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"Mi madre me metió con 14 años en un prostíbulo creyendo que estaba haciendo lo mejor para mí"


Beatriz Rodríguez

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Beatriz Rodríguez ejerció la prostitución por más de 20 años.

ADVERTENCIA: Esta entrevista incluye contenido de carácter sexual explícito.

Línea.

Cuando sólo tenía 14 años, la colombiana Beatriz Helena Rodríguez Renfigo fue llevaba a un burdel por su madre.

Sí, por su madre. Y allí se quedó. Ha estado prostituida más de 20 años, saltando de un establecimiento de venta de sexo a otro.

“Yo solo hacía lo que me enseñaron a hacer de pequeña, lo único que sabía hacer”, cuenta a sus 50 años, con los ojos empañados de lágrimas al recordar el horror por el que pasó.

Le llevó toda una vida conseguir salir de ese mundo que describe como una “auténtica tortura”.

Pero lo logró. Junto con otras 20 compañeras de burdel aprendió a hacer chorizos y montó una empresa de preparados cárnicos que les permitió obtener ingresos suficientes como para dejar la prostitución.

Hoy Beatriz es una de las principales activistas colombianas contra la prostitución. Es directora de ASOMUPCAR, la asociación de mujeres productoras de cárnicos del departamento de Caquetá, en el sur de Colombia.

Se trata de una organización que ayuda a las mujeres explotadas sexualmente a salir de ese mundo.

Beatriz participó en Madrid en un congreso internacional sobre prostitución organizado por la Coalición contra la Trata de Mujeres y la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres. Y en ese escenario compartió su historia con BBC Mundo en esta entrevista.

Usted tenía 14 años cuando su mamá la metió en un prostíbulo…

Sí, así fue.

Si no me equivoco, el motivo fue porque usted había perdido la virginidad con un novio.

Tal cual. A mi madre la criaron así, pensando que una señorita que no salía de su casa virgen, casada, vestida de blanco y con mantón largo ya no valía nada.

Mi madre consideraba que no podía entregarle a la sociedad a una mujer, una niña, que no estuviera casada, y a mí no me podía entregar casada porque yo ya estaba “brinconeando”.

Así que, como Pilatos, se lavó las manos y me entregó a mi tía, la hermana de mi papá, que era dueña de un prostíbulo. Le dijo: “Mira, aquí está esta muchacha, yo ya no tengo nada que hacer con ella, yo ya le dije, ya la advertí, la aconsejé, pero eso no le vale nada. Así que ahí se la dejo”.

Mi tía le respondió: “Váyase tranquila ‘mija’ para la casa que yo sí sé qué hacer con la niña”. Y me dejaron allá, en esa situación.

¿Cuánto tiempo ha estado prostituida?

22 años estuve, toda mi vida. Tuve tres hijos, imagínese. Y los crié a los tres en prostitución. A los 16 tuve a mi muchachita, a los 20 tuve el muchachito y a los 24 tuve a la última. Obviamente, no sé quiénes son sus padres.

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La familia de Beatriz decidió meterla en la prostitución luego de encontrar que había perdido la virginidad.

¿Qué es lo peor de ser prostituta?

Todo, todo. Ser prostituta es una tortura, supuestamente consentida porque hay dinero. Pero es una tortura permanente, las 24 horas del día, siete días a la semana, embarazada, con el periodo, enferma, de post parto…

Es una tortura, día y noche, un día tras otro. Es una tortura el vestirse, el tenerse que arreglar, que bañarse, que sonreír, que ponerse la minifalda, los tacones… Una tortura consentida por dinero.

Precisamente, porque hay dinero por medio, a las prostitutas no se las suele considerar como víctimas…

Sí, una violada, por ejemplo, tiene la ruta de atención, y sí, fue un episodio muy doloroso de su vida el haber pasado por una violación. Pero una prostituta pasa por eso diez, quince, hasta veinte veces al día.

A mí me toco. Cuando estaba en situación de prostitución en Caquetá, eran veinte veces al día. Yo terminaba con mi vagina así de hinchada, echándome en las noches vaselina o alguna crema refrescante para poder dormir.

