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"Los hombres se tienen que trabajar mucho el ego y el miedo al rechazo, dos cosas de la masculinidad muy problemáticas"


Marcha feminista

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La autora feminista Coral Herrera considera que, aunque pierda impulso con el tiempo, al movimiento #MeToo no lo para nadie.

Un problema personal pasó a ser un problema político, y del terreno de lo íntimo y lo privado, salió a la luz.

Así valora la feminista española Coral Herrera el alcance del movimiento #MeToo (#YoTambién), por el que miles de personas de todo el mundo -sobre todo mujeres- han denunciado, y siguen haciéndolo, situaciones de abuso, acoso y agresión sexual.

En las últimas semanas, el movimiento recobró fuerza en México, con la aparición de varias cuentas de Twitter que recogen denuncias contra músicos, periodistas, escritores y fotógrafos, entre otras disciplinas.

Herrera, que vive entre España y Costa Rica, es autora de múltiples libros sobre feminismo, amor romántico y masculinidades.

Su obra más reciente es “Hombres que ya no hacen sufrir por amor: transformando las masculinidades”.

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Coral Herrera

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Coral Herrera es autora de, entre otros libros, “Hombres que ya no hacen sufrir por amor: transformando las masculinidades” y “Mujeres que ya no sufren por amor: transformando el mito romántico”.

BBC Mundo habló con ella.

El salto a lo público

“El problema del acoso sexual y las violaciones siempre ha estado en el terreno de lo íntimo y lo privado”, señala Herrera.

“Es decir: ¿te violan? Pues búscate la vida para abortar o búscate la vida para curarte las heridas emocionales y psicológicas. Es tu problema personal porque te han violado a ti”.

“Creo que el movimiento #MeToo lo que está poniendo de relieve es que no es un problema personal, es un problema político”.

“Hasta ahora, al estar en el ámbito de lo privado, los hombres han gozado de una impunidad total y absoluta”, observa.

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“Denunciar a un violador tanto judicialmente como a nivel mediático, social, tiene un costo inmenso para las mujeres”, opina la escritora Coral Herrera.

La autora hace una comparación entre la eclosión de este movimiento de denuncia y lo sucedido en los últimos años con los casos de abusos sexuales y violaciones en el seno de la Iglesia católica.

“Yo los comparo en el sentido de que las víctimas por fin están de alguna manera asumiendo que la culpa no es suya.

“Para mí ahí está la clave de los abusos sexuales y las agresiones que recibimos las mujeres y sobre todo los niños y niñas: el tema de la vergüenza y la culpa, dos factores muy importantes para la impunidad de los agresores”, dice.

El peso de la cultura

Por otra parte, Herrera piensa que, culturalmente, los hombres han tenido dificultades para asumir el significado de un no.

“Yo pienso, por ejemplo, en mi abuela, que me decía que no es solo que haya que ser decente sino que hay que parecerlo”, cuenta.

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El cortejo de los hombres hacia las mujeres es algo de profundas raíces culturales.

“Mi abuela me decía que cuando mi abuelo la cortejó ella tenía que hacer ver como que no quería, no podía ceder a sus presiones para tener sexo, porque si cedía él mismo la abandonaba”.

“Todo ese proceso de cortejo tradicional antiguo del patriarcado sí estaba basado en la idea de que cuando una mujer dice que no es que sí.

“Ahora nosotras estamos diciendo que no es no y yo comprendo que a muchos hombres les cuesta entenderlo, de ahí a la agresión hay un paso muy pequeño”, apunta.

Establecer los límites

Para Herrera, hay hombres que tienen un problema con su masculinidad, con los límites del respeto, y confunden cortejo y acoso, acostumbrados a ejercer el poder y la fuerza.

Del otro lado, surgen voces que dicen que no se puede generalizar y que no se puede creer a toda mujer que denuncia sin tener en cuenta la presunción de inocencia del acusado.

