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Monos se vuelven más inteligentes después de que científicos implantan genes humanos en sus cerebros


Hong Kong (CNN) — Un investigador chino que provocó una mejora de la función cognitiva en monos mediante la implantación de genes humanos en sus cerebros defendió su experimento, que ha dividido a la comunidad científica.

La investigación, emprendida por múltiples universidades y liderada por el Instituto de Zoología de Kunming en el suroeste de China, tenía la intención de arrojar más luz sobre el proceso evolutivo que condujo a la inteligencia humana.

“El tamaño del cerebro y las habilidades cognitivas son los rasgos que más dramáticamente han cambiado en los humanos durante la evolución, y sin embargo, los mecanismos genéticos que subyacen a estos cambios específicos de los humanos siguen siendo difíciles de alcanzar”, dice un informe publicado el 27 de marzo en la revista National Science Review en China.

El trabajo de investigación dice que era la primera vez que se realizaba un estudio de este tipo.

Uno de los investigadores principales, Su Bing, del Instituto de Zoología Kunming de la Academia de Ciencia de China, dijo que el experimento había sido supervisado por la junta de ética de la universidad y que no solo había seguido las mejores prácticas científicas chinas e internacionales, sino también las normas internacionales de derechos de los animales.

“A la larga, esta investigación básica también proporcionará información valiosa para el análisis de la etiología y el tratamiento de las enfermedades cerebrales humanas (como el autismo) causadas por el desarrollo anormal del cerebro”, dijo en un correo electrónico a CNN.

Pero los científicos que han debatido durante mucho tiempo la ética de los experimentos transgénicos en monos y simios han dicho que el experimento llevará a los investigadores a un “camino peligroso”.

Es la segunda controversia relacionada con los genes que afecta a los investigadores en China en menos de seis meses. En noviembre, un científico chino afirmó que había creado los primeros bebés modificados genéticamente del mundo, lo que provocó una protesta internacional.

Afirmó haber utilizado una herramienta conocida como CRISPR-cas9 para eliminar los genes que hacían a los niños susceptibles al VIH. Las autoridades chinas calificaron el experimento de “ilegal” y ordenaron una investigación.

En el estudio de 2019 de Su, a 11 monos rhesus les fueron implantados con éxito copias del gen MCPH1 humano, un marcador importante para el “desarrollo y la evolución cerebral”.

El análisis del comportamiento y la fisiología de los monos mostró que se desarrollaron de manera más humana, con mejor memoria a corto plazo y un tiempo de reacción más rápido en comparación con un grupo de control.

Sus cerebros también tardaron más en desarrollarse, de manera similar a los humanos.

La investigación ha sido criticada por varios científicos occidentales. El genetista de la Universidad de Colorado James Sikela dijo que era “un camino muy riesgoso”.

Sikela y sus colegas habían argumentado en un artículo publicado en 2010 que los experimentos transgénicos en primates no humanos planteaban cuestiones éticas complicadas y que los primates mejorados corrían un mayor riesgo de explotación y daño.

“Estos daños hacen que la conducta de esta investigación sea éticamente inaceptable en los simios, justificando las barreras reglamentarias entre estas especies y todos los demás primates no humanos para la investigación transgénica”, dijo el documento de 2010. Sin embargo, el documento admite que la investigación podría ser válida en algunas situaciones.

En la revista MIT Technology Review, la experta en bioética de la Universidad de Colorado Jacqueline Glover comparó el experimento con la película de ciencia ficción “”Planet of the Apes”, en la que primates superinteligentes derrocan a los humanos.

“Humanizarlos es hacerles daño. ¿Dónde vivirían y qué harían? No creen un ser que no pueda tener una vida significativa en ningún contexto”, dijo Glover.

Pero el científico chino Su acusó a los críticos occidentales, y a Sikela en particular, de hipocresía e imprudencia, diciendo que el proyecto estaba siendo juzgado injustamente por “estereotipos” de investigación chinos.

“Explorar el mecanismo genético de la evolución del cerebro humano es un problema importante en las ciencias naturales y continuaremos nuestra exploración”, dijo.



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El Apolo 11 nos enseñó a soñar en grande, apuntemos más allá de Marte


Nota del Editor: Don Lincoln es científico sénior del Laboratorio Nacional de Aceleración Fermi. Es autor de “The Large Hadron Collider: The Extraordinary Story of the Higgs Boson and Other Stuff That Will Blow Your Mind”. También produce una serie de videos educativos de ciencia. Síguelo en Facebook. Las opiniones expresadas en este comentario son propias del autor.

