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¿Sabía Xi Jinping sobre el brote de coronavirus antes de lo que se ha dicho?


Hong Kong (CNN) — A medida que el mortal coronavirus se extendía por China y el mundo el mes pasado, quedó claro que algo había salido mal.

Funcionarios en Hubei, la provincia en el centro del brote, fueron acusados de restar importancia a la gravedad del virus, e incluso de encubrirlo deliberadamente, ignorando la evidencia de que se propagaba de persona a persona hasta que fue demasiado tarde.

Frente a esta historia de irresponsabilidad, se contó otra historia en China, una de un gobierno central competente al que los funcionarios locales le habían negado la imagen completa, y una vez que entendió las verdaderas ramificaciones intervino para tomar medidas drásticas para detener la propagación del virus.

Y, de hecho, hubo un cambio importante el 20 de enero, cuando el presidente de China, Xi Jinping, habló públicamente por primera vez sobre el virus y ordenó “esfuerzos decididos” para controlar el brote. Hablando junto a Xi en Beijing una semana después, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, elogió la “seriedad con la que China está tomando este brote” y agradeció a Beijing por su “transparencia”.

Sin embargo, durante el fin de semana, una transcripción de un discurso interno del Partido Comunista pareció arrojar dudas sobre esta narrativa, revelando que Xi sabía y dirigía la respuesta al virus el 7 de enero, casi dos semanas antes de que hablara públicamente de ello.

La revelación plantea preguntas importantes acerca de si fue el gobierno central, no las autoridades de Hubei, el que vaciló en su respuesta, permitiendo que el virus se propagara por todo el país y, finalmente, por el mundo.

También subraya la dificultad de mantener la imagen de Xi, cuidadosamente cultivada por los medios estatales, como un gobernante casi omnisciente que supervisa y es consciente de todo lo que está sucediendo en el país. Con el aumento de las críticas sobre la incapacidad de contener el coronavirus, tanto en el país como en el extranjero, Beijing se enfrentó a la elección de admitir que Xi ignoraba la verdadera naturaleza de la crisis hasta casi un mes después, o que estaba al tanto de ello e involucrado en la respuesta.

Sin embargo, al elegir la última opción, no importa cuánta responsabilidad se pueda atribuir a los funcionarios provinciales por no “implementar” las instrucciones de Xi, el gobierno admite que la responsabilidad final del brote recae en el hombre del centro.

¿Quién lo sabía?

En la transcripción del discurso, publicado el sábado por la revista oficial del Partido Comunista Qiushi, Xi “emitió requisitos para la prevención y el control del nuevo coronavirus” durante una reunión del Comité Permanente del Politburó, el órgano de decisión más poderoso de China. el 7 de enero.

Dio más instrucciones el 20 de enero y dos días después, cuando “solicitó explícitamente a la provincia de Hubei que implementara un control exhaustivo y estricto sobre la salida de personas”, esencialmente colocando a la provincia en estado de clausura.

“En todo momento, he monitoreado la propagación de la epidemia y el progreso en el trabajo de prevención y control, y continúo dando órdenes e instrucciones orales”, dijo Xi.

Se trata del período de 13 días entre el 7 y el 20 de enero el más crucial, sobre todo porque es cuando los funcionarios en Hubei celebraron dos reuniones clave del partido provincial y Wuhan invitó a más de 40.000 familias a asistir a un banquete masivo en un intento por organizar un récord mundial. También es cuando los funcionarios de Wuhan y Hubei parecieron minimizar el brote, una evaluación que fue repetida por los funcionarios estatales: Wang Guangfa, jefe de un equipo de investigadores enviados desde Beijing para investigar la situación, dijo el 11 de enero que estaba bajo control.

Wang, como otros en la línea del frente durante el brote inicial, posteriormente fue diagnosticado con el virus.

Los funcionarios provinciales se han enfrentado a intensas críticas por su manejo de la crisis durante este período, como ocurrió en el período previo al viaje del Año Nuevo Lunar, en el que cientos de millones de personas viajan por el país. La inspección de pasajeros no se llevó a cabo en Wuhan, un importante centro de viajes nacionales e internacionales, hasta el 14 de enero y hubo más restricciones una semana después.