Y si no puedes dormir no importa, porque igual tienes que madrugar lo mismo. Todo el día, todo el día. Yo no sé qué es lo peor: si es el abuso de tu cuerpo, la penetración de tu alma, la entrega de tu ser… No sé.

¿Y usted cómo hizo para sobrevivir a todos esos años de tortura?

No pensándolo, no analizándolo. Lo único que te planteas es: me toca hacerlo, y punto.

Usted consiguió salir de la prostitución. Si no me equivoco, gracias en parte a la exalcaldesa de Florida, la capital de Caquetá, Lucrecia Murcia.

Sí. Siendo candidata a la alcaldía ella iba a los negocios, iba a los prostíbulos, trasnochaba tratando de convencernos, de sacarnos de ahí.

Nos dio esa primera oportunidad, creyó en nosotras. Y nosotras ese miedo y ese dolor que sentíamos logramos vencerlo y logramos salir.

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En la actualidad, Rodríguez aboga para que se conozcan los horrores que viven las mujeres sometidas a la prostitución.

Fuimos cualificándonos y fue a través de la cualificación y del conocimiento de nuestros derechos quelogramos salir y convertirnos en la plataforma social que hoy somos en Colombia.

Usted y sus compañeras de prostíbulo aprendieron a hacer chorizos y montaron una empresa de derivados cárnicos, ¿verdad?

Sí. Hoy tenemos varias empresas en los 16 municipios del departamento de Caquetá en las que empoderamos y damos trabajo a las mujeres que estamos permanentemente rescatando de allí, de la prostitución.

Y también nos hemos convertido en operadores de algunos servicios del Estado, administramos recursos importantes de infancia y adolescencia y de adulto mayor. El tema de las mujeres, por desgracia, no está muy desarrollado en mi país, es muy difícil que dejen presupuesto para eso.

¿Qué le diría a los que aseguran que la prostitución es un trabajo que se elige voluntariamente y que debería regularse como un oficio más?

No, no, no, no, no. Eso no es un trabajo, y hay que seguir diciéndolo y gritándolo. Hay que sacar de nuestro vocabulario y sobre todo de nuestras cabezas que la prostitución sea un trabajo.

Y no, no se puede regular. ¿Cómo se va a regular, pregunto yo, cuantas veces me penetran por el culo, cuántas por la vagina, cuántas mamadas tengo que hacer, cuántos castigos tengo que soportar?

No, eso no es un trabajo, y no se puede regular. La prostitución es un delito contra la humanidad, contra las mujeres que la sufrimos.

¿Usted ha temido alguna vez por su vida?

Claro, todo el tiempo. Yo vivo, sobrevivo, en una región donde convergen todos los actores armados. Tenemos sobrepoblación de hombres armados con poder, tenemos a los narcotraficantes, las bandas, los paramilitares, la guerrilla, el ejército…

Tenemos más de 28.000 hombres armados en nuestra región. Así que todo el tiempo tememos por nuestra vida.

En muchos momentos, en el transcurso de estos 20 años de acompañamiento a otras mujeres que quieren salir de la prostitución, nos ha tocado hacer negociaciones con los diferentes grupos armados de mi región.

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Para Beatriz Rodríguez la prostitución es “un delito contra la humanidad”.

¿También ha temido por su vida cuando estaba en la prostitución?

¿Cómo no? Siempre. El peligro es siempre inminente en la vida de las putas. Y más en un contexto violento, armado, con narcotráfico como el que yo vivo: la vida de las putas ahí no vale nada. Se paga todo con la vida.

Y el cuerpo de las mujeres se convierte en el botín de guerra de los guerreros. Se hace daño a la mujer, a la querida, a la mora, a la amante del otro con el que se está en contienda.

Se trata de matarla, de torturarla, para que el otro sienta que yo tengo más poder.

¿Por qué a muchos hombres les parece aceptable pagar a cambio de sexo?

Porque ese es el valor que nos dan a las mujeres. Nos consideran cosas que se pueden usar, abusar y comprar.

Hay países que castigan a los hombres que compran sexo con multas. ¿Qué le parece?

