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EL PAÍS

Rafael Vela: “No nos enfrentamos solo al poder del dinero, sino también a la clase política peruana”



La corrupción ya ha hecho temblar los cimientos del poder político en Perú, pero los responsables de las principales investigaciones están determinados a llegar hasta el final para garantizar la acción de la justicia. Las repercusiones del caso Odebrecht, una gigantesca trama de sobornos millonarios tejida en América Latina por la constructora brasileña durante dos décadas, han sacudido al país y han reavivado la conciencia crítica de la sociedad. El escándalo llegó a acorralar a cuatro expresidentes. Alan García se suicidó el pasado miércoles minutos antes de ser detenido. La justicia impuso el viernes tres años de prisión preventiva a Pedro Pablo Kuczynski. Alejandro Toledo huyó hace dos años. Ollanta Humala también ha pisado la cárcel. En este contexto trabaja el fiscal superior Rafael Vela Barba (Lima, 45 años). Desde agosto de 2018 es el coordinador del denominado Equipo Especial Lava Jato, el grupo de investigadores encargado de esclarecer las circunstancias de las contrataciones de Odebrecht en Perú. 

Vela conversó con EL PAÍS por teléfono poco después de que el juez dictara la medida cautelar contra Kuczynski, quien está acusado de lavado de dinero. Fue juez de lo penal entre 2003 y 2011, consultor y profesor de Derecho Procesal. Habla con serenidad de las dificultades a las que se enfrentan las investigaciones y defiende la necesidad de las detenciones durante la fase de instrucción para facilitar las indagaciones de un caso. La próxima semana interrogará a Jorge Barata, antiguo director ejecutivo de la compañía brasileña en Perú.

– ¿Qué está pasando en Perú con el caso Odebrecht? ¿En qué fase está? 

– Estamos en una fase ya de mayor madurez procesal, buscando medidas que aseguren que los fines de la investigación sean los que correspondan al procesamiento de la información que estamos recibiendo. A través de la actividad investigativa de los fiscales soportada y tal vez potenciada por herramientas procesales como la colaboración eficaz. Son mecanismos en los que a partir de asumir culpabilidad se acercan a la Administración de justicia para brindar toda la información que tienen sobre los delitos que puedan haber cometido y reciben en contraprestaciones beneficios premiales, o sea, premios por esa información. Hemos culminado ya un convenio de colaboración eficaz con la empresa Odebrecht. Con esa información entramos a esa mayor agresividad procesal. Porque ya tenemos información que puede superar los altos estándares que hay para las medidas coercitivas y que nos permite asegurar a los investigados lo necesario y hacer nuestro trabajo ya con una planificación estratégica.

El fiscal se refiere a la fuga de algunos investigados. “Hemos tenido experiencias acá en el país, hay varios casos, el de Alejandro Toledo, el de Hinostroza Pariachi, el caso del señor Félix Moreno… Hay muchos casos en los que, por diferentes razones, generalmente vinculadas a esta campaña agresiva que tenemos en contra de hacer un presunto mal uso de las herramientas procesales de aseguramiento como es la prisión preventiva o la detención preliminar, no puedan permitir que esa flexibilidad genere impunidad. Y eso es contra lo que nos encontramos”.

Estas medidas, defiende, responden a los métodos de consecución de la información. “Estos casos son muy complejos y la información no es de fácil acceso, sino es completamente más bien clandestina u oculta, por eso necesitamos muchas veces negociar acuerdos de colaboración eficaz porque de otra manera no podríamos acceder a la prueba y eso significaría más bien por el contrario las defensas que son muy activas”.

Vela hace hincapié en un paréntesis que considera clave, esto es, el pulso con los abogados. “No se olvide usted que estamos enfrentando no solamente a toda la clase política del país que está involucrada en hechos de lavado de activos y corrupción sino también propiamente a un fenómeno de espaldas financieras muy grandes en donde también las personas de alto perfil tienen mucho dinero para pagar defensas técnicas muy calificadas”, sostiene. “Nos estamos enfrentando sin excepción a todos los grandes estudios de abogados de Lima en materia penal. Es una pelea con todo lo que el dinero puede pagar, dinero que además muchas veces tiene una condición ilimitada en la medida de que la corrupción tiene grandes fondos. La abogacía es siempre una profesión que está vinculada al ejercicio del derecho, todos tienen derecho a la defensa y todos en este caso tienen defensa muy calificada”, continúa.

