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Natalidad en Hungría: qué hay detrás del plan de su gobierno para que las mujeres tengan más de 4 hijos


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La población de Hungría está disminuyendo de forma acelerada.

Más hijos, menos impuestos.

El gobierno de Hungría lanzó una campaña para incentivar la natalidad en el país que promete que las mujeres que tengan cuatro o más hijos estarán exentas de por vida de pagar el impuesto sobre la renta.

Según anunció el presidente húngaro, Viktor Orban, será una forma de “defender el futuro de Hungría” sin depender de la inmigración.

El mandatario de extrema derecha, que se opone a la llegada de inmigrantes -principalmente de musulmanes- a su país, aseguró durante su informe de gobierno en la noche del domingo que su iniciativa es una respuesta a la caída de las tasas de natalidad en Europa.

Orban cuestionó que, mientras para muchos países de la región la alternativa para esa contingencia era permitir la llegada de inmigrantes, los “húngaros piensan de manera diferente”.

“No necesitamos números (de inmigrantes admitidos). Necesitamos niños húngaros”, dijo durante su discurso que tuvo lugar en medio de protestas contra su gobierno.

¿Qué hay detrás del plan para promover la natalidad?

La población de esta nación de Europa del Este disminuye en más de 32.000 personas por año, según cifras oficiales, y las mujeres tienen menos hijos que la media en el resto del continente.

Es un fenómeno al que las antiguas repúblicas de la Unión Soviética no son ajenas y varios expertos ya advirtieron sobre las consecuencias a largo plazo.

En Hungría, la población ha disminuido de manera constante: de un máximo de 10,7 millones alcanzado en 1980 a menos de 9,7 millones en la actualidad.

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Orban es conocido por su discurso contra los inmigrantes.

Alrededor de 600.000 húngaros se mudaron a Europa occidental en la última década y los investigadores son escépticos sobre el número de ellos que regresará.

“Conseguir que aumente el número de nacimientos es muy difícil porque cada vez tenemos menos mujeres en edad fértil. Cada vez menos mujeres necesitan tener más y más bebés”, aseguró a la BBC la secretaria de Estado para Familias de Hungría, Katalin Novak.

De hecho, se calcula que el número de mujeres en edad reproductiva disminuirá en un 20% en la próxima década.

¿En qué consiste el plan de Orban?

Según el gobierno húngaro, el nuevo paquete de medidas se basa en “el número de bebés que a las parejas realmente les gustaría tener” e incentivarlas con ayuda financiera.

Su objetivo es aumentar el número promedio de hijos de cada mujer a 2,1 en el año 2030 (actualmente es de 1,45, por debajo del 1,58 promedio en la Unión Europea).

Ahora, como parte de las medidas, a las parejas jóvenes se les ofrecerán préstamos sin intereses de unos US$36.000, que se cancelarán una vez que tengan tres hijos.

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La población de Hungría está disminuyendo y su gobierno confía en que las nuevas medidas ayuden a cambiar la tendencia.

Otros puntos en el plan del gobierno incluyen:

  • Un compromiso para crear 21.000 guarderías en los próximos tres años.
  • Unos US$2.500 millones adicionales para invertir en el sistema de salud del país.
  • Apoyo estatal a quienes compren vehículos de siete plazas.

Un plan que no es para todos

Por Nick Thorpe, corresponsal de la BBC en Budapest

Los críticos del gobierno húngaro dicen que el paquete y la política a favor de la natalidad apuntan hasta ahora a las familias acomodadas e ignoran a los húngaros más pobres, incluidos unos 750.000 romaníes (gitanos).

Y es que la desgravación fiscal hace poco para ayudar a las familias que pagan pocos impuestos de cualquier modo.

Se ofrecen subsidios de vivienda de unos US$40.000 a familias capaces de invertir una suma similar, pero pocos romaníes tienen esos ahorros.

Además,, el gobierno nacionalista recortó los pagos de asistencia social y redujo la cantidad de meses de ayuda que pueden reclamar quienes se quedan sin trabajo.

¿Cómo ayudan otros países a las madres?

Muchos otros países de Europa con tasas de natalidad relativamente bajas introdujeron beneficios para las madres como pagos adicionales y otras medidas.

Los nacimientos en Rusia disminuyeron durante décadas: la población cayó de 149 millones en 1991 a 140 millones en 2018.

