban. (Ilustración de archivo).

Cuando las ondas llegaron a un cierto límite, el chorro de agua se fragmentó en pequeñas burbujas de vapor que inmediatamente colapsaron.

La presión creada por las ondas de choque estuvo justo por debajo de este límite, lo cual les permitió sugerir a los investigadores que el poder de esas ondas representaban el límite de qué tan fuerte puede ser un sonido bajo el agua.

Es decir, al sobrepasar ese límite, todo colapsa y la onda sonora no puede seguir expandiéndose.

¿Por qué es importante?

Comprender cómo se comportan estos intensos trenes de ondas puede servir para crear nuevas técnicas para medir estructuras atómicas que están suspendidas en chorros de agua.

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Este tipo de experimentos podrían ser útiles para la producción de mejores medicamentos.

Según le dice el físico Claudiu Stan, uno de los autores del experimento al portal Live Science, los científicos suspenden pequeñas cantidades de materia en chorros de fluidos y los bombardean con rayos láser para determinar sus características químicas.

Por eso, para ellos es clave determinar qué tan fuerte pueden ser esos rayos sin que lleguen a destruir el material que están analizando.

Esto puede ser útil en áreas como la biología y la ciencia de materiales, o para crear medicamentos más efectivos.

“Esta investigación puede ayudarnos a investigar en el futuro cómo responderían las muestras microscópicas cuando un sonido subacuático las hace vibrar con fuerza”, dice Stan.

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