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La doble cara de John D. Rockefeller, el multimillonario magnate del petróleo que fue pionero en la construcción de un monopolio


John D. Rockefeller

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Rockefeller fue odiado en su época, pero él estaba convencido de que sus acciones beneficiaban a todos.

En Estados Unidos, en la segunda mitad del siglo XIX, un grupo de hombres extraordinarios y controvertidos encabezaron la transformación de ese país de una república de granjeros y comerciantes a una superpotencia propulsada a vapor.

Sus nombres -Vanderbilt, Carnegie , J.P. Morgan- siguen siendo sinónimos de fortunas colosales.

Para algunos, estos hombres fueron los heroicos empresarios que hicieron grande a EE.UU.

Para otros, fueron plutócratas que llevaron a mujeres y hombres que alguna vez fueron independientes a depender del tedioso trabajo asalariado: los “barones ladrones” que se robaron el sueño americano.

“Yo era un hombre joven cuando vi por primera vez un billete de dinero. Trabajaba como empleado en The Flats (en Cleveland) y un día mi empleador recibió una nota de un banco del estado, por US$4000″.

“Me lo mostró y luego lo puso en la caja fuerte. Tan pronto como se fue, abrí la caja fuerte y, sacando el billete, lo miré con los ojos y la boca abiertos. Lo volví a guardar y cerré la caja fuerte. Me pareció una suma tremendamente grande, una cantidad inaudita, y muchas veces durante el día abrí esa caja fuerte para mirar con anhelo ese billete“.

John Davison Rockefeller fue criado por su severa madre baptista en un pequeño pueblo de Ohio. Su padre, semipresente, era un carismático estafador y bígamo.

John D. heredó la religión de su madre y, según algunos, la moralidad de su padre. Era un abstemio que leía la Biblia al principio y al final de cada día, pero desde una edad temprana se propuso ser rico. Como dijo sobre él su socio de negocios Maurice Clerk: “John tenía fe absoluta en dos cosas: el credo baptista y el petróleo”.

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Rockefeller quedó fascinado con el primer billete que vio y se puso como meta hacerse rico.

El joven Rockefeller comenzó a buscar formas de conseguir algunos de esos tentadores billetes de dólar, ¿pero cómo?

Los “barones ladrones” que lo antecedieron, como Cornelius Vanderbilt, habían hecho su fortuna en una economía repleta de anarquía dinámica.

“Es probablemente la tasa de industrialización más rápida que haya visto el mundo, hasta que llegó China”, dice el historiador Steve Fraser.

“Empezaron a surgir ciudades de un millón de habitantes o más, de un extremo del país al otro”.

“Esta es una economía que está creciendo a una escala extraordinaria. Es una transformación total de un mercado fragmentado, impulsada por intereses separados o por regiones diferentes, a una economía nacional”, agrega la profesora Joanna Cohen, de la Universidad Queen Mary de Londres.

“Hay energía inquieta en esta economía y la gente es muy consciente de que puede ‘irse a la quiebra’, como le decían entonces: tienes que tener éxito o fracasaste. Es una verdadera economía de auge y caída”.

En medio de todo esto, la gran innovación de Rockefeller fue la gigantesca corporación moderna, tan grande que podía aplanar a toda la competencia y amortiguar todos los golpes de la economía.

Evadiendo el servicio militar durante la Guerra Civil, Rockefeller invirtió en el negocio de la refinería de petróleo en Cleveland.

Era una industria completamente nueva con un potencial evidente, pero al igual que otras refinerías a pequeña escala, Rockefeller se encontraba totalmente dependiente de los ferrocarriles para llevar petróleo crudo desde donde se perforaba, en el oeste de Pensilvania, y transportar el producto terminado hasta el mercado en la costa este.

Rockefeller se dio cuenta de que podía negociar algo mejor. ¿Qué pasaría si prometiera a los ferrocarriles envíos masivos y regulares a cambio de pagos secretos?

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Rockefeller fue un joven determinado y audaz.

Y así, en 1868, hizo un trato con la Línea Central de Nueva York. Ese ferrocarril pertenecía al primer “barón ladrón”, Cornelius Vanderbilt, quien ya tenía 74 años, y durante mucho tiempo aterrorizó a muchos hombres de negocios más pequeños.

