Connect with us

BBC Mundo

Monowi: la vida en la única población de Estados Unidos que tiene un solo habitante


Elsie Eiler

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Elsie Eiler vive en una casa rodante.

A ocho kilómetros de la frontera de Dakota del Sur en el norte del estado de Nebraska, un largo camino de tierra atraviesa praderas onduladas y dorados campos de trigo hacia el centro de Monowi, un lugar que se puede ver en su totalidad escalando cualquiera de sus pacas de heno.

Una iglesia abandonada, cuyos bancos vacíos ahora están llenos de neumáticos de tractores, se encuentra frente a la estructura destruida de un elevador de granos. La hierba y la maleza se enreda alrededor de los restos de las casas derrumbadas.

Dentro de un edificio blanco con la pintura desgastada, Elsie Eiler, de 84 años, voltea frituras de cerdo y abre botellas de cerveza para un par de clientes habituales bajo un letrero que dice: “Bienvenido a la mundialmente famosa Taberna Monowi. ¡La cerveza más fría en el poblado!”.

Cuando Rudy, el esposo de Elsie, murió en 2004, no solo la dejó al mando de la taberna, sino de todo el pueblo.

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Las construcciones de Monowi están en ruinas.

Hoy, según el censo de EE. UU, Monowi es el único lugar en el país con un solo residente.

Por eso Elsie es la alcaldesa, la secretaria, la tesorera, la bibliotecaria, la barman y la única persona que queda en el poblado más pequeño de EE.UU.

Alcaldesa de un pueblo fantasma

La vida de Elsie como la única habitante de un pueblo fantasma es verdaderamente singular.

Media playback is unsupported on your device

Elsie Eiler dice que ella vive feliz como única habitante de Monowi.

Cada año, cuelga un aviso en el único negocio de Monowi (su bar) anunciando elecciones para alcalde, y luego vota por ella misma. Se le exige que presente un plan municipal cada año para obtener fondos estatales, y luego recauda anualmente alrededor de USD$500 en impuestos para mantener encendidas las tres farolas del pueblo y el agua fluyendo.

“Cuando solicito al estado mis licencias de licor y tabaco cada año, las envían a la secretaria del pueblo, que soy yo”, explica. “Entonces, los recibo como secretaria, los firmo como empleada y me los entrego como la dueña del bar“.

También realiza un seguimiento de la lista de lotes residenciales vacíos, en caso de que alguien quiera mudarse a uno de los deteriorados edificios y duplicar la población del pueblo.

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Elsie casi siempre está acompañada por visitantes que llegan a saludarla.

Los buenos tiempos de Monowi

En la década de 1930, Monowi era una animada parada en el ferrocarril de Elkhorn y hogar de 150 personas, tiendas de comida, restaurantes e incluso una prisión.

Elsie creció en una granja a 400 metros de la ciudad y conoció a Rudy en la escuela de Monowi, cuando cursaba la primaria.

Los dos tomaban juntos el autobús a la escuela secundaria más cercana, a 11 kilómetros de distancia, hasta que Rudy se alistó en la Fuerza Aérea de los EE.UU.

Mientras Rudy sirvió en Francia durante la Guerra de Corea, Elsie se fue a Kansas para vivir su propia aventura. “Fui a trabajar para una aerolínea con el sueño de convertirme en azafata”, dice.

Regresó a casa para casarse con Rudy a los 19 años y criar a dos hijos. Cuando Rudy, que había estado trabajando en el elevador de granos y entregando combustible a las gasolineras, tuvo la idea de arreglar la antigua taberna que una vez había pertenecido al padre de Elsie, ella le dijo: “por mí está bien”.

La pareja inauguró la taberna en 1971.

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Monowi es oficialmente la única población con un solo habitante en EE.UU.

El gran éxodo

En el momento en que la taberna Monowi reabrió, sin embargo, Monowi ya había empezado a cerrar. A medida que las condiciones de la agricultura empeoraron y las economías rurales colapsaron a lo largo de las Grandes Llanuras después de la Segunda Guerra Mundial, comunidades enteras en el corazón de los EE.UU. comenzaron a desaparecer.

El último funeral celebrado en la iglesia de madera de Monowi fue para el padre de Elsie, en 1960. Luego la oficina de correos y la última de las tres tiendas cerraron entre 1967 y 1970, seguidas por la escuela en 1974.