(CNN) — Hace cincuenta años este mes, los seres humanos dieron sus primeros pasos en la Luna. Para quienes sean demasiado jóvenes para recordarlo, es difícil apreciar en qué medida ese logro cautivó a todo el planeta. Ciertamente me influenció muchísimo, incluso con mis 5 años me puso en el camino que me llevó a ser un científico profesional.

En la generación de mis padres se vio todo el desarrollo, primero escucharon cautivados las débiles señales del Sputnik mientras daba la vuelta al planeta, y luego el visionario discurso del presidente John F. Kennedy en 1962, que encaminó a los estadounidenses a enviar el Apolo 11 como un relámpago al espacio.

Mi generación era demasiado joven para reconocer la carrera espacial como la competencia geopolítica que fue. En vez de eso, solo sabíamos que estaba ocurriendo algo emocionante. Tengo vívidos recuerdos, como niño de preescolar, estando sentado de piernas cruzadas en un semicírculo, mirando varias de las misiones Apolo en un televisor que la señorita Trottier había traído de su casa. Allí, con una antena “orejas de conejo”, miramos una imagen nevada en blanco y negro que los niños de hoy ni siquiera se pueden imaginar. Con Walter Cronkite agregando su seriedad distintiva, vimos a Neil Armstrong dar los primeros pasos en un cuerpo celeste que no era la Tierra y a Buzz Aldrin colocar la bandera estadounidense en la conquista más distante de la nación, en julio de 1969.

  • Mira los videos inéditos de la NASA buscando señales de vida en la Luna en 1969

El espectáculo me cautivó y, como muchos niños de esa era, decidí en ese instante ser astronauta. Por supuesto que tenía una idea irreal de lo que eso implicaba. Si bien sabía que las misiones Apolo eran solo los primeros pasos tentativos en nuestra exploración del sistema solar, me parecía que pronto quedarían eclipsados.

Quienes quedamos fascinados con la idea del viaje espacial miramos los entonces nuevos programas de televisión “Viaje a las Estrellas” y “Perdidos en el espacio”, que pintaban una imagen optimista del viaje espacial. Yo esperaba realmente que para cuando fuera adulto, ya habríamos conquistado Marte y tendríamos mayores desafíos, quizás habiendo incluso volteado nuestra mirada a las estrellas.

Por supuesto, los desafíos del vuelo espacial tripulado son mucho más complejos de lo que mi joven mente podía apreciar. Cuando se completó la última misión Apolo en 1972, la NASA se enfocó en la estación espacial Skylab, el apretón de manos Apollo-Soyuz, y finalmente el Transbordador Espacial, que orbitó por la Tierra por primera vez cuando yo era un estudiante de secundaria, y estaba aprendiendo a conducir.

Seguí con avidez estos espectaculares logros, llegando incluso a recortar cada artículo del periódico y, para desagrado de mi madre, pegándolos en la pared de mi habitación.

Fue en la escuela secundaria cuando me di cuenta de que el vuelo espacial tripulado no seguía el paso a mis expectativas de la niñez. Orbitar alrededor del planeta no era equivalente a explorar la galaxia; si queríamos hacerlo, necesitaríamos la capacidad de viajar mucho más rápido. Necesitábamos una nave Enterprise o un Halcón Milenario.

Con la confianza de la juventud, decidí descifrar cómo hacerlo posible, y esto despertó mi interés en la física: un camino que seguí el resto de mi vida, que me llevó a mi posición como científico sénior en Fermilab, el laboratorio insignia de Estados Unidos, dedicado a descubrir las máximas reglas de la naturaleza. No he logrado descifrar completamente lo de los sistemas de propulsión a velocidades cercanas a la de la luz, pero he disfrutado de la experiencia y todavía tengo un par de décadas por delante para seguir pensándolo. Quizás tenga suerte.