Por ello, para ayudar a las familias más pobres, el gobierno anunció el año pasado pagos mensuales de entre US$152 y US$167 hasta que el primer hijo cumpla 18 meses. También reciben un pago único de US$4.500 por cada uno de los siguientes hijos.

Serbia, uno de los vecinos de Hungría, tiene una de las poblaciones que disminuye más rápidamente en el mundo.

El año pasado, anunció que las nuevas madres recibirían un pago único de US$956 para su primer hijo, pagos mensuales de US$96 para el segundo hijo durante dos años y pagos adicionales para tres o más niños.

En Italia, la tasa de natalidad se encuentra entre las más bajas de Europa junto con Chipre y España. El gobierno italiano otorga a las madres una asignación mensual de US$90 por cada hijo nacido, mientras que las familias más pobres reciben hasta US$180 por niño.

En Alemania, nacieron más bebés en 2016 que en cualquier otro año desde 1996. Pero el país también ha implementado más incentivos para que las parejas tengan hijos. Los padres tienen derecho a una plaza en la guardería desde que su hijo cumple un año de edad.

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La población de Hungría decrece a razón de 32.000 personas por año.

Alemania tiene una nueva ley, el Good KiTa Act, que ofrece tarifas de cuidado de niños más baratas para los padres que no pueden pagar el coste total, así como una exención de pago para los padres que reciben un subsidio por hijos y beneficios relativos a su vivienda.

En 2016, Francia tenía la tasa de fertilidad más alta de la Unión Europea (1,92 hijos por mujer). España e Italia, por su parte, tenían la más baja con 1,34, según la agencia de estadísticas de la UE, Eurostat.

Las bajas tasas de natalidad también preocupan a los gobiernos en el este de Asia.

La tasa de matrimonios en Corea del Sur está en su nivel más bajo desde que comenzaron los registros (5,5 por cada 1.000 personas, en comparación con 9,2 en 1970) y muy pocos niños nacen fuera del matrimonio.

Según datos del Banco Mundial en 2016, solo unos pocos países como Singapur y Moldavia tienen una tasa de fertilidad tan baja como la de Corea del Sur: 1,2 por mujer.

La tasa de reemplazo generacional -el número necesario para que una población permanezca en su nivel- es de 2,1.

Níger, en África occidental, tiene en cambio la tasa de fertilidad más alta del mundo, con 7,24 hijos por mujer.

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Por qué tantas mujeres jóvenes no se identifican con el término feminista



La marcha de las Mujeres

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La marcha de las Mujeres fue convocada en Washington, D.C. el 21 de enero de 2017

En los últimos años, los movimientos feministas han atraído una atención significativa en Europa y América del Norte.

Entonces, ¿por qué tantas mujeres jóvenes dicen que no se identifican con el término?

Según una encuesta llevada a cabo en Reino Unido y en Estados Unidos, menos de una de cada cinco mujeres jóvenes se etiquetaría a sí misma como feminista.

Es una cifra sorprendente, ya que el feminismo y la defensa de los derechos de las mujeres en la búsqueda de la igualdad entre los sexos, ha centrado mucha atención últimamente.

Un día después de la investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, millones de personas en todo el mundo se unieron a la Marcha de las Mujeres 2017.

Uno de los objetivos principales era defender los derechos de las mujeres, que muchos sentían amenazados.

Otro momento clave fue cuando más de 80 mujeres denunciaron por acoso sexual al productor de cine Harvey Weinstein, alegaciones que él niega.

#MeToo y otros

Los movimientos online también han ganado notoriedad.

La actriz Alyssa Milano sugirió que cualquier persona que haya sido “acosada o agredida sexualmente” debía responder a su tweet poniendo “#MeToo”, resucitando un movimiento iniciado por la activista Tarana Burke en 2006.

Medio millón de personas respondieron en las primeras 24 horas y el hashtag se ha utilizado en más de 80 países.

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La presentadora británica Jameela Jamil aboga por desarrollar una actitud positiva hacia el cuerpo

Muchas otras celebridades han abrazado públicamente el feminismo, incluidas las actrices Emma Watson, que lanzó una campaña de igualdad junto con Naciones Unidas, o la presentadora británica Jameela Jamil.

