Connect with us

BBC Mundo

“La vida a veces se conecta de maneras imprevisibles”: la paradójica historia de Alejandro Gaviria, el ministro de Salud de Colombia, que se enfermó de cáncer


Image caption

Alejandro Gaviria ha sido muy abierto con su enfermedad, publicó un blog cuando lo diagnosticaron con cáncer y en su cuenta de Instagram publica frecuentemente fotos sobre las novedades. (Foto cortesía @agaviriau)

Doce horas bastaron para que la vida de Alejandro Gaviria cambiara drásticamente. Lo que en la mañana era una sensación de hastío e indigestión que él le atribuyó al exceso de la noche anterior, de repente se convirtió en un cáncer linfático.

Una enfermedad, con toda la crudeza que la palabra trae en su letras, que en su caso era, además de triste y preocupante, bastante paradójica.

Alejandro Gaviria es desde hace casi seis años el ministro de Salud y de Protección Social de Colombia, así que de gerente de la salud pasó en una mañana a convertirse en el paciente.

Un paciente de un sistema de salud controvertido, en un país que él mismo describe como “muy desigual”.

Pero hay otra serie de eventos, de decisiones previas que tomó como funcionario público, de políticas que lideró desde su posición, que ahondan la perplejidad de lo que le pasó.

El también autor del libro “Alguien tiene que llevar la contraria”, reeditado recientemente, está invitado al Hay Festival de Cartagena, a la ciudad colombiana, este fin de semana para compartir su historia y sus polémicas posiciones sobre lo que él considera derechos fundamentales, aunque algunos las califiquen como políticas demasiado liberales.

BBC Mundo conversó con él.

Image caption

Gaviria hablando en la Organización Mundial de la Salud, antes de ser diagnosticado con cáncer. (Foto cortesía @agaviriau)

En su libro “Alguien tiene que llevar la contraria” hay una frase que incluyó en un discurso de grado universitario: “De todas las vidas que pudieron haber vivido, tendrán sólo una para contar”.

Esa frase que utilicé en el discurso la había leído por ahí en un cuento que siempre me quedó grabado del novelista y cuentista americano Ethan Canin, del cuento The Palace Thief (“El ladrón del palacio”, en español), que terminaba con esa frase, y yo creo que así me he tratado de definir yo de alguna manera. La importancia de enlazar en nuestras vidas. Que aunque de alguna manera todo lo que me pasó tenía probabilidad cero de que pasara, me pasó.

Image caption

Una foto de archivo de Gaviria promocionando su libro “Alguien tiene que llevar la contraria”. (Foto cortesía @agaviriau)

Yo había estudiado ingeniería. Después fui decano de economía, y sin haberlo pensado, con una probabilidad muy pequeña, terminé en este cargo de ministro de Salud.

Luego me tropecé con otra circunstancia, también fortuita, de terminar enfermo de cáncer. Pero no sólo eso.

Hay algunas conexiones que son absolutamente extrañas. No son místicas, porque yo no creo en el destino, no creo en la divina providencia, pero sí creo que la vida a veces se conecta de maneras imprevisibles y esto hace que las vidas, las de todos, sean interesantes de contar”.

¿Cómo empezó el capítulo del cáncer en su vida?

Después de una mañana de reuniones en las que estuve con dolor de estómago toda la mañana, llegué torcido del dolor a la clínica. Pensé que podía tener algo normal, como cálculos en la vesícula o apendicitis, por el dolor tan insoportable.

Hasta que me dicen: “Hay que hacerle una ecografía”. Y ahí viene como el primer momento de terror, en el que me doy cuenta que tengo algo más grave.

Cuando veo la cara que hace el radiólogo que me está haciendo la ecografía y yo comienzo a preguntar insistentemente “¿Hay algo grave?” y el tipo se queda callado, y yo insisto “¿Hay algo para preocuparme?” y el tipo sigue callado… hasta que dice “Sí, hay un tema preocupante. Usted tiene muchos ganglios muy inflamados y tiene que quedarse hospitalizado”.