Algunos podrán decir que perdimos nuestra voluntad de explorar el espacio, pero eso no es completamente cierto. Sin duda, es verdad que los últimos que se despojaron de los límites de la fuerza de la gravedad lo hicieron hace casi medio siglo, pero la Humanidad ha enviado sondas a todos los rincones del sistema solar. Más que los humanos, los robots han sido enviados a donde nadie se ha animado a ir antes: a cavar en el suelo de Marte, a volar cerca de Plutón, a aterrizar en cometas, y hasta a aventurarse lentamente en el espacio interestelar. Las sondas no tripuladas son el futuro próximo de la exploración espacial. Cuestan mucho menos y han recabado todo un tesoro de información.

Pero es innegable el atractivo de los viajes espaciales tripulados. Fuimos exploradores desde nuestros primeros viajes tentativos de África, y luego los europeos se dirigieron hacia el oeste, en embarcaciones frágiles de madera y tela. El espacio impulsa nuestra imaginación.

Irónicamente, debemos moderar nuestra imaginación y a la vez soñar de manera aún más grande. A pesar de los planes discutidos por ingenieros en la NASA o SpaceX, la colonización de la Luna y Marte es difícil. A diferencia de la colonización del Nuevo Mundo, en que los colonizadores podían dejar caer semillas en el suelo y ver crecer los alimentos, no hay ningún otro lugar en nuestro sistema solar con semejantes condiciones agradables. Los pioneros de nuestro sistema solar nunca vivirán como lo hacemos nosotros en la Tierra, como sentir el sol en nuestros rostros y disfrutar de la brisa matutina. Dejando de lado el concepto de “terraformación”, nuestro futuro se encuentra en las estrellas, en donde debe haber planetas similares a la Tierra.

Y los científicos están buscando. A través del uso de instalaciones orbitales como el telescopio espacial Kepler y el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito, o TESS en inglés, los astrónomos intentan hallar planetas alrededor de otras estrellas. Una vez identificadas, el telescopio espacial James Webb intentará crear una imagen de la atmósfera de esos planetas. Quizás ocurra que, en las próximas décadas, identificaremos un planeta similar a la Tierra. Ahí es cuando las cosas se pondrán realmente interesantes.

Supuestamente el primer visitante de la Tierra en ir a esos planetas distantes será un robot, pero ciertamente habrá un clamor por enviar una misión tripulada. Los tiempos de viajes serán enormes, y los desafíos técnicos serán gigantescos, comparados con los que tuvieron los ingenieros que hicieron posible el Apolo 11.

Pero aun cuando se dé la poco probable posibilidad de que alguien llegue a desarrollar ese sistema de propulsión superior a la velocidad de la luz, un viaje interestelar tomará como mínimo décadas. Los astronautas tendrán que sobrevivir y prosperar por años, sin ningún apoyo de la Tierra. En comparación, el medio año que tomará el viaje a Marte será fácil. Esto quizás sea posible, y los científicos pueden tomar de referencia el ahora difunto Biósfera 2 y la misión de Investigación Analógica de Exploración Humana de la NASA, o HERA en inglés, como las maneras de aprender a lograr esto: cómo los humanos pueden vivir aislados en ambas excursiones en el sistema solar y, eventualmente, los muchos años que tomará el viaje interestelar.

Después estará el peligro de la radiación, que aumenta cuanto más rápido viaje un astronauta. Una preocupación conexa son las colisiones de alta velocidad, con el polvo y las piedras interestelares. Los ingenieros deberán encontrar un equilibrio entre construir una nave lo suficientemente liviana para poder acelerar, pero a la vez los suficientemente robusta para soportar estos impactos.

Hay muchos escépticos que afirman que estas dificultades son insuperables, y que el éxito no está garantizado. En mis momentos pesimistas, temo que tienen razón. No hay duda de que una misión interestelar tripulada que tenga éxito será producto de un esfuerzo global y probablemente tome siglos llevarla a cabo.

Pero espero que haya un día en el futuro cuando mi tataratataratatara y muchas veces tatara nieto o nieta se siente cruzado de piernas, en su clase de jardín de infantes, y vea a un intrépido pionero en un planeta que orbite alrededor de un sol distante. Ese sí será el día en que la Humanidad llegará a la edad adulta.

(Traducción de William Montes)



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Venezuela: ¿acuerdo o paseo?


Nota del editor: David Bittan es abogado y analista de temas políticos e internacionales. Es Columnista del diario el Universal de Venezuela y ha participado en el Congreso Judío Mundial. Además, es miembro del American Jewish Committee y de la Federación de Comunidades Judías de España.