“El número de denuncias falsas es tan ínfimo que no merece la pena ni hablar de ellas. No puede servir para deslegitimar una cosa que es universal, que se ha dado siempre, que lo han sufrido niñas de todas las edades”, expone Herrera.

“Una prueba de eso es por ejemplo el número terrible y espantoso de niñas violadas a los 15 años en toda América Latina, obligadas a parir, torturadas por sus violadores, por el Estado, por la familia, por la policía, por los médicos…”.

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En los últimos años las mujeres se han movilizado por distintas causas en diferentes puntos del planeta.

“Son datos estadísticos muy obvios que nos dan la prueba de que las mujeres sufrimos agresiones y que simplemente las redes sociales nos dan una oportunidad de acabar con esa impunidad y también de hacer una llamada a la reflexión”.

La especialista explica que suele hablar de estos temas con sus amigos varones, a los que por ejemplo les llama la atención el concepto de violación dentro del matrimonio.

“Esa es la violación más cotidiana, más corriente y más común en el mundo, la que se produce en el matrimonio o la pareja, con mujeres que te dicen que no, que no, que no y tú insistes y chantajeas”, señala.

“No se ve dónde están los límites. Creo que está interesante que hablemos sobre esos límites, sobre dónde está el límite entre el cortejo, el piropo y las ganas de ligar, y una chica que te dice ‘no, no quiero'”.

El papel que juegan los hombres

Existen numerosos talleres de masculinidades donde participan hombres que trabajan y debaten estas cuestiones, que se plantean dónde está el límite, dónde empieza el abuso y cómo ejercen su poder.

“Ese es uno de los temas principales que, además, deberíamos aprender todos, hombres y mujeres: cómo ejercemos nuestro poder sobre los demás, si es legítima la manera en que lo hacemos y si hacemos daño a los demás o no ejerciendo nuestro poder”, indica Herrera.

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“Vamos a pensar unas nuevas maneras de relacionarnos hombres y mujeres en las que tengamos en cuenta la actitud fundamental, no solo de consentimiento, sino de placer”, defiende Coral Herrera.

“Yo siento que los hombres deben hacer autocrítica, se tienen que poner a debatir, se tienen que poner a trabajar”.

“Pero lo que veo es que unos cuantos hombres están en esto y otros están en resistencia feroz, se sienten completamente amenazados y atacados, y también sienten sus privilegios amenazados”.

“Es hora de que los hombres también se pongan a hablar de esto, no desde una actitud defensiva, sino para decir ‘cómo podemos hacer para mejorar nuestras relaciones con las mujeres para que ellas se sientan libres, para que ellas se sientan a gusto y para que vengan a hacer el amor con nosotros felices y alegres’.

La fuerza del movimiento

Para Herrera, el #MeToo es un movimiento imparable que, si bien perderá impulso, va a estar ahí siempre, como se ha visto en el caso de los abusos en la Iglesia.

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En España hay una violación cada 5 horas denunciada. “Esta cifra, más las que no se denuncian, demuestra que hay un problema, no podemos seguir negándolo”, dice Coral Herrera.

“Siento que es imparable porque las víctimas no se quieren callar ya. Es útil para frenar el acoso y las violaciones a mujeres, ya no es un asunto privado y puede salir a la luz”.

“Los hombres se tienen que trabajar mucho el ego y el miedo al rechazo, dos cosas de la masculinidad muy problemáticas que hay que trabajar mucho. Qué pasa cuando te dicen que no, cómo te sientes, qué emoción te genera eso y cómo gestionas esa rabia”, plantea.

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Elecciones al Parlamento europeo: los comicios que medirán la verdadera fuerza de la extrema derecha en Europa


Salvini y Le Pen

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Marine Le Pen fue una de los 11 líderes de la extrema derecha europea que se unieron a Matteo Salvini para un mitin en Milán el pasado 18 de mayo.