Rockefeller solo tenía 29 años, pero era un joven muy seguro de sí mismo:

“El señor Vanderbilt nos mandó a llamar ayer a las 12 y no fuimos. Está ansioso por obtener nuestro negocio y dijo que podría aceptar nuestros términos. Le enviamos nuestra tarjeta a través de un mensajero, para que Vanderbilt sepa dónde encontrar nuestra oficina”.

A diferencia de sus rivales, que no podían ver más allá de las puertas de sus refinerías, Rockefeller comprendió cómo encajaban todas las partes y cómo podría dominarlas.

Al igual que los otros “barones ladrones” como Andrew Carnegie y J.P. Morgan, Rockefeller había entendido algo sorprendente, como explican los historiadores Joanna Cohen y Steve Fraser.

“Se dieron cuenta de que si se le daba licencia al mercado libre para hacer lo que hace, iba a ser muy autodestructivo. Desde 1857, más o menos cada 10, 15 o 20 años como máximo, había un grave pánico financiero, que generaba caos comercial y anarquía “, sostiene Fraser.

“Inspiró la agitación social porque muchos trabajadores no pudieron sobrevivir a esos auges y caídas. Hubo una enorme agitación social y política causada por este carácter anárquico del libre mercado, por lo que buscaron estabilidad”.

“Las industrias no debían especializarse simplemente en una parte del negocio, sino en reunir todas las partes del negocio y brindar un servicio completo a las personas que necesitaban estos productos y servicios”, afirma Cohen.

“El genio de estos hombres es que pudieron ver que no se trataba solo de poner una parte de la producción bajo su control, sino también poner la distribución y la comercialización bajo su control“.

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Rockefeller monopolizó el mercado del petróleo haciendo acuerdos con los ferrocarriles.

En 1872, Rockefeller vio su oportunidad. El frágil y novedoso negocio petrolero había sufrido su primera caída. La sobreproducción había obligado a bajar los precios, pero los productores y refinadores tuvieron que seguir pagando lo mismo de siempre a los ferrocarriles.

Así que Rockefeller decidió crear un cartel que él, por supuesto, manejaría. Hizo un acuerdo con el Ferrocarril de Pensilvania, garantizándole carga a cambio de costos de transporte mucho más bajos.

Luego fue a los refinadores que competían con él y les dijo lo que estaba a punto de hacer: si le vendían sus refinerías, podían obtener el beneficio de las tarifas reducidas. Si no, enfrentarían un costo de transporte incluso más alto que el que ya venían pagando.

¿Chantaje? ¿O simplemente un negocio inteligente?

Según la periodista Ida Tarbell, la mayor crítica de Rockefeller, esta era la propuesta que le hacía a sus rivales:

“Este esquema es infalible. Significa que controlaremos totalmente el negocio petrolero. No hay posibilidades para alguien de afuera. Pero le daremos a todos la oportunidad de entrar. Usted debe entregar su refinería a mis tasadores y le pagaré en efectivo o con acciones de la Standard Oil Company, lo que prefiera, por el valor que le demos. Le aconsejo que tome las acciones. Será por su bien”.

Finalmente todos aceptaron, renunciando a sus negocios a precios de liquidación. Y esto fue solo el comienzo.

Rockefeller pasó a convertir su compañía Standard Oil en la primera corporación verdaderamente gigantesca del mundo, el epítome del nuevo y controvertido tipo de negocio monopólico conocido como un Trust.

La empresa absorbió a muchos rivales, como los refinadores de Cleveland, y llevó a la quiebra a muchas otras refinerías. Una de ellas pertenecía al padre de Ida Tarbell.

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La Standard Oil Company dominó el mercado del petróleo.

Fue así como Rockefeller se convirtió en una figura pública -y odiada- en EE.UU. Generó un aluvión de protestas y muchos lo consideraron un monstruo.

Pero lo que sus críticos llamaron la “Masacre de Cleveland” fue considerada por Rockefeller como una victoria para todos. Estaba convencido de que sus rivales habrían quebrado sin él y se consideraba una especie de ángel de la misericordia y no un Mefistófeles, como lo llamaban sus críticos.