(CNN) — Venezuela continúa en las primeras páginas de todos los medios internacionales: todos se interesan por la llegada de la estabilidad a un país con antecedentes democráticos. En el ínterin, se producen eventos que enmudecen a la humanidad. ¿Hasta cuándo?

Después de que el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, logró contagiar a muchos con una idea que parecía “madura” apoyado por la contundente disposición del presidente de EE.UU., Donald Trump, y su equipo de forzar un cambio en el país, el globo se desinfla. Los que declaraban que todas las opciones estaban sobre la mesa ahora dicen que hay que escoger entre “Justicia y Democracia”.

  • Mira: Estados Unidos contempla todas las opciones para apoyar a Juan Guaidó

No estoy de acuerdo en abandonar la idea de Justicia. Justicia y Democracia son términos “siameses”. Democracia sin Justicia sería un mal comienzo para una nueva Venezuela, en la que tendrán que convivir unos y otros. Los que hoy son minoría no van a desaparecer.

Las conversaciones que se realizan en Barbados, con el auspicio de Noruega, son importantes por el roce necesario entre quienes, hoy, son enemigos. Pero mientras conversan allí, en Venezuela se sigue persiguiendo a la oposición.

La lupa internacional en este proceso logra que personas como Michelle Bachelet, la alta comisionada de ONU para los DD.HH., no pueda esconder la realidad venezolana y tenga que identificar a los que están intoxicando el proceso porque el caos les beneficia. Ese pequeño grupo será desechado por su misma gente, no caben en la Venezuela de la tranquilidad.

Las sanciones y todas las medidas que está implementando la comunidad internacional son los factores que, definitivamente, obligan al Gobierno a entender que no hay otra vía que la de negociar. La oposición, por su parte, debe saber del escenario de arena movediza al cual se enfrenta: los que mandan ya minaron las bases de un nuevo país con una realidad única conocida para los jóvenes que ya cumplieron 20 años.

La Sociedad Civil —hoy desgastada y sin aliento aparente— se mueve entre la angustia, la resignación y la esperanza. Sin embargo, muchos en el país sudamericano entienden que las cosas no pueden seguir de esta manera, pues una Venezuela aislada, sin recursos y asfixiada tiene pronóstico reservado.

Esperemos que esta etapa no quede en un mero paseo.



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¿Qué hacer durante un terremoto?


(CNN Español) — No es extraño que en la región ocurran sismos y con frecuencia se registran movimientos telúricos fuertes que ponen en alerta a la población.

MIRA: ¿Por qué tiembla tanto en México?

Muchos de los países de la región están ubicados en el llamado Cinturón de Fuego: las costas del Pacífico propensas a sismos. Además, los movimientos y choques de las placas de Rivera, del Pacífico, Cocos, Nazca, del Caribe y Sudamericana causan constante actividad sísmica.

¿Qué hacer en caso de un terremoto?

Para las autoridades la cuestión de supervivencia está en la prevención, no solo de parte de los gobiernos y los organismos estatales, sino de parte de las familias. Entidades como la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del Interior y Seguridad Pública de Chile (Onemi), el Sistema Nacional de Protección Civil de México, la Cruz Roja y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) apuntan a que es clave que la gente que vive zonas de riesgo habiten en casas diseñadas de forma responsable y cumpliendo normas antisísmicas, que los residentes conozcan de primera mano los planes de contingencia y evacuación y tengan a la mano un maletín de supervivencia con documentos, botiquín de primeros auxilias, radio, linterna, alimentos y un silbato, explica Onemi.

Pero los sismos hasta el momento no se pueden predecir ni evitar. Entonces, ¿qué hacer durante un terremoto para asegurar la supervivencia? Esta es una recopilación de las principales recomendaciones de estos organismos.

EN CASA

Qué hacer:

Si uno está dentro de una vivienda, USGS recomienda enfáticamente quedarte adentro y ubicarse bajo una mesa o en un pasillo contra una pared interna.

La Onemi de Chile les llama a este tipo de sitios un Lugar de Protección Sísmica, esto es, un lugar alejado de ventanas y objetos que puedan caer encima.

La recomendación es protegerse debajo o junto a un elemento firme.

Además, en lo posible hay que cortar la energía eléctrica y cerrar las llaves de paso de agua y gas.

Utilizar linternas.