El alcalde de Wuhan, Zhou Xianwang, admitió más tarde que las “advertencias de la ciudad no fueron suficientes” y ofreció renunciar.

“Entendemos que el público no está satisfecho con nuestra divulgación de información. Por un lado, no divulgamos la información relevante de manera oportuna; por otro, no hicimos suficiente uso de información válida para mejorar nuestro trabajo”, dijo Zhou en una entrevista con la cadena estatal CCTV. “En cuanto a la divulgación tardía, espero que el público pueda entender que es una enfermedad infecciosa, y que la información relevante debe divulgarse de acuerdo con la ley. Como gobierno local, solo podemos revelar información después de ser autorizados”.

La referencia de Zhou a estar autorizado para divulgar información se vio inicialmente como una especie de intento de cubrir su propia espalda, al imponer parte de la responsabilidad a sus superiores. Pero si Xi estaba dirigiendo la respuesta en este punto, entonces Zhou podría haber estado esperando la guía de Beijing antes de hacer algo, y cualquier culpa por su inacción puede estar en otro lado.

Xi en el centro

Wu Qiang, un analista político con sede en Beijing que se especializa en analizar los discursos de Xi, describió el discurso recientemente publicado como “sin precedentes”, durante una entrevista con el diario South China Morning Post. “Parece que está defendiendo y explicando cómo ha hecho todo en su capacidad para liderar la prevención de epidemias”, dijo Wu.

En las últimas semanas, ha habido un aparente esfuerzo para trasladar la culpa de la crisis a los funcionarios provinciales, quienes engañaron a Beijing o no implementaron las instrucciones del liderazgo del partido. Esto fue ejemplificado por el embajador de China en Estados Unidos, Cui Tiankai, quien dijo en una entrevista con NPR el sábado que “no se puede hablar en términos muy generales ‘del gobierno’ (en China)”.

“A veces, el gobierno en un nivel particular comete algunos errores. Esto es posible. Esto es, creo que es algo natural en todo el mundo”, dijo. “Pero no se puede decir que todo el gobierno en China está cometiendo un error. Esto no es cierto”.

Esto ya era una especie de narrativa incómoda para Xi, quien ha acumulado más poder que cualquier líder chino desde Mao Zedong y ha intensificado severamente la disciplina interna dentro del Partido Comunista. Al enfatizar su participación personal en la respuesta desde una etapa temprana, Xi potencialmente ha socavado aún más esa narrativa: no se puede culpar a los funcionarios locales por sus fracasos, y luego revelar que los estuvo vigilando todo el tiempo.

Sin embargo, en última instancia, la incomodidad de compartir parte de la culpa con los funcionarios de Hubei podría ser preferible a admitir que Xi y aquellos a su alrededor estaban potencialmente desprevenidos o mal informados sobre lo que realmente estaba sucediendo.

Nectar Gan y Shanshan Wang contribuyeron con informes.



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Mira cómo combatir la desinformación y las teorías de conspiración de amigos y familiares


(CNN) —  Ten en cuenta las siguientes recomendaciones:

Desinformación y familia

Si bien la pandemia de coronavirus ha aislado a familiares y amigos dentro de sus hogares, en muchos casos incrementó la comunicación en línea o por teléfono entre seres queridos. Por ejemplo, el grupo de iMessage de mi familia nunca había estado tan activo. Los familiares se enteran de lo que están haciendo los otros a menudo, comparten actualizaciones y brindan un alivio cómico muy necesario.

Pero, en algunos casos, familiares y amigos comparten mala información (incluso falsa), ya se trata de una ciencia incorrecta relacionada con la forma de prevenir el virus, los rumores sobre el cierre de ciudades o las teorías de conspiración sobre los orígenes del covid-19. Y aunque cualquier tipo de desinformación no es para nada ideal, la información errónea relacionada con una crisis de salud pública tiene un elemento especialmente peligroso.