Creo que ayuda. Todas las estrategias que se puedan utilizar contra este delito, que es un monstruo con todas las caras, con toda la plata del mundo, están bien.

¿Cómo se podría acabar con la prostitución?

No sé si estoy siendo muy ingenua, pero creo que un comienzo sería el desarrollo de nuevas masculinidades, de nuevas relaciones entre hombres y mujeres y la puesta en marcha de programas de prevención que metieran en el currículo primario de nuestros niños y nuestras niñas el tema de los derechos de las mujeres y de los hombres como actores sociales responsables.

Hay que comenzar a cambiar la mentalidad que viene impresa en nuestros niños y nuestras niñas de que las mujeres tenemos que estar al servicio de los hombres.

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Junto a otras compañeras exprostitutas, Rodríguez creó una empresa de cárnicos que ahora emplea a otras mujeres que tratan de comenzar una nueva vida.

Algunas exprostitutas hablan de los burdeles como campos de concentración.

Yo nunca lo había comparado, pero cuando lo escuché me puse a reflexionar y sí, donde yo estuve toda mi vida y donde hoy están muchísimas mujeres son campos de concentración.

¿Se siente estigmatizada por haber sido prostituta?

Sí, señora. En mi región todavía se siente la estigmatización, y más por la parte de las mujeres que de los hombres.

A los hombres no les importa, les importa un culo: la conocí, la usé, la pagué y se acabó. Para las mujeres no, las mujeres no perdonan que una haya sido puta.

Sobre todo lo veo en las instituciones, entre las mujeres con algún poder: “ay, ya viene esa puta”, “ya está esa vieja, qué pereza”, “ahorita le damos todo y sigue jodiendo”…

¿Qué tal es la relación con sus hijos? ¿La apoyan?

Sí. Ellos saben, me apoyan y trabajan todos en mi asociación. Tengo una hija que es psicóloga, la otra es pedagoga y el chico también trabaja con nosotros.

¿Ha conseguido perdonar a su madre por meterla con 14 años en un prostíbulo?

Creo que nunca la culpé. Ella creyó que estaba haciendo lo mejor para mí, que me estaba enseñando un oficio. Ella fue criada en una cultura patriarcal, y consideró que lo que hizo era lo que tenía que hacer.

Nunca la culpé, de hecho hoy ella vive conmigo y yo la sostengo económicamente en su vejez. No, nunca la culpé.

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Cómo proteger tus chats de WhatsApp con una contraseña o huella dactilar


Teléfono

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Puedes proteger tu WhatsApp de extraños. Te contamos cómo.

WhatsApp es una de las aplicaciones de mensajería más usadas del planeta, pero no tiene un sistema de autentificación de usuarios con contraseña, PIN o patrón de desbloqueo.

Por eso, la seguridad de tus conversaciones puede estar comprometida si alguien te roba el teléfono o accede a ellas sin tu permiso.

Sin embargo, hay formas de bloquear tu WhatsApp para que solo sea accesible por ti. Te contamos cuáles son.

Si tienes un móvil con sistema operativo iOS, puedes bloquear tu WhatsApp para que solo sea accesible mediante huella dactilar o reconocimiento facial.

Para ello, solo tienes que abrir la aplicación e Ir a configuración>Cuenta>Privacidad>Bloqueo de pantalla.

Una vez ahí, activas la opción que pone Face ID/Touch ID, es decir, reconocimiento facial o por huella dactilar.

Te preguntará si quieres bloquearlo inmediatamente, 1 minuto, 15 minutos o 1 hora después de que hayas desbloqueado la app la última vez.

Si tu teléfono funciona con sistema operativo Android, esta función todavía está en desarrollo, según explican varios medios especializados.

BBC Mundo se puso en contacto con Google, desarrollador del sistema operativo Android, para saber cuál es el estado de esta función, pero al momento de publicación de esta nota no había recibido respuesta.

Pero esto no significa que los usuarios de Android no puedan también proteger su WhatsApp de intromisiones de extraños.

Hay varias formas de hacerlo a través de apps desarrolladas por terceros.