Las elecciones al Parlamento europeo no suelen despertar mucho interés ni dentro ni fuera del continente. Pero esta vez es distinto.

Aunque es la institución con menos poder de las que conforman la Unión Europea, los comicios que empiezan este jueves -y duran hasta el domingo 26- serán seguidos con lupa en los 28 países que participan y también fuera.

Estas elecciones medirán la verdadera fuerza que tienen los partidos de extrema derecha, populistas o nacionalistas en el Viejo Continente, tras varios años de ascenso en países tan importantes como Francia e Italia, país en que forman parte de el gobierno.

La extrema derecha populista quiere utilizar estos comicios para lanzar un nuevo grupo bajo el nombre de Alianza Europea de Pueblos y Naciones con el liderazgo del vice primer ministro italiano y ministro del Interior Matteo Salvini.

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Matteo Salvini utiliza los selfies como forma de propaganda política.

Hace años que buscan formar un grupo cohesionado, pero ahora tienen un líder en Salvini, el político que aupó a la ultraderechista Liga italiana hasta el gobierno, donde forma una coalición con el Movimiento 5 Estrellas.

El ascenso de Salvini -aliado de “El Movimiento” creado por Steve Bannon, exestratega de Donald Trump, para promover el populismo de derecha en Europa- es, quizás, el que más preocupa a las instituciones europeas, debido al tamaño e importancia de Italia, tercera economía de la zona Euro.

El pasado 18 de mayo, en Milán, Salvini reunió a políticos populistas de extrema derecha de 11 países.

“No hay extremistas, racistas ni fascistas en esta plaza”, dijo Salvini. “Los extremistas son los que han gobernado Europa durante 20 años en el nombre de la pobreza y la precariedad”.

La francesa Marine Le Pen, líder de Reagrupación Nacional (antiguo Frente Nacional), calificó el encuentro de “día histórico”.

“Lo esperábamos desde hace mucho tiempo y finalmente se ha dado bajo el cielo de Italia”, afirmó Le Pen.

Iban a ser 12 políticos en lugar de 11, pero el vicecanciller austríaco Heinz-Christian Strache no acudió tras verse envuelto en un escándalo de corrupción.

Strache dimitió tras aparecer en un video filmado en secreto en el que parecía ofrecer contratos públicos a cambio de apoyo político y económico a una mujer que se hacía pasar como sobrina de un oligarca ruso.

El caso puede afectar a los resultados electorales de su formación, el Partido de la Libertad(FPÖ), uno de los movimientos de extrema derecha más consolidados de Europa y socio en la coalición gobernante.

Con sus mensajes antiinmigración y en contra de los musulmanes, el FPÖ ha sido fuente de inspiración para otros partidos nacionalistas europeos, como Alternativa por Alemania (AfD), el Partido de los Finlandeses y el Partido Popular Danés.

Las encuestas proyectan que estos partidos pueden ganar hasta un tercio de los escaños en el parlamento.

“La votación podría ver cómo un grupo de partidos políticos nacionalistas y antieuropeos que defienden un retorno a la ‘Europa de las naciones’ ganen una mayoría de escaños en el parlamento”, aseguran Susi Dennison y Pawel Zerka en un artículo para el centro de estudios European Council of Foreign Relations.

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En 2017, varios líderes nacionalistas europeos se encontraron en una conferencia en Koblenz, Alemania.

“No son en la actualidad una alianza unificada, pero en un parlamento en que sus voces entren en la corriente principal […] podrían hacer que esas ideas den forma a la política europea en el medio plazo.

“Y, en el largo plazo, su capacidad de paralizar la toma de decisiones en el centro de la UE podría desactivar el argumento de los proeuropeos de que el proyecto es imperfecto pero tiene capacidad de reformarse.

“En este punto, la UE estaría viviendo un tiempo prestado”, alertan.