A eso se añade el clima político. “Nosotros tenemos investigada a la lideresa de la mayor fuerza del Congreso, que es la señora [Keiko] Fujimori, teníamos investigado al señor García. Tenemos investigado al señor Pedro Pablo Kuczynski, expresidente de la República, al señor Ollanta Humala Tasso, expresidente de la República, al señor Alejandro Toledo, expresidente de la República, tenemos también a personas vinculadas a la política que están siendo también objeto de investigación. Es decir, la señora Susana Villarán, el señor Luis Castañeda Lossio [exalcaldes de Lima]. Para nosotros es un fenómeno muy complejo porque no solamente nos enfrentamos al poder del dinero para contratar defensas técnicas muy calificadas, sino también a la clase política del país que en este momento está presente”.

– ¿Y estas circunstancias generan presiones?

– Absolutamente. Con un ejemplo se puede tratar de establecer una fotografía de lo que nosotros pasamos. El día 31 de diciembre, cerca de las nueve de la noche, la cabeza de nuestra institución, que es la Fiscalía de la Nación, dejó sin efecto nuestras designaciones en el equipo especial, tanto a mí, que soy el jefe del equipo, fiscal superior, como el doctor José Domingo Pérez, que es un componente muy representativo del equipo especial, fiscal provincial. A partir de lo que entendemos era una injerencia de la política dentro de la institución. Dejaron sin efecto nuestras designaciones luego de una permanente hostilización que se desató a partir de que tomamos la decisión primero de detener preliminarmente y no solicitar una prisión preventiva, que no se suele conseguir por el poder judicial, contra la señora Fujimori. Tenemos presiones de ese tipo, presiones parlamentarias permanentes, porque los parlamentarios son los primeros que siempre nos atacan.

Vela admite que la resolución sobre el arresto de Kuczynski, ingresado en una clínica, puede ser “controvertida”.  “Sin embargo”, prosigue, “es un asunto judicial que tiene que resolverse a partir de la defensa técnica que tiene el señor Kuczynski“. “Vamos a una doble instancia, una instancia plural, donde hay un derecho de apelación y eso se resolverá ahí. Nosotros podemos ganar o perder, pero nos sometemos a la ley. Sin embargo, si usted ve la televisión yo he contado hasta siete congresistas criticando la resolución judicial y más bien cuestionándola fuera del contexto de respeto de lo que es poder del Estado y una institución autónoma como es el Ministerio Público y muchas veces generando un comentario sin conocer el caso. Entonces vemos que es más una consigna política”. 

El equipo de investigadores, que lidia con 36 carpetas, está integrado por cuatro fiscales provinciales y un fiscal superior, apoyados por algunos adjuntos. El coordinador asegura que no hacen nada extraordinario más allá de su propio trabajo y lamenta la falta de recursos, aunque asegura que cuenta con el apoyo “en todos los sentidos” de la actual fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos. “Tal vez sí somos un grupo especializado, pero bastante corto. Cuando hemos pedido más dinero por ejemplo para crecer porque tenemos un caso sumamente complejo nos han dicho que no hay dinero”.

– Perú ha sido el país donde las investigaciones de Odebrecht han avanzado más. ¿Por qué?

– Tiene que haber gente calificada, pero fundamentalmente tiene que haber gente que tenga la mística para hacer un trabajo por el cual uno no gana más dinero que el que corresponde a su salario. Ha sido bien complejo el proceso de selección de las personas del equipo especial. También es verdad que, dentro de la propia institución, al tratarse de un caso de gran envergadura sometido a mucha presión y a muchas circunstancias y vicisitudes complejas, de interferencia política, muchos fiscales no se quieren comprometer. Tiene que haber una tecnificación propia de enfrentarte a los mejores abogados que el dinero puede pagar. No sería tampoco una igualdad de armas si no tienes un fiscal que pueda enfrentarse con eficiencia y con preparación académica a un abogado que seguramente es muy bien calificado porque es el dinero el que puede pagar. En esa medida, a partir del factor humano que es un hecho básico, viene la estrategia procesal y creo que es lo que define finalmente también el avance de la investigación, que es una apertura a mecanismos alternativos como las colaboraciones eficaces.