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¿Quieres que nadie que no seas tú pueda entrar en tu WhatsApp?

Puedes descargarte, por ejemplo, Norton App lock. Esta app permite a los usuarios establecer un PIN o un patrón para bloquear el acceso a sus aplicaciones.

Para utilizarla, solo tienes que descargarla de la tienda de Google Play (es gratis) e instalarla. Luego, vete a la configuración de tu teléfono y autoriza que la app pueda acceder al control de tu terminal con las especificaciones que prefieras.

Otra app que puedes utilizar es ChatLock, que también funciona bloqueando las aplicaciones instaladas pidiendo un PIN o una contraseña.

Esta app también permite cosas como crear galerías de fotos y videos privados, solo accesibles a través de ella.

Otras funciones llamativas son, por ejemplo, la posibilidad de que el teléfono tome una foto de forma automática con la cámara cuando alguien introduce un PIN equivocado, tal y como explica la web especializada Xataka.

La app es gratis pero hay que pagar para usar las funciones más avanzadas.

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3 meses después de quedar paralizado de cintura para abajo, volví a dirigir una millonaria empresa tecnológica


Hiroki Takeuchi

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Hiroki Takeuchi

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Hiroki Takeuchi volvió al trabajo solo 3 meses después del accidente de bicicleta.

Hiroki Takeuchi acababa de casarse cuando tuvo un accidente de ciclismo que lo dejó con una discapacidad que le cambió la vida.

El joven, de 33 años ahora, chocó con un auto cuando paseaba en bicicleta por uno de los parques más grandes de Londres.

El accidente le aplastó la médula espinal y lo dejó paralizado de cintura para abajo.

“Mi pobre esposa… solo llevábamos casados tres semanas”, dice.

Mientras Hiroki se recuperaba en el hospital, su otra preocupación era su compañía GoCardless.

Él y dos amigos lanzaron el negocio en 2011 y Hiroki fue nombrado director ejecutivo en 2015.

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Hiroki conoció a Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, en el programa para startups Y Combinator.

“Afortunadamente, teníamos un buen equipo y la empresa estaba en un momento en el que pudieron continuar sin que yo estuviera allí día a día”, dice Hiroki.

“Tres meses después, el negocio seguía yendo bien y fue bueno ver eso. Es bueno saber que algo que has construido tiene vida propia”.

Hiroki regresó al trabajo solo 12 semanas después del accidente y su empresa GoCardless, con sede en Londres, ha seguido creciendo.

Su tecnología permite a las empresas cobrar más fácilmente los pagos de débito directo de sus clientes.

Es uno de esos negocios que la mayoría de nosotros nunca hemos escuchado hablar, pero que muchos usamos sin saberlo.

Más de 40.000 firmas en todo el mundo utilizan la tecnología de GoCardless para procesar pagos por valor de más de US$9.400 millones al año.

Socios y amigos

Hiroki, que es mitad japonés y mitad inglés, creció en Swindon, en el sur de Inglaterra.

Después de estudiar matemáticas en la Universidad de Oxford, se unió a la oficina de Londres de la consultora McKinsey.

Eso fue en 2008.

Pero interesado en lanzar su propia compañía, Hiroki comenzó a explorar posibles ideas con un viejo amigo de la universidad llamado Tom Blomfield y con Matt Robinson, un compañero de trabajo de McKinsey

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Hiroki Takeuchi

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Hiroki fue capaz de adaptar su vida después del accidente.

Decidieron investigar los problemas en el mundo de las finanzas y vieron que los sistemas de pago electrónico podrían mejorarse.

“Nos dimos cuenta de que todos estos sistemas de pago eran un poco inservibles”, dice Hiroki.

Mientras los tres hombres continuaban trabajando en su idea, en 2011 consiguieron una plaza en un prestigioso programa para empresas tecnológicas de reciente creación en Silicon Valley.

Se llama Y Combinator.

Consejos de primera mano

Cada año, cientos de jóvenes emprendedores de todo el mundo solicitan unirse al plan que dura tres meses, pero solo un pequeño porcentaje es elegido.