Pero a pesar de las relaciones cordiales entre Strache y Salvini, y del hecho de que el FPÖ se unió a la alianza europea que este impulsa, sus formaciones tienen opiniones encontradas en temas como la propuesta del Partido de la Libertad para otorgar doble ciudadanía a la minoría germanoparlante del norte de Italia.

Diferencias

Por estas y otras divergencias importantes, es posible que “los partidos de extrema derecha estén de acuerdo en lo que se oponen en Europa, pero puede que se les haga más difícil acordar un camino común de actuación”, asegura Bethany Bell, periodista de la BBC en Viena.

“Los partidos del norte y del sur tienen visiones muy diferentes sobre el presupuesto de la UE”, explica Bell.

Y Salvini y Le Pen, por ejemplo, están interesados en mantener relaciones más cercanas con Rusia, algo muy mal visto entre partidos del este de Europa, en especial Polonia.

Sin embargo, el aumento del peso de estos partidos en Europa ha llevado ya a Le Pen a cambiar su política sobre la pertenencia a la UE.

Ya no habla de sacar a Francia del bloque ni de convocar un referéndum, sino de cambiar Europa “desde dentro”.

Y esto es precisamente lo que temen en Bruselas: que el auge de estas formaciones les dé carta blanca para bloquear el funcionamiento de las instituciones.

Si llegan a controlar un tercio del parlamento, por ejemplo, pueden bloquear las decisiones de sancionar a los miembros.

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Matteo Salvini (izq.) y Viktor Orbán visitaron recientemente la valla fronteriza que el segundo construyó en la frontera de Hungría con Serbia para impedir la entrada de inmigrantes.

Para Ignacio Torreblanca, director del European Council on Foreign Relations, sin embargo, esto puede ser una señal de que la “contrarrevolución” que pregonaron estos partidos está empezando a decaer.

Y en el caso de Agrupación Nacional, a pesar de haber sido el modelo de Salvini, “no es popular entre otros populistas europeos”, asegura Lucy Williamson, periodista de la BBC en París.

“Su cercanía con Rusia, su imagen histórica de antisemitismo o el supuesto fraude en su gestión de fondos del Parlamento Europeo han contribuido a las tensiones”.

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, dijo recientemente que no quiere tener nada que ver con Le Pen.

“Esto muestra el reto que supone unir a los partidos populistas europeos, todos los cuales se enorgullecen de poner los intereses nacionales primero”.

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Orban se reunió con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 13 de mayo.

Orbán es un héroe para muchos partidos de la nueva derecha europea populista por sus feroces críticas a Bruselas en relación al manejo de la cuestión de la inmigración, especialmente musulmana, en un momento en el que este tema se ha convertido en la principal preocupación de la población en muchos países europeos.

Aunque esto “va por barrios”, afirma Torreblanca a BBC Mundo. “En Hungría en algunos sitios están más preocupados por los que se tienen que ir, que por los que llegan”.

El primer ministro húngaro invitó en las últimas semanas a Matteo Salvini y Satrache a Budapest, pero ha sido reticente a la hora de unirse al bloque nacionalista tras las elecciones, explica el periodista de la BBC en la capital húngara, Nick Thorpe.

El partido de Orbán, Fidesz, todavía pertenece a la familia política más grande de la UE, el centroderechista Partido Popular Europeo, aunque este suspendió su pertenencia por las polémicas políticas de Orbán en Hungría.

Su eslogan en estas elecciones es: “Apoya el programa de Viktor Orbán, paremos la inmigración”.

En la actualidad, los parlamentarios nacionalistas y antieuropeos están divididos en varios grupos: Agrupación Nacional, La Liga o el Partido por la Libertad austríaco pertenecen a “Europa de las Naciones y la Libertad”, mientras que Alternativa por Alemania y el socio de Salvini “Movimiento Cinco Estrellas” están en “Europa por la Libertad y la Democracia Directa”.

Tras estos comicios se verá si su intento de agruparse fructifica.