– Parece, además, que existe una mayoría social que apoya una regeneración de la vida pública en Perú. ¿Es así?

– Quisiera añadir un aspecto medible. Cuando fuimos cesados por el doctor Chávarry, que era el fiscal de la Nación de ese momento que luego dio marcha atrás, la única razón más allá de la discusión legal de esto creo que fue por la fuerza de la presión pública respecto de la legitimidad del trabajo que nosotros hacemos. Por eso retrocedió.

– Anunció en marzo que estaba cerca la acusación del expresidente Humala, pero aún no la presentaron. ¿Por qué?

– Venimos pretendiendo acusar a Ollanta Humala desde octubre 2017, pero su defensa ha presentado muchos recursos que nos han obligado a litigar. En ese momento teníamos una estrategia y habíamos logrado hablar con Marcelo Bahía Odebrecht [antiguo responsable de la constructora], algo que ninguna fiscalía del mundo lo había podido hacer. Sucedió que contábamos que íbamos a tener la ayuda del anterior fiscal, Hamilton Castro, para obtener testimonios de otros tres ejecutivos, pero se empezaron a enrarecer las relaciones entre el fiscal Castro y el señor Jorge Barata, exsuperintendente de Odebrecht en Perú, y otros se negaron a declarar. Entonces hubo que renegociar con ellos en un nuevo acercamiento para que pudieran declarar.

“No es cierto que no queremos tocar a la exalcaldesa de Lima”

El fiscal Rafael Vela insiste, al final de la conversación, en hablar del caso de la exalcaldesa de Lima Susana Villarán. “Nos dicen siempre que somos selectivos y que no queremos tocarla, eso no es cierto. Probablemente sea el caso en el que más evidencia tenemos, porque tenemos información de las dos empresas brasileñas, OAS y Odebrecht, que contrataron con la Municipalidad de Lima durante su período y el del [siguiente] alcalde, Luis Castañeda. Cuando heredamos el caso Lava Jato, heredamos el caso de la señora Villarán con una decisión judicial de comparecencia con restricciones e impedimento de salida y de otras personas. Recibimos una situación jurídica resuelta y para poderla variar, necesitamos nuevos presupuestos legales. Variar una medida de coerción es muy complicado”.



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EL PAÍS

Peor que malos: son maletas



Todo lo que podía salir mal salió peor. Hace un mes volví a México luego de pasar varios meses fuera por cuestiones profesionales. Volé con una reputada aerolínea, que forma parte de una no menos reputada alianza internacional. El viaje fue un desastre. El primer vuelo de mi trayecto se demoró cuarenta minutos, que eran cruciales para hacer una escala. Así que, ante la falta de alternativas, mi viaje se aplazó, de golpe, 24 horas. Allí estuvo el problema. Mi maleta, que fue documentada en el mostrador y bajó por la consabida banda de equipaje antes de que el personal de tierra se diera cuenta del retraso, desapareció del mapa.

Ya que saldríamos con 24 horas de retraso, me mandaron a reclamar a la oficina de equipaje extraviado del aeropuerto, puesto que, me dijeron, la línea ya no tenía acceso a la maleta. Tuve que formarme una hora y llenar un formulario descriptivo (pese a que llevaba conmigo la contraseña con las claves de etiquetado). Se me aseguró que esa misma tarde recibiría el equipaje en la dirección temporal en que me alojaría. Ya lo adivina usted: eso no llegó a suceder. Solo recibí un correo en que se me indicaba que, ya que la maleta no podría ser entregada a tiempo, sería remitida a mi dirección en México y entregada en la puerta de mi casa.