Los dos hijos de Elsie se mudaron en busca de trabajo a mediados de la década de 1970, y en 1980 la población del pueblo había bajado a 18. Veinte años después, los únicos dos habitantes de Monowi, Rudy y Elsie, trabajaban en la taberna.

Hoy, Monowi es una de las tres ciudades en el condado de Boyd, Nebraska, que tiene menos de 10 residentes.

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Hubo un tiempo en el que Monowi llegó a tener hasta una prisión.

Sentido de comunidad

Pueda que Elsie viva sola, pero está lejos de sentirse así. Camina unos metros desde su casa rodante a la taberna todas las mañanas a las 9 (excepto los lunes, cuando se toma el día libre) para abrir el bar. La mayoría de sus “clientes habituales” viven a unos 40 kilómetros de ahí y son personas que ha conocido a lo largo de su vida.

Otros conducen unos 300 kilómetros desde Lincoln y Omaha para a ver cómo está.

“Es como una gran familia”, dice Elsie, mientras se sienta con un amigo y resuelve el crucigrama del periódico. “Hay clientes de cuarta y quinta generación. Es muy bonito cuando las personas que recuerdas como bebés ahora traen a sus bebés para mostrármelos”.

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Monowi llegó a tener 150 habitantes.

Al igual que muchos restaurantes y bares en las zonas rurales de EE.UU, la taberna Monowi sirve como un punto de encuentro de la comunidad.

Mientras Elsie cocina hamburguesas, perros calientes y mollejas en la cocina, las familias colocan avisos de graduación, invitaciones de bautismo y tarjetas navideñas en el tablón de anuncios del bar.

La gente viaja hasta una hora de distancia para el juego de cartas del domingo. Elsie suele cerrar después de las 9:30 de la noche.

La biblioteca de Rudy

En realidad, hay otro edificio público en Monowi, además de la taberna, y está a pocos pasos de la casa y el bar de Elsie: la biblioteca de Rudy.

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Cualquiera que llegue a Monowi puede visitar la biblioteca de Rudy.

Cuando no estaba arando campos o sirviendo bebidas, el esposo de Elsie era un lector prolífico. Justo antes de su fallecimiento en 2004, Rudy le confió que su último deseo era convertir su colección privada de libros en una biblioteca pública.

Rudy ordenó un cobertizo de 30 metros cuadrados y guardó sus 5.000 libros y revistas, pero murió antes de poder completar el proyecto. Unos meses más tarde, sus hijos cablearon las luces del cobertizo, sus sobrinos construyeron estantes del piso al techo y sus nietos pintaron un letrero hecho a mano que decía “Biblioteca de Rudy”.

Hoy, la llave del cobertizo cuelga dentro de la taberna, y cualquiera que quiera ver de todo, desde Goethe hasta los números de la década de 1950 de National Geographic, cuenta con la confianza de Elsie para hacerlo.

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Elsie conserva los libros de visita que firman quienes llegan a Monowi.

Fama inesperada

De acuerdo con el censo, cuando Rudy murió, Monowi superó a Gross, Nebraska, (población: 2) para convertirse en la única población de los EE. UU con solo un residente. Desde entonces, Elsie – y la ciudad que dirige – ha llamado mucho la atención.

Hoy, 14 años después, Elsie tiene cuatro libros de visitas en la taberna, llenos de firmas de viajeros que han venido de todas partes del mundo.

“Para ser honesta, nunca lo pensé, pero me hace sentir bien que traiga algo de atención a esta parte del mundo”.

El hogar es donde está el corazón

Además de sus dos hijos, Elsie también tiene cinco nietos y dos bisnietos. El más cercano vive a casi 150 kilómetros en Ponca, Nebraska. Los otros se han ido a lugares como Arizona y los Países Bajos.

Derechos de autor de la imagen
WILL FRANCOME

Image caption

Monowi luce como un pueblo fantasma.

“Sé que podría mudarme más cerca de mis hijos o quedarme con ellos cuando quiera, pero tendría que hacer nuevos amigos “, dice. “Mientras pueda estar aquí, aquí es donde realmente quiero estar. Supongo que es más difícil cambiar tus hábitos cuando eres mayor “.

Hora de cerrar

Doce horas después de que se abre la taberna, la cantidad de personas en Monowi vuelve a ser una. Elsie cierra la barra, regresa a su remolque y abre uno de los libros de Rudy, mientras el viento cruza los pastizales. A las 11 ya está lista para irse a la cama, y para cualquier amigo que mañana pueda llegar desde un lugar lejano.

Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Travel.

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.