Rukmini Callimachi del diario The New York Times lo expresó de esta manera a principios de la semana: “Admito que fue un poco divertido cuando miembros de la familia, que no saben dónde obtener noticias verificadas, cayeron en conspiraciones de locos. Como la idea de que los ataques del 11 de septiembre fue un trabajo interno o que el alunizaje fue falso. Ahora estamos en un punto donde la desinformación puede costarles la vida a [las personas]”.

De hecho, la mala información durante una emergencia de salud pública representa un riesgo para quienes son víctimas de ella. Por lo tanto, es probable que tengas el impulso y sientas la responsabilidad de corregirlo. Pero puede ser increíblemente incómodo rectificar la información errónea o desacreditar las teorías de conspiración cuando la comparte un pariente o un buen amigo. Entonces, ¿cuál es el mejor enfoque para hacerlo? Algunos expertos dan sus consejos …

Entiende esto: las personas quieren compartir información precisa

Antes de tomar cualquier medida, es importante recordar que la mayoría de las personas no tiene la intención de compartir información incorrecta. De hecho, la mayoría de la gente quiere hacer exactamente lo contrario. Según me dijo el profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) David Rand, quien estudia la desinformación, “la investigación sugiere que las personas realmente solo quieren compartir información precisa… Los integrantes en la cadena de tu grupo familiar, la mayoría de los usuarios de redes sociales, solo quieren compartir cosas que son precisas”.

Entonces, ¿por qué las personas comparten mala información? Puede que no conozcan algo mejor, y el tipo de contenido que circula durante una emergencia de salud podría hacerlos menos prudentes. Rand dice: “Hay evidencia de que un contenido más emocional hace que las personas sean menos exigentes. En particular, cuando las personas confían en la intuición y la emoción son más susceptibles a creer afirmaciones falsas. Las declaraciones que dan miedo, por ejemplo, hacen que las personas sean menos propensas a detenerse y pensar en ello”.

Tienes que ser empático

“El primer paso es tener un sentido de empatía”, me dijo el periodista de BuzzFeed Craig Silverman, quien ha informado sobre noticias falsas durante años. Silverman señaló que las personas comparten información porque les importa y están tratando de ayudar o sienten que son parte de una conversación más amplia. “La gente, especialmente familiares y amigos en los chats grupales”, señaló, “no están tratando de ser maliciosos”.

Emily Vraga, profesora de la Universidad de Minnesota que estudia la desinformación sobre la salud, me comentó que las investigaciones que realizó indican que una corrección objetiva y contundente es “igual de efectiva” que aquella en la que la persona adopta un enfoque más empático. “Así que creo que usar ese tono de empatía afirmativa es mejor porque la corrección sirve y no hace que [la persona a la que estás corrigiendo] se sienta maltratada”, dijo.

Cita fuentes autorizadas

Otro punto a tener en cuenta es la fuente que utilizas para corregir la información errónea. Por ejemplo, tu tío que apoya a Trump podría estar menos inclinado a creer en los medios que él percibe como críticos hacia el presidente. “Si proviene de un medio de noticias que no les gusta, no van a responder bien”, destacó Silverman, sugiriendo que la gente puede considerar citar fuentes como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Debido a que algunas personas pueden ser escépticas incluso frente al gobierno federal, Vraga recomendó citar fuentes locales. Eso podría incluir el departamento de salud del estado o de la ciudad, o los medios de comunicación locales que podrían parecer más creíbles para la persona con la que estás tratando de comunicarte.

Habla de uno a uno

Rand señaló que la investigación revela que las personas “son más receptivas a las correcciones que provienen de sus amigos y familiares en comparación con las personas desconocidas”. Dicho esto, explicó que “querrás usar un lenguaje que comunique que estás tratando de ser útil” y no llevando confrontación.