La maleta llegó al final, sí: un mes después. Y no a casa, sino al aeropuerto de mi ciudad. Un empleado de una aerolínea aliada con la mía tuvo la gentileza de enviar un correo para informarme que un equipaje con mi código había llegado a su bodega y que, si quería, pasara a ver. Lo llamé por teléfono. “¿No se suponía que entregarían la maleta en mi puerta?”, reclamé. “No tengo esa orden, amigazo”, respondió el hombre. ¿Qué sucedió durante ese mes de zozobras? Pues que sostuve una estrecha y asfixiante relación epistolar con la aerolínea, una sucesión de mensajes de queja que ellos respondían con amabilidad… y mentiras. Tres veces, durante ese periodo, me anunciaron que antes de 24 horas la maleta sería entregada. Y tres veces fallaron. Pedí cartearme con un supervisor. “Tienen que pasar 21 días para que pueda reportar el equipaje como perdido en la web de la empresa”, me comunicaron. A los 21 días reporté. Tuve que explicar de nuevo, punto por punto, el caso. “Le responderemos antes de 15 días hábiles”, replicó un mensaje automático. Era tanto tiempo que la maleta llegó antes de que el plazo se cumpliera. La pobre maleta. Ahí estaba, sí, en el aeropuerto de mi ciudad, al fondo de un estante en la oficina del hombre que me escribió. Sus cierres estaban rotos y había sido parchada con cinta canela para que las cosas no se le salieran. En su interior faltaban, desde luego, varias pertenencias. “A veces nos han dicho que la aduana desaparece objetos”, susurró el empleado de la compañía aliada de la mía como si me hiciera una gran revelación…

En 2018 se extraviaron en el mundo 24,8 millones de maletas. Europa, donde se perdió originalmente la mía, carga con el récord negativo: poco más de 7 de cada 1.000 piezas de equipaje no llegan a su destino, mucho más que las 2,85 que se pierden en América del Norte (suena a poco pero si pensamos en los millones de pasajeros diarios de la región, tenemos miles de afectados cada jornada). No, mi caso no es extraordinario. La aviación es un negocio que deja damnificados continuos por retrasos, sobreventas, malos tratos, por negligencia, pérdidas y robos. Un negocio que calcina el medio ambiente (la huella de carbono de cada vuelo es tremenda), nos cuesta carísimo y nos trata pésimamente. Mientras yo pasaba por este calvario, un colega periodista, el argentino Diego Fonseca, desataba una campaña en redes sociales para denunciar el extravío del equipaje de sus padres en un vuelo hacia Barcelona y la pésima gestión de la aerolínea que lo perdió. Se produjeron cientos de tuits y respuestas. Varios medios del mundo publicaron notas al respecto. ¿Y qué pasó? Nada. Que a Fonseca le fue peor que a mí. La maleta de sus padres nunca apareció, ni siquiera parchada y saqueada como la mía. Ambos andamos, ahora, perdiendo el tiempo con la esperanza de indemnizaciones que muy probablemente no lleguen a concretarse.

¿Cuál es la moraleja de la historia? Una muy sencilla. Que las aerolíneas nos toman el pelo. Y que, también en la manera en que viajamos, queda claro que el modelo económico en que vivimos es sádico, ineficaz e insostenible.

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Zahara de los Atunes, el paraíso escondido de los famosos


En Zahara de los Atunes, una entidad autónoma perteneciente a la localidad gaditana de Barbate, no hay puerto deportivo, ni grandes y lujosos yates atracados. Tampoco fiestas multitudinarias o festivales benéficos repletos de famosos que convoquen a cientos de paparazis cada verano. Playas kilométricas de arena blanca sustituyen a los campos de golf y polo y, desde hace una década, es el refugio perfecto para las caras conocidas de este país con gustos más indies que optan por pasar sus veranos en el anonimato, aquellos que prefieren la tabla de surf, los chiringuitos a pie de playa y la ausencia de ruido mediático.

Desde que en 2015 se hiciera público que personajes como el actor estadounidense Richard Gere o la exalcaldesa madrileña Manuela Carmena habían elegido Zahara de los Atunes para esconderse del mundanal ruido en los meses estivales, esta tierra de almadrabas de atún, aguas azules y silencio, ha saltado a la actualidad por ser el enclave donde es habitual cruzarte en verano con artistas como Dani Martín (exvocalista de El Canto del Loco), Hugo Silva, Imanol Arias, Pablo Carbonell, Aitana Sánchez-Gijón y Pepón Nieto. También la presentadora gaditana Paz Padilla, el comunicador Gran Gwyoming y otros personajes públicos como los cantantes Lolita, Ana Torroja, Antonio Carmona y su mujer Mariola Orellana. Un refugio natural en el que se alojan los que huyen del bullicio mediático que pueden ocasionar los tradicionales veraneos de la jet en localidades como la cercana Marbella (Málaga) o Ibiza, en las islas baleares.


Paz Padilla, en la playa de Zahara de los Atunes, en 2017.