Hiroki explicó que durante el programa conoces a algunas personas relevantes en el mundo tecnológico y te dan sus consejos sin adornos.

“Tienes cenas semanales a la que acude gente como Mark Zuckerberg, o uno de los fundadores de Airbnb, que te cuentan de primera mano cómo fueron sus inicios”.

“Se muestran muy abiertos. No te dan la versión de su equipo de comunicación sino la suya propia”.

Los tres cofundadores regresaron a Reino Unido con una financiación inicial de US$1,5 millones de inversores de Silicon Valley.

Hiroki dice que ese fue el momento en el que supo que su empresa era real.

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Google es uno de los inversores en GoCardless

GoCardless invierte mucho en personal. El 90% de su plantilla tiene un perfil tecnológico.

Hiroki cuenta que la suerte estuvo del lado de la empresa cuando consiguieron sus primeros clientes.

“Uno de los grandes golpes de suerte que tuvimos al principio fue que nos presentaron a Duane Jackson”, recuerda.

Jackson es el CEO y fundador de Kashflow, una plataforma de contabilidad.

“Tenía 25.000 pequeñas empresas que realizan la contabilidad a través de esta plataforma y estaba buscando exactamente la solución que proporcionábamos”.

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GoCardless

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Así lucen las oficinas centrales de GoCardless en Londres.

El equipo de GoCardless ni siquiera había acabado del todo su producto en ese momento, por lo que trabajaron estrechamente con Kashflow para construir la primera versión.

Al terminar esta primera fase, obtuvieron acceso a todos los clientes de Kashflow.

Como la mayoría de los negocios nuevos, Hiroki dice que aprendieron sobre la marcha.

“Crees que sabes lo que estás haciendo, pero básicamente no es así”.

“Pero es importante cómo aprendes de esos errores y los corriges. No pudimos parar de reinventar todo, desde el departamento de marketing hasta cómo construimos nuestra tecnología”.

GoCardless “es una herramienta práctica que permite a las empresas utilizar las ventajas de las plataformas de débito directo, en las que uno puede pagar y cobrar con facilidad de cualquier banco o corporación”, dice Sankar Krishnan, experto en banca y mercados de capital de la consultora francesa Capgemini.

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GoCardless

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Hiroki planea expandir su negocio a Estados Unidos.

Hoy en día, GoCardless emplea a 340 empleados en todo el mundo.

Tiene oficinas en el extranjero en Francia, Alemania y Australia.

En febrero de este año, recaudó otros US$75 millones de inversión, incluyendo fondos de GV, el brazo de inversión de la empresa matriz de Google, Alphabet.

GoCardless planea usar esa financiación adicional para expandirse a Estados Unidos a finales de este año.

Hasta la fecha ha reunido US$123 millones de inversión en total.

Independencia y aprendizaje

Aunque Hiroki sabe que el accidente con la bicicleta obviamente le cambió la vida, pudo adaptarse a su nueva condición de una manera en la que no tuvo que renunciar a todo lo que tenía antes del accidente.

“Por supuesto, tienes que ser un poco más organizado, especialmente si quieres ir de vacaciones o hacer algo espontáneo”, agrega.

“Pero mi lesión me permite tener todavía mucha independencia y todavía puedo usar completamente mis brazos y parte superior del cuerpo”.

A pesar del éxito del negocio hasta ahora, dice que sigue aprendiendo cosa nuevas todos los días.

“Nunca [antes] he gestionado un equipo de este tamaño por lo que estoy en un proceso de aprendizaje constante“.

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Llegada del Apolo 11 a la Luna: Frances Northcutt, la mujer que a los 25 años fue la primera ingeniera en el centro de control de las misiones Apolo


Frances Northcutt en el centro de control de la NASA en Houston en 1969

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TRW/PhotoQuest/Getty Images

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Northcutt trabajó en los programas de computación que calculaban la trayectoria de regreso de las misiones desde la Luna. En la imagen se ve a la matemática en el centro de control de la NASA en Houston en 1969.

Frances Northcutt era una matemática de 25 años cuando hizo historia.