Esta es su versión de lo que les decía a sus rivales cuando se ofrecía a comprar sus refinerías:

“Tomaremos tus cargas. Utilizaremos tu habilidad; te daremos representación; nos uniremos y construiremos juntos una estructura sustancial sobre la base de la cooperación. Acepta las acciones de Standard Oil y tu familia nunca sabrá lo que es no tener”.

Fue así cómo empezó a haber enormes concentraciones de poder en manos de un pequeño número de hombres. Ida Tarbell lo llamó la maldición de lo grande.

“Son millonarios en una escala nunca antes vista, pero Estados Unidos no es una tierra donde se aprecie ese tipo de escala. El pequeño agricultor terrateniente era el ciudadano ideal de la antigua república”, dice Cohen.

“Estos hombres operan a una escala tan enorme que hay preocupación sobre cómo puede funcionar la república en una era en la que estos hombres ejercen tanto control y pueden influir en el Estado en formas que no deberían ser posibles”.

“Esto causa verdadera ansiedad en muchas partes diferentes de la sociedad estadounidense”, señala la académica.

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Una protesta de trabajadores de Standard Oil en Nueva Jersey en 1915.

Y, sin embargo, para Rockefeller, la escala, la “grandeza” que él había promovido, era algo bueno para EE.UU. porque traía orden, estabilidad y crecimiento.

Además, él utilizó su inmensa riqueza para crear una fundación filantrópica en una escala que se ajustó al tamaño de su corporación.

Según Standard Oil, Rockefeller fue “el Moisés que liberó [a los refinadores] del disparate que había causado estragos en sus fortunas…”.

“No fue un proceso de destrucción y desperdicio; fue un proceso de construcción y conservación de todos los intereses, en un esfuerzo heroico, bien intencionado y casi divino de salvar a esta industria destruida”.

Rockefeller, el gran titán de los negocios, no creía que los mercados libres, sin restricciones, fueran algo bueno. Para él, Standard Oil desempeñó un papel similar en la racionalización de la economía como el que las industrias nacionalizadas intentarían desempeñar en el siglo XX.

La estrategia de consolidación que Rockefeller desarrolló surgió de su ansiedad de que la prosperidad de EE.UU. pudiera ser vulnerable a su propio caos energético.

Hacer que esa consolidación fuera una realidad en la economía estadounidense, a comienzos del siglo XX, fue la gran ambición de nuestro próximo “barón ladrón”: J.P. Morgan, sobre quien les contaremos más en el próximo episodio de esta serie.

Puedes escuchar este episodio de The Robber Barons de BBC Radio 4 (en inglés) aquí.

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Caso Otto Warmbier: la factura de US$2 millones que "Corea del Norte envió a EE.UU." por los gastos médicos del estudiante


Otto Frederick Warmbier

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Otto Warmbier fue detenido en Corea del Norte en enero de 2016.

Medios estadounidenses informaron este jueves que Corea del Norte envió a Estados Unidos una factura de US$2 millones por la atención médica que prestaron al estudiante Otto Warmbier mientras estuvo detenido en el país asiático.

Warmbier, de 22 años, fue encarcelado en Corea del Norte en diciembre de 2015 durante un viaje de estudios a ese país y estuvo 17 meses preso.

El estudiante de la Universidad de Virginia volvió a EE.UU. en junio de 2017 en estado de coma, con “daño cerebral grave”, ciego, sordo y con convulsiones, por razones que los médicos no pudieron explicar. El joven murió seis días después de su regreso a su país.

La Casa Blanca se negó a comentar sobre la factura médica.

“No comentamos sobre las negociaciones de rehenes, por eso han tenido tanto éxito durante este gobierno”, dijo la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Sarah Sanders, en un comunicado a The Washington Post y a la cadena CBS.

Compromiso de pago

Joseph Yun, encargado de Corea del Norte en el Departamento de Estado de EE.UU. en ese momento, fue el principal enviado para traer de vuelta a Warmbier a EE.UU.

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Warmbier regresó a EE.UU. en estado de coma.

Según The Washington Post, que cita a dos personas anónimas familiarizadas con la situación, Yun firmó un compromiso para pagar la factura médica por orden del presidente, Donald Trump.