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Google rompe con Huawei: "China no negocia con una pistola apuntándole a la cabeza"


Samm Sacks

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“Huawei se ha convertido en emblema de la prolongada rivalidad entre China y Estados Unidos”, dice la investigadora Samm Sacks, experta en ciberseguridad y tecnología.

Vivir en China es como estar en una realidad tecnológica paralela, en la que Google no existe ni se le espera.

Allí no recomiendas a un amigo seguir la cuenta de un youtuber o encontrar tu casa por Google Maps; las búsquedas se hacen en Baidu, los programas más famosos se disfrutan en Youku y Wechat, similar al WhatsApp occidental pero con muchísimas más funciones, es la aplicación con la que puedes sobrevivir días enteros sin necesidad de nada más, incluso tu cartera.

Es por esa realidad, motivada en parte por la estricta censura china, que el gigante tecnológico Huawei no tiene por qué tener problemas en su país si sus celulares y tabletas dejan de tener acceso a algunos servicios de Android de Google y a sus populares aplicaciones, en respuesta al reciente veto de Trump.

Pero la situación cambia en el plano internacional, donde la prohibición de Trump abre múltiples incógnitas para esta firma y el mundo en general.

¿Puede esa realidad china convertirse en la de otros países o zonas del mundo? ¿Puede Huawei ofrecer una alternativa en la que no esté Google y ser exitosa? ¿Hacia dónde nos lleva la línea dura de la Casa Blanca en relación al mundo de la tecnología?

Esas y otras preguntas le planteamos a Samm Sacks, una especialista en ciberseguridad y tecnología con amplia experiencia en el país asiático, que asesoró a funcionarios estadounidenses respecto a cómo lidiar con China.

Según Sacks, investigadora del think tank estadounidense New America, el mundo puede estar dirigiéndose hacia un “telón de acero digital” y Trump se ha puesto en muy difícil posición de grandes repercusiones.

¿Estamos ante el final de la tecnología global, el nacimiento de dos mundos tecnológicos?

Cuando hablamos de la dinámica entre China y Estados Unidos actualmente, se utilizan términos como guerra fría o telón de acero digital, y se habla del riesgo de que podamos vivir en un mundo en el que los gobiernos tengan que decidir si tener una red de suministro china o no china. Pero el problema es que el I+D y la industria de manufactura global no siempre casa bien con las fronteras políticas.

A diferencia de la Guerra Fría, donde se produjo una dinámica de Estado contra Estado, ahora mismo tenemos una difusa red global de ingenieros, cadenas de suministro, etc. Por lo que nos enfrentamos a una situación en la que la estrategia política de Trump está tratando de forzar un sistema binario en la cadena de suministro global que en realidad no existe y eso tendrá graves consecuencias.

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La empresa china Huawei es una de las firmas tecnológicas más grandes del mundo.

Ya no solo se trata de Estados Unidos versus China. Ahora tenemos operadores alrededor del mundo, en concreto en Europa, que dependen de Huawei para el funcionamiento de sus redes. Pero si Huawei depende de componentes estadounidenses para ofrecer ese tipo de servicio, imagina el efecto dominó que esto tendrá.

Esa es una parte de lo que puede venir.

La otra parte tiene que ver con los estándares. Huawei probablemente tendrá hasta un 25-30% de los estándares globales de 5G. Y estas son las especificaciones internacionales diseñadas para promover la interoperabilidad de la tecnología, así que también habrá grandes consecuencias en ese ámbito.

Entonces, pese a las dificultades, ¿nos podemos encaminar a un mundo en el que el sistema chino puede ser exportado a otras partes del planeta como alternativa?

Creo que la pregunta es qué sistemas estás utilizando y la posibilidad de tener que tener múltiples sistemas con estándares que se alineen con los sistemas chino o estadounidense.

Va a ser mucho más difícil bifurcar completamente este mundo sin un enorme coste en todos los frentes. Pero esa puede ser la realidad a la que nos estamos encaminando.