Image caption

Gaviria ha dado cuenta de la evolución de su enfermedad a través de las redes sociales. (Foto cortesía @agaviriau)

Al lado mío estaba hospitalizado quien había sido el jefe de la clínica, que había tenido un linfoma y casualmente estaba en recuperación. Él es el que entra y me dice: “Mire, esto parece un linfoma, tenemos que esperar a que le hagan una biopsia pero yo creo que la evidencia va hacia allá”.

Y ahí ya empieza todo esto. Eso fue el primero de junio del año pasado.

¿Qué cáncer tiene?

Exactamente es un “linfoma no Hodgkin de célula B grande c-MYC positivo”. Es en el sistema linfático. Yo lo tenía en la región retroperitoneal y tenía muchas masitas pequeñas y una en el lado izquierdo grande, de aproximadamente 7 centímetros.

¿Y ese diagnóstico tuvo que ver con que había comido mucho la noche anterior y por eso se sintió mal, o estaba de todas formas destinado a saberse?

Es una buena pregunta. Yo creo que tuve una suerte que fue la siguiente: uno de los ganglios que estaban creciendo se necrosó. Soltó un líquido y eso produjo lo que se llama una peritonitis química. Y de ahí vino el dolor.

Si eso no hubiera pasado, no tenía ningún síntoma, porque esto era completamente asintomático, y lo que pudo haber pasado es que dos, tres, cuatro, cinco meses después se me apareciera como una bola en el cuello y ya completamente invadido.

¿Qué fue lo primero que hizo cuando lo diagnosticaron?

Yo salí un poco como confundido y recuerdo que en el camino del oncólogo a mi oficina puse a buscar en Google y ahí empecé a ver que era complicado.

Ese mismo sábado me tocó llamar al presidente (Juan Manuel Santos). Me dijo “Pues si puede seguir de ministro y si su salud se lo permite, quédese, yo le pido que se quede”.

La forma más antipática de las desigualdades de nuestra sociedad son las desigualdades en salud”.

Alejandro Gaviria

Esperé el diagnostico claro y al final decidí quedarme para también estar ocupado. Aunque muchas veces me pregunté durante este tiempo si me excedí con esa decisión.

Durante su gestión usted había dado duras batallas por sacar adelante ciertas políticas que de una u otra manera tienen una relación directa con su enfermedad…

En este tema es justo donde vienen las conexiones extrañas con mi enfermedad, con mi cáncer.

Empiezo con la primera. Una de las tareas más difíciles que me tocó a mí en el ministerio desde el comienzo fue ponerle orden al desorden de los medicamentos. Por razones de un mal diseño institucional el sistema de salud de Colombia estaba al borde de la catástrofe financiera porque se pagaban los medicamentos a cualquier precio. Me tocó controlar los precios de los medicamentos que es muy complejo.

Image caption

“La gran mayoría (de los pacientes de cáncer) quiere compartir esta experiencia. Se genera una solidaridad inmediata”, afirma Gaviria. (Foto cortesía @agaviriau)

En esas primeras medidas que se tomaron en el ministerio por allá en el año 2013, había un medicamento que era como el paradigma representativo de toda esta lucha que se llamaba rituximab, producido por la farmacéutica Roche.

Cuando a mí me da el cáncer y me van a aplicar el medicamento y me describen el coctel de quimioterapia que me van a poner me dicen que se llama R-EPOCH, y yo digo “¿Esa R qué significa”. Y me dicen: “Es el medicamento rituximab”.

Es decir mi medicamente era el mismo cuyo precio logramos regular tiempo atrás.

¿Cuál es la siguiente casualidad?

Hay una segunda cosa que me parece también interesante que tiene que ver con la prohibición de las aspersiones aéreas con glifosato.

Me toco ese debate por allá hace dos año. En marzo de 2015, la Agencia Internacional de Estudios sobre Cáncer había sacado una monografía diciendo que había evidencia de una probable conexión entre el glifosato como sustancia y el cáncer.