Una de estas fuentes señaló que la recepción de la factura se realizó bajo la supervisión del entonces secretario de Estado, Rex Tillerson, quien estaba interesado en dialogar con Corea del Norte.

Según informa el periódico, la cuenta por la atención de Warmbier se envió al Departamento del Tesoro de EE.UU., donde permaneció impaga durante todo 2017.

Un exfuncionario del Departamento de Estado dijo a CBS que la factura sigue sin pagarse.

“Lesión neurológica grave”

Warmbier fue acusado de robar un letrero propagandístico del hotel en el que él y sus compañeros de estudios se habían alojado en Pyongyang, y fue condenado a 15 años de trabajos forzados.

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Cindy y Fred Warmbier, padres de Otto, acusan a Corea del Norte de torturar a su hijo.

Corea del Norte lo liberó por “razones humanitarias” en junio de 2017 y dijo que el joven había caído en coma después de contraer botulismo y tomar una pastilla para dormir.

Sin embargo, los médicos estadounidenses que lo examinaron no encontraron evidencia de botulismo y dijeron que el estudiante había sufrido una “lesión neurológica grave”, probablemente causada por un paro cardiaco.

Aunque Corea del Norte ha negado haber maltratado al estudiante de 22 años, sus padres insisten en que su muerte en julio de 2017 fue consecuencia de tortura.

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Pornografía infantil : por qué en Holanda se encuentran la mitad de las páginas de este contenido ilegal


Pornografía

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Cuatro de cada cinco páginas estaban alojadas en Europa.

Cada cinco minutos los miembros de la organización británica Internet Watch Foundation (IWF) encuentran en internet una imagen o un video de abusos sexuales a niños.

“Es algo que nadie quiere leer o entender, pero es real“, aseguran.

Esta fundación benéfica se dedica a proteger a los niños víctimas de abusos sexuales buscando activamente y eliminando páginas web de pornografía infantil en todo el mundo.

Cada año publican un informe con sus resultados. Y los números son alarmantes.

En 2018 identificaron más webs que nunca: 105.000 páginas que ya están eliminadas y que contenían 345.961 imágenes individuales.

Cuatro de cada cinco de estas páginas estaban alojadas en Europa.

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La organización británica Internet Watch Foundation se dedica a identificar y eliminar webs de pornografía infantil en todo el mundo.

Y 48.900 webs, el 47% del total, lo estaban en Holanda.

“A pesar de que eliminamos más imágenes que nunca, y a pesar de utilizar algunas de las principales herramientas tecnológicas, el problema está lejos de resolverse“, explicó Susie Hargreaves, directora ejecutiva de IWF, en un comunicado para anunciar la publicación de su informe.

Hargreaves cree que la causa principal del problema es la demanda.

“Desafortunadamente, y como nos dice la policía, en este momento por ejemplo en el Reino Unido hay 100.000 personas buscando imágenes de pornografía infantil”, añade.

Los números que la fundación acaba de hacer públicos respaldan su preocupación.

Entorno hostil

El informe de IWF, que cuenta con financiación de la Comisión Europea, constata que en 2018 hubo un gran aumento de las denuncias y eliminación de páginas con pornografía infantil en comparación con los datos de 2017 y de los años anteriores.

Después de Holanda (47%), los países que alojaban más webs con pornografía infantil son Estados Unidos (12%), Rusia (11%), Eslovaquia (11%) y Francia (6%).

Uno de los países que mejoró a lo largo del tiempo fue Reino Unido, que en 2018 registró su nivel más bajo en cuanto a alojamiento de este tipo de contenidos.

Según la organización, el país creó “un entorno hostil” para estas webs y ahora representa solo el 0,04% de las webs eliminadas, un porcentaje que en 1996 era del 18%.

Respecto a Estados Unidos, una de las razones por las que el número de webs denunciadas fue menor es porque los gigantes de la tecnología como Facebook las eliminan rápidamente antes de que los informes lleguen a la IWF.

¿Por qué Holanda?

En el otro lado de la balanza, sin embargo, se encuentra Holanda, un país que IWF advirtió que se está convirtiendo en un “refugio seguro para el abuso sexual infantil”.