Fue en 1968 que Northcutt, conocida por muchos por su apodo “Poppy”, se convirtió en la primera mujer que trabajó como ingeniera en el centro de control de las misiones Apolo de la NASA.

De sus cálculos dependía directamente la trayectoria que las naves espaciales debían seguir para regresar de la Luna.

Eso fue exactamente lo que sucedió con la misión Apolo 11, que el 16 de julio de 1969 partió con los astronautas Neil Armstrong, Edwin “Buzz” Aldrin y Michael Collins hacia la Luna y los trajo de vuelta a la Tierra 8 días después.

A pesar de su trabajo pionero, la discriminación enfrentada por Northcutt (aunque no de sus colegas) la llevó a cambiar de rumbo y dedicar su energía a otra misión: defender los derechos de las mujeres.

Medio siglo después de Apolo 11, Northcutt habló desde Texas con BBC Mundo sobre su papel en las históricas misiones Apolo, su lucha de décadas por la igualdad y sus consejos para mujeres en cualquier parte del mundo que enfrentan discriminación.

¿Cómo llegó a trabajar en las misiones Apolo?

Antes que nada, tenía una buena aptitud en matemáticas.

Pero en esa época -y francamente hoy en día- había muchos estereotipos sobre lo que era un trabajo adecuado para una mujer. Si tenías un título, tenías tres opciones: ser enfermera, maestra o tal vez secretaria ejecutiva.

Las matemáticas te daban más oportunidades y por eso busqué dedicarme a ello.

¿Cuál era su trabajo específico en el centro de control?

Yo trabajaba para TRW Systems, una empresa contratada por la NASA que tenía a su cargo el desarrollo de programas de computación para calcular las trayectorias en las misiones a la Luna.

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Frederick M. Brown/Getty Images

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Luego de las misiones Apolo, Northcutt estudió leyes y se dedicó a defender los derechos de las mujeres.

Teníamos que calcular los ángulos a los que se debían encender los propulsores y durante cuánto tiempo para asegurar que la nave estuviese en la trayectoria correcta para regresar a la Tierra, en lo que se llama el corredor de reentrada.

Si la nave estaba fuera de ese corredor, podía quemarse.

Mi recuerdo de esos días es que vivía para trabajar: sábados, domingos, noches. Trabajábamos hasta estar tan agotados que íbamos a casa a dormir para volver y seguir trabajando.

¿El programa estaba diseñado para emergencias?

En términos modernos podría decirse que creábamos apps. El objetivo era que, en caso de emergencias, si había que abortar la misión, esta app o programa era tan rápida y precisa que optimizaba todos tus requerimientos de combustible.

Pero el programa no solo servía para emergencias. Fue usado en todos los vuelos a la Luna, en Apolo 8, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17.

Cuando se planeó Apolo 8, la misión fue acelerada porque había un temor de que los rusos iban a llegar antes a la Luna. Como los controladores de vuelo de la NASA no estaban familiarizados con nuestros programas, nos invitaron a trabajar en el centro de control para ayudarlos.

Es como si tuvieran una nueva app y aún no sabían usarla.

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Ian Showell/Keystone/Hulton Archive/Getty Images

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Northcutt junto a un modelo del módulo lunar de Apolo 14 durante un debate en un estudio de TV británico en 1971.

Con 25 años fue la primera ingeniera mujer en el centro de control, ¿qué recuerdos tiene sobre el ambiente de trabajo?

Había tan pocas mujeres en diferentes roles en el centro de control de la misión que para mí no era inusual a veces ser la única mujer en la sala.

Claro que sentía la presión de tener un buen desempeño, pero en general no tuve problemas con mis colegas hombres.

Sentí mucho más sexismo por parte de la prensa que de los otros ingenieros.

¿Podría darnos ejemplos de ese sexismo?

La prensa siempre busca estereotipos y ponía mucho énfasis en mi ropa y apariencia. Probablemente algo similar ocurre ahora.

Cuando una mujer se postula a un puesto político en mi país (Estados Unidos) abundan los comentarios sobre su peinados o su vestuario.

Frances Northcutt en 1970

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Sentí mucho más sexismo por parte de la prensa que de los otros ingenieros.