Yo me acuerdo haber leído el estudio y después recordé que el cáncer que se mencionaba en esa monografía era el linfoma no Hodgkin, de nuevo, el cáncer que yo tengo. En su momento para mí era una enfermedad desconocida, jamás había oído hablar de ella, tenía incluso un nombre extraño, misterioso y ahí estuvo.

Image caption

Gaviria fue diagnosticado con linfoma no Hodgkin. (Foto cortesía @agaviriau)

La tercera ya es mucho más anecdótica y es el cannabis y los derivados del cannabis. El cannabis medicinal que esa fue otra pelea que tuvimos aquí donde lo reglamentamos. Colombia fue el país, después de Uruguay que más avanzó en América Latina en la reglamentación de los derivados del cannabis.

Yo me ocupé primero de los temas. Pero en esos debates me di cuenta que yo tenía tener los argumentos de salud pública y leí muchos artículos, incluso leí un libro publicado en Estados Unidos hace dos años que resumía toda la evidencia científica sobre los derivados del cannabis.

Leía mucho sobre el tema, apuntando en una libretica y lo repetía en los debates. Pero cuando me vino mi quimioterapia y en algún momento las nauseas eran muy fuertes, como ya había tenido contacto con todos estos señores que estaban haciendo algo, o que tenían estos intereses de empezar a producir derivados del cannabis y ya se les habían dado las licencias, pues muchos me dijeron “Mira, aquí, nosotros tenemos estas gotitas y te las podemos enviar”. Y utilicé yo el cannabis medicinal.

Eran dos gotitas sublinguales y yo pues me apliqué cinco. Y recuerdo que en la clínica había una televisión apagada en frente mío, y detrás estaban las cosas de quimioterapia que eran cuatro bolsas negras que se reflejaban en la pantalla. Yo las veía ahí, después de haberme aplicado las gotitas yo miro la pantalla y veo que hay como cuatro, cinco patos verdes bailando sobre la pantalla.

Dígame algo cotidiano que lo haya puesto triste visto desde la perspectiva de su enfermedad

Yo creo que Carolina (esposa) y Tomás (hijo) siempre fueron optimistas. Yo creo que la actitud era “usted no se puede morir y no se va a morir”. Pero yo tenía momentos difíciles, a veces cuando salía temprano de la oficina y llegaba antes que llegara Tomás del colegio. Oía los pasos rápidos que venían a saludarme y me daba como una tristeza… Cerraba los ojos y pensaba “Hijueputa, ¿por qué me está pasando esto?”.

Image caption

“Tu tiempo es limitado”: el tatuaje del ministro Gaviria. (Foto cortesía @agaviriau)

¿Cómo ha sido su experiencia compartiendo con otros pacientes con cáncer cuando tiene quimioterapia o radioterapia?

Una cosa que aprendí de los pacientes oncológicos es que a todos se nos exacerba el existencialismo. Todos además somos habladores, muy locuaces. La gran mayoría quiere compartir esta experiencia. Se genera una solidaridad inmediata. Todos queremos contarnos la historia. Le sirve a uno mucho contar las historias.

¿Usted cree, por ejemplo, que una experiencia de estas le aumenta al empatía?

A mí me ha llamado la atención el tema de la empatía, por supuesto, pero un poco más allá de la empatía, es ver la forma más antipática de las desigualdades de nuestra sociedad, que son las desigualdades en salud.

Yo terminé la quimioterapia en el mes de diciembre. Generalmente llegaba 7:00 – 7:30 AM. Me gustaba llegar, sentarme en la salita a esperar con los pacientes y oír sus historia. Entender las dificultades. Me di cuenta que el sistema de salud logra hacer algunas igualdades de acceso pero hay tantas desigualdades en las vidas de todos y somos un país tan desigual, que el sistema no puede corregirlas todas.