El gobierno holandés es consciente de la situación desde hace tiempo.

De hecho, ya se comprometió a abordar el problema en un comunicado que hizo público en 2018 y en el que afirmaba que había que “reforzar la lucha contra el abuso sexual infantil en internet”: “Hay que eliminar este material”, aseguraron.

Sin embargo, y según los datos de IWF, desde entonces las webs de pornografía infantil alojadas en Holanda aumentaron de 27.970 en 2017 hasta 48.900 en 2018.

IWF identificó para BBC Mundo algunas de las características que hacen de Holanda un país atractivo para este tipo de páginas ilegales.

Una de las causas es que “la forma en que funcionan internet y la policía holandesas es muy diferente de cómo se trabaja en el Reino Unido, Estados Unidos o Canadá”.

Según IWF, eso hace que en Holanda las imágenes permanezcan disponibles durante más tiempo.

En segundo lugar, constata que “la gran infraestructura de internet con la que cuenta Holanda, que atrae a la tecnología y, en particular, a las empresas que ofrecen servicios de alojamiento de webs” a precios baratos.

Finalmente, la organización cree que Holanda tendría que reforzar su tolerancia cero hacia este tipo de contenidos, ya que “los delincuentes buscan servicios de bajo costo, de baja vigilancia policial y de acceso rápido”.

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Que las páginas estén alojadas en Holanda no significa que el contenido de las webs se produzca en el país.

Por su parte, la fiscalía del ministerio de Justicia de Holanda confirmó a BBC Mundo que efectivamente su país cuenta con una excelente infraestructura de internet y una gran cantidad de servicios de alojamiento”, lo que puede contribuir a la proliferación de estas webs.

Sin embargo, matizan algo importante: “Eso, obviamente, no significa que el contenido se produzca en los Países Bajos”.

También aseguran que “el gobierno tomó varias medidas para combatir el contenido ilegal de las webs alojadas en el país” y destacan que “la lucha contra la pornografía infantil es un objetivo muy importante“.

IWF asegura que el gobierno holandés aceptó su colaboración para acabar con el problema, y que tienen previsto reunirse en junio.

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Joe Biden se lanza a la presidencia: estos son sus competidores en la carrera por sacar a Trump de la Casa Blanca


Kamala Harris, Elizabeth Warren, Kirsten Gillibrand

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Kamala Harris, Elizabeth Warren y Kirsten Gillibrand son tres de las candidatas demócratas.

La carrera para ocupar la Casa Blanca en 2020 ya comenzó.

Pero para los demócratas, más que una carrera, parece un maratón: y no solo por el largo recorrido hasta las primarias, sino por el número de participantes.

Hasta este jueves, cuando el exvicepresidente Joe Biden lanzó su precandidatura, otros 20 políticos de mayor o menor visibilidad también han iniciado sus campañas para hacer frente a Donald Trump en los comicios del próximo año.

Los candidatos para la presidencia y la vicepresidencia de Estados Unidos son electos por una serie de primarias y asambleas, llamadas caucus, que culminarán con la Convención Nacional de cada partido en 2020.

En BBC Mundo, te presentamos quiénes son los candidatos hasta este jueves, a partir de un análisis realizado por el periodista de la BBC en Washington Anthony Zurcher.

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1. Joe Biden, exvicepresidente y senador

Biden ingresa en la contienda presidencial demócrata no solo como candidato principal, si no como favorito.

Tiene reconocimiento casi universal, altos índices de aprobación dentro del partido y entre los políticos independientes y el potencial de recaudar grandes cantidades de dinero de campaña a través de los demócratas tradicionales.

También comparte algunas de las debilidades políticas demostradas en la carrera presidencial de Hillary Clinton.

Su largo tiempo en el ojo público deja un largo historial para que sus oponentes lo ataquen y van desde su posición hacia la Guerra de Irak hasta controvertidas opiniones sobre la segregación racial o, más recientemente, las acusaciones tocar demasiado hasta el punto de incomodar a algunas mujeres.

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2. Bernie Sanders, senador por Vermont

Tras construir un movimiento político de base que dio una sacudida al Partido Demócrata en 2016, Sanders está otra vez en la carrera por la presidencia.