El gobierno de Trump justificó su decisión contra Huawei por razones de seguridad. En China, lo ven muy diferente: muchos consideran la decisión de la Casa Blanca un intento para frenar el ascenso del país asiático. ¿Qué opina al respecto?

Creo que hay tres tipos de riesgos en relación a Huawei. Expertos de diferentes partes del mundo están analizando los mismos datos, las mismas pruebas, pero están llegando a interpretaciones diversas. ¿Qué revela eso en términos de los riesgos sobre Huawei?

Lo primero: ingeniería de mala calidad. Una investigación de Reino Unido concluyó que los equipos y software de Huawei son particularmente defectuosos. Estas son vulnerabilidades que podrían llevar a que un tercero accediera al funcionamiento de una red.

El problema es que es imposible determinar si esa vulnerabilidad es intencional o no.

Si se hace de manera intencionada ello significaría que estaría menos abierto a que fuera explotado por un tercero, a que éste pudiera tener acceso, alterar o desconectar la red. No hay pruebas públicas de que ese sea el caso con los equipos de Huawei. Y diría que es probablemente imposible determinar qué es una vulnerabilidad intencional o qué no lo es.

El segundo riesgo es hipotético: si se desatara una guerra, ¿qué podría pedirle el gobierno chino a Huawei, dado su acceso a la red? El gobierno estadounidense utiliza cada vez más esta argumentación para convencer a sus aliados de que prohíban a Huawei. Su planteamiento es que ninguna empresa, tal y como está organizado el sistema chino, podría negarse a una petición de Pekín para cumplir con alguna especie de operación de inteligencia o seguridad.

El problema es que esto es una hipótesis, imposible de probar. Así que depende de la tolerancia que tengas al riesgo y de tu perspectiva: si eres el gobierno de Estados Unidos, probablemente es un riesgo que es preocupante y creo que válido, porque, si se desata una guerra, tendrán las manos atadas.

Pero si eres un país de África o de Europa del este, puede que no estés tan preocupado por la vigilancia china y probablemente no vayas a entrar en guerra con el país asiático. Así que creo que no tendrán ningún problema con ese tipo de riesgo.

Mencionaba los temores a que China pudiera utilizar a Huawei en el caso de una crisis, pero ¿Estados Unidos no podría hacer lo mismo con sus empresas?

A principios de este año, en el Congreso Mundial del Móvil en Barcelona, el presidente de Huawei se subió al escenario y al fondo expuso diapositivas con la imagen de un prisma, trazando una comparación con lo que había revelado Edward Snowden sobre la NSA y el programa PRISM (o “prisma”), en el que se desveló que compañías de telecomunicaciones estadounidenses estuvieron involucradas en operaciones de inteligencia del gobierno de EE.UU.

La ironía de todo ello no pasó desapercibida para Pekín.

Esa es la primera similitud entre ambos.

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Las agencias de espionaje de Estados Unidos como la NSA amenazan con no suministrar inteligencia a sus aliados si usan equipos de Huawei.

La segunda similitud tiene que ver con algo sobre lo que escribí un artículo recientemente, en el que argumentaba que el lenguaje utilizado en la orden ejecutiva (de Trump) -que prohibía cualquier compra de tecnología extranjera que se considerara una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos- tenía asombrosas semejanzas con la ley de ciberseguridad de China.

Durante años, el gobierno estadounidense ha estado denunciando que el Ejecutivo chino utiliza su amplia definición de seguridad nacional para bloquear el acceso de firmas estadounidenses a su mercado y ahora la orden ejecutiva (de Trump) copia las mismas preocupaciones que teníamos sobre Pekín.

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La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha despertado un espíritu nacionalista en el país asiático.

Comparamos el lenguaje de uno y otro texto y encontramos cláusulas que, si se las mostráramos a alguien que no sabe nada y tuviera que decir cuál es cuál, no sería capaz de hacerlo.