Image caption

Gaviria terminó la quimioterapia en diciembre pasado. (Foto cortesía @agaviriau)

Yo llegaba a la clínica que quedaba a pocas cuadras de mi casa, pero había una persona que había viajado cuatro horas para poder estar ahí sentada también al lado mío.

Y entrábamos los dos al mismo tiempo, hay dos máquinas de radioterapia, una a un lado y la otra del otro, y muchas veces nos llamaban al mismo momento y estábamos recibiendo el mismo tratamiento. Pero nuestras circunstancias eran distintas.

Hay otras cosas bonitas que me ha dejado la enfermedad. Volví a conectar con gente que no veía y de la que no sabía en años, ¿no? Me reconecté con mi vida. Como que uno lazos tenues con mi vida pasada, de un momento a otro, se llenaron de todo, como que esa red creció y se engordó.

Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombiana entre el 25 y el 28 de enero.



Source link

Continue Reading
Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

BBC Mundo

Educar con el Holocausto: cómo Alemania utiliza las escuelas para combatir las mentiras sobre el nazismo, la persecución y muerte de judíos


Auschwitz

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Visitas a campos de concentración forman parte del enfoque pedagógico sobre el Holocausto

El genocidio de unos 6 millones de judíos realizado por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial es uno de los episodios más sombríos de la historia.

Sin embargo, aún hay personas que lo niegan.

Por eso, el gobierno alemán, desde hace décadas, tiene como prioridad en sus políticas públicas garantizar que la verdad sobre la historia del nazismo no se pierda entre mentiras y rumores diseminados tanto entre adultos como niños.

En Alemania, el Holocausto no se ve como un hecho histórico común.

Y este enfoque se refleja, incluso, en la manera y la frecuencia con que el tema es tratado en el aula.

Impacto

Cuando tenían 15 años, los alumnos berlineses Willy Hanewald y Franz Kloth tuvieron las primeras clases sobre el Holocausto.

Sus profesores de Historia presentaron el tema en el aula y posteriormente organizaron excursiones a sitios donde en la actualidad se recuerda qué fue lo que pasó.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Existen grupos que cuestionan la existencia del Holocausto.

Willy, que estudia en una escuela pública, fue con su clase al campo de concentración Sachsenhausen, ubicado en las afueras de Berlín.

La escuela privada donde Franz estudiaba organizó un viaje a Auschwitz, en Polonia.

“La excursión fue una experiencia mucho más marcada que el enfoque en el aula”, dice Willy, de 17 años.

“Creo que es imposible comprender profundamente la dimensión del Holocausto sin haber estado nunca en un campo de concentración”, agrega.

Franz, de 18 años, tuvo la misma impresión que Willy y destacó otra experiencia que lo marcó: una conferencia de un sobreviviente del Holocausto.

“Esas actividades son importantes porque sólo imágenes en blanco y negro no son suficientes para comprender completamente lo que sucedió”, subraya.

Image caption

Las excursiones a los campos de concentración como parte de la enseñanza del Holocausto impacta los estudiantes.

Los dos jóvenes forman parte del Comité de Alumnos de Berlín que impulsa la implementación de la obligatoriedad de la visita a campos de concentración en el programa escolar con financiamiento del gobierno, que actualmente no sucede.

“Vivimos actualmente un período cultural muy frágil, necesitamos siempre recordar lo que sucedió y cómo sucedió para que nunca vuelva a pasar”, dice Franz.

Equivocaciones y falta de información

“La enseñanza sobre el Holocausto recuerda a las personas de los peligros a los que ellas mismas son vulnerables si están expuestas a propaganda intolerante, prejuicios, injusticias, humillación y violencia potencial“, afirma Peter Carrier, coordinador de un proyecto de investigación de la UNESCO sobre el Holocausto en la Educación, promovido por el Instituto alemán Georg Eckert.