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Paz Padilla, en la playa de Zahara de los Atunes, en 2017.

Perteneciente a Barbate, pueblo natal del legendario torero Francisco Rivera Paquirri, es habitual también encontrar por las playas de Zahara de los Atunes a su hijo Cayetano junto a su mujer, la presentadora sevillana Eva González; así como al también torero José Antonio Canales Rivera, barbateño de nacimiento como su tío. La playa de los alemanes, con impresionantes chalés blindados a la vista de cualquier curioso —ahí se camuflan las mansiones del empresario Javier Merino y el exministro Jaime Mayor Oreja, por ejemplo—, o la cotizada urbanización Atlanterra, son los enclaves preferidos por esta constelación de artistas que prefieren aparcar su condición pública durante los meses de julio y agosto.


El actor Hugo Silva, surfeando en las playas de Cádiz.



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El actor Hugo Silva, surfeando en las playas de Cádiz.

Zahara de los Atunes ha sido también el lugar elegido por algunos de ellos para ampliar sus negocios fuera de la industria artística. Es el caso de Aitana Sánchez-Gijón y Paz Padilla, que han despertado su vocación empresarial en la zona con la apertura de algunos de los chiringuitos de mayor concurrencia de la costa gaditana.

El chiringuito La Gata fue el pionero. Aunque conocido con este nombre ya no existe (cerró sus puertas en 2010), sigue abierto a pie de playa como El Pez Limón, y lo sigue regentando quien hizo este sitio emblemático: Eloy Sánchez Gijón, el hermano de la actriz Aitana Sánchez Gijón. Mojitos y conciertos de primer nivel siguen estando presentes en El Pez Limón. Estos recitales, sin embargo, no suelen programarse: se dan a conocer apenas días antes o incluso en las horas previas gracias al boca-oído de los veraneantes mejor informados. Es sitio fijo para El Gran Wyoming o Pablo Carbonell y su ubicación es también casi un misterio, puesto que no está señalizado.


Eva González y Cayetano Rivera Ordoñez, en Zahara, en 2012.



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Eva González y Cayetano Rivera Ordoñez, en Zahara, en 2012.

Por su parte, Paz Padilla, junto a su hermano, el conocido carnavalero Luis Padilla, ha abierto también un local a pie de playa. Se trata del chiringuito La Trompeta Beach, que funciona desde 2017.

El exfutbolista y empresario Aitor Ocio es otro de los vecinos pioneros que descubrió Zahara de los Atunes como refugio para el alma, pero también como enclave en el que ampliar sus negocios inmobiliarios. Tanta es la privacidad que ofrece este rincón, que Ocio ejerce de anfitrión de muchas primeras figuras futbolísticas de este país. Un caso conocido fue el de la pareja formada por Sergio Ramos y Pilar Rubio, invitados por Ocio en el verano de 2014, que protagonizaron un sonado percance en un restaurante de la localidad con una fotógrafa que quiso captar una imagen de la velada, algo absolutamente inusual en este entorno.


Pastora Vega, El Gran Wyoming y Pablo Carbonel, durante la manifestación en contra del cierre de los chiringuitos de Zahara de los Atunes, en 2006.



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Pastora Vega, El Gran Wyoming y Pablo Carbonel, durante la manifestación en contra del cierre de los chiringuitos de Zahara de los Atunes, en 2006.

Pero es que, además del anonimato y del enclave natural privilegiado, la diversión y el buen yantar —en un estilo mucho menos sofisticado y más hippy que los tradicionales destinos veraniegos de famosos—, ha ido en aumento en esta zona de la costa gaditana. No en vano, existe una teoría que defiende que el vocablo cachondeo se acuñó en Zahara de los Atunes. El motivo no es otro que el hecho de que el municipio está bañado por el río Cachón.

El actor Imanol Arias, en Zahara de los Atunes.


El actor Imanol Arias, en Zahara de los Atunes.

Según cuentan los propios habitantes de esta localidad, los pescadores se reunían en la ribera del río para divertirse una vez terminaba la jornada. Por allí pasó incluso Miguel de Cervantes, para conocer el arte milenario de la pesca del atún. Tal y como describe en la novela ejemplar La ilustre fregona a través de su protagonista, Carriazo: “En fin, en Carriazo vio el mundo un pícaro virtuoso, limpio, bien criado y más que medianamente discreto. Pasó por todos los grados de pícaro hasta que se graduó de maestro en las almadrabas de Zahara, donde es el finibusterre de la picaresca”. Aquel ambiente que se prestaba al juego de azar, a más de una pelea, y cuando había dinero, a orgías de alcohol y bromas, es origen de ese término tan andaluz como es el cachondeo.