La orden ejecutiva de Trump va mucho más allá de Huawei: está diseñada para controlar todas las importaciones de tecnología de Estados Unidos por la seguridad nacional. Cualquier compañía podría ser considerada como un “adversario extranjero” en la cadena de suministro tecnológico y ser vetada por EE.UU.

Así que se podría decir que Trump está utilizando tácticas chinas.

Absolutamente. No hay duda de ello.

¿Cree que detrás de la decisión de Trump hay algo más que cuestiones de seguridad, como el control del 5G, como muchos analistas apuntan?

Creo que es una combinación de tres cosas.

Hay base para restringir la entrada de Huawei en las redes de EE.UU. en términos de seguridad nacional. Puede que no haya una prueba que se haya hecho pública, pero la idea de que un potencial adversario tenga acceso a tus redes es un riesgo, en concreto en el escenario del 5G, en el que tendremos sistemas de defensa dependiendo de software.

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Huawei representa el creciente poderío de China en un momento de gran incertidumbre sobre cómo la tecnología va a cambiar nuestra sociedad”

No obstante, creo que también hay algo de proteccionismo y preocupación sobre lo que supone que una compañía china esté a la vanguardia del desarrollo, de una manera en la que ninguna otra empresa de telecomunicaciones del mundo lo está, a la hora de proveer la próxima generación de redes inalámbricas.

Sabemos que en China, Huawei no tendrá problemas para responder a la posible “pérdida” de los servicios de Google, pero ¿qué alternativa tiene en el mercado internacional?

Depende de cómo de receptivos sean los mercados a trabajar exclusivamente con Huawei.

Quizá estén más dispuestos en economías emergentes, donde no hay realmente alternativa o donde no es tanto problema tener o no versiones punteras de equipos de redes y software.

Puede que haya lugares en economías en desarrollo que estén exclusivamente provistos por los chinos. Pero, en ese caso, el mayor desafío será la inoperabilidad con mercados del mundo en desarrollo, lo que pondrá en evidencia el telón de acero digital, por el que se vuelve imposible operar entre mercados suplidos por proveedores chinos o no chinos.

¿Hay aún posibilidad de derrumbar ese telón?

La pregunta es hasta qué punto el gobierno estadounidense se puede echar atrás en una orden ejecutiva de este tipo.

Creo que Trump se ha puesto en una posición muy difícil, por dos razones: si la orden ejecutiva está siendo utilizada como moneda de cambio para que él y Xi Jinping se reúnan en el G20 en junio y forzar a los chinos a sentarse a negociar, tienen una visión completamente equivocada de cómo negocian los chinos.

China no negocia con una pistola apuntándole a la cabeza. Si acaso, lo que va a provocar es que se alejen más de las negociaciones.

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La compañía china aseguró que continuarán construyendo un ecosistema de software “seguro y sostenible” para proporcionarle “la mejor experiencia” a sus usuarios.

Y dos, recordemos lo que ocurrió con el veto a (la firma china) ZTE el año pasado. Trump se enfrentó a una dura reacción del Comité de Seguridad Nacional por la rapidez con la que había levantado esa prohibición.

Huawei es más radioactiva que ZTE, así que creo que esto es algo de lo que Trump no puede echarse atrás sin graves repercusiones.

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Caso Nxivm: Emiliano Salinas, el hijo del expresidente de México Carlos Salinas al que relacionan con una secta sexual de EE.UU.


Emiliano

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Emiliano Salinas fue asociado a Nxivm durante un juicio en Nueva York.

El nombre de Emiliano Salinas, el hijo del presidente Carlos Salinas (1988-1994), vuelve a sonar por estos días en México, pero nada tiene que ver con las historias rosas que protagonizó durante los últimos años.

El también esposo de la popular actriz de telenovelas Ludwika Paleta fue señalado durante un juicio en Nueva York como uno de los presuntos cómplices de Keith Raniere, el líder de Nxivm, la oscura organización de autoayuda acusada de crear una secta de esclavitud sexual.