Movimientos como #sexismodiario y la célebre charla en Ted de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie, “Todos debemos ser feministas”, también han sintonizado con millones de personas.

Rechazo al feminismo

Todos estos eventos han ayudado a atraer atención sobre el feminismo.

Así que puede ser sorprendente que la identidad “feminista” no haya ganado más popularidad entre las mujeres jóvenes de occidente.

En Reino Unido solo ha habido un pequeño aumento en el número de mujeres que se identifican como feministas.

Una encuesta de YouGov en 2018 reveló que el 34% de las mujeres en Reino Unido respondieron “sí” cuando se les preguntó si eran feministas, en comparación con el 27% de 2013.

Es más o menos lo que ocurre en el resto de Europa: menos de la mitad de los hombres y mujeres encuestados en cinco países están de acuerdo en que son feministas. Pero las diferencias entre los países fueron notorias.

Mientras el 8% de los encuestados en Alemania se reconocía feminista, en Suecia esa cifra llegó hasta el 40%.

Sin embargo, las personas no parecen rechazar el término feminismo porque estén en contra de la igualdad de género o porque crean que se ha logrado.

El mismo estudio reveló que ocho de cada 10 personas creía que los hombres y las mujeres deben ser tratados de igual manera en todos los aspectos, y muchos estaban de acuerdo en que el sexismo sigue siendo un problema.

Esto supone una transformación en la actitud.

Otro estudio, que involucró a 27.000 personas en EE.UU., reveló que dos tercios creían en la igualdad de género en 2016, en comparación con un cuarto que lo hacía en 1977.

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La charla en Ted de la escritora Chimamanda Ngozi Adichie, “Todos debemos ser feministas”, acumula más de 6 millones de visitas.

Y en una encuesta de 2017 en Reino Unido, el 8% dijo que estaba de acuerdo con los roles tradicionales de género: que un hombre debería ganar dinero y una mujer debería quedarse en casa, en comparación con el 43% de los encuestados que pensaba así en 1984.

Si muchos creen que la igualdad de género es importante y que aún no se ha llegado a ese nivel, ¿por qué relativamente pocas personas, incluidas las mujeres jóvenes, se identifican como feministas?

Es probable que crean que el término no le representa.

El sondeo sugiere que el término feminista no atrae a las mujeres de clase trabajadora.

Sí a la igualdad

Casi una de cada tres personas calificadas como ABC1, es decir, aquellas con trabajos gerenciales, administrativos o profesionales, se identifica con el término feminista en una encuesta de 2018.

Sin embargo esto pasa solo en una de cada cinco personas C2DE, aquellas que tienen un trabajo manual, están jubilados o son trabajadores ocasionales o desempleados.

Pero en conjunto, ocho de cada 10 personas de ambos grupos, creen que hombres y mujeres deben ser iguales en todos los aspectos, según una encuesta de 2015.

Esto puede sugerir que los grupos de personas con bajos ingresos respaldan la igualdad que sustenta la idea del feminismo, pero no están interesados en la palabra en sí.

Y no solo eso. El grupo étnicopuede determinar la visión sobre el feminismo.

Un estudio sobre la opinión de los millennials estadounidenses encontró que el 12% de las mujeres hispanas, el 21% de las mujeres afroestadounidenses, el 23% de las mujeres asiáticas y el 26% de las mujeres blancas se identifican como feministas.

Tres cuartas partes de todas las mujeres encuestadas dijeron que el movimiento feminista ha hecho “mucho” o “algo” para mejorar la vida de las mujeres blancas.

Sin embargo, solo el 60% dijo que había logrado mucho para las mujeres de otras etnias, un sentimiento compartido por el 46% de las mujeres afroamericanas.

Luchando contra estereotipos

Otro obstáculo pueden ser algunos de los estereotipos y conceptos erróneos asociados con el feminismo.

En su introducción en el libro recientemente publicado “Las feministas no visten de rosa y otras mentiras” (Feminists Don’t Wear Pink and Other Lies), la curadora Scarlett Curtis se refiere al estereotipo de que las feministas no usan maquillaje, se afeitan las piernas o les gustan los niños.

Estos estereotipos han persistido a lo largo de los siglos. En la década de 1920, a las feministas solían llamarlas “solteronas” y abundaban las especulaciones sobre sus preferencias sexuales.