Source link

BBC Mundo

Samir Flores: el asesinato en México de uno de los principales activistas contrarios a la termoeléctrica de Morelos que el gobierno de AMLO somete a consulta este fin de semana


Samir Flores

Derechos de autor de la imagen
Ana Ramos/Pie de Página

Image caption

El activista indígena se oponía a un gasoducto que pasaba por su comunidad.

Cuatro disparos. Dos de ellos en la cabeza. Así fue asesinado este miércoles fuera de su casa en Amilcingo, Morelos, en el centro de México, el activista Samir Flores.

Flores, un indígena náhuatl de 36 años, era una de las figuras más vocales en contra del Proyecto Integral Morelos (PIM), que impulsado por el gobierno intenta poner en marcha una central termoeléctrica y un gasoducto en ese estado.

Los grupos ecologistas e indígenas de la región se oponen al PIM porque temen que aumente la contaminación y el desabasto de agua en la región.

Apenas hace un mes, Flores y otros activistas cuestionaron al superdelegado del gobierno federal en Morelos, Hugo Éric Flores, en un foro informativo en el municipio de Jonacatepec.

En este evento, se hablaba de las ventajas del megaproyecto de cara a una consulta ciudadana que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ordenó para este fin de semana.

Flores cuestionó a los ponentes: Las empresas por lo regular piensan primero en su capital, en su dinero, y después están las comunidades. No se si este sea un proyecto en el que estén pensando en nosotros, en nuestros hijos, nuestros nietos”, se le veía decor en un video del evento que circula en las redes.

Derechos de autor de la imagen
Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agu

Image caption

Flores era una de las figuras más vocales en contra un gasoducto impulsado por el gobierno.

“La consulta se realizará”

En su conferencia de prensa diaria este miércoles, López Obrador lamentó el asesinato, que calificó de “vil y cobarde”.

“Vamos a investigar para que se esclarezca este crimen reprobable, lamentable”. Sin embargo aclaró que la consulta se llevará a cabo este fin de semana.

“No podríamos detenerla porque no sabemos también con qué intención se cometió este horrendo crimen, a lo mejor entre las posibilidades era afectar la realización de la consulta“, dijo.

AMLO antes de tomar el poder criticaba el megaproyecto, pero como presidente apuesta por él y ha prometido bajar los precios de la electricidad en la región.

Flores era también locutor en la radio comunitaria Amillzintko y miembro del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y Agua Morelos, Puebla, Tlaxcala.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

El presidente de México lamentó el asesinato, que calificó de “vil y cobarde”.

“Es un riesgo para la vida”

En una entrevista del año pasado para Pie de Página, Samir Flores aseguró que en la construcción del gaseoducto las autoridades se han pasado por alto, entre otras cosas, el diálogo con los habitantes, así cómo los permisos de construcción, y el riesgo de construir en una zona actividad volcánica.

“No queremos el gasoducto porque representa un riesgo para la vida. Por eso dicen que nosotros no queremos el desarrollo. Nos hablaron siempre de desarrollo, pero nunca supieron especificar desarrollo para quien”, dijo.

El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua aseguró en un comunicado que Flores había sido amenazado en varias ocasiones desde el 2012.

La organización civil aseveró que se trató de un “crimen político”.

Aseguran que el pasado 11 de febrero advirtieron en una carta al presidente que “sus declaraciones en apoyo a la termoeléctrica y el discurso de descalificación y odio” hacia ellos podría generar más violencia.

Este miércoles los asesinos de Flores huyeron en dos vehículos de la escena del crimen. Flores murió en el camino al hospital.

En el comunicado del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua se le recordó como “valiente, incansable, solidario, comprometido y claro en sus ideas”.

Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la última versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.



Source link

Continue Reading

BBC Mundo

"Sodoma: poder y escándalo en el Vaticano", de Frédéric Martel: el polémico libro que dice desvelar la "corrupción y la hipocresía" en el corazón de la Iglesia católica


San Pedro

Derechos de autor de la imagen
AFP

Image caption

Según Martel, gran parte de los curas del Vaticano son homosexuales.

Bares y discotecas, prostíbulos, fiestas sexuales y “orgías” clandestinas, chicos de compañía, “amantes” de alquiler…

Después de celebrar misas y colgar sus sotanas en algunas de las tantas iglesias de la Ciudad Santa, “miles” de curas salen a disfrutar de la noche gay de Roma.