Hasta este jueves lideraba las encuestas, la recaudación de fondos de pequeños donantes y el reconocimiento de organización en los 50 estados.

En 2016, el autoproclamado “socialista demócrata” apostó por una agenda progresista en contraste con el centrismo pragmático de Clinton.

Y ya no es único dirigente demócrata alineado más a la izquierda, pero muchos temen que se prefiera una nueva cara y que su campaña pueda abrir viejas heridas entre los demócratas.

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3. Elizabeth Warren, senadora por Massachusetts

Warren ha sido una de las favoritas de la izquierda progresista desde que apareció en la escena política para presionar por una regulación más estricta del sector financiero después de la crisis económica de 2008.

Como senadora se hizo conocida por sus duros interrogatorios de los ejecutivos de Wall Street y como una crítica abierta de la desigualdad.

Trump la cuestionó por alegar que tenía raíces indígenas y es vista como una política de inteligencia y sagacidad superior.

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4. Beto O’Rourke, exdiputado por Texas

O’Rourke se ganó un espacio en el corazón de los demócratas de todo Estados Unidos con su enérgico, pero sin éxito, intento de destituir al senador republicano Ted Cruz en Texas.

Se convirtió en una estrella de las redes sociales, reunió manifestaciones en todo el estado y publicó números de recaudación de fondos más parecidos a un candidato presidencial que a un aspirante al Senado.

Pese a su escasa experiencia política, O’Rourke se ha convertido un fenómeno político y su apariencia y activismo en redes sociales ha contribuido a ganarle aceptación entre los electores más jóvenes.

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5. Kamala Harris, senadora por California

Harris es el tipo de demócrata que podría quedarse y prevalecer en lo que seguramente será una batalla de nominación agotadora.

Ha ganado espacio tanto entre delegados primarios como en recaudación de fondos.

Como mujer y proveniente de una minoría étnica, está bien posicionada para capitalizar la creciente diversidad de su partido.

Tiene uno de los récords de votación más liberales en el Senado en un momento en que los demócratas se inclinan hacia la izquierda, pero también tiene antecedentes como una fiscal implacable y la cuestionan por haberse mostrado poco sensible ante los derechos de los acusados.

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6. Pete Buttigieg, alcalde de la ciudad South Bend, Indiana

Candidato millenial, Buttigieg es elque más repercusión ha tenido entre los jóvenes y el primero abiertamente homosexual en la historia de Estados Unidos.

Buttigieg entra a la carrera con un currículum único: es un veterano de la guerra de Afganistán, gay y con fama de erudito.

Como alcalde del medio oeste, ha demostrado que tiene una voz a los votantes en una región que ayudó a entregar la presidencia a Donald Trump.

Una presidencia de Buttigieg es una posibilidad remota para 2020, pero su candidatura es una señal de lo que está por venir.

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7. Amy Klobuchar, senadora por Minnesota

Klobuchar puede no ser un nombre familiar para muchos, pero la senadora alcanzó la reelección de 2018 en el estado de Minnesota.

Otra exfiscal, se mostró fríamente competente en las acaloradas audiencias de confirmación del nominado por Trump a la Corte Suprema, Brett Kavanaugh.

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8. Cory Booker, senador por Nueva Jersey

Será difícil encontrar un orador más talentoso en el campo demócrata de 2020.

Su proximidad a Nueva York lo ha convertido en un prodigioso recaudador de fondos. Su tiempo como alcalde del obrero Newark le da una base a la difícil situación de los desfavorecidos.

Sin embargo, muchos en la izquierda no confían en él y no han olvidado su defensa en 2012 del fondo de capital de riesgo del republicano Mitt Romney.

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9. Eric Swalwell, diputado por California

Es el principal demócrata en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes y anteriormente estuvo en el Comité de Seguridad Nacional, por lo que ha viajado a países como Pakistán y Afganistán.

A los 38 años, es uno de los candidatos más jóvenes para ingresar a la carrera presidencial demócrata en 2020.

Sin embargo, no se está posicionando como la voz de su generación y, en cambio, está haciendo del control de armas un tema central de su campaña.