Casi un siglo después, estos puntos de vista siguen siendo predominantes.

Tras entrevistar a un grupo diverso de mujeres jóvenes alemanas y británicas para mi artículo, encontré que la asociación del término “feminismo” con el odio a los hombres, el lesbianismo o la falta de feminidad eran factores clave en el rechazo a la etiqueta “feminista”.

La mayoría dijo que no querían llamarse feministas porque temían que les asociaran con estos rasgos.

Y eso a pesar de que muchas dejaron claro que no eran homófobas y algunas incluso se identificaron como lesbianas o bisexuales.

Entonces, ¿cómo podría mejorar la imagen del feminismo?

Podría decirse que, como sociedad, deberíamos hacer más para cuestionar lo que se espera de cómo deben verse y actuar las mujeres.

Trabajar para hacer que este movimiento sea más inclusivo podría significar que el feminismo represente las experiencias y preocupaciones de diversos grupos de mujeres.

Sin embargo, cualquiera que sea la etiqueta que las mujeres decidan adoptar, la indicación de que la gran mayoría de las personas ahora apoya la igualdad, y reconoce que aún no se ha logrado, es alentadora.

*Sobre esta pieza

Esta pieza de análisis fue encargada por la BBC a una experta que trabaja para una organización externa.

La doctora Christina Scharff es una profesora de Cultura, Medios e Industrias creativas del King’s College de Londres.

Texto editado por Eleanor Lawrie.

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Jussie Smollett: abogados del actor niegan que él participara en su propio ataque "homofóbico y racista"


Jussie Smollett en 2017

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EPA/FACUNDO ARRIZABALAGA

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Jussie Smollett es uno de los protagonistas de la serie televisiva Empire.

Los abogados del actor estadounidense Jussie Smollett han negado que él tuviera cualquier participación en el ataque del que fue víctima el mes pasado, el cual fue perpetrado, según su testimonio, por dos hombres blancos.

El pronunciamiento se produce después de que medios estadounidenses citaran fuentes que aseguran que la policía cree que él podría haberle pagado a dos hermanos nigerianos para realizar el ataque ocurrido el 29 de enero.

Los hermanos, que trabajaron como extras en la producción Empire, la serie en la que Smollett actuó, han sido interrogados por la policía de Chicago.

La policía sólo ha dicho que “la trayectoria de la investigación” ha cambiado.

¿Qué dijeron los abogados?

“Jussie Smollett está molesto y devastado por los recientes reportes de que los perpetradores son individuos que él conoce”, señalaron en un comunicado Todd Pugh y Victor Henderson.

“Ahora él ha sido más victimizado por las acusaciones atribuidas a estos supuestos perpetradores de que Jussie jugó un rol en su propio ataque. Nada puede estar más lejos de la verdad y cualquier persona que diga lo contrario está mintiendo”.

Uno de los hermanos es el entrenador personal de Smollett y los abogados dijeron que es “imposible creer que esta persona pudiera haber desempeñado un rol en el crimen en contra de Jussie o que afirmara falsamente que hubo complicidad de Jussie”.

¿Y la policía?

Las autoridades interrogaron a los dos hermanos, Ola y Abel Osundairo, la semana pasada y se informó que aún cooperan con la investigación.

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Policía de Chicago

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La policía de Chicago difundió esta imagen de CCTV de dos “personas de interés” en el caso.

Los hermanos habían salido de Estados Unidos después del ataque denunciado por Smollett y fueron arrestados a su regreso, el miércoles.

El viernes fueron dejados en libertad sin cargos.

Fuentes policiales citadas por medios estadounidenses dijeron que los hermanos compraron una cuerda que fue usada en el supuesto ataque en una ferretería cercana.

El sábado, el vocero de la policía de Chicago, Anthony Guglielmi, indicó: “Podemos confirmar que la información recibida de individuos interrogados por la policía en la investigación del caso Empire ha, de hecho, cambiado la trayectoria de la investigación”.

“Hemos contactado al abogado del actor de Empire para solicitar una entrevista de seguimiento“, añadió el funcionario.

Dos días antes, el jueves, Guglielmi había negado un informe de prensa que apuntaba a que detectives estaban investigando si Smollett había organizado el ataque. De acuerdo con el vocero de la policía hasta ese momento no había “evidencia para decir que esto es un engaño”, reportó la agencia de noticias Reuters.