Eso alega “Sodoma: poder y escándalo en el Vaticano“, un libro del periodista francés Frédéric Martel que sale a las librerías este jueves, el mismo día en que los principales líderes de la Iglesia católica se reúnen para discutir una estrategia contra el abuso sexual de menores.

“El texto es resultado de una investigación que realicé durante más de cuatro años, para la que viajé por varios países y para la que entrevisté a decenas y decenas de cardenales, obispos, sacerdotes, seminaristas y personas muy cercanas al Vaticano”, asegura el autor a BBC Mundo.

Se trata de un explosivo texto que denuncia, según su sinopsis, la “corrupción y la hipocresía” dentro del catolicismo romano, que ha condenado por siglos la homosexualidad.

Derechos de autor de la imagen
AFP

Image caption

Se trata de un explosivo texto que denuncia, según su sinopsis, la “corrupción y la hipocresía” dentro del catolicismo romano.

Martel afirma que, por condiciones históricas y sociales, el sacerdocio fue un escape para cientos de jóvenes que eran acosados en sus pueblos por su condición sexual y que, por eso, la Iglesia es ahora, en su criterio, una institución formada “mayoritariamente” por personas homosexuales.

“A medida que fui avanzando con la investigación, descubrí que el Vaticano es una organización gay al más alto nivel, una estructura formada en gran medida por personas homosexuales que durante el día reprimen su sexualidad y la de los otros, pero que en la noche, en muchos casos, toman un taxi y se van a un bar gay”, alega el escritor.

Una de sus fuentes, le llegó a asegurar incluso que el 80% de los curas en el Vaticano son homosexuales, un dato que no corroboró de forma independiente.

Pero el autor afirma que uno de los hechos que más llamó su atención fue la “banalidad de la vida gay” para “miles” de sacerdotes, “que viven encerrados en el closet por una organización” y “que están atrapados en ese propio sistema”, pero que disfrutan, a la vez, de lo que critican desde los altares.

El Vaticano no respondió de forma inmediata una solicitud de comentario hecha por BBC Mundo sobre el libro y las duras acusaciones que el autor hizo en esta entrevista sobre la institución.

No obstante, el renombrado teólogo jesuita James Martin, si bien destacó la envergadura del estudio, cuestionó los mecanismos que empleó Martel para la verificación de los datos o los testimonios.

“Martel ha realizado una impresionante investigación para su nuevo libro y ofrece algunas ideas importantes sobre la hipocresía y la homofobia en la iglesia”, señala a BBC Mundo.

“Sin embargo, esas ideas están enterradas bajo una avalancha de chismes, insinuaciones y pesadez general que abruman al lector y hacen que sea difícil discernir los hechos de la ficción”, agrega.

Sacerdocio y homosexualidad

Derechos de autor de la imagen
AFP

Image caption

“El abuso sexual no está relacionado con la homosexualidad, puede ocurrir dentro de familias heterosexuales y la mayoría de las víctimas en el mundo son mujeres”, dice Martel.

Desde este jueves, más de 190 cardenales, obispos y otras autoridades de la Iglesia católica se reunirán en el Vaticano para determinar qué hacer ante la avalancha de denuncias de abusos sexuales que han aparecido contra sacerdotes en casi todo el mundo.

Dentro del sector más derechista de la institución, una de las acusaciones más frecuentes es vincular la ocurrencia de estos delitos con la homosexualidad de los curas.

De hecho, el martes dos renombrados cardenales de Estados Unidos y Alemania enviaron una dura carta al papa Francisco en la que lo urgen a terminar con “la plaga de la agenda homosexual” y llaman a los obispos a romper su complicidad con los casos de abusos sexuales.

Derechos de autor de la imagen
AFP

Image caption

Martel es periodista y sociólogo y trabajó como asesor para el gobierno francés.

Pero de acuerdo con Martel, quien se reconoce a sí mismo como gay, el problema dentro de la Iglesia no es la opción sexual de los curas, que es un asunto privado, sino la “doble moral” de la institución hacia la sexualidad.

El abuso sexual no está relacionado con la homosexualidad, puede ocurrir dentro de familias heterosexuales y la mayoría de las víctimas en el mundo son mujeres. Ahora, si miras dentro de la iglesia, la mayoría de los abusos son de curas homosexuales”, afirma.

Lo que sucede, según Martel, es que una supuesta “cultura de secretismo” existente en la Iglesia conlleva al encubrimiento de los abusos.