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10. Kirsten Gillibrand, senadora por Nueva York

Gillibrand se ha posicionado como una de las candidatas que probablemente más capitalizarán el movimiento #MeToo.

Su marcha hacia 2020 se verá marcada porque fue muy vocal al pedir la renuncia del senador Al Franken después de que enfrentara cargos de acoso sexual.

También enojó a los leales a Clinton al criticar el manejo del escándalo de Mónica Lewinsky por parte de Bill Clinton.

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11. Julian Castro, exalcalde de San Antonio y secretario de vivienda durante el gobierno de Obama

Castro no es actualmente la estrella en ascenso que fue, aunque todavía tiene el potencial de conseguir seguidores en la próxima carrera.

Es de origen mexicano, de tercera generación, y su candidatura llega en un momento en que los demócratas están desesperados por involucrar a la creciente población latina en Estados Unidos.

Y, con 44 años, es joven en un momento en que muchos demócratas buscan un cambio generacional.

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12. Tim Ryan, diputado por Ohio

Desafió sin éxito a Nancy Pelosi por ocupar el primer puesto de liderazgo demócrata en la Cámara de Representantes en 2016, instando a sus colegas a abrazar a una nueva generación que refleje mejor las prioridades del partido.

Considera el comercio y los empleos como sus grandes apuestas, aunque también se ha movido a la izquierda en temas sociales.

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13. Tulsi Gabbard, diputada por Hawái

Gabbard, la primera miembro hindú del Congreso de Estados Unidos, fue partidaria temprana y abierta de la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016, y ha sido una defensora de la atención médica universal, aumentar el salario mínimo y una política exterior antiintervencionista.

Sin embargo, la veterana de la Guerra de Irak ha recibido críticas por reunirse con Bashar al Assad en enero de 2017 y ha sido cuestionada por criticar a los musulmanes como “extremistas islámicos” y por su oposición a los derechos al aborto y al matrimonio gay.

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14. Jay Inslee, gobernador del estado de Washington

Es un político veterano con el tipo de experiencia ejecutiva que da ser gobernador de un estado mediano.

Su principal tema de campaña parece orientarse hacia el cambio climático, luchar contra las políticas de inmigración del gobierno de Trump, ampliar la atención médica en su estado, aumentar el salario mínimo, promulgar una licencia médica familiar pagada y poner fin a la pena capital en Washington.

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15. John Hickenlooper, exgobernador de Colorado

Es un hombre de negocios convertido en político que ha demostrado que puede implementar con éxito políticas progresistas en un estado moderado.

Aborda la política como “el arte de lo posible” y señala que su éxito en Colorado se produjo a través de negociaciones de buena fe y un compromiso bipartidista.

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16. Seth Moulton, diputado por Massachusetts

Otro de los demócratas anti-Pelosi, lo que le ha ganado enemigos poderosos.

Tiene talento político, pero está compitiendo en un campo en el que no es el único candidato joven o veterano militar. Tiene poco reconocimiento y sus capacidades para recaudar fondos son limitadas en comparación con muchos de sus oponentes.

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17. Wayne Messam, alcalde de Miramar, Florida

Se cree que promocionará su historia personal, como el hijo de inmigrantes jamaicanos, más que su relativamente pequeño historial político con la esperanza de que llame la atención de los votantes demócratas.

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John Delaney

18. John Delaney, exdiputado por Maryland

Delaney fue el primer participante en el campo presidencial demócrata de 2020 cuando anunció su candidatura en julio de 2017.

El exempresario de tecnología tiene una plataforma que se centra en empleos, educación e infraestructura y un retorno a la cooperación bipartidista.

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Andrew Yang

19. Andrew Yang, empresario

Yang es un empresario tecnológico de 44 años nacido en Nueva York de padres taiwaneses.

Propone al gobierno de EE.UU. pagar un “dividendo de libertad” de US$1.000 al mes a todos los estadounidenses entre las edades de 18 y 64 años como una forma de ingreso básico universal para protegerlos de la falta de empleos debido a la automatización.

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20. Marianne Williamson, consejera espiritual y escritora

Williamson es una autora de gran éxito de ventas, organizadora de eventos de caridad y asesora espiritual que considera a Oprah Winfrey como su seguidora más famosa.

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