El sexismo era más perverso hace 50 años, pero todavía existe.

Creo que la situación de las mujeres en cierto sentido es mejor ahora, pero en cierto sentido también es peor, por todo el acoso que sufren en las redes sociales.

¿Fue difícil enfrentar ese sexismo hace medio siglo?

Cuando comencé a trabajar en TRW Systems tenía el cargo de “computress”, algo así como técnica de computación.

Si vieron la película Hidden Figures o “Figuras ocultas” estarán familiarizados con el término.

Comencé haciendo muchos y muchos cálculos para los ingenieros y al principio no tenía mucha experiencia en temas espaciales.

Pero luego de trabajar allí un tiempo, me dije a mí misma: “Yo sé tanto como ellos. Y aún si hay algo que no sé, soy tan lista como ellos y puedo aprenderlo”.

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NASA

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Los controladores de vuelo celebran el éxito de Apolo 11 tras confirmarse el regreso a salvo de los astronautas el 24 de julio de 1969.

Luego de las misiones Apolo, mientras seguía trabajando como ingeniera en TRW Systems comenzó a estudiar abogacía por las noches. ¿Por qué tomó esa decisión?

Yo tuve suerte y no experimenté tanto sexismo en mi lugar de trabajo, pero mi experiencia me hizo ver las dificultades y la discriminación que enfrentaban las mujeres, por ejemplo en los salarios.

También coincidió con una nueva ola de feminismo en Estados Unidos.

Me interesó cada vez más la ley como un medio que podía o bien oprimir o bien liberar a las mujeres. Así que acabé estudiando leyes.

Siempre sentí que por mi visibilidad en la prensa tenía la oportunidad y la responsabilidad de hacer algo para mejorar la situación de las mujeres.

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El regreso seguro de los astronautas de las misiones Apolo dependía directamente de los programas de computación creados por Northcutt y sus colegas.

¿Qué cambios pudo lograr?

Aún antes de recibirme como abogada fui elegida por el alcalde de Houston para abogar por los derechos de las mujeres.

En esa época no había mujeres en el departamento de bomberos, había mucha discriminación salarial y pocas mujeres en puestos municipales. Mi trabajo era aumentar esa participación.

También mejoré el tratamiento por parte de la policía de las mujeres que denunciaban casos de violación.

NASA

Me dije a mi misma: yo sé tanto como ellos. Y aún si hay algo que no sé, soy tan lista como ellos y puedo aprenderlo.

¿Cuál es su mensaje para las mujeres que, medio siglo después de su experiencia, siguen enfrentando discriminación?

Ojalá pudiera tener una respuesta para todas las situaciones, pero no la tengo.

Yo les diría simplemente que deben persistir aún ante la discriminación.

No digo que sea fácil, pero la única forma en que será más fácil en el futuro es persistir, aunque tu lugar de trabajo sea un sitio hostil. Y algo que pueden hacer las mujeres es apoyarse entre sí.

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Northcutt participó en el filme sobre las misiones Apolo del documentalista Tom Jennings (izq). que fue realizado con motivo del 50° aniversario de la llegada del hombre a la Luna.

En el 50° aniversario del Apolo 11, ¿cuál es su principal reflexión?

Para mí, no solo Apolo 11 sino todas las misiones Apolo mostraron que los seres humanos somos capaces de grandes cosas si realmente nos enfocamos en ellas.

Si les dedicamos nuestra energía y recursos, y trabajamos juntos, podemos resolver la mayoría de los problemas.

Y ahora tenemos muchos problemas incluyendo el cambio climático, algo que requerirá un enorme compromiso de muchas personas, pero podemos encontrar respuestas si no perdemos tiempo y las buscamos.

¿Qué es lo más importante en la vida para Frances Northcutt?

Trabajar en cosas en las que crees.

He sido afortunada de haber trabajado en proyectos en los que creía y eso significa que te levantas cada día con entusiasmo y puedes aportar tu capacidad íntegra.

Así que diría que lo más importante es encontrar algo en lo que creen y trabajar en ello.

* La BBC no se hace responsable del contenido de páginas externas.



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