“Sucede que como muchos obispos son gay, tienen miedo del escándalo, de los medios y, al final, de ellos mismos. Entonces protegen a los abusadores, no por el hecho de encubrir el abuso, sino para que no se sepa que ellos mismos son homosexuales. No solo están protegiendo al abusador, se están protegiendo a ellos mismos”, considera.

Derechos de autor de la imagen
AFP

Image caption

El libro alega que muchos curas en el Vaticano tienen una doble vida.

En criterio de Martel, esto no solo lleva a que, por años, se hayan ocultado los abusos, sino a que muchos cardenales, obispos y sacerdotes se conviertan en fervientes críticos de la homosexualidad.

“Lo que encontré es que, en muchos casos, mientras más críticos eran con la homosexualidad, más lujuriosa era su vida oculta como gays“, opina.

Y ¿qué pasa en América Latina?

Durante sus más de 500 páginas, el libro expone que esta situación no es exclusiva del Vaticano, sino también de muchos otros países, incluidos algunos de América Latina.

“Estuve varias veces en Argentina, Cuba, México, Chile y Colombia y lo que encontré fue que la situación no era muy diferente que en el Vaticano“, sostiene.

Martel asegura que, como factor común en algunos de estos países, se manifestó una “insólita” relación entre la cúpula religiosa y la militar, ya fuera hace décadas con los gobiernos de facto de Argentina y Chile, la guerrilla de Colombia o después con el régimen de Fidel Castro en Cuba.

“En la mayoría de estos casos, existía una complicidad entre la Iglesia y estos gobiernos o fuerzas que hacían que se encubriera la homosexualidad y los abusos de los sacerdotes en estos países”, señala.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Para su libro Martel entrevistó a 41 cardenales, 52 obispos y nuncios apostólicos , más 200 sacerdotes y seminaristas y periodistas y diplomáticos.

En México, señala, uno de los casos más conocidos fue el de Marcial Maciel, el fundador de la Legión de Cristo, pero también descubrió otros menos conocidos, como el del fallecido cardenal colombiano Alfonso López Trujillo.

Según el libro, el prelado merodeaba seminaristas y jóvenes sacerdotes, y contrataba a prostitutos masculinos de forma rutinaria.

Mientras promovía la enseñanza de la Iglesia de que todos los hombres gay están “objetivamente desordenados” y cuestionaba el uso del condón.

Y aunque Martel asegura que incluso se reunió con trabajadores sexuales que prestaron sus servicios al fallecido cardenal, muchos críticos del libro han cuestionado que la mayoría de las acusaciones que realiza carecen de pruebas sustentables y que solo se basan en “chismes” o “comentarios de pasillo” .

Derechos de autor de la imagen
AFP

Image caption

El papa Francisco intenta controlar los abusos sexuales en la Iglesia.

Otros han cuestionado también que el texto podría dar lugar a una “cacería de brujas” contra curas homosexuales o promover estereotipos negativos, pues según Martin “es más fácil buscarse chivos expiatorios que confrontar la hipocresía y la cultura del secretismo” al interior de la Iglesia.

Para otros, el libro ha sido una revelación de lo que muchos consideran un “secreto a voces” y podría constituir un llamado a cambiar las anquilosadas estructuras del Vaticano.

“La Santa Sede debe ser un modelo para todas las diócesis del mundo, incluida la selección y la vigilancia de sus propios miembros. En este momento no lo es“, dice a BBC Mundo el monseñor Stephen J. Rossetti, profesor de la Universidad Católica de Estados Unidos.

“Debe hacer un mejor trabajo para asegurar que sus clérigos sean fieles a su llamamiento a ser célibe. Y deben ser también más agresivos, especialmente cuando se enfrentan a clérigos homosexuales que no son célibes. Se han producido varios casos recientemente y continuarán envueltos en escándalos hasta que se hagan cargo de esto”, agrega.

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.



Source link

Continue Reading

BBC Mundo

Andy Jordan: "Ser influencer en Instagram me convirtió en un títere"


Andy Jordan

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Andy Jordan se convirtió en un personaje televisivo… y en un “Instagrammer” desencantado.

Andy Jordan comenzó a usar Instagram cuando empezó a trabajar en el programa de televisión británico Made in Chelsea, en 2012. Antes de eso ni siquiera tenía una cuenta en la red social.

Ahora tiene más de 290.000 seguidores.

“Cientos de miles de seguidores estaban atentos cada noche a lo que hacía”, le contó a la BBC sobre su aparición en el programa de televisión.