Hasta este miércoles, Salinas no se había pronunciado sobre el señalamiento.

Sin embargo, cuando algunos medios lo asociaron al esquema el año pasado, rechazó “categóricamente” las acusaciones y condenó “cualquier forma de violencia, sometimiento, intimidación, presión o abuso en contra de persona alguna, especialmente las mujeres”

Nxivm, según las denuncias, llegó también a México, donde los talleres que impartían, conocidos como Executive Success Programs (ESP) o Programas de éxito ejecutivo, eran dirigidos por Emiliano Salinas.

Según la fiscalía estadounidense, el mexicano actuó como como “coconspirador” de Rainere al presuntamente crear cuentas de correo para desacreditar a los detractores de la secta.

De acuerdo con la acusación, Raniere dirigía un sistema piramidal compuesto por un maestro y esclavos, en el que las mujeres eran marcadas con sus iniciales como si fuesen ganado y obligadas a mantener relaciones sexuales con el jefe.

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Keith Raniere, de 58 años, fundador de Nxivm, fue arrestado por autoridades migratorias en México en marzo de 2018.

Raniere, que fue capturado en una lujosa villa en Puerto Vallarta y cuyo juicio se realiza por estos días en Estados Unidos, está acusado por tráfico sexual de mujeres, fraude y conspiración a través de una red que se extendió también por Canadá y Guatemala.

Hasta la fecha, ni Salinas ni otros seis mexicanos investigados por la participación en la secta enfrentan cargos penales en México o en Estados Unidos.

¿Quién es Emiliano Salinas?

Nacido en febrero de 1976, Salinas se volvió un rostro conocido luego de que su padre llegara a la presidencia de México en 1988.

Aunque se graduó de Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), luego se iría a estudiar a Estados Unidos, donde hizo un doctorado en la Universidad de Harvard.

A su regreso a México trabajó como analista financiero para algunas empresas y bancos y se volvió una especie de celebridad tras su matrimonio con Paleta en 2013.

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Emiliano Salinas está casado con la actriz de origen polaco Ludwika Paleta.

Fue conocido también por su activismo para una organización que creó, In Lak’ech, que se presentaba como orientada al “trabajo ciudadano para rescatar espacios públicos en pro de la paz ciudadana en la República mexicana”.

¿Cómo empezó su relación con Raniere?

Según algunos medios mexicanos, Salinas comenzó su relación con Raniere a través de esta ONG.

Y es que desde 2017, el grupo fue señalado de tener inspiración en la secta, cuyo líder, de acuerdo con algunos reportes de medios, se convirtió en una especie de gurú para Salinas.

Una investigación de Aristegui Noticias reveló que Lak’ech utilizó la filosofía de Raniere para “crear” un esquema de negocios que permitió a esa agrupación civil recaudar altas sumas de dinero.

Medios mexicanos señalan que el grupo presentaba un mensaje pacifista detrás del cual buscaban obtener donaciones y promover los principios de Raniere.

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Las seguidoras del grupo eran marcadas con un cauterizador, por lo general en la zona pélvica.

Nxivm llegó a México en 2007 y varios miembros de la familia Salinas, incluido Emiliano, estuvieron en su apertura, según la prensa mexicana.

Desde entonces, Salinas se convirtió en miembro del Consejo copropietario de la representación mexicana de ESP.

En su página de internet, Nxivm (que se pronuncia nexium), se describe como una “comunidad guiada por principios humanitarios que busca empoderar a la gente y responder preguntas fundamentales sobre qué significa ser humano”.

Fundada como “Programas de éxito ejecutivo” (ESP) en 1998, su sede central se encuentra en Albany, Nueva York.

Se estima que cuenta con más de 16.000 integrantes, entre los que se incluyen ricas herederas y actrices famosas.

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