Y en las escuelas de Alemania, el enfoque pedagógico sobre este capítulo histórico busca promover una reflexión crítica sobre el pasado y la sociedad, además de tratar de evitar que esos crímenes vuelvan a ocurrir en el futuro.

Derechos de autor de la imagen
Reuters

Image caption

Además de las visitas a los campos de concentración, los alumnos destacaron que también los testimonios de sobrevivientes son importantes para comprender.

Actualmente el Holocausto forma parte del programa de estudio en noveno o décimo grado, cuando los alumnos tienen cerca de 15 años.

“La temática del Holocausto y del Nazismo es una parte obligada en el programa de Historia en todos los Estados de Alemania”, destaca Detlef Pech, profesor de pedagogía en la Universidad Humboldt de Berlín.

Y es que si bien la política educativa en Alemania corresponde a los gobiernos estatales, la Conferencia de Secretarios de Educación, órgano nacional que hace recomendaciones sobre la enseñanza, comenzó a sugerir en la década de 1960 un enfoque más profundo sobre el Holocausto en el aula.

Los profesores tienen libertad para desarrollar diversas actividades pedagógicas sobre el tema, entre las cuales están las visitas a los campos de concentración.

Sin embargo, esas actividades no son obligatorias y su realización depende exclusivamente de la voluntad y el empeño de los educadores.

Controversia y resistencia

El modelo pedagógico actual es el resultado de un debate público que floreció a finales de la década de 1970 en Alemania Occidental, con la exhibición de la serie estadounidense Holocausto, que retrata la historia del genocidio desde la perspectiva de una familia de judíos alemanes que contó con la participación de Meryl Streep y James Woods.

Además de contribuir al debate sobre el tema en el aula, la serie introdujo el término Holocausto en el país.

Derechos de autor de la imagen
AFP

Image caption

Algunos jóvenes alemanes opinan que con ver fotos sobre el Holocausto no es suficiente.

Hasta entonces, el episodio era tratado como persecución y muerte de judíos. Esta discusión pública también impulsó cambios en el enfoque pedagógico sobre el tema.

“Fue un proceso que comenzó a finales de la década de 1970 con la adopción de la perspectiva de las víctimas en los libros escolares, pero varió bastante entre los Estados y dependió mucho de los gobiernos que tenían en la época”, afirma la historiadora Juliane Wetzel, del Centro para la Investigación Antisemita de la Universidad Tecnológica de Berlín.

Según Peter Carrier, hay dos maneras principales de contextualizar el tema en las escuelas: en el marco de sistemas políticos en un bloque clasificado como “Democracia y Dictadura”, como ocurre en Berlín; o en el marco de regímenes políticos históricos llamado “Nacionalsocialismo”, como en el Estado de Hessen.

Formación del profesor y desafíos

Derechos de autor de la imagen
AFP/Getty

Image caption

Fue en la década de 1970 que los alemanes comenzaron a usar el término “holocausto”.

La transformación en la visión de la enseñanza sobre el Holocausto a lo largo de las últimas décadas reflejó también cambios en la formación de los profesores.

Actualmente, organizaciones de defensa de la memoria e instituciones de enseñanza ofrecen diversos cursos extracurriculares para educadores sobre el abordaje pedagógico del tema.

Sin embargo, a lo largo de este proceso de adopción de esta visión más crítica, no siempre este enfoque fluyó perfectamente.

Wetzel cuenta que en el pasado hubo casos de exageraciones cometidos por profesores, que acabaron enfrentando a alumnos con los horrores del Holocausto, lo que llevó a algunos jóvenes a no querer tocar el tema.

Además de estos percances, esa transformación pedagógica enfrentó, desde el principio, resistencias de conservadores de derecha, que argumentan contra la cultura de memoria alegando que el tema pertenece al pasado y debería ser colocado un punto final en la cuestión.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Estudiantes y profesores en Alemania debaten sobre el holocausto entre el noveno y décimo grado, cuando tienen en torno a los 15 años.