“Uno piensa: ‘Todo el mundo quiere seguirme y hablar conmigo’. Es casi como una droga“.

Andy lo estaba pasando mal. Ser un personaje mediático le empujaba a publicar una vida edulcorada y llena de filtros en Instagram. Y eso le pasó factura.

Vender cosas en las que no creía fue la gota que colmó el vaso. Y llegó a un punto preocupante.

“Me convertí en un fantasma… ni siquiera me habría importado que me hubiera atropellado un autobús”, asegura.

Andy estaba promocionando artículos que se ven a menudo en las cuentas de Instagram de varios “influencers” de la red social, como los que sirven para blanquear los dientes y suplementos de proteínas.

Pero para hacerlo tenía que dar una imagen de sí mismo que no se correspondía con la realidad.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Andy promocionó suplementos proteínicos en la red social, aunque no los toma y no va al gimnasio.

“Es el dinero más fácil que gané jamás”, confiesa.

“Hubo un par de veces en las que cobré US$650 por una sola foto, pero casi siempre eran unos US$2.500 (por cada foto)“.

Y añade: “Yo solo hacía lo que me decían que hiciera… Obviamente, quienes lo gestionan (el programa) quieren que hagas esas cosas porque también ganan dinero con ello”.

Andy dice que nunca va al gimnasio, pero aún así le pidieron que promocionara suplementos proteínicos.

“Me pareció que no tenía sentido porque yo no entreno en el gimnasio, pero mi agente me dijo: ‘Bueno, finge que haces ejercicio’. Y yo decía: ‘¿Pero qué quieres qué haga?'”.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Andy Jordan (a la derecha) dejó el programa británico “Made in Chelsea” en 2015.

Finalmente, Andy entró un gimnasio solamente para tomarse una foto del producto usando una de las máquinas. Pero eso no fue lo más raro que hizo.

“Nunca antes me habían pedido que me sometiera a cirugía plástica“, le dijo a la BBC.

“Incluso me preguntaron si me haría una liposucción en una clínica en particular para documentar después el proceso”. Andy rechazó esa petición.

Vida con filtros

Estaba haciendo mucho dinero, pero para ello tenía que vender productos constantemente y dar una imagen de sí mismo que no le gustaba.

Al mismo tiempo, participaba en Made in Chelsea, un programa guionizado que intenta parecerse a un reality de televisión y que narra las vidas de un grupo de veinteañeros que viven en los vecindarios más exclusivos de Londres.

“Te conviertes en un títere… eres, literalmente, el envoltorio“, explica.

“Perdí la noción sobre quién era yo porque todo estaba dirigido por otra persona”.

Derechos de autor de la imagen
Getty Images

Image caption

Andy tiene una carrera musical y dirige una tienda de ropa.

A Andy también le preocupaba el efecto que su vida con filtros podía tener sobre sus seguidores.

Una encuesta de la BBC encontró que más de la mitad de los jóvenes británicos entre 18 y 34 años sienten que la televisión y las redes sociales tienen un efecto negativo en la manera en la que ven sus cuerpos.

“Creo sinceramente que hay gente que puede morir como resultado del fenómeno de las redes sociales”, opina Andy.

“Si estás constantemente rodeado de un mundo que es mejor que el tuyo o de gente que parece mejor que tú, que tiene un auto mejor… llega un momento en que sientes que tu vida no vale nada”.

“Es como vender tu alma”

Andy está enfadado consigo mismo “por no haber comprendido del todo lo que estaba haciendo desde el día uno”.

Todavía publica en Instagram y cobra por algunos posts, pero ya no anuncia blanqueadores de dientes ni batidos de proteína.

“Por lo menos si ahora promociono alguna cosa tiene que ser algo sobre lo que me sienta apasionado”, declara.

Una historia que cuenta muestra el efecto que gente como él puede tener sobre el público más joven, niños incluidos.

“Tuve una conversación con algunos amigos de la familia y estaba hablando con un niño que tendría unos 7 u 8 años. Le dije: ‘¿Qué quieres ser de mayor? Y me respondió: ‘Bueno, yo solo quiero ser un instagrammer‘”.

“Y le respondí: ‘Ese no es un trabajo de verdad’“.

“En ese momento me di cuenta de que esta cultura (de las redes sociales) da mucho miedo. Si te estás empujando a hacer algo que sabes que no tiene nada que ver contigo supongo que, de cierta manera, es como vender tu alma“.

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.



Source link

Continue Reading

Trending