Silverman sugirió que si tienes un familiar o amigo que ha compartido mala información, podría ser mejor comunicarse en privado. “Quizás le puedes enviaru un mensaje y decirle: ‘Oye, me di cuenta de que acabas de publicar esto. He visto alguna información que parece contradecir esto’. Piensa en cómo puedes tomarlo uno a uno de manera personal y proporcionarles información de una fuente en la que puedan confiar”.

Prevenir en lugar de desacreditar

Rand enfatizó en que su investigación indicó que “cuando las personas se detienen y piensan sobre las cosas, en realidad son muy buenas para determinar lo que es verdad y lo que no, pero no en términos de lo que comparten”. Rand agregó: “Si solo empujas a que la gente piense un poco más sobre la precisión, puedes tener un impacto real”.

El punto de Rand es  que puede ser beneficioso concentrarse en ayudar a tomar medidas preventivas, en lugar de tratar repetidamente con la desacreditación. Lo llamó “pre-bunking”. Entonces, ¿cómo lo haces? “Encuentra información verdadera”, aconsejó Rand. “Después dices, ‘Oye, encontré esto de la Organización Mundial de la Salud. ¿Qué piensas?’ Y luego la gente lo leerá y les hará pensar en lo acertado y las fuentes”.

Tienes una responsabilidad

Una cosa en la que todos estuvieron de acuerdo: tienes la responsabilidad de ayudar a corregir la mala información. “Cuando la desinformación puede perjudicar literalmente la salud de las personas, creo que todos tenemos una responsabilidad”, señaló Silverman. “No quieres que la gente haga cosas que son malas para ellos o dañinas para la sociedad”, agregó Rand.

Y Vraga reconoció que no siempre es fácil corregir a familiares o amigos cercanos. “Estas son relaciones que nos importan, personas cuya buena opinión queremos mantener”, expresó Vraga. Pero dijo: “Es una forma de cuidarse el uno al otro, y puede ser incómodo en este momento, pero con suerte a largo plazo estás haciendo más bien que mal”.

Recordatorio: Algunos estadounidenses “todavía piensan que esto es un engaño de los medios”

Brian Stelter escribe: El colaborador de CNN y escritor de WIRED Garrett Graff, quien recientemente publicó una historia oral del 11 de septiembre, está trabajando en una historia semana por semana llamada “Covid Spring” para WIRED. Las dos primeras entregas ya están disponibles. Graff me dijo que estaba impresionado por “la cantidad de personas” que tomaron en serio a Trump cuando el presidente “minimizó esta amenaza a principios de año”. Incluso ahora, dijo, algunas personas “todavía piensan que esto es un engaño de los medios que se está desarrollando …”

 



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Plácido Domingo es hospitalizado con complicaciones relacionadas al coronavirus


(CNN Español) – La estrella de ópera Plácido Domingo fue hospitalizado en Acapulco, México, con complicaciones relacionadas con al covid-19.

“Está bien y está respondiendo al tratamiento”, informó el portavoz de Domingo en un comunicado enviado a CNN.

El domingo pasado, el artista anunció en su página de Facebook que había resultado positivo para coronavirus.

“Siento que es mi deber moral anunciarles que he dado positivo para covid-19”, escribió. “Mi familia y yo estamos todos aislados por el tiempo que se considere médicamente necesario”, añadió.

 



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Avión que transportaba suministros médicos se estrella en Filipinas; hay 8 personas muertas


(CNN) — Un avión con destino a Tokio se estrelló este domingo durante el despegue del aeropuerto internacional Ninoy Aquino en la capital de Filipinas, Manila, matando a las 8 personas a bordo, le comentó personal del aeropuerto a CNN.

Todos los pasajeros a bordo del vuelo Lion Air RPC 5880 murieron después de que el avión se incendió al momento del despegue, según la Autoridad del Aeropuerto Internacional de Manila.

Un estadounidense y un canadiense estaban a bordo de la aeronave, según el manifiesto de pasajeros del vuelo. Los otros seis eran filipinos, según el reporte.

Según los informes, el avión transportaba suministros médicos, indicó la Agencia de Noticias de Filipinas, y agregó que el avión se incendió en la pista.

 



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