Actualmente, con el avance de populistas de derecha, que poseen representantes en 14 de las 16 asambleas estatales y también en el Parlamento alemán, ese enfoque fue puesto nuevamente en duda.

En junio, el líder del partido alternativo para Alemania (AfD), Alexander Gauland, minimizó el nazismo.

“Hitler y los nacionalsocialistas no fueron más que una caca de pájaro en mil años de una historia alemana de éxito”, dijo.

Otro integrante, Björn Höcke, llegó a llamar al monumento a los judíos de Europa asesinados, situado en Berlín, el “monumento de la vergüenza”.

Ante estos intentos de minimizar el pasado, para muchos educadores esa visión de enseñanza se hace más necesaria que nunca.

“El Holocausto es un punto central de la historia de Alemania, en una época en que el país trajo mucha desgracia al mundo. El significado central de este período no debe ser subestimado. Las amenazas de la democracia y lo que ocurre con el fin democrático también son aspectos importantes “, destaca Tobias Funk, director en la Conferencia de Secretarios de Educación.

Carrier, de la Unesco, resalta que la enseñanza sobre el Holocausto es importante para recordar a la gente de los peligros a los que son vulnerables.

La historiadora Wetzel destaca que el conocimiento sobre este pasado es fundamental para el entendimiento de debates y decisiones políticas actuales de Alemania.

La investigadora añade que la comprensión sobre el Holocausto, el nazismo y el asesinato de minorías practicadas en esta época puede ayudar a desarrollar empatía por temas actuales, como la crisis migratoria y los refugiados que vinieron al país.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

El líder del partido alternativo para Alemania (AfD), Alexander Gauland, minimiza el nazismo.

Noticias falsas

El avance de la extrema derecha y la divulgación de noticias falsas representan, sin embargo, un desafío para los educadores.

“Los profesores necesitan aprender cómo ayudar a los jóvenes a no creer en todo lo que leen en los medios y cuestionar”, afirma Carrier.

Para ello, diferentes organizaciones en defensa de la memoria ofrecen excelentes materiales didácticos, muchos disponibles en internet.

Para Wetzel, el enfoque pedagógico sobre el Holocausto es un proceso en constante transformación.

“A cada nueva generación, el enfoque y la transmisión de este tema a los jóvenes debe ser repensado, en la actualidad, es más histórica, pero no debe ser tratada como el Imperio Romano, por ejemplo, la responsabilidad alemana debe dejarse clara, sin embargo, sin sobrecargar los alumnos y sin declararlos culpables”, evalúa la investigadora.

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.



Source link

Continue Reading

BBC Mundo

El emotivo anuncio de la actriz Selma Blair sobre su diagnóstico de esclerosis múltiple


Selma Blair

Derechos de autor de la imagen
AFP/Getty

Image caption

La actriz indicó que había tenido síntomas durante “al menos 15 años”.

“Estoy discapacitada. En ocasiones me caigo. Tiro cosas”, escribió la actriz estadounidense Selma Blair en una conmovedora publicación en su cuenta de Instagram.

Blair, de 46 años, conocida por su trabajo en “Cruel Intentions” (Juegos Sexuales), reveló que tiene esclerosis múltiple (EM).

Indicó que fue diagnosticada en agosto pero que ha tenido síntomas desde años.

Y calificó la noticia de “abrumadora al comienzo”.

“Se me nubla la memoria. Y mi lado izquierdo le pide direcciones a un GPS descompuesto. Pero lo estamos logrando”, escribió Blair.

Derechos de autor de la imagen
AFP/Getty

Image caption

La actriz aparecerá en el programa de Netflix Another Life (Otra vida).

Incurable

La esclerosis múltiple es un trastorno incurable que puede afectar el cerebro o la médula espinal y causa una variedad de síntomas potenciales, incluidos problemas con la visión, con el movimiento de brazos o piernas, las sensaciones o el equilibrio.

La enfermedad puede causar también serias discapacidades.