El Gobierno de México recomienda “salir serenamente si la salida no está congestionada; en caso contrario, permanece en tu propio asiento, colocando los brazos sobre la cabeza y bajándola hacia las rodillas. Si puedes, métete debajo de la silla o la mesa”.

¿Sirve el ‘triángulo de la vida’?

Este método, creado por Doug Copp —jefe de rescate y director de manejo de desastres de American Rescue Team International (una empresa privada no afiliada al gobierno de Estados Unidos)—, indica que durante un terremoto “hay que acostarse cerca de los muebles y no meterse bajo ellos” debido a que cuando “los edificios caen, generalmente aplastan los muebles, pero siempre queda un vacío triangular junto a ellos que no se ve afectado (espacio en el que se encuentra la persona acostada)”, explica el Ministerio de Educación de Colombia. No obstante, se trata de un concepto que ha sido revaluado por expertos pues “no está comprobado científicamente que los muebles y los elementos estructurales resistan lo suficiente como para formar el famoso vacío triangular”, dice el gobierno colombiano. USGS indica que se trata de una idea equivocada y que con base en observaciones de un terremoto en Turquía, esa técnica no aplica para los edificios construidos en Estados Unidos, por ejemplo.

La Cruz Roja Americana recomienda agacharse, cubrirse y agarrar una mesa resistente o un escritorio. “Agáchate debajo de un escritorio o mesa resistente, agárrate y proteje tus ojos apretándote la cara contra el brazo. Si no hay una mesa o un escritorio cerca, siéntate en el piso contra una pared interior alejada de ventanas, estanterías o muebles altos que pudieran caer sobre ti”.

Qué NO hacer

No usar elevadores. No iluminar con velas, fósforos o encendedores.

No gritar, ni correr, y mucho menos empujar a otras personas, indica el Sistema Nacional de Protección Civil de México, .

No correr en las escaleras mientras se está moviendo el edificio o si si hay peligro de caída de escombros, dice USGS.

USGS sugiere no quedarse en las cocinas, lugares peligrosos puesto hay más cosas que pueden caerle encima a uno.

EN LA CALLE O EN LUGARES ABIERTOS

Alejarse de los edificios, postes y cables eléctricos, recomienda Onemi.

Protegerse la cabeza y el cuello con los brazos.

Si vas conduciendo un auto, disminuir la velocidad y detenerse en un lugar seguro. USGS recomiendo alejar el auto, cuidadosamente, del tráfico tanto como se pueda. Evitar los puentes y los postes y mantenerse dentro del auto hasta que pare el sismo.

Si estás es una zona montañosa, USGS explica que hay que estar atentos a la caída de rocas, deslizamientos y alejarse de árboles que puedan caer encima.

CÓMO COMUNICARSE

Enviar mensajes de texto y redes sociales solo para comunicarse y estar informado, siguiendo las recomendaciones de las autoridades, dice Onemi.

USGS dice que no se debe usar el teléfono excepto por una emergencia médica o de incendio, pues podría congestionar las líneas que se necesitan para la respuesta del personal de emergencia.

EN LA COSTA: QUÉ HACER EN CASO DE TSUNAMI

Trasladarse de de inmediato a lugares altos alejados de las costas y las playas, indican el Centro de Alerta de Tsunamis del Servicio Nacional Climático de Estados Unidos (NOAA). Aunque no todos los sismos causan tsunamis, muchos sí, y si un sismo ocurre cerca o en el océano, la probabilidad de tsunami aumenta, por lo que quienes viven en regiones costeras deben estar preparados para una emergencia.

Un tsunami no es una sola gran ola, sino una serie de olas, y la más grande puede llegar a la costa horas después, explica NOAA. Si es de noche, hay que estar atentos al sonido del mar.

Para quienes están en un bote o barco, NOAA recomienda que en la medida de lo posible movilicen la embarcación más adentro del océano.

¿Qué es la escala de Richter?

Según explica Onemi, la escala de Richter mide la energía liberada en términos de magnitud: en 0 y no tiene límite máximo.

Fue inventada en 1935 por Charles Richter y Beno Gutenberg, del Instituto de Tecnología de California. Después de que un sismógrafo registró la amplitud de las ondas durante un terremoto, Richter usó un logaritmo para determinar la magnitud del terremoto.

Cada aumento de número entero en la escala, digamos de 5,0 a 6,0, representa un aumento de diez veces en amplitud y libera 32 veces más energía.



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