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Un chispazo de Odegaard tumba al Mallorca


El fútbol anda espeso a estas alturas de la temporada porque todos los futbolistas están frescos como lechugas recién cogidas en la huerta, las piernas responden de maravilla, y como en el comienzo de una gran vuelta por etapas, el pelotón todavía está compacto. En el césped eso se traduce en pocos espacios, en las sombras de los rivales que oscurecen a quienes tratan de controlar la pelota y pensar antes de soltarla, así que es o una cosa u otra; o pensar o soltarla, y como nadie quiere que se le tome por tonto cuando intenta hacerse el listo, entre las dos opciones, la de deshacerse de la pelota es la más elegida.

Mallorca

MLL

RSO

R. Sociedad

Mallorca

Manolo Reina, Lumor, Raíllo, Martin Valjent, Joan Sastre, Iddrisu Baba, Dani (Chavarría, min. 83), Lago Junior, Salva Sevilla, Ante Budimir (Álex Alegría, min. 70) y Aleix Febas (A. Trajkovski, min. 57).

R. Sociedad

Moyá, Zaldua, Robin Le Normand, Aihen Muñoz, Igor Zubeldia, Odegaard, Illarramendi, Merino (Zurutuza, min. 72), Januzaj (Portu, min. 62), Willian José (Isak, min. 62) y Oyarzabal.

Valentín Pizarro Gómez

Raíllo (min. 77),
Robin Le Normand (min. 56) y
Merino (min. 18).

Como aseguran en los anuncios de pasta de dientes sobre los dentistas, en el fútbol, nueve de cada diez especialistas escogen el pelotazo. Los otros dos; Salva Sevilla en el Mallorca y Odegaard en la Real, a contracorriente, intentaban pensar además de correr y soltar la pelota, pero casi nadie les acompañaba en Son Moix. La única emoción en la primera parte llegó en el primer minuto y en el último. Una vez en cada portería. Al inicio, con el remate de cabeza de Lago Junior, que muy solo en el área, golpeó la pelota a las manos de Moyá; al final, en un instante de clarividencia de Illarramendi, que encontró la conexión con Oyarzabal, que lanzó a portería para que Reina tocara con la punta de los dedos para desviarla al poste.

El relleno del pastel, durante los 45 minutos entre una acción y la otra fue una bazofia incomible, complicada de digerir. La Real hacía como que mandaba en el campo, con un insulso manejo del balón de un lado a otro. Cuando le llegaba parecía que podía pasar algo, pero nada pasó. El Mallorca pretendió jugar como una semana antes frente al Eibar, pero el fútbol de cadena de montaje no suele ser lo más adecuado para ganar un partido, que en la segunda parte se desordenó. El maltrato a la pelota alcanzó proporciones estratosféricas, aunque el choque se hizo más entretenido. A los 22 que pululaban por el campo se les olvidó que estaban allí para jugar al fútbol, y no para retozar por un césped bien cuidado, pero la pelota se paseaba más por las áreas. De todas formas, parecía que este despropósito podía beneficiar más a una Real que se manejaba mejor en el caos.

Un disparo al poste de Lumior, que casi sorprende a Moyá, fue la mejor opción local. Era el minuto 77, y la jugada animó al Mallorca, que adelantó las líneas. Esa confianza, sin embargo, fue letal para ellos. Martin Odegaard robó un balón en su campo e inició un contragolpe que Portu, experto en estos asuntos, negoció con solvencia. Vio llegar al futbolista noruego, que seguía la jugada, y que entró al área para controlar el balón y batir a Reina con la tranquilidad de un veterano. Fue el mejor chispazo de la calurosa tarde isleña, que daba los puntos a la Real Sociedad, porque lo intentó el Mallorca en los minutos finales, pero entonces apareció el mejor Moyá para amargarles la merienda a sus paisanos.

A Vicente Moreno no le salieron los planes. Sus jugadores se pasaron el partido apretando tornillos, pero acabaron pasándose de rosca.

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