Según los Servicios de Salud de Reino Unido, el trastorno es dos o tres veces más frecuente en mujeres que hombres y a menudo se diagnostica en personas de entre 20 y 30 años.

Se desconoce la causa de la enfermedad.

Selma Blair, que aparecerá en el programa de Netflix, Another Life (Otra vida), indicó que la “ayuda profunda” que recibió de la diseñadora de vestuario Allisa Swanson la impulsó a abrirse sobre su enfermedad.

“Esta brillante diseñadora… no sólo diseña las piezas que usaré en este nuevo show de Netflix, también cuidadosamente me coloca las piernas en los pantalones, me pasa las blusas sobre la cabeza, me abotona los abrigos y me ofrece un hombre para apoyarme. Tengo #multiplesclerosis”, escribió Blair.

“He tenido síntomas durante años pero nunca los tomé seriamente hasta que me caí frente a él (médico) tratando de resolver lo que pensaba era un nervio comprimido”, dice Blair en su publicación en Instagram.

“Probablemente he tenido esta enfermedad incurable durante al menos 15 años. Y me siento aliviada porque al menos lo sé. Y lo comparto con mi familia de instagram… ustedes saben quienes son”, escribe.

Blair también ha participado en la película Legally Blonde y en la serie de Hellboy.

A pesar de que no hay una cura para la EM, existen tratamientos que pueden ayudar a manejar los síntomas.

Estos incluyen analgésicos o fármacos para reducir la inflamación de nervios, terapia física para aliviar la rigidez muscular o medicamentos para lentificar el progreso de la enfermedad.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.



Source link

Continue Reading

BBC Mundo

¿Hay una mejor forma de contar que la del 1 al 10? Muchos matemáticos creen que sí


Manos mostrando los números

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 10… así aprendimos a contar desde niños, con todo y los dedos.

Contar es una de las primeras cosas que aprendemos de niños y tanto infantes como adultos muchas veces recurrimos a los dedos de nuestras manos para ayudarnos a calcular números.

El motivo es obvio: tenemos diez dedos, la cantidad exacta de dígitos que existen en nuestro sistema de conteo, el sistema decimal.

De hecho, los antropólogos creen que este sistema surgió justamente por esa razón.

El sistema decimal utiliza diez dígitos: 0 (cero), 1 (uno), 2 (dos), 3 (tres), 4 (cuatro), 5 (cinco), 6 (seis), 7 (siete), 8 (ocho) y 9 (nueve).

A partir de esos se forman todos los números.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Es difícil considerar cualquier cambio en algo tan fundamental.

Pero aunque nos resulte muy natural, el historiador de Matemáticas Philip Beeley, de la Universidad de Oxford, le contó a la BBC que muchas civilizaciones antiguas usaban un sistema diferente al decimal.

“Si nos remontamos a la Antigüedad clásica tendemos a ver que otros sistemas eran más predominantes”, aseguró.

Otras maneras de contar

Algunos ejemplos son el sistema sexagesimal de los Babilonios, que usaba el 60 como base y tenía la tabla trigonométrica más antigua y exacta de la historia.

Si te suena imposiblemente difícil de aplicar recuerda que aún hoy utilizamos este sistema para algunas cosas, principalmente el registro del tiempo: hay 60 segundos en un minuto y 60 minutos en una hora.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Así escribían los números los babilonios, que usaban un sistema numérico basado en el 60.

Otra sociedades utilizaron una variedad de sistemas. Los Mayas usaban el 20 como base. En tanto, los pueblos antiguos de Estados Unidos y México que hablaban las lenguas chumash usaron el 4.

Incluso hoy, en Papúa Nueva Guinea, hay pueblos nativos que hablan la lengua Kaugel y basan su numeración en el 24.

Pero aunque el sistema decimal logró imponerse en la mayor parte del mundo no todos creen que es el mejor método para contar.

Existe un movimiento que desde la década de 1940 aboga porque se cambie la base de nuestra numeración del diez al… 12.

¿12?