Ola y Abel Osundairo participaron como extras de la producción Empire, la cual se trata sobre un magnate del hip-hop y su familia.

En una publicación en Instagram, Ola Osundairo (derecha) es visto junto al creador de la serie Lee Daniels (en el centro).

¿Qué dijo Smollet del ataque?

El actor indicó que dos hombres blancos le gritaban insultos raciales y homofóbicos mientras lo golpeaban, le lanzaban una sustancia química y le ponían una cuerda alrededor del cuello.

“Este es el país Maga”, asegura que le dijeron, refiriéndose al slogan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump: Make America Great Again (“Hagamos Estados Unidos grande de nuevo”).

El actor indicó que el ataque lo “cambió para siempre”.

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Los conflictos violentos por recursos (como el agua) que ya está creando el cambio climático


Puesta de sol

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Mali se mueve de extremo a extremo: de la sequía a las inundaciones.

Todo en Mami rezuma agotamiento. Sus redondos y marrones ojos están llenos de tristeza y su cuerpo palpita de dolor.

“Primero, atacaron grupos armados” explica con una voz cansada, sentada en un tapete de plástico con sus cinco hijos pequeños acurrucados junto a ella, en la legendaria ciudad maliense de Tombuctú, otrora una gran capital cultural.

“Luego vino la lluvia, e hizo el resto”.

Las peores lluvias en 50 años en el norte de Mali se llevaron por delante toda su cosecha.

Esas lluvias se filtraron a través de las grietas en su casa de barro, causadas por una explosión en el ataque de un grupo armado.

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Mami perdió toda su cosecha en las peores lluvias en Mali en 50 años.

Las grietas se ven por todas partes en una tierra frágil ahora doblemente maldita por el conflicto y el cambio climático.

Se prevé que el aumento de las temperaturas en el Sahel sea 1,5 veces mayor que el promedio mundial, según Naciones Unidas.

“No ha estado en nuestro radar”, admitió Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

“Con frecuencia ponemos la mira en las armas y los actores armados, y quizás en el subdesarrollo, pero ahora vemos que el cambio climático está provocando conflictos entre las comunidades y este es un tipo diferente de violencia”.

La región más vulnerable

Mali tiene una importante misión de mantenimiento de la paz de la ONU, así como una fuerza multinacional antiterrorista para combatir la creciente amenaza de grupos extremistas en todo el Sahel, vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.

Según informes, el año pasado se registró el mayor número de muertos por violencia contra civiles desde la crisis de 2012, cuando grupos islámicos ocuparon las principales ciudades del norte de Mali, incluida Tombuctú.

Pero detrás de la violencia, se avecina otra tormenta.

La región del Sahel -que incluye a Mali, Níger, Burkina Faso, Chad y Mauritania- comprende algunos de los Estados más pobres y frágiles del mundo, y está considerada como la más vulnerable al cambio climático.

En una visita al norte de Mali con el CICR, fue alarmante ver cómo las consecuencias del cambio climático se entrelazan con lo que ya siempre ha sido una dura existencia en el borde del desierto del Sahara.

“La fragilidad de Mali te mira fijamente a la cara”, señala Maurer, mientras estamos, rodeados por una multitud, en un campamento abarrotado para familias que huyen de la inseguridad y el hambre en comunidades del norte de Mali.

“Toda la atención de la comunidad internacional está en conflictos altamente visibles en Siria, Irak y Yemen, pero la fragilidad aquí dura décadas”.

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Los decrecientes niveles de agua están creando tensiones entre pastores y agricultores.

Mali ahora se tambalea entre sequías e inundaciones. Ambas son cada vez más duraderas y causan un enorme daño en los cultivos y ganado.

Y eso significa que los agricultores y pastores nómadas, de diferentes grupos étnicos, se están enfrentando por unos recursos menguantes.

“Siempre ha habido pequeños enfrentamientos entre ganaderos y agricultores, pero los niveles de agua están disminuyendo y eso está generando mucha tensión”, explica Hammadoun Cisse, un pastor que encabeza un comité de reconciliación que intenta mediar entre las comunidades.

Y los grupos islamistas están echando más gasolina al fuego.

“Vienen como protectores de comunidades y luego intentan imponernos su forma de vida”, explica Cisse.