Antes de considerar las ventajas que señalan sus promotores, ¿cómo funcionaría concretamente un sistema duodecimal si sólo tenemos 9 números y el 0?

Para tener 12 dígitos únicos, los promotores del sistema proponen crear dos símbolos más, cuyo lugar estaría después del 9.

Es decir que el 10 se correría dos lugares, y pasaría a valer lo que hoy consideramos 12.

Image caption

Los nuevos números con sus nombres.

Superado este obstáculo, exploremos la idea.

Los promotores del llamado “sistema docenal” son académicos convencidos de que usar esa base nos facilitaría la vida a todos.

Por un lado, “a los niños les sería más fácil aprender matemáticas”, aseguran.

Ponte a pensar: las tablas de multiplicar más fáciles de aprender y recordar son las del 2 y 5.

Eso se debe a que son los números que dividen la base, el 10.

Pero si la base es 12, más tablas de multiplicar serían fáciles de memorizar, algo que reconoce la matemática Vicky Neale, de la Universidad de Oxford, quien antes de ser consultada por la BBC no se había puesto a considerar un cambio de base.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

No es lo más divertido…

“Hay más que funcionan mejor en base 12 porque hay más números que lo dividen exactamente”, le dijo a la BBC.

Efectivamente, las tablas de multiplicar más fáciles de aprender y recordar se duplicarían: las del 2, 3, 4 y 6.

Sin embargo, resaltó Neale, no resuelve todos los problemas.

“Todavía sería difícil dividir por 7”, ejemplifica.

La vida cotidiana

Aunque la idea nos resulte inconcebible, sus apóstoles señalan que lo que más se beneficiaría con el cambio son las matemáticas básicas, esas que usamos a diario.

“En un mundo docenal sería mucho más sencillo utilizar el dinero, medir cualquier cosa, calcular un tercio o un cuarto de una cantidad…”, le dice a la BBC Stephen Wood, profesor de Física y promotor del sistema.

“El 12 es un número increíble porque puedes dividirlo por dos, por tres, por cuatro y por seis y obtener números enteros”, agrega Wood, destacando su más valiosa ventaja: simplifica considerablemente las fracciones.

He aquí un ejemplo visual:

Y mira cómo cuando, por ejemplo, divides 100 con el sistema decimal y el docenal, hay menos fracciones con el último:

Fracciones de 100 Decimal Docenal
1 100 100
1/2 50 60
1/3 33,3333333333333333333333… 40
1/4 25 30
1/5 20 24;97…
1/6 16,666 20
1/7 14,285… 18,6X4
1/8 12,5 16
1/9 11,1111111111111111111111… 14
1/10 10 12;497…
1/11 9,09… 11;11…
1/12 8,333… 10

¿Cambiamos?

Los entusiastas del 12 aseguran que los beneficios superan ampliamente los negativos, y están convencidos de que no sería difícil adoptar el nuevo sistema.

“Las civilizaciones han cambiado de bases aritméticas a lo largo de la historia”, señala el físico Wood, quien destaca que incluso hoy conviven varios sistemas que utilizan el 12.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Una docena.

Por ejemplo, para contar los huevos usamos el sistema duodecimal. Y hay 12 pulgadas en cada pie.

También hay otras unidades de medida que siguen siendo muy utilizadas hoy y no se basan en el diez: están las onzas (16 por cada libra), los cuartos (cuatro hacen un galón) y la pinta (que en Reino Unido equivale a 20 onzas y en EE.UU. a 16), entre otras.

Sin embargo, a pesar de sus virtudes, muchos, como la profesora Neale, creen que sería demasiado arduo cambiar de sistema.

Sería tan confuso para mí y para todos, aunque puedo ver desde el punto de vista matemático… el 12 es un número chévere”, concluye.

*Esta es una adaptación del episodio “Is there a better way to count…? 12s anyone?” de BBC Ideas. Si quieres ver el video original haz clic aquí.

Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.



Source link

Continue Reading

Trending