“Nosotros no aceptamos este tipo de cultura islámica con ideas yihadistas, así que esto crea otro conflicto”.

Cada historia que oímos en el norte de Mali fue una de múltiples amenazas y todas terriblemente enredadas.

Una dura existencia, en números

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  • Las temperaturas en el Sahel han aumentado casi 1ºC desde 1970, según el Instituto Internacional para el Desarrollo Sustentable.
  • Se prevé que el aumento de las temperaturas en la región sea 1,5 veces mayor que la media global, dice la ONU
  • Aproximadamente el 80% de la tierra cultivable del Sahel está afectada por la degradación, incluida la erosión del suelo y la deforestación, estima la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

“Perdimos todo nuestro ganado en la sequía de los 70 y tuvimos que cambiarnos de ciudad”, dice Rabiatou Aguissa, mientras se agacha en un taburete de plástico en un complejo de paredes polvorientas en Tombuctú.

Madre de ocho niños, ella también perdió a su marido.

Su hermano pequeño se unió a un grupo armado y él estaba tan molesto que murió del trauma“, cuenta, mientras reajusta la tela alrededor de su cabeza.

Junto a ella, hay otro recordatorio de una vida en pequeños pedazos.

Paquetes del tamaño de un pulgar de sal, cebollas, pescado seco y tomates se ensamblan en una pequeña bandeja de metal, lista para la venta en la carretera.

Dos agujas de tejer sobresalen de la bandeja, otra herramienta para tratar de llegar a fin de mes.

Una población creciente y cada vez más frágil

En su estrecho recinto amurallado, y en todos los lugares a los que fuimos, los grupos de niños risueños son otra señal de lo que nos espera.

La población en el Sahel se dobla cada 20 años, y cada generación es más frágil que la anterior.

El Banco Mundial considera que esta región se está quedando atrás en la batalla contra la pobreza.

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Los grupos armados recluyan a jóvenes pastores cuyos animales murieron.

Nos reunimos con Younoussa, de 17 años, en el Centro para el Tránsito y la Reorientación en Gao, un lugar de rehabilitación para jóvenes que fueron reclutados a la fuerza por grupos armados.

Casi 50 jóvenes, entre 13 y 17 años, se disponen a desayunar cuando llegamos.

Younoussa nos cuenta que se convirtió en pastor a los 13 años, pero muchos otros niños comienzan a atender a los rebaños desde los 9 o 10 años. Como muchos jóvenes malienses, nunca fue a la escuela, solo a clases de Corán.

Nos dice que la inseguridad obligó a su familia a huir de su casa, pero él se quedó para vigilar su ganado.

“Pero no llovía, y los animales no tenían nada para comer. Murieron, uno tras otro”.

“Para sobrevivir, no tuve otra opción que unirme a un grupo armado”, nos dice.

Nos detalla cómo ganaba el equivalente a US$3 por mes, trabajando en la cocina y en puestos de control.

La mayoría de estos jóvenes no quieren admitir si combatieron o no.

“No quiero estar con un grupo armado”, dice Younoussa, visiblemente triste. “Quiero estar con mi familia otra vez y conseguir un trabajo”.

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Los agricultores tienen que pensar más allá de su propia familia.

Esta peligrosa mezcla de factores en Mali puede parecer abrumadora, pero hay destellos de esperanza.

Como casi todos los malienses tienen que vivir de la tierra, ahí es donde tiene que empezar la lucha.

“Los agricultores no están solos”, dice Sossou Geraud Houndonougho, quien trabaja en agua y saneamiento para el CICR en la ciudad de Mopti.

“Tenemos que enseñarles no solo a plantar su propio jardín para su familia, sino a trabajar juntos para plantar un bosque para su comunidad, para su futuro”, explica.

Y el medidor, Cisse, hace una petición de diálogo: “Debemos sentarnos y hablar, y ver qué podemos hacer, no con armas sino con el diálogo, para reducir las diferencias entre nosotros”.

“Vemos ejemplos prometedores, a nivel local, que nos muestran que la paz es posible y que hay mucha energía para responder al cambio climático”, considera Maurer del CICR. “Pero está claro que no lo superarán a menos que haya un apoyo de la comunidad internacional que vaya más allá de la seguridad”.

Y el mensaje es claro desde Mali: el tiempo se está acabando.

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